Rastreadores - 2/2

En el Club Vinculum Daemonium.

—Sí, Victor se entera de que estás aquí, créeme que no le gustara nada. — Hablo Baltor.

—Sé que nunca fui bienvenido, en el pueblo que mi difunta esposa, creo desde tiempo inmemorable. — Suspiro, mirando la chimenea.

—No es algo que no sepa ya. Quiero que te vaya, por favor. — Exigió, Baltor luego de levantarse. — A vector no le gustará tu llegada. —

—Baltor, puedo saber con anticipación que nunca le he caído bien a Victor. — Aclaro el hombre luego de sentarse en frente de Baltor. — Sé que no soy bien recibido en el pueblo, pero cuando un padre quiere ver a su hijo, no le importa nada. —

—Eso quiere decir que Celani, jamás fue tu hija. — Ataco Baltor.

—Un demonio puede ver lo que va a pasar, dos o tres horas antes solo muy pocos pueden verlo y los que lo ven solo dejan que fluya… — Mira el lugar, incluyendo a las dos chicas durmiendo en el sillón. — Puedo ver que aún sigues, con tu trabajo de prost1tutas. —

—Es porque, tu hijo no es igual a los demás demonios y sé cómo hacerlo cuando uno conoce su oficio, lo desempeña al máximo. — Enciende un cigarrillo. — ¿Qué harás si te encuentras a Victor? –

-Pero si el demonio interrumpe el evento, eso puede llevar a acontecimientos, caóticos incluso la muerte. – Explico, al momento de levantarse- Dile a Victor que quiero ver a mi nieta. –

El hombre se marchó, luego de dejar confundido a Baltor, aun sabiendo que no puede alertar a Victor de la presencia de su padre, puede avisarle por a través de los medios de la magia. Un ave sé pozo, en la ventana de su oficina y dejo caer una pluma, que Baltor agarro y soplo para luego tirar al aire dejando que el viento se lleve la pluma.

En la casa de McKenna.

Durante la ausencia de Kao, ordeno la casa y busco ligar en donde podría llegar a pasar algo más. Los minutos fueron pasando, y Kao volvió con bolsas con víveres, algo que me dejo atónita. Termino de ordenar la sala y voy a la cocina, en donde está él, guardando las cosas.

Al caminar por el pasillo, pienso que la compañía de Kao, es mucho mejor que la de Victor o Chase, puedo decir con toda la libertad que Aida también estas en esas compañías que me reconfortan, aunque no la conozco del todo. Cuando llegue a él, continúo ayudándolo, en ordenar.

—No pretendo, obligarte a confiar en mí, pero te pido que me tengas en cuenta para lo que necesites. — Se acerca a mí. — Quiero que seamos amigos. —

—Quiero ser sincera contigo, pero algo que quiero que tengas en cuenta es que no soy el tipo de chica que te va a llorar en tu hombro o cosas así. — Este sonríe, de manera tierna.

—De acuerdo, me conformo en que me tenga en cuenta.— Respondió, regalándome un chocolate. — Que me preguntes todas tus dudas. —

—Por cierto… ¿Jennifer, tiene tu anillo, verdad? - Este dejo de hacer las cosas, para mirarme.

—Sí, ella… ella tiene mi anillo. — Mis ojos se abrieron de par en par. - Pero no puedo encontrarla, intente buscarla, pero nada que aparece. —

—Entonces explícame como funciona porque… — Me quede callada.

—Cuando los demonios entregamos sus los anillos, la persona que los usa tiene que confiar y en pocas palabras tiene que estar enamorado de ese demonio… — Explico con voz triste. — Jennifer, solo quería sexo y eso pasó, luego de algunos días ella me dijo que me devolvería el anillo, pero no la he podido encontrar. —

—Entiendo. Supongo que Jennifer y yo somos parecidas, ninguna de las dos podemos amar libremente. — Agacho la cabeza.

—Yo sabía que Victor mintió. — Lo miro confundida. — Prefiero que él te lo explique. —

La tarde transcurrió tranquila y rápida, está con Kao es muy tranquila y se puede hablar, pregunta que le hago, pregunta que responde sin mentirme. La noche llego y me ayudo, prepara la cena, pero en sus ojos se nota la tristeza y eso me duele.

