Sin respuestas 1/3

Esa noche no quise hablar con nadie, incluyendo a Chase y Victor no volvió después de que aquella luz, golpeara su pecho junto al de Chase.

Amanda solo llega hasta el portón, habla con Kao si está con él y se regresa luego de que este le entrega algo en una bolsa. Hama, me dijo que ordeno que Tohmas y Oriana buscaran a Jenifer, ya que ella es crucial para saber lo que pasa. Por momento no le creí, pero después de analizar y recordar cosas, llegue a la conclusión de que mi madre se involucró con alguien del mundo oscuro.

Mientras que Chase, busca cosas dentro de la caja que mi madre me dio Kao lo ayuda, pero a simple vista se puede decir que está alterado. Quiero acercarme, hasta que veo que Chase y Kao hablan en un idioma que no reconozco.

Vuelvo a mi habitación para acostarme en mi cama, mirando hacia la ventana, pensando en las actitudes de ambos chicos. Miro la mesa de noche que está al lado de mi cama, veo el anillo y el collar que estaba en la caja. Me siento y tomo ambas cosas en mis manos para ponerme el collar y el anillo en mi mano derecha, en el dedo índice siento un escalofrío, recorrer mi espina dorsal, mi cuerpo se paraliza de manera repentina evitando que no pueda emitir movimiento alguno, incluyendo el habla. De golpe cierro los ojos y caigo, siendo detenida por el suelo, abro los ojos y veo que no es el mismo lugar. Las paredes son de color blanco y de un naranja claro, las cortinas naranjas con soles amarillos. La puerta, la puerta de un marrón oscuro, cerca de la ventana hay una cuna decorada con cosas y colores claros.

En dos paredes que están al lado de la puerta hay estantes, con peluches y otros tipos de juguetes. En una suelo una alfombra con forma de nube, de color naranja. Siento que es muy familiar la habitación, me acerca a la ventana, queda hacia una calle y noto que no hay nadie.

Escucho pasos que provienen desde afuera y se detienen justo enfrente de la puerta. La puerta se abrió dejando ver a mi madre, con una sonrisa en su rostro, con una caja en sus manos, la cual dejo sobre una cajonera que se encuentra al lado de la ventana, no había notado de lo cerca que estaba y me alejo.

La rodeo quedando detrás de ella, pero una segunda voz se escucha que se aproxima hasta estar en el marco de la puerta y dejando ver a Vivian, mi abuela completamente enojada con un monto de cartas dentro de una caja.

—¿Qué es esto Spencer? – Pregunto lanzándole las cartas.

—Son cartas. ¿Por qué? – Mi madre respondió de manera sofocante. — ¿Por qué revisas mis cosas? –

—¿Terence es el padre de esa bastarda? ¡Responde! – Exigió ella acercándose. — ¿Es él o no? –

—Sí, él es el padre de mi hija. — Mi abuela abofeteo a mi madre.

La tención entre ambas, aumenta con cada palabra que ambas se dicen. Mi madre se agacha para buscar las cartas, pero es interrumpida por dos figuras masculinas, levanto la vista y todo se ilumina tanto que es imposible ver, haciendo que vuelva a mi habitación con Kao y Chase, llamándome desesperados.

Me levanto de la cama y dejo caer el anillo junto con el collar, haciendo que ellos estén más confundidos. Kao levanto los objetos y con su mano levanté mi rostro.

—¿Mk, que paso? – Observo sus ojos.

—Estoy bien, pero… creo saber quién es mi padre. — Exprese.

—¿De dónde sacaste eso? - Miro a Chase, mientras se acerca a la ventana. — Mk ¿Quién más apareció en tu visión? –

—¿Por qué?  Vivían y una mujer no jamás he visto. — Explique. — ¿Cómo sabes que tuve una visión? –

—Los anillos de demonios no solo sirven para encontrar a los portadores, sino que también guardan recuerdos… — Analiza Kao. — Pero no sé qué poder puede llegar a tener los collares de ángeles. —

—Lo mismo… pero este collar le pertenece a mi hermano Davian. — Él toma el collar en sus manos.

