El Conde apoyo su cabeza contra la pared, se veía derrotado, y eso era por que el día que más temía había llegado y no sabía como enfrentarlo.
- Conde Augusto: [Sabía que un día este momento llegaría… Pero no pensé que fuera tan pronto, Regina ha estado poniéndose en riesgo para poder ver a esa mujer, nunca lo imaginé creí que con la excusa que le daba de que su madre estaba muy ocupada sería suficiente, pero, no fue así... ¿qué esperaba? Es natural que los niños quieran tener a sus madres cerca... Pero Regina cariño tú… no puedes]
El Conde regresó a su oficina, Karina esperaba fuera, el conde paso a su lado sin siquiera mirarla, y una vez que estuvo dentro le dio la orden de que pasará.
- Nana: Señor aquí estoy...
El Conde se mantuvo en silencio mirando a Karina, ella estaba tan nerviosa, sus manos escondidas tras ella se movían sin parar, no podía controlarlo y el abrumador silencio la estaba volviendo loca.
- Conde Augusto: [no puedo decir que esto es cien por ciento su culpa... Además, Regina la quiere, se pondría triste si la despido... entonces solo queda eso]
El Conde alzó su barbilla, tomando una postura elegante y su mirada llena de arrogancia, su voz autoritaria alcanzó los oídos de Karina que llegó a estremecerse esperando lo peor.
- Conde Augusto: Lo ocurrido hoy es inaceptable que vuelva a pasar, tú deber es estar siempre al lado de Regina no importa nada más, y escucha bien, Regina no puede de ningún modo ver a la Condesa, sí te pregunta por ella le dirás que está ocupada.
- Nana: pero Señor!
- Conde Augusto: Detente, no estoy pidiendo tu opinión, es una orden, ahora regresa con ella.
- Nana: yo -yo lo siento señor... Y gracias, me retiro.
Karina se retiró y el Conde se puso de pie, para ir hasta la ventana de su oficina, desde ahí podía ver el sector de la mansión en dónde habitaban la Condesa, Ofelia y Olivia.
El conde frunció sus cejas, con tan solo ver el lugar se sentía disgustado y se preguntó.
- Conde Augusto: [acaso ella vio a Regina a esa altura y no le dio importancia... No puedo permitir que Regina esté cerca de ella, estoy seguro de que ella la ignoraría o incluso... No quiero pensar que le haría daño físicamente pero... eso solo dañaría más los sentimientos de mi pequeña... Odeli tú no mereces a Regina]
Pasadas unas horas del incidente, la Condesa mandó llamar a una doncella, mientras leía unos documentos la Condesa pregunto.
- Condesa Odeli: ¿entonces?.. ¿No has escuchado nada interesante de aquel lado?
- Doncella: No mi Señora, solo se ha visto al Conde un poco molesto por cierta situación pero... Nada de lo que usted esperaba.
- Condesa Odeli: que decepcionante.
Odeli dijo en voz alta sus pensamientos, la doncella que le estaba informando al ver la expresión y atmósfera que rodeaban a la Condesa de alguna manera sintió una incomodidad que le produjo escalofríos, de repente la mujer elegante daba miedo.
Al día siguiente las cosas parecían regresar a la normalidad, Regina se levantó con emoción esperando la respuesta de su padre, pero durante el desayuno él no le dijo nada sobre aquel pedido de ella, el día siguió pasando y por más que lo vio en más de una ocasión durante el día tampoco dijo nada.
Ya eran pasadas las cinco de la tarde y Regina regresaba del jardín, con dirección a su habitación para tomar un baño, cuando un inesperado grupo de doncellas fueron descubiertas chismorreando en su jardín.
- Oh sí, mañana será un gran día.
- La Señora preparo muchas cosas para el festejo.
¿- Regina: [festejo? Festejo de que]
- Sí el vestido de la Señorita Ofelia es un sueño, bueno con este cumpleaños ya se convertirá en toda una joven.
- Regina [entonces están hablando del cumpleaños de mi hermana]
Karina apuró a Regina para regresar a la habitación, ya que debía estar lista para la hora de la cena, por ello no pudo escuchar más detalles de la conversación de las doncellas.
Mientras tomaba su baño, Regina se preguntó sí su hermana la invitaría a su cumpleaños, se exaltó solo pensando en esa posibilidad, Regina quería asistir y no era tan paciente como para esperar una invitación así que a la hora de la cena pidió un deseo a su padre
Al día siguiente la mansión se encontró alborotada desde muy temprano, con la Condesa dando órdenes a todos los que estaban trabajando en decorar el lugar donde se llevaría a cabo la fiesta de cumpleaños de Ofelia.
Todo fue preparado y elegido con especial cuidado por la Condesa, porque quería que su hija brillará en su primera fiesta como adolescente y en la que participarían Señoritas y jóvenes nobles de los círculos sociales.