Terminamos de comer, y lavo los trastes Kao me dijo que revisaría los alrededores por las dudas que alguien aparezca, me dejo tranquila por algunos minutos. En esos segundos, ruidos provenientes, del sótano llaman mi atención, dudo si bajar o esperar a que Kao, volviera de su ronda de vigilancia.

Espero parada cerca de la puerta que da al patio, cierro los ojos y escucho como el viento, mueve las ramas de los árboles y las luces comienza a apagarse y a encender, continuamente agarro el picaporte de la puerta, queriendo abrirla. No puedo el miedo invade mi mente, miro por el reflejo del vidrio de la puerta, hacia la cocina aquel sujeto de ayer está ahí.

Giro rápidamente y no veo a nadie, trato de tranquilizarme, pero mi, corazón late a mil por hora, camino con la espalda pegada a la pared, en busca de un cuchillo y lo saco de adentro del cajo. Miro el pasillo que se encuentra oscuro, y no hay señales de Kao la luz de se va. Mi respiración se agita, a la par de mi corazón y en esos segundos, escucho un gruñido que proviene de la puerta del patio, giro mi cabeza y veo que es él, el mismo sujeto de ayer no di oportunidad a que avanzara y le lanzo la cuchilla de que tengo en la mano y me echo a correr.

Subo las escaleras, entro a la habitación de mi abuela y cierro la puerta detrás de mí, miro el mueble en donde ella guarda su ropa, comienzo a moverla hasta hacer que trabe la puerta. Voy hasta la ventana y miro buscando a Kao, mirándolo mientras que este es golpeado por otros demonios, rompo la ventana con mi codo y salgo, caminando por el costado, el viento me empuja hasta el punto de hacer temblar mis piernas subo hasta estar en el techo.

La lluvia cae, mojando todo a su paso, escucho los gritos de Kao, advirtiéndome que si no llamo a Chase o a Victor, no lograríamos encontrar a Jennifer. Siento que el anillo comienza a latir, y los ojos de la serpiente se iluminan, y en esos segundos aparece aquel rastreador con la cuchilla que le lance.

—Hagamos esto rápidamente, y te prometo que no te dolerá. — Miro hacia atrás y vuelvo mi vista a él.

—¿Qué es lo que quieres? – Miro su muñeca. — ¿Mataste a todas esas chicas? –

—¿Lo dices por esto? Esas chicas no supieron alejarse de los demonios y fueron castigadas. — Levanto su brazo, mostrándome una pulsera con muchos anillos. — La última fue una chica morena, bastante linda, por cierto. —

—¿Jennifer? – Retrocedo, preparándome para saltar. — Juro que si le has hecho algo, voy a hacer que la pagues muy caro. Maldita rata del infierno. —

—Con que así, se llamaba recuerdo sus gritos de dolor cuando la torture para saber en dónde vives, no es nada personal, pero… — Se posiciona para sacar algo de su chaleco. — Me quede con esto como recuerdo. —

De su chaleco, saco un peluche de adorno para las mochilas y supe que es de ella. Al verlo siento que debo morir, ahora que ella no está y que es inútil seguir manteniéndome, respiro con fuerza y continuo caminando hacia atrás y siento que estoy en el bordo y doy un pequeño salto, dejándome caer hasta sentir que una capa frío me envuelve, hasta los huesos. Jamás creí continuar con mi vida en una fracción tan corta de minutos.

Vuelvo a la superficie, para acercarme a la orilla y salir, no me detuve para saber si Kao podría estar cerca, solo comienzo a correr sin mirar atrás. No entiendo cómo fue, pero ese rastreador apareció enfrente de mí y me toma del cuello, para apretarlo sin antes hacer que lo mire a los ojos y… despertar de aquella pesadilla gritando y prácticamente, haciendo que Kao entre a mi habitación para tratar de calmarme.

A la mañana siguiente.

Me desperté luego de levantar con pesadillas, casi toda la noche. Luego de bañarme, vestirme con un jeans negros, borcegos, y una camisa gris. Bajo a la cocina en donde veo a Kao, sentado con una taza de café en sus manos.

Hasta el día de hoy supe que los demonios, necesitan de la energía de los humanos para sobrevivir y con eso la obtienen por a través de los anillos, peo como Jennifer no lo está usan, este no puede obtener energía, y es por eso que se alimenta de comida humana y sangre.

