A pesar del escaso número de personas en la fiesta de Regina, todo se veía muy animado, y lo más importante ella se divertía mucho.
El Conde Augusto se encargó de que la pequeña nunca sintiera la falta de su madre, aún podía hacerlo, porque él Conde era consciente de que cuando Regina creciera le sería inevitable preguntar por su madre.
Por ello no había límite en todo lo que le daba, regalos y atención, colmo a Regina con ellos, y eso despertó los celos de sus hermanas que se sintieron menospreciadas.
Susurrando malintencionadamente a sus oídos Odeli alimentaba ese mal sentimiento, Ofelia y Olivia no tenía idea que su padre las había invitado, pero Odeli impidió que lo supieran y en su lugar, las llamó a su salón privado para que vieran desde ahí todo lo que Augusto había preparado para Regina.
Ya con su propósito logrado, Odeli envío a las niñas de vuelta a sus habitaciones, Ofelia se veía decaída y regreso sin protestar a su habitación, en cambio, Olivia no pretendía aceptar aquello.
Olivia no fue a su habitación y fue hacia el jardín, la fiesta estaba terminando y los artistas estaban desmontando el escenario de títeres, la niñera se encontraba ahí con Regina en brazos y lejos de ahí el Conde estaba arreglando el pago con el jefe de los artistas.
Entre las personas que realizaron la presentación de títeres, comentaban lo mucho que el Conde debía querer a la pequeña celebrada por todo lo que había preparado para ella.
- De verdad el Conde debe apreciar mucho a la pequeña Señorita, es impresionante todo lo que organizó para ella.
- Tienes razón, y no se ha separado de ella durante toda la fiesta, se veía tan contento con la pequeña.
De pronto los hombres que hablaban entre sí se sorprendieron al ser empujados por una pequeña fuerza, y las cosas que estaban siendo acomodadas fueron tomadas por la pequeña que los interrumpió.
- ¿! Se-señorita!?
Exclamó sorprendido uno de los hombres, la niña lanzó una mirada furiosa a Regina y les dijo.
- Olivia: ¡cállense! ¡Ustedes no saben lo que dicen, mi padre hizo todo esto por lástima porque mi madre no la quiere! No la quiere porque es un monstruo que casi le arrancó la vida! Y mi padre tampoco quiere a esa fea niña.
Los gritos de Olivia y la brusquedad de su comportamiento lanzando los títeres y objetos de los artistas a todas partes asustaron a Regina, que en un instante explotó en un desconsolado llanto.
Olivia siguió con su escándalo y la Niñera intentaba calamar a la bebé, entonces en medio del escándalo apareció el Conde.
Estaba lejos, pero se percató de que Regina estaba llorando y se dirigió rápidamente hacía ella.
Cuando Olivia vio a su padre se detuvo y tiro algún objeto que tenía en sus manos, su expresión molesta se esfumó y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro.
- Olivia: ¡papá!
Olivia corrió emocionada con los brazos abiertos esperando a que el Conde la cargará, pero antes de que estuviera demasiado cerca, se detuvo estrepitosamente al escuchar la fría voz del Conde y al ver su expresión Olivia incluso retrocedió unos pasos.
- Conde Augusto: ¿este escándalo que significa? ¿Mi hija por qué está llorando tan desesperadamente, quién se atrevió a provocar esto?
El Conde no mido la severidad de su expresión, y Olivia comenzó a temblar asustada, su padre nunca la había mirado de esa forma.
El Conde extendió sus brazos y cargo a Regina, mientras la arrullaba suavemente y le daba golpecitos en la espalda para que se calmara.
- Conde Augusto: Niñera puedes decirme que es lo que ha ocurrido.
- Niñera: por supuesto Señor.
La niñera dirigió su mirada a Oliva que se estremeció al notar que ella daría cuenta de sus acciones.
- Niñera: la Señorita Olivia ha tirado los objetos de los artistas sin razón alguna, además... además ha dicho que usted hizo todo esto por la Señorita porque la condesa no la quiere, porque le tiene lástima.
Con cada palabra que el Conde escucho su expresión se volvía más dura, Olivia no pensó que alguna vez sentiría tanto miedo, por ello quiso escapar de inmediato.
- Olivia: yo-yo me voy padre.
