Eran las dos de la tarde y un carruaje esperaba por la Condesa, Ofelia y Olivia, ellas partieron rumbo a la fiesta de la baronesa Josephine Lombardi.
Ofelia ya era considerada toda una Señorita de influencia en la alta sociedad con apenas dieciséis años, en tanto Olivia era un poco más difícil de tratar, pero seguía los pasos de su hermana, y todo gracias a las enseñanzas de su madre.
En esta ocasión todas estaban invitadas a la misma fiesta de té, ya que la temática era que las madres acudieran con sus hijas, evidentemente Regina no estaba incluida.
- Condesa Odeli: entonces mis pequeñas, ¿han entendido lo que su madre le pidió?
Ofelia y Olivia se miraron, y luego casi simultáneamente voltearon a ver la Condesa y asintieron, una brillante sonrisa se dibujó en su rostro, pero las hermanas sabían reconocer que esa expresión era totalmente falsa, la condesa sonreía vacíamente.
- Condesa Odeli: bien, me gusta que mis niñas sean inteligentes y obedientes.
No tardaron mucho en llegar a la mansión Lombardi, como a la Condesa le gustaba fueron las últimas en llegar, pero sin llegar fuera del horario establecido, le había enseñado a sus hijas que ese era el mejor momento para llegar a una fiesta cuando se buscaba ser el centro de atención y destacar, ya que todas las verían llegar.
Y así fue, Cuando la Condesa junto a sus hijas fueron anunciadas todos voltearon a verlas, por lo bajo se escuchaban los murmullos de las jóvenes que comentaban sobre sus peinados, su vestimenta y joya, todo lo que traían les gustaba, pero lo que más llamó la atención fue la ausencia de la hija más joven, lo cual también fue comentado.
La Condesa siempre perceptiva a todo noto aquello, y sutilmente sonrió, al menos esta vez su sonrisa no parecía vacía.
La baronesa Josephine salió a su encuentro, la mujer de cabello castaño y ojos color miel era bastante tímida, al principio pareció animada, pero con tan solo acercase a la Condesa su valentía fue aplastada, la presencia de Odeli era imponente.
- Baronesa Josephine: Bienvenidas... Es-es un gusto verlas.
- Condesa Odeli: Gracias baronesa, lo mismo digo, es espectacular el lugar que ha preparado para este día, creo que aún no conoce a mis hijas, niñas preséntense.
Con elegantes y delicados movimientos, las rodillas levemente flexionadas, la cabeza inclinada, una mano levantando un poco la falda y la otra en el pecho, las dos hermanas ejecutaron a la perfección la etiqueta del saludo y se presentaron.
- Ofelia: Mi nombre es Ofelia Casiragui, es un placer conocerla baronesa y gracias por la invitación.
- Olivia: mi nombre es Olivia Casiragui, encantada de conocerla y agradezco su consideración al invitarnos.
¡- Baronesa Josephine: hooo! Que magnífico Señoritas.
Dijo la Baronesa sorprendida con la disciplina de las jóvenes, la baronesa rápidamente indicó el lugar donde podían sentarse, y dio comienzo a la fiesta.
La baronesa no tenía la suficiente confianza en sí misma como para preguntar el porqué no estaba la niña más pequeña con ellas, pero alguien que no temía a hacer preguntas que podrían ser consideradas invasivas era la marquesa Ortega, Liliana Ortega, madre de Luana.
Una mujer imperturbable, con una expresión siempre tranquila y que parecía ser sutil, pero sorprendía siempre con lo directa que era.
- Marquesa Liliana: Que espectacular lucen la Condesa y sus hijas aunque... Falta una, ¿la pequeña Regina si no me equivoco? Sería interesante escuchar la historia del porqué no está aquí...
Con la suspicacia de la marquesa el ambiente se volvió extrañamente tenso, pero ni Liliana ni ninguna de las invitadas pudo haber imaginado la reacción que tendría la Condesa.
- Marquesa Liliana: [¿he?.. Por qué... ¿Esa mujer está llorando?]
La sorpresa y confusión de Liliana fue la misma que sintieron todas las invitadas que miraban confundidas a la Condesa.
Los ojos como esmeraldas se vieron inundados por las lágrimas que caían mojando las mejillas de la mujer, una expresión angustiante en el rostro de la condesa acompañaba a la perfección el derrame de lágrimas.
La marquesa se sintió avergonzada porque parecía que sus palabras habían causado eso y rápidamente sin pensarlo mucho pregunto.
- Marquesa Liliana: Co-condesa... ¿Que sucede se siente bien?
La Condesa sollozó una vez más y tomo su pañuelo, seco algunas lágrimas y luego con una voz y expresión lamentables ofreció unas disculpas.