 Dejo mi mochila en una silla y este me mira para sonreírme.

—¿Kao que son los rastreadores? – Deja la taza y se saca la remera. — ¿Qué haces? –

—Los rastreadores, son demonio que una vez tuvieron un lugar en la tierra, pero el rey de las moscas, decide quitarles ese privilegio por algo que han hecho algo malo. — Se acerca a la luz, para mostrar sus cicatrices. — Son enviados a atrapar a otros demonios, sé el rey de las moscas se entera de que han hecho algo malo y son castigados. —

—Pero no soy un demonio y no he hecho nada malo. — Se vuelve a poner la remera.

—En ese caso, hay rastreadores que son solo para las humanas que se vinculan con los demonios, pero aquel humano falta a su palabra, los envían para castigarlas. — Desvió la mirada.

—Pero Victor nunca me dio el anillo… —

-Es por ese anillo no es de Victor, es de alguien más. – Responde Chase.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo que no es de Victor? – Me siento en la silla.

-Es algo que estoy averiguando, pero para la pregunta que hace un momento, hay tres tipos de rastreadores. – Se acerca para dejar una mochila. – Ángeles, Demonios y brujo. –

-Espera ¿Cómo qué brujos? ¿Las bujas existen? – Ambos rieron. - ¿Qué es lo gracioso? –

-Será mejor que vayas, al instituto cuando vuelvas te explicaremos mejor. -

Bufo molesta, agarro mi mochila y salgo de la casa, dejándolos solos. Mientras camino, me encuentro con Aida y corro hasta ella. Ambas caminamos al instituto, durante el camino ella me explicaba del porqué no podía comunicarse conmigo. Algo que me pareció innecesario.

Llegamos, la directora se acercó para hablarnos.

—Señorita Williams, que bueno verla por aquí. — Dije con una sonrisa.

—Es verdad, es bueno tenerte en el instituto. — Agrego Aida. — Directora, deberíamos incluirla en el proyecto. —

—¿Cuál proyecto? - Pregunte mirando a ambas.

—El baile, de fin de año, que se hace todos los años en el Eastwood High… y será de disfraces, Aida es la organizadora. — Me explico, con seriedad.

—Entonces, acepto si eso ayuda a mis calificaciones. — Aida me toma del brazo y me lleva a dentro.

Durante las clases, las materias fueron más que complicadas, mis ausencias durante las clases son más que notorias. No creo que me crean, si les explico de mis ausencias, a los profesores y si lo hiciera, me declararían una loca ya hay demasiados, rumores de mí rondando el instituto.

Miro el reloj de mi muñeca y esta las dos y treinta y cuatro de la tarde la directora, entra nuestro salón, con una carpeta en sus manos. No le di mucha atención, continúe escribiendo lo que la profesora estaba explicando.

Ella habla de manera rápida, pero sutil, en unos segundos miro en dirección a la puerta y veo a un hombre parado con traje formal y un maletín en su mano.

—Ahora déjenme, presentarle al profesor de historia. Kevin Vincent. — Los alumnos aplauden y algunos no. — Por favor, sean buenos y espero que se lleven bien. —

Cuando ella se fue, la profesora de matemáticas se marca y el profesor Kevin nos mira a todos, sonriendo de lado hasta llegar a mí. Por alguna razón, siento que lo conozco de algún lugar, si rostro me es muy familiar.

Mientras que él se presenta y explica cómo nos evaluara, escucho el timbre, de que las clases terminaron. Guardo mis cosas y miro a Aida, me levanto, pero el profesor me llama y me acerco.

—Tú has de ser McKenna Williams. Un placer, la directora me contó de tus horarios de trabajo y que habrá días en los que saldrás más temprano. — Bufo frustrada. — ¿Qué sucede? –

—Un gusto. No nada es que por lo que veo todos se enteran de todo. — Respondí luego de dar dos pasos. — ¿Sabes que tiene una alumna que desapareció? -

—No, eso no lo sabía, era tu amiga. Entiendo tu molestia pero… — Lo interrumpo.

—No, no lo sabe, usted solo sabe lo que le cuenta, ahora si me disculpa tengo que ir a trabajar. — Me despido y busco a Aida.