- Conde Augusto: No Olivia.
El Conde detuvo a Oliva, y dio unos pasos hacia ella, para luego decirle.
- Conde Augusto: Oliva mírame a la cara, ¿dime dónde has escuchado eso que dijiste? ¿Puedes ver lo que has hecho, tú hermana no deja de llorar, no te da pena?
- Olivia: ¡no es mi hermana!
Esta última frase de Olivia colmo la paciencia del Conde, y olvidó por un momento que frente a él tenía a una niña de seis años.
- Conde Augusto: Oliva sí vuelves a decir algo así, no recibirás nada más de mi parte, creo que he sido demasiado bueno y no les he puesto un límite hasta ahora, Olivia no quiero verte cerca de Regina.
- Olivia: ¿ por qué papá? Por que ya no nos quieres? Por qué solo quieres a esa bebé!
- Conde Augusto: Maldición Oliva de que estás hablando, y baja la voz que Regina sigue asustada.
Al ver que incluso en ese momento él Conde seguía pensando en Regina por encima de ella, Olivia se enfado mucho y le gritó a su padre.
¡- Oliva: papá malo! ¡Te odio papá! ¡No quiero verte nunca más!
El rostro del Conde se distorsionó, se sorprendió mucho por escuchar eso de Olivia, su intención no era que ella se sintiera mal y mucho menos quería que lo odiara, antes de que pudiera decir algo Olivia salió corriendo, y él no fue tras ella, ya que en sus brazos aún tenía a Regina que no se había calmado.
El Conde dió una palmaditas en la espalda de Regina para calmarla, pero más parecían ser para él mismos que se sentía terrible por haber escuchado aquello de su hija y en rostro del Conde podía verse su malestar.
Augusto se sintió observado, al levantar la vista se encontró con que Odeli lo estaba observando, la Condesa sonrió desde ahí arriba, Augusto frunció el ceño, al verla su disgusto fue mayor.
- Conde Augusto: [¿por qué sonríes, que intentas? Como puede ser que sonría y no demuestre ningún sentimiento con ello... Está mujer es muy diferente de con quién me case]
Después del escándalo, el Conde dio unas órdenes y todo regreso a una aparente calma, más tarde pensaba ir a hablar con Olivia, pero tal cosa no sucedió debido a que un acontecimiento se llevaría toda su atención y lo haría olvidar aquel incidente.
Cuando Olivia se calmó, la niñera la baño y el Conde se dispuso a acostarla, siempre leía algo para que Regina conciliara el sueño.
Ese día no era la excepción, pero mientras Augusto leía con concentración el respectivo cuento de ese día, fue interrumpido por una dulce y extraña voz.
¿- Pa-pá? P-pa-pá-papá
Fue lo que escucho Augusto, que prácticamente tiro el libro que tenía en sus manos y se apoyó con ambas manos en la cuna, mirando con sorpresa y emoción a Regina que sonreía y lo miraba.
¿- Conde Augusto: tú...tú has hablado? ¿No estoy loco, verdad? ¿Me has llamado, me has llamado papá?
-¿papá?
Vivió a repetir la pequeña, ahora sí claramente Augusto lo vio y lo escucho, su alegría fue tal, tomo a Regina en brazos y la levantó por lo alto mientras le pedía por favor que lo repitiera.
- Conde Augusto: Sí! Sí, soy papá! ¡Vuelve a decirlo! ¡Por favor repite! ¡Papá!
Así estuvo haciendo que Regina lo llamara papá hasta que se quedó dormida, y él inundado por la felicidad que sentía olvidó que debía hablar con Olivia y decirle que el no había dejado de quererla ni nada parecido, por ello fué que Olivia asumió que realmente su padre no la quería más y desde entonces no volvió a buscarlo.
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Updated 102 Episodes
Comments
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Aunque ella como madre tuvo la culpa, él como padre también se olvido de su otras hijas
2024-11-09
3
nand
la actitud de la condesa deja mucho que pensar
2024-07-19
0
Ynney García
eso se soluciona dejando s la condesa sin mesada y solo con una doncella por unos 6 meses vas a ver xomo se pone mansa la inutil si esto no funciona te divorcias te quedas con las niñas y te buscas una madrastra que sea dulce
2024-06-24
1