T3. C11. Humo y rosas.

Desperté en una cama familiar, pero sin un techo encima de mi cabeza.

No sé cómo había llegado ahí, ni qué había sucedido después de haber matado a Ceres, pero no estaba en una celda ni estaba encadenada y eso era un alivio por sí solo.

Parpadeé con dificultad cuando mis ojos se adaptaron a la luz del día y reconocí por fin la torre abandonada donde entrenábamos Xadran y yo con su hermana Naïssen.

Volteé primero a mi derecha casi esperando encontrar a Xadran ahí dormido a mi lado, pero no había nadie. Luego giré a la izquierda y el gentil rostro de Wylona durmiendo sobre un sillón fue lo primero que vi.

Ya hace un par de días que no la veía, estando ocupada con todo lo referente a los planes con Mikhael. Verla ahí fue un extraño alivio para mí.

Pero luego comencé a sentir más mi cuerpo y apenas sentí dolor, quise volver a dormir.

El hombro izquierdo me estaba matando de dolor, tenía la garganta y la boca secas, y mi cabeza parecía que iba a explotar, aunque no me dolía precisamente.

Y por debajo de todo, sentí preocupación…

—Eve.

Xadran murmuró mi nombre bajo la cama, pero pronto estuvo a mi lado y comprendí entonces que la emoción externa venía de él. No entendí por qué estábamos ahí. Con él, con Wylona.

—Xadran… —Mi garganta no podía soportar hablar bien. No podía entenderlo. —¿Qué…?

—No te esfuerces demasiado, aún estás sensible… —En vez de hacerlo con palabras, mejor le pregunté mediante emociones. —Es… una larga historia, la verdad. ¿Recuerdas algo? —Negué con la cabeza, y él dudó sobre si responderme o no, lo que solo aumentó mi confusión. —Te lo explicaré más tarde, ¿sí? Por ahora solo bebe esto.

Me ayudó a sentarme a base de quejidos y cuidados. De la mesa a un lado, me pasó un vaso cuyo interior era oscuro y olía extraño. Cuando pasó hasta mis labios, el sabor a hierro me hizo fruncir la nariz.

—Ugh… ¿por qué…? —Recordé entonces que Xadran no sabía sobre mi dieta especial, y me congelé en el acto. Lo volteé a ver sin decir nada, como esperando un regaño o algún comentario raro.

—No te preocupes, ya sabía. —Se encogió de hombros. —Me lo dijo Etorir. Me advirtió que, si alguna vez necesitabas alimentarte, debía ayudarte con mi propia sangre, pero que debías pedírmelo tú. Sino solo te incomodaría.

Fruncí las cejas. ¿Se lo había pedido?

—¿No lo recuerdas?

Negué de nuevo con la cabeza, pero cualquier respuesta debió esperar cuando Wylona se removió en su sueño y se despertó lentamente, viéndonos con un ligero parpadear antes de reaccionar.

—¡Eve! —Gritó de repente quitándose todas las cobijas de encima y levantándose de golpe para correr a mi lado. A mi sorpresa, lo que hizo fue abrazarme, pero todo mi cuerpo dolió con ello.

Solté un leve quejido, pero también combinado con una ligera risita por aquella niña que no comprendía por qué parecía quererme tanto.

—Wylona, la vas a lastimar más. —Dijo Xadran a mi defensa, lo que hizo que se quitara de inmediato de encima. Sus lágrimas cayeron como rocío encima de mí.

—¡L-lo siento! ¡Pero…! —Se tiró de rodillas al lado de la cama, poniéndose cerca de mí con su carita preocupada y triste. Parecía un cachorrito que quería la aprobación de su dueño. —Eve, me preocupé muchísimo… me alegra tanto que estés bien y que hayas despertado…

—Le pedí que te ayudara cuando te encontré. Tenías una fea herida en el hombro. —Me informó Xadran. —No podía llevarte a la enfermería, pero sabía que al menos te llevabas bien con ella.

Sus lágrimas cayeron ahora más pesadas, pero solo me hizo sonreír. Le acaricié la cabeza para tranquilizarla, pero el dolor de mi garganta no me permitió decirle mucho.

—Dice que te lo agradece. —Tradujo Xadran aquel flujo de sentimientos.

—No es nada. ¿Pero qué sucedió? ¿Por qué llegaste así? ¿Y desde cuando tienes que… beber sangre? —Preguntó viendo el vaso con preocupación.

—No puede hablar mucho, Wylona. —Le recordó Xadran sentándose a los pies de la cama, pasando la vista entre la pequeña Hylia y yo.