Ambas salimos del salón, para buscar algunas cosas que están en su casillero. Siento que alguien nos mira y giro la cabeza mirando hacia atrás y veo al profesor mirándonos, de manera sospechosa.

Le pido a Aida que se apure y ella logra buscar lo que necesita.

—Oye Mk ¿Puedo preguntarte algo? - Asiento al mirarla.

—Claro. - Aceptó.

—¿Estás saliendo con Victor? - La observo con fundida ante la pregunta.

 —¿Por qué lo preguntas? - Respondo contra pregunta. — ¿Qué se dice de mí? -

—No quiero que te sientas mal pero… Cuando Victor y Chase te llevaron al hospital, los rumores que atiendes “sus atenciones” comenzó a esparcirse. — Niego con fundida. — Sé que una cosa no tiene lógica con la otra, pero la directora salió a desmentir ese rumor en especial, los demás comenzaron a sacar conclusiones, de porque faltas mucho. —

—Entiendo, gracias Aida… — Ella sonríe. — Ten cuidado por el camino. —

—Tu también Mk. — Se marcha.

Lo último que me faltaba era rumores de ese tipo en el instituto, que aún no conozco del todo, durante el camino a casa pienso si debería quedarme en ese lugar o irme. Esa misma mañana, recibí un mensaje de la madre de Jennifer preguntándome si sabía algo de su hija, el miedo invadió mi cabeza, sé muy bien que Jennifer no volverá, pero tengo la esperanza que es mentira.

Llegue a casa y lo primero que hago cuando entro, es buscar a Kao y Chase, hoy tienen que explicarme el tema de los rastreadores. Dejo mi mochila en el sillón de la sala y voy directo a la cocina en donde está Kao, Chase y los demás.

—¿Por qué están todos aquí? - Pregunto mirando a Kao. 

—Venimos a explicar lo que no pudimos ayer. — 

—¿Estás saliendo con Victor? - La observo con fundida ante la pregunta.

 —¿Por qué lo preguntas? - Respondo contra pregunta. — ¿Qué se dice de mí? -

—No quiero que te sientas mal pero… Cuando Victor y Chase te llevaron al hospital, los rumores que atiendes “sus atenciones” comenzó a esparcirse. — Niego con fundida. — Sé que una cosa no tiene lógica con la otra, pero la directora salió a desmentir ese rumor en especial, los demás comenzaron a sacar conclusiones, de porque faltas mucho. —

—Entiendo, gracias Aida… — Ella sonríe. — Ten cuidado por el camino. —

—Tu también Mk. — Se marcha.

Lo último que me faltaba era rumores de ese tipo en el instituto, que aún no conozco del todo, durante el camino a casa pienso si debería quedarme en ese lugar o irme. Esa misma mañana, recibí un mensaje de la madre de Jennifer preguntándome si sabía algo de su hija, el miedo invadió mi cabeza, sé muy bien que Jennifer no volverá, pero tengo la esperanza que es mentira.

Llegue a casa y lo primero que hago cuando entro, es buscar a Kao y Chase, hoy tienen que explicarme el tema de los rastreadores. Dejo mi mochila en el sillón de la sala y voy directo a la cocina en donde está Kao, Chase y los demás.

—¿Por qué están todos aquí? - Pregunto mirando a Kao. 

—Venimos a explicarlo que no lo pudimos ayer. —

—Eso implica lo de los rastreadores y sobre el uso. — Todo se miran confundidos.

—¿Acaso Victor no te dijo nada sobre el uso del anillo? - Pregunto Amanda.

—No, porque ese anillo no es mío. — Todos miran sorprendidos a Victor. — Él mío se lo llevo Courtney. —

—¿Entonces de quién es? Estoy confundida. — Rasco mi nuca. — Ahora quiero que me expliquen lo demás. —

—Está bien. Los rastreadores son entre Demonios, Ángeles y Brujos, son seleccionados especialmente para buscar a los humanos que rompieron los acuerdos. — Explico Chase. — Pero si Victor, dijo que ese anillo no es tuyo… Mi pregunta es ¿Por qué te vino a buscar un rastreador? -

—Ese anillo debe ser de un demonio que murió y el anillo te eligió como su nuevo dueño. — Agregó Kao, mientras me entrega una taza de té. — Bébelo, estas nerviosas. —

—No quiero un té, solo quería que me expliquen por qué me sigo encontrando a ese rastreador. —   Dije gritando.

