Levanté las manos al aire.
Aunque pareciera que mis manos no estuvieran tocando nada, al tacto, podía sentirlo. Un muro rocoso que se extendía por varios metros a lo largo del prado, mis manos viajaron por la pared en busca de alguna puerta o ventana pero era imposible saber cuáles eran sus dimensiones, así que decidí confiar en las palabras de Martis.
Incliné la mirada hacia las flores del prado.
Algunas violetas y otras azules, los pétalos de las flores estaban teñidas de colores intensos. Sin embargo, cuando fijé la mirada sobre una flor negra, caminé hasta allí y como si las flores cambiarán de color, un camino de flores negras se formaba en el suelo a medida que yo me acercaba. Mientras más pasos daba, más se extendían las flores negras hacia una dirección específica. Y finalmente..
Paff
Maldita sea..
Volví a chocar contra un muro.
Pero no era así, cuando levanté las manos hacia el aire, esta vez no sentí un muro rocoso, era una puerta de madera. Rápidamente saqué la llave con forma de pirámide y bajé las manos para buscar una perilla. Pero era imposible, la llave tenía forma de pirámide y el agujero de la perilla era cuadrada. Decidí mover la pirámide entre mis dedos por algunos segundos y como si fuera un acertijo, si se movía las piezas en varias secciones, se podía formar un cuadrado.
Cuando inserté la llave, la puerta se abrió.
Un olor a húmedo llegó a mi nariz, sin mencionar que estaba oscuro, no había más que antorchas en las paredes para iluminar un largo pasillo. No se parecía en nada a un Castillo, de hecho, era más como un laberinto.
Guardé la llave en mi bolsillo y entré.
El largo pasillo se extendió por varios metros y se dividía en tres caminos, izquierda, de largo y a la derecha. Cuando seguí recto por el pasillo había un pasillo a la izquierda que se dividía en dos secciones más de izquierda y derecha. Si me dirigía a la derecha, había unas escaleras que subían y a la izquierda, otras escaleras que bajaban.
Esto es peor que un laberinto.
Los pasillos no dejaban de extenderse por kilómetros y cuando finalmente encontré una puerta.
— ...
Cadáveres.
Cientos de cadáveres apilados en una habitación vacía como si se tratara de mera basura. Incluso pude ver como algunas hadas estaban disecadas en el suelo, si Elena viera esta escena, estaría destruida. Cerré la puerta e intenté borrar aquella escena de mi mente.
Continué caminando.
Cuando giré a una izquierda, me quedé paralizado al ver algunas figuras de pie en medio del pasillo. Estaban de espaldas y traían ropas extrañas, me quedé en silencio, esperando que no me hayan escuchado pero tan pronto mi pie chocó con una roca, aquellas figuras se voltearon hacia mi.
— Pero qué..
Eran elfos.
Elfos cuyos ojos habían sido arrancados y se movían de manera lenta hacia mi, sus bocas estaban cosidas y por la forma que comenzaron a avanzar, por un momento creí que estaba frente a una horda de zombies.
Volví a retroceder y ellos avanzaban.
Por un impulso de deshacerme de ellos, levanté la mano para invocar magia de fuego. Enormes flamas se extendían entre mis dedos hacia los elfos para destruir su piel. Pero me quedé impactado al ver que ellos seguían moviéndose aunque había fuego en sus cuerpos y está vez..
Comenzaron a correr hacia mi.
Me giré tan rápido como pude y corrí. Los elfos comenzaron a seguirme con sus cuerpos incendiándose, no sabía que hacer para detenerlos, si ni siquiera el fuego los hería, ¿entonces eran indestructibles?.
No, lo más seguro es que hayan experimentado con ellos.
— A esa Madam no le importa experimentar con otras razas, los elfos también se han visto envueltos en esto. Con tantos experimentos, ¿A dónde quiere llegar?.
Seguí corriendo por los pasillos que seguían separándose frente a mi.
Corrí por los menos varios kilómetros cuando los cuerpos finalmente se convirtieron en cenizas y quedaron esparcidos por el suelo, Sólo en ese momento es que se detuvieron, yo también me detuve para tomar un poco de aire, no había ventanas y rara vez habían puertas, así que me quedé sin oxígeno muy rápido.
Y luego...
Más elfos.
Pero los elfos que comenzaron a caminar frente a mi, mostraban tener colmillos y dientes filosos, también había sangre goteando de sus bocas.
— Al menos, ya sé cómo deshacerme de ustedes.
..
.
.
— No, por favor..
El sonido de varios cortes resonaban en la habitación haciendo eco y los seres que estaban en sus jaulas habían perdido toda esperanza de vida. Sus ojos estaban muertos, algunos se habían roto mentalmente y otros, no hacían más que esperar su turno hasta que su jaula se abriera. Una joven sirena miraba al suelo, recordando su vida en el agua junto a sus amigos, un bello recuerdo de lo pacífica que era la vida en el mar. Su cabello rosáceo caía por su rostro mientras la gema de sus ojos verdes también perdían luz.
