Aida se volvió una persona muy importante para mí, es la única que está conmigo en todo momento, aparte ella supone que Jennifer, se fue con otro chico y no con su novio. Pasaron 2 meses nuevamente de que no se nada de Víctor, Chase o alguno de los chicos, Oriana y Amanda, dejando de ir a mi casa supongo que el simple hecho de saber que soy pariente de Víctor y Chase, las dejo sin palabras.
Mi relación, con Aida, se volvió más intensa y reconfortante, tanto que salíamos todos los días, a lugar que no conocía o que llegue a conocer por primera vez, yo iba a su casa y pedía que en parte usará su rota, ya que no era muy buena vistiéndose. De a poco me fui acostumbrando a mi nueva vida, sin sentir miedo, o presionada, o con el temor constante de saber que algún rastreador apareciera por mi puerta.
—¿Estás lista? - Pregunto al momento el que abrí la puerta. — ¿Iras así vestida? –
—Sí, por una vez, quiero estar cómoda. — Rogué con ambas manos juntas.
—Lo único que te permito, son los borcegos. — Sonrió, empujando hacia adentro.
Me llevo a mi habitación y entre mi ropa busco algo que pedirá combinar con la blusa que traigo puesta, alegro saca entra la ropa un short de color negro, me lo ofrece y sé que si viene por parte de ella, es porque no tengo opciones.
Bufe y cambié, ahora que el verano se aproxima no tengo más opciones que aceptar lo que ella me obliga que me ponga. Sintiéndose satisfecha por cómo estoy, acepto a que es tiempo de que vallamos a la fiesta.
En una casa en donde no hay adultos responsables, y el alcohol y drogas abundan, como golosinas en un cumpleaños. Llegamos luego que ella conducirá por casi 1 hora, ya en la entrada hay jóvenes fumando y bebiendo, y dos que vomitan entre las plantas, la música se escucha desde que bajas del auto. Es la típica casa con en donde puedes estar bailando, bebiendo, fumando o en los casos de algunos besándose o sin ir más lejos, puedes llegar a tener sexo.
Solo espero que en mi caso solo pueda tomar alcohol, no quiero termine en la cama de nadie más y mucho menos tener sexo sin recordar nada de lo que paso esa noche. Algunos de los jóvenes está presente, son mi compañero de clases, incluyendo algunas de ellas.
—Ven, aquí está Alex. — Indicó Aida. — Mk, te presento a Alexa Moon, alias Alex, asiste al último año del instituto y pronto sé irá Inglaterra. —
—Al menos no tendré que matar a nadie, ahora que llegaste. — Reclamo.
—Un gusto Alex. — Dije estrechando la mano con la chica.
—Hola Mk. — Respondió mirándome, inspeccionando con la mirada.
A decir verdad, Alex, parece ser más confiada que Aida, ella no es como el resto de la chica del instituto, hasta en él su manera de mirada expresa una rotunda diferencia por el interés a los demás. En cambio, Aida es la chica que le preocupa hasta como se viste y según el momento, pero nunca falta al momento de socializar. Ambas visten de manera diferente, habla y piensan diferentes, una es amable y alegre, te regala una sonrisa que contagia, pero la otra, hasta en sus expresiones, se le nota que está molesta.
Supongo que no encajo en ninguna de las dos, soy lo que se llama gente rara, con personas como Aida o Alex soy la rara, pero si estoy con persona que se parecen a mí, soy normal. Irónico.
Por unos segundos Aida se fue a la cocina a buscar algo para beber, dejándome con Alex, no me molesta, pero es incómodo cuando no tienes temas de conversación. Alex, con su celular buscando entradas para un concierto, siento la mirada de alguien sobre mí. Disimuladamente, busco a ese alguien y entre la gente que bailan veo a Víctor, siento mi corazón latir a mil, me quede unos segundos inmóvil hasta escuchar la voz de Aida y reaccionar. Vuelvo mi mirada a Víctor, pero él no está.
—Ahora vuelvo. — Ambas continuaron con lo suyo.
Camino hacia afuera, buscando, no sé qué. Solo quería alejarme de los otros dos, supongo que aún no me acostumbro a su compañía del todo. Salgo de la casa por la parte de atrás y me quedo mirando el patio con algunos jóvenes juntamos alrededor de una fogata, otros metiéndose a la piscina.
Cierro los ojos
Respiro profundo.
Y los vuelvo a abrir.
De la nada escuchó la voz de un chico, giro mi cabeza a la derecha y lo veo. Alto de aproximadamente 1,80, test blanca lindo a primera vista, pelo negro azabache con rizos destinados lo hacen ver lindo pero no lo suficiente para llamar mi atención. Se muestra tímido y amigable, me siento en confianza para hablar con él.
—Hola soy Isaac… ¿Y tú eras Makínna? - Sonrió, por su intento.
—McKenna, pero me dicen Mk. Un gusto Isaac. — Estrecho su mano.
—Supongo que no sales a fiestas. — Con una sonrisa asimilo. — Y por lo visto no eres como Aida o Alex. —
—¿Por qué lo dices? - Pregunte.
—Solo lo sé, aunque tú eres más bonitas que ellas. — Aclaro de manera pícara. — Te puedo mostrar algo. —
—Claro. — Él tomó mi mano. — Ven sé que no te arrepentirás. -
Volvimos a entrar a la casa, pero esta vez subiendo por las escaleras, veo nuevamente a gente besándose, la luz disminuye a medida que subes, hasta que ya no puedes ver nada.
Quiero soltar su mano, y con fuerza aprieta mis dedos, de golpe siento el mismo frío que sentí esa noche que el rastreador me apuñalo. Mi corazón late tan fuerte, que siento que en segundos saldrá de mi pecho. En segundos, la oscuridad tomó campo en mi visión, por un momento llegué a pensar que Isaac, era es demonio que quiere llevarme a otro lugar.
De la puerta se asoma una chica, sonriendo y sus ojos rojos, un chico la sostienen de la cintura y se la lleva, me quedo mirando la joven que me pide que no entre.
—Tranquila, ella estará bien. — Insinuó.
Una vez adentro, me encuentro con aproximadamente 15 jóvenes, fumando, bebiendo y besándose, en algunos lugares puedo notar que hacen más que besarse. Isaac, si caminando pasando por una ventana, saliendo de la habitación, apareció de nuevo para pedir mi mano y así seguirlo.
Me ayuda a caminar por el tejado hasta llegar a lo más alto de la casa, nos sentamos y por algunos minutos nos quedamos en silencio, escuchando el sonido del viento y algunas aves que son nocturnas. No me había dado cuenta qué estaba mirando a Isaac, hasta que él, volvió sus ojos en mí, siento mis pómulos arder y con la punta de mis dedos fríos, los apoyo sobre mis pómulos.
Escucho sus risas y rio a la par. Vuelvo mi vista al frente, suspirando. Isaac no necesita hablar o tema de conversación, es fácil de estar con él, no requiere esfuerzo y mucho menos necesito llamar su atención, yo llamé a la suya.
—Entonces. ¿Me contarás sobre tu vida? – Pregunto. — Solo quiero conocerte. —
—No tengo nada que contar, al parecer soy un libro abierto… — Respondí, molesta. — No entiendo como no te enteraste. —
—Bueno, en realidad sí me enteré, pero quiero que me lo cuentas por ti misma. — Bebe del pico de la botella.
Entre conversaciones, perdimos la noción del tiempo, pero nos detenemos cuando escuchamos los gritos de Aida que provienen de abajo. Isaac se acerca a la orilla y ve a Aida gritando junto a Alex.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 50 Episodes
Comments