—Ah, es cierto. ¿Cuáles son tus síntomas, Eve? Puedo intentar mejorarlos. —Se levantó de repente limpiándose las lágrimas y corriendo de vuelta al sofá, donde debajo agarró una caja que no había visto antes. Al acercarla, del interior sacó algo que no me esperaba. —En mis clases me dijeron que no debería usar mi propia vida a menos que no tenga nada más a la mano y sea una emergencia… así que me recomendaron tener animales pequeños. Así que tengo grillos.

Eran frascos adaptados a ser el hogar de esos pequeños. No me lo habría esperado, pero supongo que era una solución de lo más simple para un problema grande.

Al final parpadeé y señalé mi garganta.

—La tengo… seca… rasposa… duele.

Le dije con esfuerzo, pero ella asintió y puso el frasco entre ambas, poniendo una mano encima de él y otra en mi mano.

—Lo siento, pequeñines. —Les murmuró mientras cerraba los ojos y parecía concentrarse en su trabajo. Uno a uno, aquellos insectos comenzaron a saltar como vueltos locos, pero varios cayeron bocarriba o simplemente dejaron de moverse cuando yo comencé a sentirme mejor de la garganta. Parecía que la inflamación se había bajado considerablemente cuando varios grillos dieron su vida por mí.

Me dio un poquito de tristeza, honestamente, pero tenía entendido que los grillos se reproducían con bastante facilidad y tarde que temprano ya habría más.

Quién diría que me sentiría mal por esos pequeños insectitos.

Pero una vez sintiéndome mejor, respiré profundamente y tragué saliva. Esta vez no dolía como antes, lo que me alegró bastante.

—Muchas gracias, Oni. —Le apreté la mano en agradecimiento, lo que pareció contentarla bastante, en realidad. —Por todo.

—Pero ¿qué pasó? —Repitió la pregunta, dejando a un lado su frasco de grillitos y viéndome atentamente, ahora sí esperando una respuesta, sin duda.

Suspiré, pensando en los últimos recuerdos que tenía y tratando de definir cómo darle una respuesta. Xadran también parecía curioso, pero pareció darse cuenta mucho más fácil de que no sería algo sencillo.

—¿Fue… muy malo? —Preguntó con suavidad, girando un poco la cabeza.

Tras unos momentos de no decir nada, solo asentí con la cabeza. Vi mis manos, pensando en todo lo que había sucedido en ese club.

Una parte de mí me decía que no tenia nada de lo qué arrepentirme, pero tampoco podía aceptar lo que había hecho con facilidad.

Ceres… ya estaba muerto. Ya no podría perseguirme más ni esperarme a regresar al norte para volver a torturarme de alguna manera. Mikhael habría preferido que lo capturaran vivo para pagar por todo lo que había hecho, pero ya no podía darle esa opción.

Y aún así, me asustaba más la idea… la sensación de que había hecho cosas peores en la vida pasada como Yami. Ella había cursado toda una guerra donde los horrores pueden ser peor y multiplicarse en su frecuencia. Pero ahora que había pasado por algo similar, parecía bastante razonable que decidiera olvidar todos esos recuerdos.

No sé si tendría que pasar por algo similar de nuevo, pero sabía que, si sucedía, no volvería a dudar en el momento de mis acciones. Era una extraña certeza que me daba miedo tener.

Porque faltaba Hansen.

Ceres había sido un chico cruel y malicioso, pero Hansen era de cabeza fría, calculador y siempre procuraba guardar sus mejores cartas para el final.

De hecho, en todo el plan que habíamos formulado Mikhael y yo, no estaba aún ninguno para deshacernos de él aún. Por más que lo habíamos buscado y planeado, jamás logramos dar con él, ni seguir sus pasos. Parecía más que nadie un fantasma y escondía demasiado bien sus pasos. Me preocupaba mucho ese silencio de su parte.

—¿Cómo… terminé aquí? ¿Qué mas ha sucedido mientras estaba inconsciente? —Decidí mejor preocuparme por el presente. Aún tenía muchas cosas por planear y hacer.

Wylona y Xadran se voltearon a ver el uno al otro, lo que me resultó extraño. De hecho, verlos a ambos en el mismo lugar, hablándose y siendo amigables el uno con el otro… era raro en sí. Xadran no era el más sociable y Wylona no tenía mucha valentía para comenzar la conversación tampoco.

—Wylona, ¿podrías dejarnos solos un momento? —Soltó de repente Xadran.