—¿Qué? – Exclame desconcertada. — ¿Cómo es que tu hermano le dio su collar a mi madre? –

Ninguno de los tres quería decir la oración que se formaba en nuestras cabezas, evitamos mirarnos a la cara, hasta que el sonido de la puerta principal, me distrajo.

Salgo de mi habitación, para abrir la puerta y ver a un hombre, de traje negro, encima un sobretodo y un sombrero que contiene una pluma en su lado derecho. Cuando este levanta la cabeza, sentí que ya lo conozco, sus ojos azules, su sonrisa inocente y su manera de mirar, incluso sus rasgos me hacen estremecer.

Respiro profundo preparándome para emitir palabra, hasta escuchar los gritos de Victor.

—¿Victor? – El anciano voltea para mirarlo.

En cuestión de segundos, Chase, Kao, Amanda y el resto de los chicos se encontraba en la entrada de mi casa, cubriéndome como si el hombre que está enfrente de mí fuera el mismísimo diablo.

 Victor, busco encontrarme detrás de Chas y Kao, pero Amanda y Oriana me aleja de la puerta, llevándome a la cocina, aunque a mitad del pasillo me detengo en seco apartándolas de mí. Vuelvo a mirar, y los cuatro chicos hablan con aquel hombre que solo me mira con una sonrisa tranquila y serena, como si no estuviera pasando nada.

Solo modulé dos palabras, “puedes pasar” cada unos de ellos me miraron sorprendidos, el hombre entra la casa con un caminar lento como si lo disfrutara. Mi cuerpo se paraliza, al reaccionar a lo que dije, pero el error ya estaba hecho.

Los demás, cierran la puerta y camino a la sala en donde ese hombre está, se sienta en el sofá esperando a que el resto haga lo mismo.

—¿Qué haces aquí? – Pregunto Victor, de mala manera. — La última vez que estuviste aquí, causaste un gran caos. —

—¿Así recibes a tu padre? – Mira a Victor. — Chase, te has vuelto un gran hombre, como tu hermano. — 

—Dudo que recuerde a mi hermano. — Respondió con sarcasmo. — ¿Qué haces aquí? -

—Lo recuerdo a la perfección, al igual que a mi hija… — Sonrió al final y se acercó a mí. — interesante. —

—¿Disculpe, lo conozco? - Interrogó.

—Conocí a tu madre, una hermosa mujer, frágil e inocente al momento de escuchar y opinar. — Me molesto su forma de hablar. 

—Deja de usar tu poder en ella. Aún se está acostumbrando. — Ordenó Victor, para acercarse a mí.

—¿Por qué estás dándome órdenes? - Se acerca la ventana.

El anciano levanta su mano y Oriana cae al suelo, me acerco para socorrer ella con desesperación, intenta sacarse algo del suelo, que al parecer la está asfixiando, pero no veo nada. Grito que por favor la deje tranquila, y esté accede en dejarla, ayudo a Oriana a levantarse con ayuda de Tohmas para que luego avancé hacia él.

—Quiero que se vaya de mi casa. ¡Ahora! - Ordene al levantarme, teniendo un aspecto serio.

Ese hombre se fue y me acerco a Oriana, para saber como se siente. La mirada del resto se vuelve baja y miran a Victor, con culpa, el ambiente dentro de la habitación se volvió tensa.

—¿Qué sucede? - Pregunté. — Alguien podría por favor responder.-

—El hombre que se acaba de ir, es Belcebú, el señor de las moscas. — Informó Kao. — Y padre de Victor. -

—¿Es otro demonio? - Nadie hace contacto visual conmigo. — ¿Por qué demonios se quedan callados? 

