Regina: ¡es tan hermoso! Nana debes verlo, nunca había visto algo como él! ¡Es alto, más alto que mi padre, su pelaje brilla, es realmente encantador!
- Nana: puedo imaginarlo con tan solo escucharla Señorita...
Karina sonrió con alivió al escuchar la emoción con la que Regina le contaba sobre el regalo que recibió del Conde, al parecer eso estaba momentáneamente siendo una distracción y haciendo que la pequeña olvidará los amargos recuerdos de los días pasados.
Karina siguió escuchando atentamente la emocionante descripción que le estaba dando Regina sobre el caballo al que llamó Ónix.
Unas semanas transcurrieron desde que Regina recibió a Onix, aún no lo había montado, el Conde considero que primero debía asegurarse de que él animal era complemente dócil y obediente, entonces Regina sólo podía verlo y acariciarlo con la supervisión de un mayor, pero eso era más que suficiente para alegrar a la pequeña.
El Conde se dirigía a su oficina, tras él lo seguía de cerca el mayordomo, Augusto pregunto.
- Conde Augusto: ¿ha resultado como esperaba?
- Mayordomo: totalmente Conde, la Señorita ha estado tan concentrada en su regalo, realmente su semblante mejoró.
- Conde Augusto: Eso es bueno.
Regina estaba con sus ojos puestos en Ónix, el animal no hacía más que comer el pasto que se le dio, pero hasta eso era increíble para la pequeña.
De casualidad Regina escucho a unos empleados que trabajaban en el establo, y su conversación tenía que ver con Ónix por eso llamó su atención.
- El regalo del Conde a la pequeña Señorita....un Frisón de guerra...un ejemplar como ese, ¿apuesto a que es codiciado por el mismo príncipe heredero?
- Pero acaso él príncipe no tiene uno?
- Oh sí claro que el príncipe tiene uno, pero acaso no es bien conocida la codicia del mismo en todo el Imperio? Aquel que declaró que todo en tierra era suyo.
- Ajajaj eso es gracioso, son las palabras de un niño ¿cómo podría ser todo de él?
- No te sorprendas sí un día se vuelve dueño de todo o al menos lo intenta.
- Regina: [ ¿ qué caballo de guerra? ¿Mi lindo y adorable Ónix? ¿Acaso él príncipe heredero podría quitarmelo? No! No lo permitirte]
Regina malentendido e interpretó a su voluntad la conversación de los trabajadores, de regreso a la mansión pasaba cerca del lugar de entrenamiento de los caballeros de la familia, cuando se cruzó con Whilem.
Whilem vio a Regina y levantó su mano saludándola eufóricamente, hacía tiempo no la veía.
- Whilem: ¡Señorita! Que bueno verla, como ha estado...
Las palabras de Whilem fueron perdiendo fuerza al ver la cara desanimada y preocupada de la pequeña.
- Whilem: ¿Señorita está todo bien?
Volvió a preguntar ahora más inquieto, la pequeña no respondió, y Karina que se acercaba a ella tampoco entendía el cambio de humor sí hace un instante había estado sonriendo, evidentemente Karina no había escuchado la conversación de los empleados.
Regina dio vueltas a una idea que tenía, y preguntó muy seriamente a Whilem.
- Regina: Whilem.... ¿qué es lo que se hace cuando alguien te quiere quitar algo que quieres mucho?
- Whilem: golpearlo.
Contesto de inmediato Whilem, Karina lo reprendió por dar esa respuesta a una pequeña niña.
- Nana: Señor Whilem! Acaso escucha lo que está diciendo, es con la pequeña Señorita con quién está hablando.
Solo entonces Whilem se dio cuenta de su error, un hombre que vivía por la espada podía ser muy tosco en aspectos como hablar decorosamente como lo hacían los nobles, pero aún era prudente para hablar correctamente frente a una niña, solo que está vez sus instintos de luchador le ganaron, pero Whilem era lo suficientemente sabio como para corregir su error, aunque termino diciendo lo mismo solo que sonó más amigable.
- Whilem: ejem... Señorita tal vez no me exprese bien, lo que quise decir es que, cuando tienes algo que realmente quieres mucho y quieres protegerlo, entonces debes volverte fuerte, tan fuerte para que nadie pueda quitartelo es más que ni siquiera lleguen a pensarlo.
