Tomas seguía golpeando el capullo, logrando quebrarlo con su fuego; sin embargo, aquello provocó que sus puños sangraran y esta sangre ingresara a un bulto gelatinoso que estaba dentro del capullo. Aquello era raro, pensó que se encontraría con el cuerpo de Anika.
—¿Qué es esto?—preguntó al ver como el bulto reaccionaba con su sangre y este comenzaba a brillar con fuerza.
—Quiero morir...—escuchó la voz de Anika en el interior—no quiero seguir sufriendo...quiero morir.
—¿Anika?—preguntó intentando sacarla de ese bulto.
—¡No! ¡No quiero salir! ¡Me siento bien adentro!—protestó la mujer.
—¡¿Y vas a dejar a tus hijos solos?!—gritó enojado—¡Joder que te necesito allí conmigo! Soy un maldito hombre amargado que no sabe decir ni una palabra de consuelo, ¿De verdad me crees capaz de manejar a dos recién nacidos?
Mientras todo eso ocurría, Félix se encontraba encerrado en la esfera. Si bien la oscuridad en su interior no era tanta en comparación a la de Anika, aun le estaba costando salir de aquel estado de ensoñación.
Recordaba todo, hasta los golpes que su padre le daba en secreto, para que su madre no se enteraba. Según el conde, todos los sucesores debían ser inmunes al dolor, de modo que no fueran débiles y pudieran defender a su familia; sin embargo, aquellas sesiones de golpes comenzaron cuando él tan solo tenía tres años de edad.
No fue hasta que su primo nació y él se quedó durante dos años en el templo para su entrenamiento, que fueron sus días más felices.
“Quién diría que al borde de mi muerte estuviera recordando a Cedric...si él hubiera sido mujer, tal vez si me hubiera casado con él"
Dijo en sus pensamientos, con el alma tranquila. Aunque fuera su primo, era su mejor amigo y lo ayudó incluso en sus momentos de mayor despecho, luego de que sus esposas se fueran.
A causa de que el primer divorcio fue por obligación de su padre, su primera esposa terminó casándose por segunda vez y pudiendo embarazarse.
Con el tiempo, él se enamoró de una segunda mujer; sin embargo, tampoco pudieron engendrar un bebé y aquello hizo que ella solicitara el divorcio alegando que el infértil era él.
No obstante, solo hubo alguien cerca de él, sosteniendo su cabeza cuando estaba vomitando a causa de la borrachera del día anterior o escuchando sus pesares.
“¿Es posible tener sentimientos por otro hombre?"
Justo en el momento de su muerte, cuando la verdad se le mostraba ante sus ojos, el anillo que arrojó Cedric llegó a su mano, logrando fracturar la esfera que lo retenía.
Del anillo de Félix, surgió un hilo rojo que lo conectaba a Cedric y quien empezó a llevarlo a la superficie. No obstante, ya era demasiado tarde, Félix había dado su último respiro.
El alma del futuro conde llegó hasta la frontera del mundo de los vivos y muertos; sin embargo, la voz de Cedric lo detuvo. Fue allí que, escuchando las palabras de este, una fuerte punzada en su cabeza lo detuvo, enviándole miles de fragmentos de muchos recuerdos de una vida que no reconocía como suya pero a la vez sí.
Luego de ver que su anillo brillara, indicándole que había encontrado a Félix, el menor de los gemelos estaba esperando que su hermano sacara tanto a este como a Anika; sin embargo, se sorprendió que rápidamente el cuerpo de Félix saliera y sobre todo hubiera un hilo rojo que saliera del anillo y que solo lo conectaba a él. Aquello era imposible, los anillos eran de búsqueda y rescate, no tenían nada más que los hicieran especiales.
Lo más sorprendente fue que, no solo salió por sí con ayuda del anillo, con un hilo rojo inclusive, sino que su apariencia era distinta al Félix que conoció de niño; sin embargo, él lo reconocía bien, era su amor y eso era lo único que le importaba. Aprovechando el descuido de Cedric, quien estaba viendo como auxiliar el cuerpo sin vida de su primo, con una sonrisa maligna, la falsa santa se fue del lugar, no sin ante jurar volver y acabar con el maldito paladín del destino.
—Félix, no me hagas esto—dijo asustado, acostándolo en una capa de hielo de modo que su cuerpo no se hundiera en el miasma maligno—¡Félix joder! ¡Despierta!
Dándole varios golpes, intentó hacerle primeros auxilios para que expulsara el miasma en sus pulmones, aun si tuviera que "besarlo" y los demás soldados, así como su padre, lo estuvieran viendo desde la orilla, no le importaba si se hicieran ideas al respecto. Lo único que quería era que Félix volviera.
"Se supone que no debía pasar esto, ¿Cómo fue que me equivoqué tanto?"
Fue lo que pensó, mientras seguía haciendo las compresiones en su pecho. Lo amaba, lo adoraba, aunque le hubiera roto el corazón ser testigo directo de sus dos matrimonios fallidos, aunque lo hubiera jodido el hecho de ser su padrino de bodas, nada de eso le importaba si no lo tenía en su vida. Más allá de su deber de protegerlo, así como el de Tomás con Anika, lo hacía porque su corazón así se lo pedía.
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Comments
Cruz Mejia
Cédric el hilo rojo es lo que te conecta con Félix 😅 y en un futuro no lejano (eso espero) corresponderá a tus sentimientos lo que pasa es que Félix está un poco confundido pero ya verás que tus ruegos son escuchados
2024-01-18
4
Mary Montilla
Que se salven todos 🙏🏻👍🏻😔
2023-11-30
5
sotlas
que se meta en una mujer para que pueda tener hij9s y casarse y ser felices sin las vainas de la época
2023-11-23
8