AL DÍA SIGUIENTE.
El despertador sonó marcando las 06:00 de la mañana, me levante de la cama, busque mi celular y recode que lo perdí en algún momento del día de ayer, comienzo a vestir, pero al momento me agarra la camisa, noto que en mi mano hay una marca que proviene de mi dedo índice, llevándome la sorpresa que al anillo nuevamente está ahí.
Algo dentro de mí me dice que no me lo quite, pero, por otro lado, me dice que me lo quite, que algo malo pasara. Y como siempre, nunca hago caso. Observo mi dedo, las marcas desaparecieron, pero los ojos de la serpiente cambiaron a amarillos, intento quitármelo, y el intenso dolor de que algo me corta hace que me detenga, no veo sangre y bufo cansada. Salgo de mi habitación y busco a mi abuela, pero ella no me responde.
Voy directo a la cocina y encuentro una nota en donde me explica que salió más temprano para ir al funeral del hijo del señor Stuart, un hombre que conoce a mi abuela desde jóvenes. Enciendo la televisión que estás en la cocina, busco una taza para servirme un poco de café y salir. Pero la noticia en donde informan que se encontró un cuerpo a las afueras de Stein am Rhein, cerca del Río Rhein.
Me siento en la silla, dejando caer mi cuerpo sobre esta. Aquella casa en donde estuve capturada, ahora se encontraba interrumpida por oficiales de policía y médicos forenses, de golpe dos buses sacan un cuerpo del río y el pánico comenzó a consumirme más rápido que mi razonamiento, la ropa y el lugar en donde fue encontrada me llevo a no querer salir de la casa.
Esta vez busco la bicicleta que le perteneció a mi madre, para llegar mucho más rápido al Instituto. Durante el camino, las personas con las cuales me cruzo, mirando con prejuicio como echándome la culpa de algo.
Me detengo enfrente de la biblioteca pública más grande de Stein am Rhein, quiero bajarme, pero siento la mirada de las personas y me siento incómoda, por lo que solo continuo. Hasta llegar a la primera entrada del Instituto, pero mi camino es interrumpido, por el sonido de una bocina.
Me detengo en seco, mirando el auto que se detuvo enfrente de mí. Sorprendiéndome por la persona que baja de este. Doy pasos cortos, hasta que Max sale enfurecido, pero en su rostro se ve preocupación, me quedo esperando a que se acercara.
—Hola, McKenna… — Se acomodó la ropa y se pasó la mano por la boca. — Sabes, quería saber si sabía algo de Jennifer. —
—Ah, ¿No estaba contigo? - Observo su comportamiento y sus ojos. — ¿Max, te encuentras bien? -
—Solo quiero saber en donde está Jennifer. — Dijo alterado y camina hacia mí. — Si sabes algo de ella, solo tienes que decírmelo. —
—¿Max, que haces? - Retrocedo, pero choco contra algo. — ¿Eh? -
Al momento de girar, veo a Victor mirando fijamente a Max, pero Kao pasa de largo apartando al contrario de mí. Las manos de Victor, sujetándome de la cintura para luego cambiar y cubrirme con su cuerpo, mientras que mira fijamente a Max.
—¡No! Kao, suéltalo. — Exigí gritando. — Esperen… ¿No lo ven? -
Al llegar con Max, lo primero que veo son sus ojos, sus pupilas dilatadas, sus manos frías pero sudorosas, su cuerpo muy delgado y su cambio de humor repentino. Cuando Kao lo suelta, este cae al suelo y llega la policía, no pude escuchar las sirenas. Victor, vuelve a agarrarme del brazo, pero esta vez para llevarme dentro del Instituto.
Los demás alumnos, miran la escena y la frutilla del postre, Chase se termina acercando, pero como ya lo he visto nuevamente, la rivalidad entre Chase y Victor, no me quede cayada. Ambos quedan frente a frente.
—Ni se les ocurra, hacer una estúpida escena aquí. — Victor me suelta. — Ahora, si me disculpan, necesito desaparecer. —
Chase y Victor se fueron en direcciones, opuestas. En cuanto a mí, solo me escondí en el baño de mujeres capas que así, se me irían los ataques de pánico que estoy teniendo.
El agarre de Victor, me llevo a que me volviera con ellos.
¡Carajo! Lo último que faltaba.
—Ya puedes soltarla, ella puede caminar sola. — Dijo con voz desafiante - ¿Mk, te encuentras bien? -
—Sí, pero… Victor… ya suéltame. — Me libera de su agarre. — ¿Qué crees que haces? -
—Tú no te metas plumero. — Ambos volvieron a quedar enfrente. — McKenna, tenemos que hablar. —
—Ella no sé irá contigo. Si quieres hablar con ella, hazlo aquí. — Me agarra del otro brazo.