— Voy a morir..
Murmuró la sirena.
Para este momento, iba a morir de dos formas, que sus piernas desaparezcan para mostrar su cola y que los elfos empezaran a diseccionarla o la falta de agua.
Había dos elfos a cargo en esa habitación, cortaron las alas de varias hadas solo para ver cómo el líquido cambiaba de color al ser sometidos a químicos. También, tomaron las narices de algunos duendes para rayarlas y descubrir como el polvo podía crear lava si la mezclabas con agua. Y luego, que los cuernos de unicornio podían convertirse en ácido si lo mezclabas con tinta de pulpo. Los experimentos eran anotados por los elfos en varios libros que estaban en los estantes, desde las porciones, el orden y el tiempo de espera. Pero también habían fallas y es cuando simplemente arrojan al sujeto de experimentación a una esquina y lo anotan en el libro como fracaso, es decir, cuando descubren que ciertas partes del cuerpo no les dan ninguna utilidad.
— Sujeto 408
La joven sirena levantó la mirada cuando los dos elfos se acercaron a su jaula. Todavía tenía sus piernas pero estaba segura que los elfos no iban a esperar más para experimentar con ella.
— Levantate.
Cuando abrieron la jaula, los elfos tiraron de la cadena que estaba atada a su cuello para sacarla y ella ni siquiera tenía fuerza suficiente para resistirse.
La tomaron y la elevaron sobre una cama, rodeada de varios instrumentos que todavía conservaba la sangre de aquellos que no lograron sobrevivir. Ajustaron sus guantes, se colocaron algunas gafas, todo mientras la joven sirena miraba hacia la luz que estaba sobre ella. Una lágrima corrió su mejilla como si estuviera aceptando su muerte.
Y de pronto.
BOOM
Una fuerte explosión sacudió la habitación y cuyo sonido había provenido del pasillo. Ambos elfos se miraron entre sí, sorprendidos por la explosión, ya que nunca antes se había escuchado una de tal magnitud. Bajaron sus instrumentos y comenzaron a caminar hacia la puerta pero tan pronto lo hicieron, se abrió y enormes flamas se extendieron a los elfos que estaban cerca de la puerta.
A diferencia de los elfos con los que ya habían sido experimentados, estos se quemaron vivos en tan solo pocos segundos. Hasta que sus cuerpos cayeron al suelo, sin vida. Una vez que las llamaradas de fuego habían cesado, una figura traspasó la puerta, esto hizo que los seres que seguían enjaulados sintieran temor por lo que estaba ocurriendo.
Con un solo movimiento de su mano, los barrotes de las jaulas se congelaron al mismo tiempo que las cadenas que estaban en el cuello de todos los seres faericos y luego, se rompieron en miles de pedazos.
Tanto las jaulas como las cadenas, quedaron hecho añicos en el suelo.
Todos los que estaban ahí, se levantaron y comenzaron a correr hacia la puerta, cualquier lugar era mucho mejor que estar en una jaula, ahora tenían la posibilidad de probar la paz que tanto habían estado anhelando.
Mientras la figura seguía avanzando por la habitación ahora vacía, la joven sirena seguía sin moverse sobre la cama, con bolsas oscuras bajo sus ojos y lágrimas secas que manchaban sus mejillas.
Pero seguía viva.
La sirena levantó la mirada hacia la figura, solo para ver a un joven de cabello blanco y ojos grises que la estaba observando pero sin murmurar ninguna palabra, se dio la vuelta. Al ver la imagen de un hombre tan hermoso, la sirena se sentó sobre la cama. La cadena de su cuello había desaparecido, las jaulas estaban destruidas y los elfos yacían calcinados en el suelo.
"Todo.. ¿Terminó?" pensó la sirena.
La joven comenzó a entender en ese momento que estaba viva, que no iba a morir ese día, ni en ese momento.
Mientras la figura se iba y salía por la puerta, la joven sirena levantó la mano para llamarlo pero su voz se había apagado, no pudo pronunciar nada. Quería darle las gracias, quería llorar y agradecerle por haberla ayudado, por evitar su muerte.
Pero tan pronto intentó levantarse, las piernas comenzaron a desaparecer y una hermosa cola de color ópalo con escamas emergió. Lo que hizo que ella cayera al suelo desde la cama debido al peso.
Ella se sintió triste, pues pensó que ese joven apuesto se marcharía y jamás lo vería otra vez.
Pero su corazón latió de emoción al ver cómo había regresado a ella y no sólo eso, se inclinó al suelo, a su altura y la ayudó a sentarse sobre la cama.
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Updated 54 Episodes
Comments
Ophelia Palafox
jajajajaaj
2024-03-29
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