CAPÍTULO 10

Anika seguía sin comprender la razón por la cual necesitaban que ella estuviera con ellos. Entendía que poseía la mitad del cristal de Tomás, pero ella no sabía como usarlo. No era maga, había nacido sin la sensibilidad a la magia, era mejor que le dijeran a otros magos de la torre.

—Entiendo su preocupación, lady Anika, le doy mi palabra de lider de la torre que usted puede ayudarnos—calmó el anciano—aunque no pueda usar la magia, el fragmento del cristal reconoce a su otra parte dentro del cuerpo del amo Tomás. Si algo pasa, de manera inconsciente, su cristal se activara. Solo es cuestión de estar cerca de él en todo momento.

—¿Todo momento?—preguntó Tomás—¿Acaso espera que me vuelva un niño para ser cuidado todo el tiempo?

—Hijo, si tu calor interno ayuda a mis nietos, deberás incluso dormir en la misma habitación de ellos—respondió tajante su padre.

Tomas gruñó, no le gustaba dormir acompañado. Jamás pensó que tuviera que hacer algo con sus hijos, teniendo a cuidadores especiales para ellos. Si sus enemigos lo vieran haciendo el papel de una madre, de seguro se reirían.

—¡Los gemelos llegaron!—escuchó decir a su hermano.

Las dos niñeras de sus hijos se acercaron a él, mientras una tercera cuidadora se acercaba con un extraño trozo de tela en su mano. La mujer palideció ante la presencia de Tomás, pero cuando la hermana del gran maestro venía a amamantar a los bebés, aquella era la forma más sencilla de cargarlos.

—Quítese el saco, amo Tomás—habló el anciano.

Con molestia, se quitó la parte de arriba de la ropa. Aquello sorprendió hasta a Anika, la cual no pensó que aquel hombre alto tuviera el cuerpo tan lastimado con cicatrices y quemaduras. Si bien entendía que él era un soldado puro, su cuerpo debió haber sufrido mucho a causa de sus lesiones. Incluso, había una zona en su espalda baja la cual tenía un color oscuro al resto de la piel.

“¿Él tiene el cuerpo demacrado como yo?"

Pensó al analizar la situación, Tomás era un hombre guapo, pero muy tocado físicamente. Aquello le hizo pensar un momento que, las personas que tuvieron una mejor vida que ella, también pudieron haber sufrido. Su pensamiento provocó un poco de sentimiento dentro de ella, al no sentirse tan sola.

No obstante, mientras para ella su demacración la dejó hecha un monstruo, para el aun le permitía tener su belleza. Como prueba de aquello era el sonrojo de todas las mujeres allí presentes, lo que su piel perdía en apariencia lo ganaba al tener los músculos tan marcados, que incluso sus pectorales parecían dos almohadas donde dormir encima de ellas.

Respirando profundo, Tomás se sentó en un sofá diseñado especialmente para madre lactantes. Allí, con ayuda de la tercera cuidadora, le colocaron la tela que servía como una especie de canguro, donde fueron amarrados contra su cuerpo los dos bebés recién nacidos. Su hermano había intentado que se relajara, para estar más cómodo, pero no fue hasta que sintió la suave piel de sus bebés contra su áspera piel que medio pudo relajarse. Aquello le recordaba la sensación que había tenido de niño al acariciar un perrito recién nacido.

"¿Por qué me siento tan cómodo?"

Fue lo que pensó, sintiendo como su piel se erizaba al percatarse la suave respiración de sus hijos contra esta. Aquella era una escena que le estaba provocando risa a su hermano, pero en cuanto lo miró decidió aguantar. Era un poema ver la cara tensa de Tomás, mientras luchaba por controlar lo que sentía su cuerpo.

—Tomás, hijo, ¡Relaja tu cara!—pidió su padre—si los bebés se despiertan se asustarán con la cara de ogro que estás haciendo.

—Cara de ogro que heredé, así que también se asustarán con varios por acá—molestó a su padre—yo...

Se enderezó más al sentir como ambos niños, no solo uno, sino ambos gemelos, habían comenzado a amasar sus pectorales. Centímetros más abajo y lo hubieran usado para intentar sacar leche. Aquello provocó que Cedric no pudiera reírse, tanto que su padre tuvo que pedirle que se saliera un momento para no incomodar a su hijo.

"¿Acaso me ven como una mujer estos dos?"

Pensó mientras respiraba con profundidad, ante la atenta mirada de Anika, la cual estaba incrédula de ver aquel hombre, que emanaba terror, ser dominado por dos recién nacidos. Su padre detuvo un momento a las niñeras, quienes querían acomodar mejor a sus nietos. Era la primera vez que veía a su hijo siendo tan paciente, aunque se notaba que quería estallar. Quería ver hasta donde era capaz de soportar el témpano de hielo que sería el futuro lord del clan.

—Hijo...

—Ni una...sola...palabra—dijo con los ojos abiertos como platos, intentando controlar la sensación de la baba de sus hijos—no he perdido ni una sola batalla, mis hijos no serán la excepción.

Aquella respuesta provocó que tanto el líder de la torre mágica como su padre suspiraran cansados, al menos esperaban que Tomás se olvidara de la guerra un segundo, tratándose de sus propios hijo. Sin embargo, aquella reacción de los niños hizo que las esperanzas del anciano mago aumentaran, ya que estaban reaccionando mejor a la magia de su padre que a la magia de los magos de su torre. En definitiva con Tomás, esos dos bebés podían encontrar el calor suficiente para regular su temperatura y crecer más saludablemente.

—Deben tener hambre, iremos a buscar las reservas de leche que la señora nos dejó—habló la tercera de las niñeras—ella quedó en volver esta noche, por lo que los alimentará bien antes de dormir.

Dicho eso, las tres se fueron a buscar la leche en las conservas. Aquello demoraría un poco, ya que se encontraba en un almacén bajo tierra, regulado con una runa mágica, la cual permitía mantener una temperatura constante. Aquello hizo sentir un poco mal a Anika, puesto que ella no podía darle leche a sus niños.

"De verdad solo soy un estorbo, no puedo ni alimentar a mis bebés...si desaparezco no les haría falta a ellos dos"

Pensó con amargura, agachando su mirada para que nadie viera sus lágrimas. Estaba tranquila de que sus bebés eran bien cuidados, pero ya que no sabía hacer nada y estaba enferma sin moverse de la cama, no se sentía merecedora tan siquiera de disfrutar el mismo calor que sus gemelos tenían derecho a causa de la sangre que recorría en sus pequeñas venas.

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Comments

Paola Martiz

Paola Martiz

😂😂😂😂

2024-04-20

2

Paola Martiz

Paola Martiz

🤭🤭🤭pero xq es tan tosco ese hombre

2024-04-20

0

Cruz Mejia

Cruz Mejia

cuanto daño causaron en ella 😔 esas bestias tienen que pagar lento y dolorosamente 🤬🤬

2024-01-18

8

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