— ¡BASTA LOS DOS! No sé qué problemas tengan los dos, pero esto tiene que parar. — Protesto molesto.
En segundos, ambos chicos me sueltan levanto la viste y veo a la directora mirarnos curiosa. Sin tardar me alejo de ellos, metiéndome al baño de mujeres. Entro en uno de los cubículos para sentar sobre el inodoro y tratar de calmarme, levanto la manga de mi camisa para estirar una coleta de goma y soltarla, provocando dolor e irritación en mi muñeca cuanto más la estira, menos dolor siento, es satisfactorio sentir ese tipo de dolor. Luego de 15 minutos, el sonido de la campana sonó haciendo que volviera en sí, me acomodo un poco la ropa y salgo de este encontrándome con la chica rubia que siempre está con Chase, arreglándose enfrente del espejo.
—Se nota que no te está llendo muy bien. — Dijo, mientras se arregla el cabello.
—¿Hay algo que quieras decirme? - Exprese cansada. — Aquí todos acostumbran, a meter en donde no deben. —
—Mira niña, a veces es bueno aprender a escuchar. — Se acerca mi, y sujeta mi mano. — ¿Qué estás haciendo con este anillo? ¿En qué momento te lo dio? -
—¿Qué? No me lo dio nadie. — Quito mi mano, con rapidez y me alejo. — ¿El anillo es tuyo? -
—No, pero quiero que me cuentes de donde lo sacaste. — Me alejo de ella.
Sus ojos expresen, enojo mi corazón comenzó a moverse aún más rápido. Salgo del baño y comienzo a subir las escaleras que están enfrente de la puerta del baño. Cuando entre al salón, las miradas de algunos alumnos, me llevo a sentirme acosada. Voy directamente a mi asiento, pero reconozco al chico que está en frente, no solo tengo que soportar a Chase en el Instituto, sino que en la clase también, y al volver mi vista al chico de atrás, Victor se encuentra mirando la nuca de Chase.
Me siento con cuidado, sintiendo el ambiente pesado, pero continúo intentando entrar en el ambiente de los demás. La hora, pasa con lentitud y la mirada de Victor aún siento que penetra mi nuca. De repente, siento un escalofrío que recorre mi columna vertebral, como una gota de agua fría que decide recorre un viaje largo y sinuoso, por un terreno caliente. Mi cuerpo se tensa, ante la sensación, respiración se vuelve agitada.
Miro celular luego de que esta vibrara, y veo un mensaje de Jennifer, no pude negar el ponerme feliz de que me respondiera. Durante la clase, estuve esperando el mensaje de Jennifer, el silencio en el salón se volvió tedioso y sofocante, hasta que el sonido de la campana sonó empiezo a acomodar mis cosas, levantarme, he de ir del salón como el resto. Pero como es de costumbre, Victor se levanta a la vez y me sujeta del brazo llamando la atención de Chase y de los demás.
—No, por favor, aquí no. — Me suelto del agarre de Victor. — No quiero volver a tener este tipo de enfrentamiento. —
—Necesito hablar contigo. — Miro a Chase.
—Está bien, Chase podemos hablar más tarde. — Victor no dejo que me despidiera, y vuelve tomarme del brazo para sacarme del salón.
Salimos al patio de atrás, en donde hay asientos en los cuales puedes estar con cuatro personas. Pensé por momentos que hablaríamos aquí. Pero no estaban dentro de sus planes, estar cerca del alumnado. Llegamos a lo que sería el final del patio, en donde termine la cancha de tenis, Me suelta, mientras me mira de manera posesiva. Me cruzo de brazos, le devuelvo la mirada, pero desafiante y molesta.
—¿Se puede saber por qué me sacaste del… salón? - Con un solo paso, este se encuentra enfrente de mí.
—¿Por qué DESAPARECISTE? - De lo cerca que está, puedo escuchar su respiración profunda. — Responde McKenna. --Porque necesitaba, un momento para mí. — Exprese con miedo. — ¿Y a ti, en que te afecta? -
—Porque no quiero que te pase algo malo. — Este coloco su mano en mi mejilla. — ¿Quién te dio ese anillo? -
—¿Eh? ¿Anillo? - Levanto mi mano a la altura de mi pecho y vuelvo la mirada a él. — ¿Por qué preguntas por él? -
Este no supo que responder y se quedó callado, me aparto sintiendo su disgusto ante mi acción. Respiro profundo, e intento quitármelo, pero Victor me interrumpe tomando mi mano, lo miro confundida, y procedo a no hacer nada. Me sorprendo, al sentir su mano suave hasta que levanto la vista y veo sus ojos.