Wylona volteó a verlo, y luego a mí. Finalmente asintió guardando sus grillos de regreso a su caja y se levantó.

—Igual tengo que regresar a mi habitación a cambiarme. Si ocupan algo, solo mándenme a llamar, ya me sé el camino. —Dijo sonriendo. —Si te sigue doliendo el hombro para mañana, me avisas y te curaré un poco más, pero debería desaparecer a tiempo para su obra.

Cierto. Había dormido dos días, lo que significaba que en otros dos sería la obra de teatro entre Xadran y yo. Eso significaba que estaba atrasada en varias cosas.

—No te preocupes, me ocupé de todos tus pendientes mientras no estabas consciente. Lilia sabía qué hacer. —Me tranquilizó incluso antes de poder decir nada. Creo que ese vínculo entre ambos nos hacía entendernos mucho más sin palabras que con ellas.

—Gracias. Y gracias, Oni. Te lo pagaré algún día, te lo prometo. Has hecho mucho por mí…

—No te preocupes, lo haría de nuevo sin dudar.

Esa chica era demasiado buena y amable. No sé cómo había terminado conmigo. Al lado de una asesina…

Se marchó de la torre y nos dejó solos. Xadran la vio irse con un rostro sereno, y me quedé pensando en que me había hecho increíblemente apegada a él, pero todo parecía extrañamente correcto.

En esas últimas semanas ya había crecido y sus facciones comenzaban a ser más afiladas, más como un hombre que como un niño. ¿O debería llamarlo dragón?

Suspiró y el gesto me sacó de mis pensamientos, pero comenzó a hablar sin voltear a verme.

—Esa noche fuiste tú quien me llamó. —Bajó la mirada a verse las manos en un gesto incómodo que detecté igual en él. —O al menos… tu desesperación lo hizo.

Elevé una ceja.

—¿Mi desesperación…?

—Ya ves que… Cuando no estamos cerca no detectamos las emociones del otro. —Asentí con la cabeza; si yo no las sentía, el vínculo funcionaba igual en reversa. —Pero esa noche fue diferente. No sé cómo, pero de un momento a otro comencé a sentir una oleada de ansiedad que no comprendía. Luego eso se convirtió en miedo y finalmente me sentía tan desesperado que tuve que ir a buscar ayuda con Naïssen. Ella fue la que me dijo que lo que sentía no era mío, sino que venía de ti. —Sus ojos no subieron de sus manos, pero comprendí mejor a lo que se refería. Al parecer mis emociones habían sido tan fuertes esa noche que a pesar de haber estado en dos puntos diferentes de la ciudad, él me había sentido. Bajé la mirada también, tratando de no pensar en lo que había sucedido en esa habitación… pero era imposible. Seguía repitiéndola en mi mente sin poder ocuparla en nada más. —Entonces fue que supe que estabas en serios problemas y salí corriendo a ayudarte. Intenté llegar lo más rápido que pude, pero cuando tu desesperación terminó de golpe, realmente esperé lo peor. No detectaba… nada de nuestro vínculo. Me asusté.

Supuse que ese momento habría sido cuando todo ese… asunto había terminado, pero de ahí en más tenía los recuerdos en blanco. No sé qué había sucedido después de ese punto.

—No sabía exactamente dónde estabas, pero sabía que estaba cerca por cómo te había sentido antes, pero al final no fui yo quien te encontró, sino tu. —Levanté la vista a verle de nuevo, y él hizo lo mismo. Pero su rostro serio me hizo temer de lo que diría en adelante. —Estabas sola, en la calle. Solo estabas usando una camisa y estaba empapada de sangre. Tú estabas empapada de sangre.

Con su relato comencé a recordar ciertos detalles, aunque las punzadas de mi cabeza no eran agradables mientras las imágenes volvían a mí de a poco.

Tenía razón. Yo lo había encontrado a él porque yo seguí sus emociones como si hubieran sido un ancla en un mar de oscuridad. Algo a lo qué guiarme en mi aturdimiento emocional.

—La sangre te empapaba cuando estuve cerca de ti. Una parte olía a ti, tu hombro, pero lo demás… eran demasiados olores diferentes. Tenías… tu boca llena de sangre y se veían… tus colmillos. También tus manos estaban manchadas y también…

De repente sentí una oleada de vergüenza, y sus ojos lo delataron cuando bajaron con rapidez a mis piernas. Recordé entonces que esa noche había tenido mi primer periodo y a mí también me dio bastante vergüenza cuando le entendí.