—Si es uno de los príncipes del infierno… — Amanda respondió apenada. — Es ahora que empieces a creer un poco en nosotros. —

—¿Por qué? ¿Por qué debería? – Miro a Amanda, con molestia. — Estoy cansada, de tener que hacer todo lo que me dicen, pregunto quién es Davian y Celani y porque el padre de Victor vino hasta mi casa, hoy tuve que echar a mi abuela a la única familia que tengo, porque acusaba a Kao, de lo que le paso a mi madre. —

—No es algo de explicar, esto no había pasado desde el accidente de Davian. — Cierro los ojos en frustración y vuelvo a mirarlo. — Pero hace un tiempo atrás, pasaron cosas. —

—No creo que Vivian, le contara lo que le paso a su madre. — Dijo Chesa, sentado en una silla, mirando el suelo con el ceño fruncido. — ¿Victo, no sabías que tu padre estaba aquí? –

—No, pero recibí un mensaje de Baltor, pero para entonces ya era tarde. — Dijo acercándose a mí. — Lo siento, realmente lo siento. —

—¿Por qué lo sientes? Tú no has hecho nada malo. ¿O sí? – Respiro profundo y me abraza. — ¿Victor? -

Siento que guarda algo dentro del bolsillo trasero de mi pantalón, para después alejarse y tomar la mano de Oriana, y salir de la casa. Su abrazo me dejo con un mal sabor de boca, se sintió como un adiós y no como un consuelo, no quiero que se vaya, pero tiene sus razones, las cuales voy a respetar.

Amanda y Tohmas se quedaron conmigo, ellos durmieron en la habitación de huéspedes, mientras que Chase y Kao hacen guardia. No creo que proteger a una persona costara mucho, acostada en mi cama, siento frío, pero no hay ninguna abertura por donde pueda entrar, la ventana y la puerta están cerradas, solo la cortina esta corrida, para que deje entrar la luz de la luna. Miro mi despertador y veo que ya es media noche, me levanto para ir a la cocina y tomar un poco de agua, al bajar busco el interruptor de la luz y la enciendo.

Me acerco a la ventana que estar encima de la bacha para lavar los platos y veo a Kao mirando para todos lados, y un cuervo posado sobre el pequeño árbol de limón que plante cuando tenía 8 años. Sonrió y me alejo para servirme un poco de agua y sentarme en la silla, y recordar todo lo que ese día paso, como ser la aparición del padre de Victor, la visión y la aparición de mi madre y la discusión con mi abuela y mi supuesto padre.

Pero deje el vaso de golpe al recordar lo que Victor me dejo en el bolsillo, me levanto de la silla y camino rápido para buscar mi pantalón dentro del canasto de la ropa sucia, que se encuentra en el sótano, busco en el bolsillo, pero no hay nada hasta que una voz me asusta.

—¿Qué estás buscando? – Se anunció Chase, con un tono de seriedad. — ¿Mk, que estás buscando? –

—Creo que ya sabes lo que estoy buscando. ¿Qué haces aquí Chase? – Pregunte, esperando una respuesta rápida de su parte.

 —Sé lo que es bien para ti… nada más que eso. — Pateo el canasto de la ropa.

—¡No! Tú no tienes ni idea de lo que es lo bueno para mí, desde que te conozco me han pasado muchas cosas y nadie quiere responder preguntas… eres la persona principal que me provoca dolor sin terminar de conocerte. — Avanzo hasta él.

—Mk, sé que no hemos sido buenos contigo, pero… — Noto que su cuerpo se tensa. — Puedo protegerte, de lo que sea. —

—Estoy harta, de escuchar que pueden protegerme y nadie hace nada, solo quiero que me respondas las preguntas. — Extiendo mi mano hacia él. — Dámelo. —

—Mk, no lo hagas… sabes que si estás con nosotros, no te pasará nada malo. — Toma de mi mano, pero la aparto antes de que pudiera apretarla.

—Dámelo. — Miro sus ojos, los cuales ahora están de un verde esmeralda. — Cuando mañana vuelva del instituto, no quiero verlos a ninguno, incluyendo a Kao. —

No deje que continuara hablándome, y solo subo a mi habitación, pero en las escaleras, veo a Amanda y a Tohmas, parados mirándome, sus rostros no tiene expresiones, es como si no sintieran nada, miro de nuevo la puerta del sótano y veo que Chase se asoma, y de la cocina veo a Kao.

Cuando llegue a mi habitación, cierro la puerta detrás de mí y me escondo dentro del baño. Miro mi mano y veo un papel, y lo abro, veo que está doblado dos veces.

