El fresco de la mañana anunció un nuevo día y el cantar de las aves solo fue un cruel recordatorio de que ellas podían disfrutar de su libertad en comparación a su persona.
Con cuidado, se sentó un poco, mientras palpaba su vientre. No sabía cómo, pero su embarazo seguía desarrollándose con una extraña luz en su interior que ella solo podía ver. Pensando que tal vez era eso que la vida en su interior había aguantado a su tortura, decidió no seguir preguntando más.
Su carcelero, como todas las mañanas, le traía su comida. La cuál solo consistía en galletas y aguas. Al menos lo estaba alimentando con comida podrida que podía hacerle daño a su hijo.
Luego de comer la única comida que le daban al día, como sus cadenas eran largas, se acercó a un cubo donde hizo sus necesidades. No podía ni bañarse, ella misma se daba asco pero a su padrastro eso no le importaba.
Lo que hubiera deseado era más agua, tenía tanta sed, pero si pedía más de lo que le daban seguro golpearian su vientre.
Sin nada más que poder hacer, se sentó en un rincón esperando de nuevo a la noche y así otra visita más de su torturador. A los minutos comenzó a sentir fiebre y luego espasmos que sintió que desgarrarian su vientre.
Fue entonces que se asustó al ver como por sus piernas corría sangre, pensando que había perdido lo único bueno que tenía.
—Bebé, no dejes a mami sola—acarició su adolorido vientre—mami no quiero estar sola.
Comenzó a llorar mientras veía todo a su alrededor ponerse oscuro, tan oscuro como la noche más pura. Aunque si el bebé se iba, al menos se salvaría de una existencia peor que la suya.
Sintiendo que el dolor aumentaba cada vez más, con lágrimas en los ojos y una fuerte fiebre, perdió la consciencia mientras daba unas últimas caricias a su hijo no nato.
Fue así que en el mundo de las pesadillas, aún más cruel que los propios humanos, le hizo revivir una y mil veces la relación que tuvo con su esposo.
No había podido darle hijos, a causa de sus períodos tan irregulares. Aquello provocó que cuando ella cumpliera 18 años, seis después de haber contraído matrimonio, fuera catalogada como una mujer infértil.
Por todos los medios intentó arreglar su matrimonio, pero los constantes tratos de su suegra exigían una segunda esposa para cumplir el deber de dar descendencia.
Nunca supo Como, pero una noche de regreso de la iglesia, terminó siendo amordazada y sin consciencia alguna. Para luego terminar despertándose en una habitación de un hostal barato, con clara señales de haber tenido intimidad.
Hubiera deseado morir siendo lapidada como una mujer infiel, que el hecho de haber sido obligada a divorciarse y volver al lado de aquel hombre que le haría la vida un infierno.
Sin embargo, su cuerpo vagando en las oscuras aguas del mar de pesadillas, escuchó como los sonidos de espadas e insultos se desataban a su alrededor.
Sin saber que estaba pasando, y sin siquiera poder observar algo, sintió como alguien aflojaba el agarre en sus manos y pies, para luego levantarla.
“¿El ángel de la muerte se estará llevando su alma?”
Pensó mientras unas fuertes ganas de llorar la embriagaban. Si aquello fuera cierto, al menos la muerte sería más justa que la vida.
“¡Mi señor! ¡Debemos tratarla! Está entrando en labor de parto”
Se extrañó ante aquellas palabras, ¿Ella entrando en labor de parto? Lo último que vio fue sangre descender por sus piernas, estaba seguro que aquella era una mentira producto del delirio de su fiebre.
Mientras tanto, en el mundo real, Tomas había despertado de un largo sueño tras pactar con el dios que lo trajo de vuelta a la vida. Su padre, el gran maestro de las tierras de hielo, estaba preocupado por su hijo mayor; no obstante, verlo de pie, arreglándose para salir con varios de sus hombres, lo dejó anonadado.
—¡Hijo, apenas te estás recuperando!—dijo su padre al ver como este se subió a su caballo—duraste una semana inconsciente por tu herida en el hombro, ¿A dónde crees que vas aun convaleciente?
—A buscar a la madre de tus nietos—respondió el hombre de cabello y ojos negros como la noche.
—¡Tomas!—gritó pero su hijo se había ido del templo seguido de sus escoltas—¿Dijo madre de mis nietos?
Gracias a las especificaciones del dios, pudo encontrar el lugar donde ella estaba encerrada. Un calabozo subterráneo que colindaba entre la frontera de las tierras heladas y el valle de la eterna primavera.
El lugar, por su cercanía a las tierras de su padre, conocidas por ser cruelmente frías, era un lugar perfecto para cometer lo más bajos crímenes en el reino.
Encendiendo una bengala mágica dio la señal a un carruaje que venía tras ellos, de acercarse lo más pronto posible a su ubicación. Había encontrado al fin el lugar donde esa mujer estaba capturada.
—¡Joder! ¡Qué asco!—exclamó vomitando al igual que sus hombres.
Luego de haber matado fácilmente a los custodios del lugar, jamás pensó encontrarse con una escena tan deplorable. Peor que las cárceles, peor que los establos o corrales de cerdo.
El olor era tan inmundo que tuvo que congelarse un poco las fosas nasales para evitar oler tanto. Fue entonces que la vio, a la mujer ubicada en la única celda del calabozo. A aquella que increíblemente, pese a parecer un muerto terminal, aun seguía viva con sus hijos en su vientre.
Después de cargarla, viendo que pesaba menos que una almohada, la sacó del lugar donde la esperaba un grupo de magos médicos y parteras. Todos quedaron horrorizados, hasta pensaron que la mujer ya había muerto.
Fue entonces que pudieron notar que aun estaba viva, pero estado era crítico, sumado al hecho de que ya había comenzado a entrar en labor de parto.
—Joven amo, haremos lo posible para salvarla—dijo la partera principal después de que la ingresaran en el carruaje—pero en el caso dado, debido a su condición tan mala, ¿A quién debemos darle la prioridad?
El, un guerrero y ninja experto, que se ganó el alías de Bi-Han por su poder del hielo, se quedó pasmado un segundo. Había llegado con la convicción de salvarla, y a sus hijos también, pero nunca pensó que debería tomar esa decisión. Siendo que por ella el dios accedió a traerlo de regreso, ¿A quién debía darle prioridad?
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Comments
Sandra Garnica
Sería que al revivir el Dios cambio el hecho de que el hubiera asesinado a su padre🤔
2024-05-27
1
Xochilt Sarmiento
También me quede igual según el mismo asesinó a su padre
2023-11-30
12
Mary Montilla
Ojalá y se salven los bebés y ella también 😔
2023-11-29
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