La mirada sería de Regina y la atención que le estaba prestando causó gracia a Whilem, parecía que la pequeña trataba de verse intimidante, pero tan solo daba ternura, Whilem sé pregunto que llevó a la pequeña hacer esa pregunta, pero no pudo despejar sus dudas porque luego de escucharlo Regina se fue rápidamente a ver a su padre, Whilem no lo sabía, pero había despertado una idea a Regina que no causaría tanta gracia al Conde.
Los pasos de la pequeña se intensificaron a medida que se acercaba a la oficina de su padre, la puerta entreabierta no dificultó que entrará dándole una sorpresa al Conde.
Apenas la vio el Conde puedo reconocer aquella mirada, ojos brillantes como si una llama se hubiera encendido en ellos, había algo que provoco un interés en ella.
- Conde Augusto: Cariño estás aquí, has venido a jugar a la oficina de papá?
Pregunto el Conde haciéndose el distraído, como sí no hubiera notado las invitaciones de la niña, pero Regina fue más directa de lo que el Conde pudo imaginar y lo que dijo hizo que se levantará de un salto de su lugar.
Al escuchar a Whilem el pequeño razonamiento que Regina tuvo fue.
- Regina: [ entiendo... Debo ser fuerte, ¿ fuerte es... alguien como papá o Whilem? Papá y Whilem son fuertes porque son caballeros... entonces tengo que ser uno para ser fuerte! Ya se lo que haré]
- Regina: ¡papá quiero manejar la espada!
Los ojos del Conde se abrieron como platós y se levantó de inmediato de su lugar, sus manos apoyadas en el escritorio y su boca que parecía no poder cerrarse por la sorpresa.
- Conde Augusto: ¿Re-Regina... que has dicho?
El Conde quiso creer que escucho mal, pero Regina le volvió a repetir lo mismo, la respuesta inmediata del Conde fue.
- Conde Augusto:! ¡No! ¡¡Es un no rotundo! Me niego a que mi hija haga algo tan peligroso.
- Regina: Por pavor papá! ¡Deja que lo haga! ¡Si Whilem me enseña no será peligroso!
- Conde Augusto: ¿ Whilem? Acaso es! Te dijo algo?
El Conde se contuvo para no insultar a Whilem frente a su hija, pensó que con poner una expresión sería a su hija y una voz un poco enojada sería suficiente para convencerla de que desistiera de esa idea, pero Regina no pensaba darse por vencida tan fácilmente.
- Regina: Por favor papá! Si me dejas hacerlo, juró que nunca más te pediré algo ¿ me dejaras?
Los ojos de su hija ya vidriosos al borde de las lágrimas ablandaron la voluntad del Conde, si había algo que no podía soportar era que su hija llorara le recordaba al día en que nació y la encontró llorando desesperada por el hambre que sentía, ese recuerdo lo atormentaba hasta ese día.
Augusto camino hacia Regina y se arrodilló frente a ella tomando sus pequeñas manos el Conde cubrió su rostro con ellas, Regina no comprendía su acción, pero no dijo nada, en cambio, el Conde termino dando su brazo a torcer.
- Conde Augusto: [Cariño... estás poniendo a tu padre en una posición difícil] Regina... está bien, puedes hacerlo, pero sí resultas lastimada tan solo una vez eso se terminará... ¿entiendes?
- Regina: ¡si!
Regina se abalanzó sobre su padre y le dio un pequeño beso en la mejilla como agradecimiento, ella no lo sabía, pero su padre estaba sufriendo por la decisión que acaba de tomar.
Un nuevo desafío en el camino de Regina y del Conde acaba de dar comienzo.
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Comments
Maria Elena Maciel Campusano
Pues qué bueno que el Conde dejó que ella entrene, pues en un futuro que no creo muy lejano le será muy útil 🤔
2024-11-11
1
Alex
Jajajaja ojalá lo aplique con su madre y hermanas cuando la traen mal
2024-06-17
4
Barbarasl73 🇨🇱
consejo, que causará caos 🤭🤭🤭🤭🤭🤭.
2024-06-08
5