Al fin la fiesta para celebrar a Ofelia comenzó, ella se veía hermosa y robó la mirada de sus invitados, vestida en un vestido largo de color palta que brillaba bajo la luz de los candelabros, su largo cabello rubio fue apenas levantado para que no le molestará en el rostro, entre las jóvenes comentaban cuanta envidia despertaba el aspecto de las hermanas Casiragui, en este caso el de Ofelia.
Desde el punto de vista de la Condesa, Ofelia estaba disfrutando de la fiesta y cumpliendo a la perfección la etiqueta, esto era muy importante para Odeli, ya que pregonaba que las bases para ser una dama respetada eran tener modales perfectos.
Odeli miró con orgullo a su hija que conversaba con algunas jovencitas, cuando de pronto sin previo avisó, la puerta del salón fue abierta.
"Punto de Vista de Ofelia"
- Ofelia [esto está bien, me gusta ser el centro de atención, mi madre tenía razón cuando dijo que la etiqueta sorprendería a los demás jóvenes de mi edad... ¿he? la puerta se abrió quie-quien]
Parado en la entrada sosteniendo la mano de Regina estaba el Conde, ante la sorprendida mirada de los invitados, el Conde entró al salón junto a la pequeña.
Todas las miradas se posaron en ellos, especialmente en la pequeña que se veía muy adorable tratando de esconderse tras una pierna del Conde.
— Ofelia [mi padre... Mi padre há vendido a felicítame?]
Una sonrisa iluminó el rostro de Ofelia, pero cuando vio a su padre susurrar a la pequeña algo y ni siquiera mirarla a ella supo que se había hecho una idea equivocada.
¡- Ofelia: [La niña camina hacia mí... que hago! ¿Debería echarla? Mi madre, donde está mi madre, ella sabría qué hacer]
Ofelia parecía haber entrado en pánico, miró disimuladamente hacía un lado y otro buscando a su madre, pero no lograba verla, y eso era porque la Condesa estaba en el rincón más oscuro del salón y cuando vio a quienes entraban abrió su abanico para ocultar la mitad de su rostro.
- Ofelia: [Entonces lo inevitable ocurrirá... la niña me entrego un regalo, no tuve más opción que tomarlo y regreso corriendo hacia mi padre escondiéndose nuevo tras él, le sonrió y la felicito por su valentía.]
¡- Conde Augusto: lo has hecho muy bien Cariño, eres muy valiente!
Los murmullos de los jóvenes podían escucharse, preguntándose sí aquella niña era la más joven de las hermanas, algo que era obvio con tan solo ver su apariencia.
El Conde mantuvo una sonrisa amable en todo momento, pero de alguna forma estaba alerta, con su postura parecía advertir a todos que no se acercaran a la pequeña.
Desconociendo esto Regina miró a sus hermanas y se sonrojó se veían tan lindas, quería hablarles pero no sabía que más hacer.
Regina que miró hacía todos lados se encontró con su madre, parada en una esquina la Condesa deslumbraba, los latidos de Regina se aceleraron de su boca estuvo a punto de salir la palabra " madre", pero al ver que la Condesa ni siquiera la miró sintió un extraño sentimiento que le impedía hacer eso, además luego de eso su padre se apresuró en salir del salón.
- Ofelia: [Ahora que hará mi padre... ¿No, no me saludarás o felicitar, ya veo... él cargó a la niña en brazos y se retiró, así sin más, su único propósito fue cumplir el capricho de esa niña?]
En los ojos de Ofelia se veía una gran decepción, sumando a lo avergonzada que ya estaba, además del hecho que a partir de la entrada de la niña todos empezaron hablar de ella y eso no le gustó a Ofelia que deseaba ser el centro de atención.
- Ofelia [entonces lo entendí... Mi padre no estaba aquí porque él así lo quiso, estaba ahí solo por el capricho de aquella niña, a mí que era quien cumplía años no me felicitó, ni siquiera me ofreció una sonrisa, todo eso, fue llevado por la pequeña. Ante mis ojos fue un acto asqueroso de parte de mi padre... realmente creo que los odio]
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Comments
Maria Elena Maciel Campusano
El padre debería acercarse a sus hijas mayores personalmente, no mediante el mayordomo o las doncellas, por eso las hermanas mayores de Regina están cultivando un odio hacia su hermana y padre, aparte de la cizaña y discordia que la condezorra le mete en la cabeza a sus hijas🤯
2024-11-11
1
Julieta Rodríguez
Vaya, vaya... Si que tiene cinismo la cruel y despiadada condesa adúltera 😠
2025-01-23
0
Sarai Bernard
Cuando una familia se destruye por el egoísmo de la supuesta madre 🤔👿😢
2024-07-25
2