—¿Una carta? – Me siento sobre el borde de la cucha y comienzo a leerla. — Pervertida… Muy gracioso Victor. —

[…] sé que no nos hemos conocido por completo, pero tengo las repuestas que quieres… veme, en la estación de trenes abandonados a las dos de la madrugada, sé que llegaras. Una cosa más trae el collar y el anillo.

PSD: Te dejé mi anillo, sobre tu mesa de noche. No te olvides de usarlo. […]

Miro el reloj y comienzo a cambiarme con rapidez, al notar que son la una con treinta. Cuando salgo de la casa, comienzo a correr sin mirar a tras o sin ver si por esas casualidades podría estar Chase o Kao que son los que más me cuidan.

Después de casi, cuarenta minutos, corriendo y frenando porque me faltaba el aire, llego a la estación abandonada, reviso mi reloj, rogando a que Victor no se fuera a su casa, suspiro aliviado al ver que recién son las dos con cinco. Espero, cruzada de brazos, mirando para todos lados, como si fuera una suricata.

Las nubes del cielo, son empujadas por el viento que quiere correr sin llegar a ningún lugar, dentro del bolsillo de mi chaqueta, siento el collar y el anillo que Victor me pidió. Mientras que espero, pienso en que podría querer las voces de otras personas se escuchan a lo lejos y me escondo detrás de algunas ramas para que no puedan verme.

El demonio secundario de la puerta, se acerca a una de las personas y la sujeta del cuello y con la nariz oler la cabeza y después soltarla. Los dejo pasar a todos. Salgo de mi escondite improvisado y continuó esperando a que Victor aparezca.

—Por minutos pensé que no vendrías. — Se anunció, saliendo de la oscuridad.

—¿Por qué tienes que asustarme? ¿Te puedes mezclar con las sombras? - Pregunte, mientras que le doy pequeños golpes a su abdomen. — Interesante. —

—¿Vas a querer preguntas o quieres más contacto? – Levanto la cabeza, para encontrarme su rostro muy cerca del mío.

—Si vamos. — Comienzo a caminar en dirección a la entrada. — ¿Por qué estamos aquí? -

Esa noche no quise hablar con nadie, incluyendo a Chase y Victor no volvió después de que aquella luz, golpeara su pecho junto al de Chase.

Amanda solo llega hasta el portón, habla con Kao si está con él y se regresa luego de que este le entrega algo en una bolsa. Hama, me dijo que ordeno que Tohmas y Oriana buscaran a Jenifer, ya que ella es crucial para saber lo que pasa. Por momento no le creí, pero después de analizar y recordar cosas, llegue a la conclusión de que mi madre se involucró con alguien del mundo oscuro.

Mientras que Chase, busca cosas dentro de la caja que mi madre me dio Kao lo ayuda, pero a simple vista se puede decir que está alterado. Quiero acercarme, hasta que veo que Chase y Kao hablan en un idioma que no reconozco.

Vuelvo a mi habitación para acotarme en mi cama, mirando hacia la ventana, pensando en las actitudes de ambos chicos. Miro la mesa de noche que está al lado de mi cama, veo el anillo y el collar que estaba en la caja. Me siento y tomo ambas cosas en mis manos para ponerme el collar y el anillo en mi mano derecha, en el dedo índice siento un escalofrío, recorrer mi espina dorsal, mi cuerpo se paraliza de manera repentina evitando que no pueda emitir movimiento alguno, incluyendo el habla. De golpe cierro los ojos y caigo, siendo detenida por el suelo, abro los ojos y veo que no es el mismo lugar. Las paredes son de color blanco y de un naranja claro, las cortinas naranjas con soles amarillos. La puerta, la puerta de un marrón oscuro, cerca de la ventana hay una cuna decorada con cosas y colores claros.

En dos paredes que están al lado de la puerta hay estantes, con peluches y otros tipos de juguetes. En una suelo una alfombra con forma de nube, de color naranja. Siento que es muy familiar la habitación, me acerca a la ventana, queda hacia una calle y noto que no hay nadie.