—Eso es lo que intentamos entender. — Agrego Victor. — Solo necesito saber una cosa. ¿Quién era tu madre? –

—¿Qué tiene que ver su madre en todo esto? – Pregunto Amanda, después de levantarse. — Si sabes algo, es mejor que lo digas. —

—Solo saco mis propias conclusiones. — Agrego. — Y tengo curiosidad sobre tu madre. Desde que te conozco, no la has mencionado. —

—Eso no te interesa, ella me dejó cuando era tan solo una bebe. — Dije de manera defensiva. — ¿Por qué necesitarías saber de ella? –

Chase, se detiene a pensar unos segundos y Kao deja sobre la mesa, la caja que mi madre me dejo a mí. Kao traiciono, mi confianza solo para saber más de mi pasado, solo se acercó para estar más cerca de resolver todo esto, que no tiene lógica alguna.

Me estiro para alcanzar la caja, pero Oriana, sostiene mi brazo y Amanda la aleja. Chase y Tohmas se percatan de mi comportamiento, nervioso, se acercan para quitarle la caja a Amanda y devolvérmela, me aferro a ella teniendo esperanza de que todos se detengan.

Desvío mi mirada. Sobre la ventana de la cocina y veo de nuevo al rastreador y me levanto de golpe. Kao se acerca para sostenerme del brazo, algo que no deje que hiciera, los segundos pasa con rapidez, la noche llego con la velocidad del rayo, todos mirándome con miradas sospechosas, mis manos sudan y mis piernas vuelven a temblar, siento ganas de vomitar. Me alejo de ellos y vuelvo a ver al rastreador, pero esta vez está en la venta de la puerta que da al patio, los refucilos alumbran el cielo como si fueran luz de noche, Tohmas se vuelve a acercar, pero el miedo ciega mi vista. Solo puedo retroceder término por tirarme al suelo, abrazándome a la caja, no puedo escuchar nada más que la vos de ese rastreador, cada vez lo siento más cerca y mi miedo se incrementa.

—¡Mk! ¿Mk, que te pasa? - Su voz se escucha como si estuviera debajo del agua. — ¿Mk? -

Victor, se acerca para intentar sacarme de mi paranoia. Levanto la vista, mirando directo a los ojos, pero solo puedo ver al rastreador detrás de él, con un cuchillo en la mano.

—Mk, mírame… ¿Qué sucede? - Vuelve a preguntar. — ¡Mírame! –

—Está aquí, él está aquí. — Susurro muy bajo.

—¿Quién está Mk? - Pregunto Amanda, y se arrodilla enfrente de mí. — Responde Mk. —

—El rastreador. — Termino por desmayarme.

POV; Victor.

—¿Kao el rastreador está muerto? - Dijo mirando al joven moreno.

—Sí, yo mismo lo mate luego de sacarte de su casa. — Respondió seguro.

—Entonces el rastreador se vinculó a ella. — Definió Chase. — Llamaré a Hama. —

—Haz lo rápido, no sabemos qué tan profundo llego el vínculo. — Ordeno Oriana. — Tenemos que buscar que es lo que provoca las alucinaciones, capas que el rastreador dejo algo aquí en la casa. —

—¿Qué propones Oriana? - Pregunto Amanda.

—Kao y Tohmas busquen en un radio de 5 km de la casa, Chase ve directamente a buscar a Hama, Victor cuidarás de Mk, Amanda y yo nos quedaremos aquí. — Todo aceptaron y continuaron con sus tareas.

Victor, levanto a Mk en sus brazos y se la lleva a la sala en donde la dejo sobre el sillón. Toda la casa quedo en silencio, algo que a Victor le pareció normal, pero algo no estaba bien, miro por la gran ventana de la sala que da al patio, y noto un ave que reconoció en segundos, se acercó y la abrió dejando entrar al ave.

El ave dejó caer dos plumas, de sus alas y alzo vuelo, alejándose de la casa. De su mano, crea fuego y quema las plumas, haciendo que las cenizas se remarquen en el aire para luego desaparecen al caer. La respiración de Victor se acelera y Oriana aparece en la sala.