Y de nuevo, aquel miedo que tuve el día de ayer, con aquella cosa, se volvió a presentar como si fueran la misma cosa, pienso en retroceder y mis piernas no se mueven. Los ojos de Victor, son tan atrapantes que es imposible dejarlos de ver.
—Sí que eres tonta. — Suelta mi mano.
—Será mejor que te vayas. — Exprese agitada. — Hablamos después Victor. —
Antes de irse, con su mano derecha acaricia mis cabellos. No sé por qué, pero Victor empieza a asustarme con su comportamiento. Volviendo a las clases, una de mis compañeras se acerca para orientarme con las demás clases, creí en rechazarla, pero noté sus buenas intenciones mientras que hablo con ella observo por encima de su hombro que Oriana y Kao, se dirigen a la oficina del director, con el rostro enojado. Sigo escuchando a la chica y me lleva directo a la biblioteca, buscando libro tras libro sonrió con inocencia.
Cada una de sus palabras, entran a mi cabeza por mis orejas, y sin poder recordar lo que me dijo, solo puedo grabarme su nombre.
—Oye, Aida… ¿Puedo hacerte una pregunta? – Me mira curiosa. — ¿Qué puedes decirme sobre Victor Klein? –
—Bueno, no hay mucho que contar sus antepasados fundaron el pueblo de Stein am Rhein, en 1472. En la única mansión y está detrás de la colina tiene que hacer tu reservación si quieres ir a visitarla. Siempre está acompañado de sus dos mejores amigos, Oriana LataPie, francesa, y Kao Kalili Hawaiano… — Me entrega dos libros. — Si preguntas si tiene padres, tendrás que tomar nota. Los padres de Victor murieron a causa de un incendio, los de Oriana están separados, pero, su padre las dejo cuando ella tenía 2 años y para entonces ellos ya estaban separados y en cuanto a Kao, lo abandonaron en un orfanato a los 6 años. —
—Supongo que si necesito más información de cualquier alumno tendré que venir hasta ti. — Dije con sarcasmo.
—Pero sí, tú vives aquí. ¿Por qué no sabes nada? – Pregunto confundida.
—Sí, pero a los 10 años me fui. — Dije en seco. — Pero muchas gracias por la información. —
—De nada. — Me marcho.
Salgo de la biblioteca, y me siento en las escaleras que están a mi derecha, en donde, aún no he ido. Aquellas palabras de Aida, me dejaron con un mal sabor de boca. Me vuelvo a poner de pie, pero esta vez, para volver al salón en donde algunos alumnos se encuentran estudiando, me siento en mi lugar. De golpe la voz de Chase resuena en mi cabeza y es interrumpida por un alumno desde la puerta avisando que 4 alumnos se están peleando, algunos se asoman a la ventana, pero otros salen corriendo desesperados. Una chica de estatura alta, entra por la puerta preguntando por mí, levanto la mano, se acerca hasta mí y me entrega un papel.
—Señorita Williams, estoy es para que pueda salir por su trabajo, tiene que presentarlo en la entrada. Por favor úselo con responsabilidad. — Me lo entrega.
—Gracias. — Dije, agradecida.
Los gritos de los demás alumnos, se escuchan el doble de alto, es como si los tuviera detrás de mí. Sujeto la mesa con ambas manos, sintiéndome ahogada, como si todo se volviera lento, el sonido se ahoga en mi garganta, levanto la vista, para fingir que todo está bien, pero los mareos se volvieron más fuertes, siento miradas sobre mi intento, mantener la cabeza, levantada cuando siento que el suelo se mueve y caigo al suelo. No sentí aquel dolor y en su lugar solo siento, incomodidad.
Mis ojos se quedaron abiertos, mirando absolutamente todo lo que pasa a mí alrededor, veo los pies que se acercan, pero no logro levantar la cabeza, es como si mi cuerpo estuviera paralizado, de golpe alguien me levanta poniéndome sobre su cuerpo mis ojos se cierran y se abran cansados. Me toma de la muñeca y miro sus tatuajes. Es Victor.
—Chase, hay que llevarla a la enfermería. — Dijo una chica.
—¿Chase? ¿Dónde está Victor? – Dije por mis adentro.
—Tranquila, Mk… Yo te protegeré. — Susurro en su oído.
—¿Chase que estás haciendo? ¿McKenna? – Hablo la directora.
—Se desmayó. — Hablo Thomas.