Escucho pasos que provienen desde afuera y se detienen justo enfrente de la puerta. La puerta se abrió dejando ver a mi madre, con una sonrisa en su rostro, con una caja en sus manos, la cual dejo sobre una cajonera que se encuentra al lado de la ventana, no había notado de lo cerca que estaba y me alejo.

La rodeo quedando detrás de ella, pero una segunda voz se escucha que se aproxima hasta estar en el marco de la puerta y dejando ver a Vivian, mi abuela completamente enojada con un monto de cartas dentro de una caja.

—¿Qué es esto Spencer? – Pregunto lanzándole las cartas.

—Son cartas. ¿Por qué? – Mi madre respondió de manera sofocante. — ¿Por qué revisas mis cosas? –

—¿Terence es el padre de esa bastarda? ¡Responde! – Exigió ella acercándose. — ¿Es él o no? –

—Sí, él es el padre de mi hija. — Mi abuela abofeteo a mi madre.

La tención entre ambas, aumenta con cada palabra que ambas se dicen. Mi madre se agacha para buscar las cartas, pero es interrumpida por dos figuras masculinas, levanto la vista y todo se ilumina tanto que es imposible ver, haciendo que vuelva a mi habitación con Kao y Chase, llamándome desesperados.

Me levanto de la cama y dejo caer el anillo junto con el collar, haciendo que ellos estén más confundidos. Kao levanto los objetos y con su mano levanté mi rostro.

—¿Mk, que paso? – Observo sus ojos.

—Estoy bien, pero… creo saber quién es mi padre. — Exprese.

—¿De dónde sacaste eso? - Miro a Chase, mientras se acerca a la ventana. — Mk ¿Quién más apareció en tu visión? –

—¿Por qué?  Vivían y una mujer no jamás he visto. — Explique. — ¿Cómo sabes que tuve una visión? –

—Los anillos de demonios no solo sirven para encontrar a los portadores, sino que también guardan recuerdos… — Analiza Kao. — Pero no sé qué poder puede llegar a tener los collares de ángeles. —

—Lo mismo… pero este collar le pertenece a mi hermano Davian. — Él toma el collar en sus manos.

—¿Qué? – Exclame desconcertada. — ¿Cómo es que tu hermano le dio su collar a mi madre? –

Ninguno de los tres quería decir la oración que se formaba en nuestras cabezas, evitamos mirarnos a la cara, hasta que el sonido de la puerta principal, me distrajo.

Salgo de mi habitación, para abrir la puerta y ver a un hombre, de traje negro, encima un sobretodo y un sombrero que contiene una pluma en su lado derecho. Cuando este levanta la cabeza, sentí que ya lo conozco, sus ojos azules, su sonrisa inocente y su manera de mirar, incluso sus rasgos me hacen estremecer.

Respiro profundo preparándome para emitir palabra, hasta escuchar los gritos de Victor.

—¿Victor? – El anciano voltea para mirarlo.

En cuestión de segundos, Chase, Kao, Amanda y el resto de los chicos se encontraba en la entrada de mi casa, cubriéndome como si el hombre que está enfrente de mí fuera el mismísimo diablo.

 Victor, busco encontrarme detrás de Chas y Kao, pero Amanda y Oriana me aleja de la puerta, llevándome a la cocina, aunque a mitad del pasillo me detengo en seco apartándolas de mí. Vuelvo a mirar, y los cuatro chicos hablan con aquel hombre que solo me mira con una sonrisa tranquila y serena, como si no estuviera pasando nada.

Solo modulé dos palabras, “puedes pasar” cada unos de ellos me miraron sorprendidos, el hombre entra la casa con un caminar lento como si lo disfrutara. Mi cuerpo se paraliza, al reaccionar a lo que dije, pero el error ya estaba hecho.

Los demás, cierran la puerta y camino a la sala en donde ese hombre está, se sienta en el sofá esperando a que el resto haga lo mismo.

—¿Qué haces aquí? – Pregunto Victor, de mala manera. — La última vez que estuviste aquí, causaste un gran caos. —

—¿Así recibes a tu padre? – Mira a Victor. — Chase, te has vuelto un gran hombre, como tu hermano. — 

—Dudo que recuerde a mi hermano. — Respondió con sarcasmo. — ¿Qué haces aquí? -

—Lo recuerdo a la perfección, al igual que a mi hija… — Sonrió al final y se acercó a mí. — interesante. —

—¿Disculpe, lo conozco? - Interrogó.