—Ah… vaya…

Los dos nos quedamos en un incómodo silencio, pero Xadran carraspeó y continuó con su relato.

—No sé qué te ocurrió esa noche, pero cuando llegaste conmigo apenas y parecías viva. Era como si hubieras estado en trance. Te desmayaste apenas te tuve enfrente y ahí fue que regresé a la Academia, y Naïssen y Veothus me ayudaron a cuidarte. Llamamos entonces a Lilia y a Wylona y entre ellas tres te cuidaron por un día completo. Pero todos nos asustamos viendo que no despertabas. Fue entonces que Etorir vino en la mañana y me dijo que debía darte un poco de mi sangre y con eso podrías despertar más rápido. Y hasta entonces, eso es lo que ha ocurrido antes de que lo hicieras.

Intenté recordar algo más en esos pequeños vacíos, pero lo único que lograba recordar era rojo. Era sangre por todas partes… y tras una punzada de dolor, recordé los gritos y el hambre. Un hambre tan inmensa que no parecía acabarse jamás.

Creo… que Ceres, Sorent y ese sirviente no fueron los únicos a los que maté esa noche.

—Comprendo…

Me toqué el hombro que dolía bastante aún. La mordida de ese demonio, la manera en que los había matado. No fue nada bonito, pero me dejó pensando en que estaba haciendo honor al apellido Zenith después de todo…

—¿Qué… qué sucedió esa noche? —Preguntó Xadran con voz cuidadosa. Quizás notaba mi incomodidad y nerviosismo de solo pensar en ello.

No levanté la vista por un momento, pensando en el miedo… en la terrible impotencia que sentía cuando Manson me había tirado al suelo, cuando supe que no podría hacer nada contra ninguno de ellos y que harían conmigo lo que ellos hubieran querido de no haber sido por el maldito milagro de Revan noqueando a Manson.

Esta vez había tenido suerte, pero la próxima vez no podía permitirme ser tan descuidada.

Xadran pareció detectar mis emociones tan combinadas, porque de repente tomó mi mano.

Subí la mirada a verlo, pero tenía la cara roja.

Creo que de todas las interacciones físicas que habíamos tenido, nunca nos habíamos tomado de la mano. Y la idea también me sonrojó, pero me hizo sonreír y pude relajarme un poco. Quién diría que ese dragoncillo tendría un corazón tan amable.

—No tienes que decirlo, pero me alegra que estés bien ahora. —Dijo superando un poco su vergüenza. —Creo que no te lo he dicho, pero… te has convertido en mi mejor amiga. Y cuando sentí tu desesperación realmente… entré en pánico. No sé qué te hicieron para que te sintieras de esa manera, pero tú no hiciste nada malo, solo te defendiste. —Me miró con una seguridad y confianza que me abrumaron. Además, el vínculo me decía que el apoyo era incondicional de su parte, lo que por encima de todo lo demás…

Era…

Sentí una lágrima caer por mi mejilla.

Me la quité con la mano libre a pesar del dolor de mi hombro, y la vi sin creérmela.

—E-eh, ey, Eve, ¿qué pasa? —Xadran pareció mucho más sorprendido que yo. —¿No dije nada raro, o sí? —Otra lágrima cayó de mi otro ojo y de repente no podía parar. —¡Evelyne, qué…?

—Gracias. —Dije sin poder contener las lágrimas, aceptándolas por una vez. No me importaba llorar frente a él. Como había dicho, él también era mi mejor amigo, y se sentía bastante bien admitirlo, recibirlo… tenerlo ahí conmigo. —Xadran… gracias.

Sonreí llorando, sintiendo una oleada de alivio y agradecimiento de tenerlo a mi lado.

Me sonrió de vuelta cuando vio que no lloraba de tristeza y se levantó para sentarse a mi lado y abrazarme con cuidado.

Nunca me había percatado, pero olía… a humo y a rosas.

