Una habitación decorada maravillosamente, muebles de roble puro, una cuna recubierta por la más fina seda blanca, juguetes que aún ni siquiera eran necesarios, todo eso había sido preparado para la pequeña Regina, en un intento por parte del Conde de cubrir la ausencia de la Condesa.
- La habitación ha sido terminada y una niñera ya ha sido contratada.
Una doncella estaba pasando ese informe a la Condesa que luego de un mes de haber dado a luz se encontraba casi recuperada, y en ese momento bebía té en su balcón.
- Condesa Odeli: puedes retirarte.
Dijo la Condesa sin siquiera mirar a la doncella, la condesa frunció el ceño con disgusto, se levantó y se apoyó con las manos en el barandal del balcón.
- Condesa Odeli: [porque te empeñas tanto en ella?]
Desde aquella discusión que tuvieron los condes, el Conde Augusto no volvió a ver a Odeli, ni siquiera para tener alguna comida juntos, sí quería saber como estaba de salud preguntaba a los empleados, la condesa tampoco hizo algún esfuerzo por contactarlo, desde entonces su relación comenzó a deteriorarse.
En la mansión Casiragui, en los pasillos cuando ningún superior observaba, las doncellas comentaban sobre el raro ambiente que se vivía y el claro disgusto que había entre los condes, sin mencionar el hecho del rechazo de la condesa a la pequeña Señorita Regina.
El Conde Augusto parecía un padre primerizo, porque estaba más que encantado con la pequeña Regina y porque desde su nacimiento le prestó exclusiva atención a ella, olvidando que también debía darle atención a las pequeñas, Ofelia y Olivia que nada tenían que ver con el disgusto que tenía con su madre.
Las pequeñas notaron eso, no veían con frecuencia a su padre porque el Conde pasaba mucho tiempo trabajando fuera de la mansión, recorriendo el territorio y atendiendo los negocios en el condado, pero cuando estaba en la mansión siempre pasaba tiempo con ellas, jugando o compartiendo las comidas.
Eso cambio desde el nacimiento de Regina, no había vuelto a salir de la mansión y se la pasaba la mayor parte del día en la habitación de la pequeña e incluso para poder seguir trabajando hizo que instalarán una cuna en su oficina así podía tener a Regina a su vista y alcancé y seguir trabajando.
Los actos inconscientes del Conde contribuyeron a que las hermanas mayores incrementarán sus celos por la pequeña al ver que se llevaba toda su atención, e incluso un pequeño rencor se despertó en Olivia que esa tarde se llevó una gran sorpresa al ver como su padre le mentía.
Olivia extrañaba al Conde, quería jugar con él como siempre lo hacía, por ello se escabullo de la niñera y se dirigió a la oficina del Conde.
Antes de poder entrar fue interceptada por el mayordomo que detuvo su intromisión en la oficina del Conde.
- Mayordomo: ¿pequeña Señorita Olivia, que es lo que hace por aquí?
Pregunto el siempre riguroso hombre de cabello y barba canosa.
- Oliva: ¡quiero ver a mi padre! ¡Dile que estoy aquí para jugar con él!
Demandó la pequeña de brillante cabello rubio y ojos verdes como esmeraldas, definitivamente Olivia era muy parecida a Odeli por no decir idéntica.
- Mayordomo: Señorita disculpe, pero he de consultar primero al Conde, por favor espere aquí.
El Mayordomo tocó dos veces la puerta de la oficina, con eso el Conde ya sabía que se trataba de él y ordenó que pasará.
Al entrar el mayordomo no noto que la pesada puerta de roble había quedado entreabierta, pero Oliva sí, emocionada Oliva se esforzó por observar que estaba pasando en la misteriosa oficina de su padre, aquel lugar por el cual tenía tanta curiosidad y ganas de conocer.
- Mayordomo: la Señorita Olivia está afuera, desea verlo y dice que está aquí para jugar con usted.
- Conde Augusto: es así, dile que estoy trabajando que será otro día.
Dijo el Conde mientras arrullaba en sus brazos a Regina y le daba su dedo para que la pequeña jugueteara con el, él Conde sonrió al ver a Regina tomar con fuerza su dedo pulgar.
¡- Conde: oh! Eres una pequeña muy fuerte!
El Conde reogeo al mayordomo y le indico que se retirará, así lo hizo el hombre experimentado que salió para comunicarle a Olivia lo que el Conde ordenó.
- Mayordomo: Señorita Olivia, el Conde está ocupado trabajando, dice que será en otra oportunidad que lo disculpe.
El rostro de Olivia se enrojeció al ver que claramente estaba escuchando una mentira, pero pensó que sí insistía obtendría lo que quería.
- Oliva: Mayordomo! ¡He visto a mi padre no está ocupado dile que quiero jugar con él!
- Mayordomo: joven Señorita, creo que usted ya ha aprendido correctamente los modales de un noble, alzar la voz y desestimar la palabra de sus mayores son actos irrespetuosos y vulgares, le he dicho que el Conde está ocupado, así que por favor retírese.
Olivia que esperaba una reversa en la decisión de su padre se encontró con el frío rostro del mayordomo que no la dejo avanzar, se sintió tan dolida por la forma en que su padre la ignoró y prefirió estar con Regina cuando claramente la niñera exclusiva de la pequeña podría haberla cuidado, además de que por primera vez ella se daba cuenta de como su padre que siempre le decía que las mentiras no eran buenas le mentía en su cara.
Olivia se dirigió a la sala de su madre, entró corriendo y ocultó su rostro en el regazo de la Condesa.
- Condesa Odeli: ¿ Oliva cariño que es lo que pasa?
Pregunto la Condesa con un tono de preocupación mientras acariciaba la pequeña cabecita rubia, pronto escucho los sollozos de la pequeña y se preocupó aún más, Odeli volvió a insistir.
- Condesa Odeli: ¿Cariño que es lo que pasa? ¿Te duele algo, quieres algo, por qué estás así?
¡- Olivia: m-mi padre! ¡No quiso jugar conmigo! ¡Mintió, mintió dijo que estaba trabajando cuando solo estaba jugando con la bebe!
- Condesa Odéli: qué...
Odeli pensó por un momento, y como Olivia no podía ver su cara dibujo una singular sonrisa en él, y le dijo mientras trataba de calmarla.
- Condesa Odeli: Shhh está bien Cariño cálmate, ¿lo ves? Ves que mamá tenía razón, esa niña casi roba a mamá y ahora está robando a papá... por eso no debes quererla, no debes pensar en ella como tú hermana, ¿lo entiendes?
Olivia siguió sollozando mientras afirmaba con su cabeza.
Quien escuchará aqullo que estaba diciendo la condesa, la forma en que buscaba poner a la pequeña en contra de una bebé recién nacida no podría llamarla de otro modo que no fuera " loca", ya que amabas eran sus hijas, era incomprensible su actuar.
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Comments
Julieta Rodríguez
¡Está loca! Creí que era depresión posparto pero la condesa es un personaje malicioso
2025-01-23
0
Maria Elena Maciel Campusano
Ni sé pero creo que la condezorra sabe muy bien lo que hace y presiento que la única vez que se embarazó de su esposo esperaba que fuera un niño y no una niña idéntica a su padre🤔
2024-11-08
4
Barbarasl73 🇨🇱
que maldita 😡
2024-06-08
4