—Conocí a tu madre, una hermosa mujer, frágil e inocente al momento de escuchar y opinar. — Me molesto su forma de hablar. 

—Deja de usar tu poder en ella. Aún se está acostumbrando. — Ordenó Victor, para acercarse a mí.

—¿Por qué estás dándome órdenes? - Se acerca la ventana.

El anciano levanta su mano y Oriana cae al suelo, me acerco para socorrer ella con desesperación, intenta sacarse algo del suelo, que al parecer la está asfixiando, pero no veo nada. Grito que por favor la deje tranquila, y esté accede en dejarla, ayudo a Oriana a levantarse con ayuda de Tohmas para que luego avancé hacia él.

—Quiero que se vaya de mi casa. ¡Ahora! - Ordene al levantarme, teniendo un aspecto serio.

Ese hombre se fue y me acerco a Oriana, para saber como se siente. La mirada del resto se vuelve baja y miran a Victor, con culpa, el ambiente dentro de la habitación se volvió tensa.

—¿Qué sucede? - Pregunté. — Alguien podría por favor responder.-

—El hombre que se acaba de ir, es Belcebú, el señor de las moscas. — Informó Kao. — Y padre de Victor. -

—¿Es otro demonio? - Nadie hace contacto visual conmigo. — ¿Por qué demonios se quedan callados? 

—Si es uno de los príncipes del infierno… — Amanda respondió apenada. — Es ahora que empieces a creer un poco en nosotros. —

—¿Por qué? ¿Por qué debería? – Miro a Amanda, con molestia. — Estoy cansada, de tener que hacer todo lo que me dicen, pregunto quién es Davian y Celani y porque el padre de Victor vino hasta mi casa, hoy tuve que echar a mi abuela a la única familia que tengo, porque acusaba a Kao, de lo que le paso a mi madre. —

—No es algo de explicar, esto no había pasado desde el accidente de Davian. — Cierro los ojos en frustración y vuelvo a mirarlo. — Pero hace un tiempo atrás, pasaron cosas. —

—No creo que Vivian, le contara lo que le paso a su madre. — Dijo Chesa, sentado en una silla, mirando el suelo con el ceño fruncido. — ¿Victo, no sabías que tu padre estaba aquí? –

—No, pero recibí un mensaje de Baltor, pero para entonces ya era tarde. — Dijo acercándose a mí. — Lo siento, realmente lo siento. —

—¿Por qué lo sientes? Tú no has hecho nada malo. ¿O sí? – Respiro profundo y me abraza. — ¿Victor? -

Siento que guarda algo dentro del bolsillo trasero de mi pantalón, para después alejarse y tomar la mano de Oriana, y salir de la casa. Su abrazo me dejo con un mal sabor de boca, se sintió como un adiós y no como un consuelo, no quiero que se vaya, pero tiene sus razones, las cuales voy a respetar.

Amanda y Tohmas se quedaron conmigo, ellos durmieron en la habitación de huéspedes, mientras que Chase y Kao hacen guardia. No creo que proteger a una persona costara mucho, acostada en mi cama, siento frío, pero no hay ninguna abertura por donde pueda entrar, la ventana y la puerta están cerradas, solo la cortina esta corrida, para que deje entrar la luz de la luna. Miro mi despertador y veo que ya es media noche, me levanto para ir a la cocina y tomar un poco de agua, al bajar busco el interruptor de la luz y la enciendo.

Me acerco a la ventana que estar encima de la bacha para lavar los platos y veo a Kao mirando para todos lados, y un cuervo posado sobre el pequeño árbol de limón que plante cuando tenía 8 años. Sonrió y me alejo para servirme un poco de agua y sentarme en la silla, y recordar todo lo que ese día paso, como ser la aparición del padre de Victor, la visión y la aparición de mi madre y la discusión con mi abuela y mi supuesto padre.

