Hablar deliberadamente frente a alguien que no sabía cerrar la boca, sobre algo tan delicado como la salud de una persona querida era evidente que no tendría buenos resultados, y Olivia lo sabía, fue ella quien creó la situación para que Blanca se acercará a ella y así poder hablar sobre la supuesta enfermedad de Regina, sabía que Blanca se encargaría de esparcir el rumor por toda la alta sociedad.
La fiesta terminó y las damas Casiragui regresaron, la Condesa regresó con un buen humor, apenas subió al carruaje su lamentable expresión desapareció, una vez estuvieron solas, Ofelia pregunto.
- Ofelia: madre... ¿No te preocupa que esto pueda llegar a Oídos de mi padre?
La Condesa sonrió, su mirada estaba centrada en el paisaje que iban dejando detrás, y con un tono alegre contestó.
- Condesa Odeli: Ofelia cariño no te preocupes por nada, tu madre sabe lo que hace.
Odeli sabía perfectamente que el Conde tenía prácticamente nulo contacto e interés en lo que pasaba en los círculos sociales, estaba netamente abocado a su trabajo y se limitaba a tener contacto con los nobles, incluso rechazaba las invitaciones provenientes del palacio Imperial y claramente tenía sus motivos, e incluso aconsejaría a Regina sobre esto.
En la mansión Casiragui Regina paseaba por los pasillos, en ese lugar no necesitaba estar con la compañía de su niñera, a sus seis años se encontraba tomando varios tipos de clases, por suerte Regina disfrutaba de cada una de ellas, ya que esa era una forma de distraerse.
A pesar de tener a su padre, a su Nana que constantemente estaban con ellas, Regina no podía evitar sentirse sola.
Esos momentos dónde no estaba haciendo nada que ocupará sus pensamientos, las miles de preguntas y dudas en cuanto a su relación con su madre y hermanas surgía, casi como un tormento, le provocaba una sensación de pesadez como sí ella fuera el problema, se sentía culpable sin saber exactamente de que, ya no había forma de que Regina no se diera cuenta de que algo no era normal en la relación madre e hija que tenían.
Con el tiempo también entendió que su padre menos tenía una relación normal, siempre estaba con ella, no hablaba de sus hermanas, como si las hubiera olvidado, y en cuanto a su madre no era diferente, Regina nunca escucho a su padre decir el nombre de su madre, y ahora entendía que de ninguna forma ellos hablaban, a menos que fuera a través de cartas.
- Regina: [¿será esto por qué ambos están tan ocupados? Me preguntó si cuando crezca tendré tanto trabajo como mis padres...]
Regina estaba tan distraída con sus pensamientos que no se había dado cuenta de que había trasladado los límites que tenía permitido por su padre, porque si, el Conde le había prohibido ir más allá de la décima puerta del pasillo, porque desde ahí comenzaba el sector de la Condesa.
- Regina: [he no me di cuenta de que estaba en este lugar, debo regresar mi padre se enojara… pero, pero... no estaría mal dar un pequeño vistazo…]
El sector dónde Regina estaba era un pasillo con la mitad descubierta con vista al jardín interno, si avanzaba más ingresaría a la mansión propiamente dicha de la Condesa, Regina miró hacia atrás y hacia los lados asegurándose de que nadie estuviera viéndola, luego de ello tomo valentía y avanzó.
Regina estaba emocionada por lo que pretendía hacer, sabía que era una travesura, pero la curiosidad le ganó, pero todas las expectativas de Regina se estrellaron contra un muro cuando descubrió que había una cantidad de empleados de la Condesa dando vueltas alrededor de la entrada a la mansión.
- Regina: [así... así no podre entrar, deberé regresar]
Regina dio media vuelta y volvió sobre sus pasos, su mirada en el piso y sus manos revoloteando, mientras avanzaba contaba las cerámicas que iba pisando y tarareaba los números, fue por ello que no se dio cuenta de que hacía ella avanzaban más de una persona.
Cuando escucho el sonido de los pasos acercándose, Regina levantó rápidamente su mirada, su sorpresa fue tal que casi se tropieza, frente a ella avanzaban por el pasillo su madre y sus dos hermanas.
Regina se paralizó al verlas, se veían tan majestuosas, vestidas con elegantes vestidos y adornadas con finas joyas, definitivamente deslumbraron su mirada.
¡- Regina: [oh... que haga, que hago... mi madre es tan hermosa y elegante... eso! Si las saludo con la etiqueta que aprendí de seguro se sentía orgullosa y me felicitara porque a mi madre le importan mucho los modales]
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Regina se hizo a un costado y ejecutó el mismo saludo que horas atrás habían hecho Ofelia y Olivia.
- Regina: buenas tardes, madre, hermanas.
Era la primera vez que les dirigía la palabra, sin embargo, Regina que esperaba un saludo de vuelta, vio como su madre y hermanas pasaban de largo sin siquiera mirarla.
Regina se estremeció en su lugar, casi que no podía creer lo que acababa de pasar, era imposible decir que ellas no la vieron o escucharon.
Regina sintió una amargura subir por su garganta, seguidos de las ganas de llorar, lo que acababa de ocurrir le había dolido, como sí no existiera ellas la ignoraron.
- Regina: [ellas... Ellas me ignoraron... como sí no pudieran verme ... No sí me vieron, pero acaso yo no existo para ellas?]
Regina que aún temblaba inmóvil en aquel lugar volteó para ver la espalda de las mujeres alejarse de ella, tenía la esperanza de que voltearían y regresarían, pero tal cosa no ocurrió, entonces Regina no pudo contener su llanto y salió corriendo del lugar, con su rostro empapado y la imagen de su madre y hermanas pasando a su lado como si no la vieran.
Regina no sabía que hacer, se sintió tan despreciada por las personas a quienes tanto admiraba y quería, sin darse cuenta termino yendo a la oficina de su padre hecha un mar de lágrimas.
El Conde al verla pensó que se había hecho daño, pero ella lo negó cuando le pregunto.
Regina se arrojó a los brazos de su padre y lloró desconsoladamente sin decir una palabra, por más que el Conde insistió en que le dijera que estaba pasando no recibió repuestas.
- Conde Augusto: Cariño que... Que es lo que ocurre, dile a papá, te ayudaré en lo que sea posible, Cariño por favor papá odia verte llorar.
Fue en vano toda la insistencia del Conde, Regina lloró hasta estar agotada y se durmió con su cabeza apoyada en el regazo del Conde.
Mientras dormía, Regina balbuceó algunas palabras que darían al Conde un indicio de que estaba pasando.
- Regina [ mamá no me vió ¿fue por eso? mamá... mamá-me odia? Hermanas no… No se vayan]
¿- Conde Augusto: [qué... estás soñando... pero porque dices eso, acaso escuchaste algo cómo eso?
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Comments
Natalit
ella no debería de tener 8 años ya que cuando ella navío la mayor tenia esa edad y ya tiene 16 ahora si me perdí
2024-12-02
0
Bertha Ramirez
Regina no puede tener 6 años, por que Ofelia tiene 16, ya que cuando Regina nació, Ofelia tenía 7, así que regina debe tener 9 años para que sea coherente con los 16 de Ofelia.
2024-03-24
11
Topy71 🇦🇷
El Conde tendría que contarle la verdad, es dura, pero por lo menos no alimenta falsas esperanzas en Regina
2023-11-01
5