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Comments

Irene Salas

Irene Salas

Awww, qué lindo Xadran es su amigo incondicional, ojalá entre los dos puedan lograr que Evelyn logre sobrevivir en ésta vida

2024-05-09

2

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Capítulos
1 T3. C1. La Era Dorada
2 T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3 T3. C3. Como Cenicienta
4 T3. C4. Mikhael Helios.
5 T3. C5. La Arena.
6 T3. C6. El Punto de Quiebre.
7 T3. C7. El Castigo.
8 T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9 T3. C9. Demonios.
10 T3. C10. Vizconde Revan.
11 T3. C11. Humo y rosas.
12 T3. C12. Mona.
13 T3. C13. Mikhael Helios.
14 T3. C14. De vuelta al presente
15 T3. C15. Las Montañas del Silencio
16 T3. C16. El ascenso.
17 T3. C17. Hansen.
18 T3. C18. El Origen de Todo.
19 T3. C19. El infierno personal. (1/2)
20 T3. C20. El infierno personal (2/2)
21 T3. C21. El Plan.
22 T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
23 T3. C23. Derrotando una Hidra.
24 T3. C24. El Camino Interminable.
25 T3. C25. El Final del Camino.
26 T3. C26. La Confusa Verdad.
27 T3. C27. Xadran Athienne
28 T3. C28. De Vuelta a Casa.
29 T3. C29. De vuelta a mis brazos.
30 T4. C1. El Despertar.
31 T4. C2. Unos días antes.
32 T4. C3. Seguir adelante.
33 T4. C4. El reencuentro.
34 T4. C5. Los últimos 10 años.
35 T4. C6. Aquel que fue rechazado.
36 T4. C7. El misterio de los sueños.
37 T4. C8. Una última charla.
38 T4. C9. Un punto de apoyo.
39 T4. C10. La Batalla Contra la Muerte.
40 T4. C11. La Calma antes de la Tormenta (1/3)
41 T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
42 T4. C13. La Calma antes de la Tormenta (3/3)
43 T4. C14. El segundo asalto
44 T4. C15. Ausencia
45 T4. C16. Secuestro
46 T4. C17. Una reunión de la realeza
47 T4. C18. La siguiente amenaza
48 T4. C19. El extraño del jardín
49 T4. C20. Recordatorio del encierro
50 T4. C21. Faraón Lethifold
51 T4. C22. Desesperado escape
52 T4. C23. La Profecía
53 T4. C24. Regreso a la Capital.
54 T4. C25. Preparación para la pelea
55 T4. C26. El Ejército Zenith
56 T4. C27. De regreso al frente
57 T4. C28. El segundo Reencuentro
58 T4. C29. El Plan del Destino
59 T4. C30. El Sol y la Luna
60 T4. C31. Los dos lados de la Luna
61 T4. C32. Al Ataque
62 T4. C33. El Demonio de Sangre
63 T4. C34. La Última Batalla
64 T4. C35. La Muerte del Demonio
65 T4. C36. Un Ser Querido
66 T4. C37. El Beso de la Muerte
67 T4. C38. El Camino Entre Dos Mundos
68 T4. C39. La Muerte.
69 T4. C40. Un tiempo después.
70 ¡¿Cómo que es el final?!
Capítulos

Updated 70 Episodes

1
T3. C1. La Era Dorada
2
T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3
T3. C3. Como Cenicienta
4
T3. C4. Mikhael Helios.
5
T3. C5. La Arena.
6
T3. C6. El Punto de Quiebre.
7
T3. C7. El Castigo.
8
T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9
T3. C9. Demonios.
10
T3. C10. Vizconde Revan.
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T3. C11. Humo y rosas.
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T3. C13. Mikhael Helios.
14
T3. C14. De vuelta al presente
15
T3. C15. Las Montañas del Silencio
16
T3. C16. El ascenso.
17
T3. C17. Hansen.
18
T3. C18. El Origen de Todo.
19
T3. C19. El infierno personal. (1/2)
20
T3. C20. El infierno personal (2/2)
21
T3. C21. El Plan.
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T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
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T3. C23. Derrotando una Hidra.
24
T3. C24. El Camino Interminable.
25
T3. C25. El Final del Camino.
26
T3. C26. La Confusa Verdad.
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T3. C27. Xadran Athienne
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T3. C28. De Vuelta a Casa.
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T3. C29. De vuelta a mis brazos.
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T4. C1. El Despertar.
31
T4. C2. Unos días antes.
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T4. C3. Seguir adelante.
33
T4. C4. El reencuentro.
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T4. C5. Los últimos 10 años.
35
T4. C6. Aquel que fue rechazado.
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T4. C7. El misterio de los sueños.
37
T4. C8. Una última charla.
38
T4. C9. Un punto de apoyo.
39
T4. C10. La Batalla Contra la Muerte.
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T4. C11. La Calma antes de la Tormenta (1/3)
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T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
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T4. C13. La Calma antes de la Tormenta (3/3)
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T4. C14. El segundo asalto
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T4. C15. Ausencia
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T4. C16. Secuestro
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T4. C18. La siguiente amenaza
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T4. C35. La Muerte del Demonio
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