CAPÍTULO 15

Cedric sonrió por cada golpe que le estaba dando a esa daemonio disfrazada de mujer, ya que sabía que, cada segundo que ella perdía con él, una hora pasaba en el interior de la dimensión que estaba en el hueco, en el centro del lago. Por ende, aspiraba que aquellos anillos que arrojó pudieran traer de vuelta a Tomás, Félix y Anika, enlazando sus cuerpos con el anillo que él poseía en el mundo real.

“¿Dónde estoy?”

Se preguntó Félix mientras abría los ojos, sintiendo como su cuerpo flotaba en medio de aquella sustancia podrida. De lo poco que alcanzaba a ver era como Anika se encontraba encerrada en una especie de esfera, mientras extrañamente Tomás intentaba entrar. Solo él podía moverse como si no hubiera nada a su alrededor.

“Tengo...tengo tanto sueño"

Fueron sus últimas palabras antes de quedar inconsciente, mientras su cuerpo era envuelto en una segunda esfera y se hundía aún más en el fondo.

“¡Joder!”

Exclamó Tomás dando un último golpe a la esfera, fracturando lo suficiente para que su mano pudiera entrar y alcanzar la mano de Anika; sin embargo, al momento de hacerlo, sintió como su cuerpo se dormía y su consciencia era transportada de una manera extraña al interior del subconsciente de la madre de sus hijos.

Fue en ese momento que, adentrándose en la oscuridad interna de Anika, antes de siquiera poder abrir sus ojos, pudo escuchar no solo los gritos de sufrimiento que ella dio toda su vida, sino también todas las cosas malas que le decían y hacían aquellos que se suponían eran su familia y su propio primer esposo.

Si no salía de ese estado, estaba seguro de que se consumiría sin poder tan siquiera intentar sacarla; no obstante, fue una mano firme que lo tomó de su hombro, lo que hizo que saliera de ese estado para encontrarse en lo que parecía ser la realidad.

—Expulsa el miasma de tus pulmones, déjate llevar por el fuego en tu interior—escuchó la voz de un hombre.

Sin poder hablar, dejó que una sensación cálida en su interior provocara, en un ataque de tos, que expulsara el miasma que se había filtrado a sus pulmones. Aquella sensación, combinada con la oscuridad en el interior de Anika, lo había dejado estupefacto. Se suponía que él era el villano, por lo que si alguien debía tener tanta oscuridad en su interior era él y no aquella desdichada mujer.

—¿Quién eres?—preguntó una vez pudo abrir por completo sus ojos.

No obstante, el hombre que lo había ayudado había desaparecido, dejándolo atónito ante aquella rapidez. No fue sino hasta que se recompuso de nuevo que lo sintió detrás de él.

—Ve a la iglesia y sálvala—fue lo último que escuchó de ese misterioso hombre.

Sin poder vislumbrar bien su rostro, quedó de nuevo solo. Observando a su alrededor se dio cuenta que se encontraba dentro del plano existencial que atormentaba el subconsciente de Anika. Ya que el cielo de este era iluminado por auroras boreales malignas, de un color rojo sangre.

—Entonces caímos dentro de una puerta infernal...—dijo observando su mano.

No sabía como un anillo de plata había llegado hasta allí; sin embargo, le estaba indicando su camino, mostrándole un lazo rojo el cuál se adentraba a lo que parecía ser un pueblo en la lejanía.

De acuerdo a lo que el recordaba, las puertas del infierno eran portales que los daemonios creaban y que conectaban el mundo de los vivos y los muertos. No obstante, teniendo en cuenta que estaban aun en una especie de limbo, sus cuerpos no habían entrado del todo dentro del infierno.

—¿Pero por qué quieren a Anika? ¿Será para hacerme ir tras ella?—volvió a preguntarse mientras se acercaba al pueblo.

Si su teoría era cierta, entonces la falsa santa había hecho que el, como futuro heredero, cayera en la puerta para debilitar el territorio de su padre y hacer que el poder de los daemonios se expandiera. Aun así, ¿Por qué no solo matarlos enseguida apenas cayeron? ¿Por qué encerrar a Anika en una esfera?

—¡Qué lío joder!—dijo rascándose la cabeza al momento de llegar a la entrada del pueblo.

Extrañamente, aquel pequeño lugar, estaba solo. Ni siquiera había algún perro alguno. De pronto recordó que tal vez, siendo el plano de la tortura de Anika, estuviera solo arraigado a un hecho particular y no recordara a los demás habitantes del lugar.

Fue así que, siguiendo el hilo rojo, llegó hasta una iglesia en medio del pueblo desolado. Dentro, aparte de las luces de las velas y fogatas, se podían escuchar muchas voces y golpes.

Con cuidado intentó buscar alguna puerta para ingresar; no obstante, antes de tan siquiera acercarse, el sitio lo repelió con una barrera maldita. Cuando se recompuso de la caída, producto del choque de su cuerpo con la barrera, pudo observar que la puerta principal estaba abierta.

Acercándose hasta donde la barrera lo dejaba, vio que, rodeada de muchos daemonios disfrazados de pueblerinos, se encontraba Anika amordazada en el centro.

Frente a ella estaba un hombre, y varios ancianos sentados en estrados. Parecía un juicio de brujas, si de verdad aquello era un reflejo de un oscuro recuerdo que estaban usando para castigarla, no entendía porque un lugar santo era sitio de semejante abominación.

—¡Silencio todos!—gritó el juez principal—hemos llegado al veredicto final...el castigo para esta mujer infiel ha de ser la horca.

—Padre, tenga piedad, mi esposa no pudo criarla bien tras la muerte de su padre—dijo el mismo hombre que había visto torturarla en el pasado, cuando estaba embarazada—si me permite llevármela, le juro que le enseñaré el camino...

Los daemonios no pudieron terminar de interpretar sus papeles, cuando un calor sofocante se empezó a sentir en el lugar. Aquel calor no era el mismo que el del infierno, aquello era provocado por un fuego divino.

—¿Qué mierda le están haciendo a mi mujer?—preguntó colérico Tomás.

El daemonio que interpretaba al padrastro de Anika pudo ver a lo lejos, como un hombre cubierto en llamas fracturaba la barrera y entrara. Este los observaba con tanta ira, que cada paso que daba derretía como velas a los daemonios a su alrededor.

Más populares

Comments

Lucia Rosalba Garcia Mercado

Lucia Rosalba Garcia Mercado

ya me imagino lo que quiere Dios esque la salve antes de que pase las violaciones del padrastro bueno eso me imagino

2024-04-30

1

Cruz Mejia

Cruz Mejia

y Félix donde quedó, también me preguntó porque atormentan a Anika que pretenden o que quieren de ella y de Tomás

2024-01-18

5

Claudy

Claudy

mi mujer 😍😍😍

2024-01-10

9

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play