—¿Qué sucede? - Mira las manos de Victor. — Imposible. —

-Ahora sabemos quién mando al rastreador. - Aclara mirando a la joven dormida.

Cierra sus manos formando puños, para mostrar sus muñecas con cadenas a su compañera succubus, ambos jóvenes buscaron a la única criatura celestial, que aún está en la casa.

Amanda escucha con cuidado lo que ambos jóvenes le cuenta, y se queda perpleja antes la información, los tres se apresuran a resguardar a la humana dentro de su casa, algo que no va a funcionar por mucho tiempo.

***** 2 horas después. >>>

Me desperté, en mi cama con Victor a mi lado, sosteniendo mi mano el calor de las suyas haciendo que me sonroje.

Me levanto sin despertarlo, mirándolo como duerme tan pacíficamente y recordar cuando lo conocí por primera vez, sonrió apenada y me acerco para mirarlo más de cerca. Pero al ver sus labios, busco la manera de acercarme a ellos y tocarlo para saber si son suaves como aparentan.

Están lo suficientemente cerca, y decido besarlo sin contar que este ya estaba despierto mucho antes de que yo despertara, Victor agarra mi muñeca y abre los ojos, mostrándome que tanto brillan. Controlo mi respiración de manera que se puede escuchar hasta como late mi corazón, Victor comienza a acercarse de a poco hasta quedar a la misma distancia que estaba yo, no pude negarme a su cercanía. Y lo, bese.

Él se alejó sin decirme nada. Salgo de la cama y entro al baño para cambiarme, entre el silencio escucho sus voces, hablando de cosas que no entiendo y que es totalmente nuevo para mí. Cuando salgo busco algo cómodo que ponerme, agarre un suéter gris rasgado en algunas partes, un jeans de color azul oscuro y zapatilla deportivas blancas. Cuando bajo están todos nuevamente en la sala hablando, pero solo que hay uno de más, aquella mujer de aspecto viejo y ropa antigua, solo que esta vez viste ropa normal. Me acerco y Kao se para a mi lado, sosteniendo mi brazo.

—¿Sucede algo? – Pregunte. — Usted es la mujer que ayudo a Victor la otra vez. —

—Hama para servirle, eres igual a tu madre. — Me quede mirándolo unos segundos. — Supongo que tienes muchas preguntas. —

—Sí, pero supongo que serán para otro momento. — Tohmas, se acerca con la caja que mi madre me dejo. — ¿Por qué tiene la caja? –

—Porque, es momento de que sepas lo que hay dentro de ella. — Respondió Victor.

—Acércate Mk, no se te hará nada malo. — Hablo Oriana.

—No lo sé, muchas cosas han pasado, desde que los conozco a ustedes. — Me queje sentándome enfrente de ellos. — La caja no se puede abrir no hay llave. —

-Mk, no necesitas de una llave. - Explico aquella mujer. – Dame tu mano. –

Extiendo mi brazo, para que ella agarre mi mano y con un cuchillo corta uno por mi dedo índice, para luego apretarlo haciendo que varias gotas caigan, sobre la cerradura de la caja y esta comience a hacer ruidos, para luego abrirse.

Todos me miraron, y Hama solo sonrió al mirarme. Victor y Oriana se quedaron callados, mientras que los demás esperan a que abra la dichosa caja, Amanda y Tohmas se alejan, Chase se queda a mi lado junto a Hama.

Tomo la caja en mis manos, con cuidado comienzo a abrirla dejándome ver casi todo lo que hay en ella. Lo primero que saco es una foto de dos personas, supuse que se trata de mis padres pero a ella no la reconozco, Hama me quita la foto y se miran con Chase. Las miras comenzaron a ir hacia la caja y el contenido.

Saco un conjunto de cartas, dedicadas a un tal Terence supongo que ese será mi padre, por último saque un collar y un segundo anillo.

Los últimos objetos, me los quito de las manos Hama diciéndonos que esto serviría.