Pero deje el vaso de golpe al recordar lo que Victor me dejo en el bolsillo, me levanto de la silla y camino rápido para buscar mi pantalón dentro del canasto de la ropa sucia, que se encuentra en el sótano, busco en el bolsillo, pero no hay nada hasta que una voz me asusta.

—¿Qué estás buscando? – Se anunció Chase, con un tono de seriedad. — ¿Mk, que estás buscando? –

—Creo que ya sabes lo que estoy buscando. ¿Qué haces aquí Chase? – Pregunte, esperando una respuesta rápida de su parte.

 —Sé lo que es bien para ti… nada más que eso. — Pateo el canasto de la ropa.

—¡No! Tú no tienes ni idea de lo que es lo bueno para mí, desde que te conozco me han pasado muchas cosas y nadie quiere responder preguntas… eres la persona principal que me provoca dolor sin terminar de conocerte. — Avanzo hasta él.

—Mk, sé que no hemos sido buenos contigo, pero… — Noto que su cuerpo se tensa. — Puedo protegerte, de lo que sea. —

—Estoy harta, de escuchar que pueden protegerme y nadie hace nada, solo quiero que me respondas las preguntas. — Extiendo mi mano hacia él. — Dámelo. —

—Mk, no lo hagas… sabes que si estás con nosotros, no te pasará nada malo. — Toma de mi mano, pero la aparto antes de que pudiera apretarla.

—Dámelo. — Miro sus ojos, los cuales ahora están de un verde esmeralda. — Cuando mañana vuelva del instituto, no quiero verlos a ninguno, incluyendo a Kao. —

No deje que continuara hablándome, y solo subo a mi habitación, pero en las escaleras, veo a Amanda y a Tohmas, parados mirándome, sus rostros no tiene expresiones, es como si no sintieran nada, miro de nuevo la puerta del sótano y veo que Chase se asoma, y de la cocina veo a Kao.

Cuando llegue a mi habitación, cierro la puerta detrás de mí y me escondo dentro del baño. Miro mi mano y veo un papel, y lo abro, veo que está doblado dos veces.

—¿Una carta? – Me siento sobre el borde de la cucha y comienzo a leerla. — Pervertida… Muy gracioso Victor. —

[…] sé que no nos hemos conocido por completo, pero tengo las repuestas que quieres… veme, en la estación de trenes abandonados a las dos de la madrugada, sé que llegaras. Una cosa más trae el collar y el anillo.

PSD: Te dejé mi anillo, sobre tu mesa de noche. No te olvides de usarlo. […]

Miro el reloj y comienzo a cambiarme con rapidez, al notar que son la una con treinta. Cuando salgo de la casa, comienzo a correr sin mirar a tras o sin ver si por esas casualidades podría estar Chase o Kao que son los que más me cuidan.

Después de casi, cuarenta minutos, corriendo y frenando porque me faltaba el aire, llego a la estación abandonada, reviso mi reloj, rogando a que Victor no se fuera a su casa, suspiro aliviado al ver que recién son las dos con cinco. Espero, cruzada de brazos, mirando para todos lados, como si fuera una suricata.

Las nubes del cielo, son empujadas por el viento que quiere correr sin llegar a ningún lugar, dentro del bolsillo de mi chaqueta, siento el collar y el anillo que Victor me pidió. Mientras que espero, pienso en que podría querer las voces de otras personas se escuchan a lo lejos y me escondo detrás de algunas ramas para que no puedan verme.

El demonio secundario de la puerta, se acerca a una de las personas y la sujeta del cuello y con la nariz oler la cabeza y después soltarla. Los dejo pasar a todos. Salgo de mi escondite improvisado y continuó esperando a que Victor aparezca.

—Por minutos pensé que no vendrías. — Se anunció, saliendo de la oscuridad.

—¿Por qué tienes que asustarme? ¿Te puedes mezclar con las sombras? - Pregunte, mientras que le doy pequeños golpes a su abdomen. — Interesante. —

—¿Vas a querer preguntas o quieres más contacto? – Levanto la cabeza, para encontrarme su rostro muy cerca del mío.

—Si vamos. — Comienzo a caminar en dirección a la entrada. — ¿Por qué estamos aquí? -

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