El aire, dejo de entrar por mis pulmones, haciendo que me desespere aún más, me sujeto de la camisa de Chase, cuando siento una fuerte punzada en mi pecho.
La voz de Chase se volvió, silencio, mis ojos se abrieron de par en par cuando siento un fuerte dolor en mi vientre, haciendo que me retuerza del dolor sobre los brazos de Chase. Una vez que este me dejo en la cama, la enfermera intenta examinarme y de golpe aquel dolor, vuelve a mi vientre, es como si metieran una mano dentro de mí y la hicieran girar.
La enfermera, de adentro del armario, saca un pequeño frasco y una jeringa, para quitar una poco de líquido, he inyectado en unos segundos el dolor, comenzó a desaparecer pero aquella sensación aún no se fue. Mi corazón vuelve a tener el mismo ritmo y mis pulmones, respiran profundamente.
—Esto será por minutos, tienen que llevarla al hospital. — Aviso, la enfermera. — Por como ella se quejaba, debe ser grave. —
—Está bien, cuando termine las clases la llevaré. — Dijo mientras sostiene mi mano. — Pero al menos tiene una idea de lo que pudo haber causado ese dolor. —
—Son ataques de pánico. — Hablo Victor desde la puerta. — Ella toma esto. —
La voz de Victor, me despertó haciendo queme, levantara, desorientada y totalmente fuera de sí. La directora se acerca para estar entra ambos. Me siento, mirando mis piernas temblar al igual que el resto de mi cuerpo, siento mis manos mojadas al igual que mi espalda y parte de mi pecho.
—Alprazolam, ¿McKenna, puedes escucharme? - Ella toca mi hombro, pero lo quita en segundos. — No, vamos ahora mismo al hospital. —
—Chase, tú ve con ella… yo iré detrás de ustedes. — Ordena la directora, para luego salir de la enfermería.
—Victor, trae sus cosas. —
-Que nos alcance, en el hospital. - Chase, volvió a cargarme en sus brazos. - Tenemos que irnos. -
La enfermera, toma una manta para cubrirme y salimos, dejando a quien sea detrás. La mira de algunos de los alumnos que pasaban por el pasillo me hace sentir incomoda.
Chase camina con más rapidez, abro los ojos mirando el cielo.
Desde lo lejos escucho la voz de Victor, por él encima del hombro de Chase veo a la directora sujetando mi mochila. Llegamos al auto y Thomas abre la puerta trasera y me sienta, antes de subirse él, Victor lo detiene.
—Sabes que ella no se pondrá bien. — Los escucho desde donde estoy. — Y lo sabes. —
—Está bien sube. — Hablo desinteresado. — Directora, Victor vendrá con nosotros. —
—Está bien, yo llamare a su abuela. — Ella marcó el número en su celular.
Sentada en el asiento de atrás, siento que nuevamente el aire deja entrar por mis fosas nasales, mi corazón vuelve a latir, pero esta vez con lentitud la mano cálida, mano de Victor sobre mi pecho, hace que lo mira, es como si el tiempo se detuviera. Con facilidad me carga en sus brazos para cambiar de lugar, dejándome cerca de la ventana y baja la ventanilla, dejando el viento fresco que golpea mi rostro y siento como si abriera mi pecho para darme calma, involuntariamente todo está oscuro y el aire entra con facilidad por mi nariz.
—¿Victor, como se encuentra? – Grita.
—La veo, mejor, pero está teniendo otro ataque. — Presiona mi pecho.
—Su abuela no responde. Chase necesito que vayas a la casa de McKenna, para darle aviso a su abuela. — Ordeno.
—Está bien. Pero tienes que apurarte. — Exigió con preocupación. Siento que Victor, no quiere que Chase se acerque a mí.
Sé muy bien que si mi abuela, se entera de esto, estaré en problema por el simple hecho que jamás desde que mi madre falleció, ella ha tenido que criarme y sé que también no he sido una buena nieta, me metía en problemas, hasta que un día la situación llego a su límite y decidió, que era mejor mudarnos. Me arrastro a Murten en donde no solo asistía a un colegio de horario completo, sino que no podía ver la porque incluso ella le pidió al colegio que no me dejaran salir.
Es penoso decir que no tengo una muy buena comunicación con ella, casi siempre peleamos y no quiero lastimarla con mis palabras, solo quiero cumplir 18 años para mudarme y vivir sola.
Supuse que mi abuela, no quería criarme porque soy igual a mi madre, tengo casi todo de ella, la misma manera de mirar, mismas expresiones en el rostro y puedo con certeza que vestíamos de la misma manera.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 50 Episodes
Comments