- Condesa Odeli: Lo lamento, pido disculpas a todas si las sorprendí, me siento avergonzada de que tuvieran que presenciar este aspecto de mí pero... Es inevitable cuando la preocupación por la salud de mi hija no me abandona, respondiendo a su pregunta marquesa la ausencia de mi pequeña Regina es...
La Condesa volvió a derramar unas lágrimas, la expresión de las hermanas coincidían en ser de tristeza, como sí estuvieran atravesando un mal momento.
- Condesa Odeli: esto no es algo de lo que me guste hablar... pero siento que les debo una expresión, mí, pobre Regina ella no posee buena salud, una enfermedad... una enfermedad que no sabemos que es o sí tiene cura...
- Oh vaya!
- Qué lamentable, pobre Condesa.
- No había escuchado nada al respecto...
- Fue bastante inapropiada la pregunta de la marquesa, revivió esa situación dolorosa para la Condesa.
Los comentarios de las mujeres dejaban ver cuan sorprendía estaban, además de mostrar su desagrado por la actitud de la marquesa hacía la Condesa.
- Condesa Odeli: oh, pero marquesa por favor no se sienta mal por su pregunta... no es como sí ustedes fuera la culpable de lo que le está pasando a mi hija, además como podría saberlo.
- Marquesa Liliana: sí-si.
Contesto notablemente avergonzada la marquesa que a partir de ese momento ya no se sintió cómoda en la fiesta.
La fiesta no se desarrolló como se esperaba, el foco de atención estuvo en saber que era lo que tenía la más pequeña de las Casiragui, pero la Condesa no brindó detalles, durante la reunión actuó como una madre preocupada y afectada.
Entonces llegó el momento dónde las jóvenes se reunirían aparte para socializar entre ellas, fueron llevadas a un jardín próximo que tenía asientos preparados para todas.
Olivia se apretó un poco del grupo, y se puso a observar las rosas que estaban en plena floración, Olivia estaba aparentemente distraída, pero en realidad era muy consciente de que alguien no había quitado sus ojos de encima de ella.
Esa era Lady Blanca de Carlo, la segunda hija del Conde Joseph de Carlo, la particularidad de esa joven que era apenas mayor que Olivia era que le encantaba entrometerse en los asuntos de los demás, y de alguna forma siempre estaba informada sobre todos los acontecimientos de la alta sociedad, el hecho más importante era que no se guardaba esos hechos para ella sola, la hora del té con sus diferentes círculos eran los lugares predilectos para compartir todo lo que sabía.
Desde el suceso en la mesa compartida con todas las damas, Lady Blanca no quitó su vista de Olivia, ahora que Olvia estaba sola era el momento perfecto para acercarse.
- Blanca: Son bonitas y su aroma es irresistible, las rosas ¿son sus flores favoritas Lady Olivia?
- Olivia: oh... No la vi llegar, sí son bonitas... En realidad no sabría decirle sí son mis favoritas, ¿son las suyas, Lady Blanca?
- Blanca: mmm coincido con la Señorita, no sabría decirle sí son mis favoritas. Al parecer tememos algo en común eso es bueno...
- Olivia: al parecer sí.
Dijo Olivia sonriendo amablemente, este pequeño acto fue aprovechado por Blanca.
- Blanca: Me alegra verla sonreír... ha estado con una expresión tan triste durante toda la fiesta, me imagino que debe ser difícil disfrutar de cosas así cuando su hermana está enferma…. Oh disculpe si fui muy pretenciosa imaginando esto.
En el rostro de Olivia volvió a aparecer la lamentable expresión, y contesto a Blanca.
- Olivia: para nada Lady... De hecho está en lo correcto, más aún viendo la condición de mi hermana la pobre... ¿Lady puedo hablar con confianza?
- Blanca: por supuesto! Tenga por seguro que no diré nada de lo que me diga.
- Olivia: Bueno mí, madre está tan afectada debido a que mi hermana tiene una enfermedad que la está desfigurando progresivamente... si no mejora, el futuro de mi hermana será difícil.
- Blanca: vaya... Qué pena, eso es algo muy inesperado...
Olivia y Blanca siguieron conversando por un rato mas a solas, la mujeres mayores que estaban reunidas en la mesa principal no hicieron otra cosa que consolar a la condesa, todo había salido como Odeli lo planeó, con ese espectáculo que monto las injurias contra Regina comenzaron.
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Comments
Maria Elena Maciel Campusano
Qué astucia la de esa condezorra, pero todo cae por su propio peso, espero que el conde tenga tiempo para proteger y amparar a Regina de alguna manera, porque al faltar el conde pueden dañar y hasta matar a Regina 🤔
2024-11-11
0
enith yojana garcia martinez
Odeli es boba, esa es una mentira insostenible
2024-03-06
3
Sandra Mejia
víbora ponsoñonza, que monstruo de madre.
2024-02-18
0