-¡Oye bruja! Quiero ver el collar. - Ella le entregó el anillo a Victor. – ¿Qué sucede Victor? –

-Sí, este anillo es de mi hermana. - Me reclamo. - ¿Por qué te lo dejo tu madre? –

—Victor, cálmate, ella está perdida tanto como tú. — Chase se levanta, de la silla. — Capas que Celani, tuvo una hija y nunca lo supieron. —

-Esto se vuelve aún más complicado de lo que parece. – Dijo Hama acercándose a mí. - Oriana y Amanda, síganme necesitaré de su ayuda. -

Hama me lleva al otro lado de la sala, alejándome de los chicos y de su bolso saco un frasco, para abrirlo y comenzar a esparcir el contenido alrededor de las cuatro, encerrándonos en un círculo.

Me entrega el collar y el anillo, y me pide que me los ponga yo solo hago lo que me pide. Amanda se colocó a mi derecha y Oriana a mi izquierda, de su bolsillo saco una pluma negra y con un fósforo encendido comienza a quemar la pluma a la par que pronuncia dos palabras - Revelium qui´s asscendent. - dos luces de colores rojas y azul salen del anillo y del collar, hacia arriba comienzan como a buscar a alguien llegando a Victor y Chase.

Una tercera luz sale de mi muñeca de color blanca miro mi muñeca notando que no es pulsera como pensaba, sino que está dentro de mi piel y cuanto más alumbra más quema, llego un momento en donde comencé a gritar pero ni Victor y lo demás no pueden entrar gracias al círculo de sal que Hama coloco. Con el mismo cuchillo, levanta mi muñeca y sin piedad entierra la punta del cuchillo, quiero impedirlo pero Oriana detiene mi mano y Amanda me sostiene con fuerza. Cuando más habla Hama, más dolor siento lo extraño es que no sale sangre aquella luz se empieza a desvanecer hasta que en un respiro, empuja más la punta del cuchillo y la quita con rapidez, sonriendo victoriosa.

Me sobo mi muñeca, y el círculo se rompe, Hama le pide a Amanda que recoja la sal del suelo y que la esparza por todo el patio. Oriana se acerca a Victor para preguntar si pasó algo más y este junto con Chase solo me miran a mí. Kao, se acerca a mí y me pregunta si estoy bien.

—¿Hama que fueron esas tres luces? - Pregunta Tohmas.

-¿Sabes contar? Solo fue una. – Respondió con ironía. – El vínculo con el rastreador ya se rompió. –

-¿De qué estás hablando vieja bruja? Una luz salió del collar y la otra del anillo. – Victor, se acerca a nosotras. – Dime la verdad que fue lo que viste Hama. –

-Es verdad Hama, fueron en total tres luces las que salieron de mí, pero no en donde terminaron. – Dije defendiendo lo que dicen los demás.

-Escuchen bien lo que voy a decir, Celani y Davian vinieron a mí para pedirme ayuda, ambos quería escapar pero como son de distintas “razas” sabían bien que no podían hacer la gran cosa. – Deja el collar y el anillo sobre la mesa. – Es por eso que un día Davian me pide que por favor guarde esa caja durante dieciocho años, pero la caja se fue cuando sus hermanos murieron. –

-Sigo sin entender. – Agrego Tohmas.

-Celani, dijo que tenía que alejarse de tu familia Victor. ¿Por qué? –Kao, ataca a Victor. – Baltor, llego con una carta que Davian le había dejado preguntando si conocíamos a una chica llamada Spencer. –

-Es verdad, Tohmas y yo nos encontramos con Celani y nos dejó las cartas con el nombre Terence. – Agrego Amanda. – ¿Será que Celani y Davian tuvieron una hija? –

Ante esa pregunta no se escuchó palabra siguiente, Hama solo levanto sus cosas y se marchó dejándome con la duda, ahora la reputación de mi madre está en juego solo porque seis chicos no saben lo que paso realmente, hace diecisiete años me siento esperando a que cada uno de ellos se marche. El sol entra por la ventana alumbrando la sala, pero solo son segundos de alegría para que luego se oscurezca totalmente.

Victor y Chase no se pueden mirar a los ojos, y mucho menos mirarme a mí, estas sospechas duelen más cortarse el dedo.

Puedo escuchar el timbre y me levanto para saber quién es, llevándome la sorpresa de ver a mi abuela, con su típico bolso colorido y mirándome.

-Tengo algo que contarte. – Dije sin más.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play