Galia conquistando Hills.
Hills no es más que un continente pacífico, un lugar donde la gente escapa lejos de las peleas y la destrucción. Incluso las personas que no poseen maaná van allá para buscar tranquilidad. También se lo conoce como el continente sin magia, aunque si hay personas con maaná ahí, prefieren usar sus poderes para los cultivos o sanaciones en Hospitales. Si Galia trata iniciar una guerra para conquistar sus tierras, está muy claro que el poder militar de Galia los aplastaría en menos de tres días.
Me quedé escuchando detrás de la puerta.
No importa en qué mundo me encuentre, siempre habrá enfrentamientos políticos.
El Secretario seguía en una acalorada discusión con el Rey.
— Usted.. —El Secretario rechinó los dientes.— ¿Sabe que pierde poder por no hacer crecer Galia?.
— Hemos estado bien desde las últimas tres décadas, ¿Qué importa un montón de viejos de un continente? Mientras sigamos exportando esclavos a otras ciudades, no importa lo que diga el pueblo, dinero es lo que nos sobra.
Vaya, ni siquiera sé quién es peor.
— Ese dinero del que usted habla se perderá en unos años con todas las fiestas lujosas que orquesta en el Castillo. —Replicó el Secretario, con un suspiro pesado.— Esos nobles no lo respetan porque usted no muestra autoridad, solo se queda bebiendo y riendo.
— ¿Crees que asesiné a mi hermano solo para salir del Castillo y luchar como esos sucios aventureros? ¡HA! , patrañas.
Hubo un momento en qué la conversación se detuvo, apareció un silencio que me hizo enderesarme. Y pronto, una sensación peligrosa atravesó mi espalda y supe que yo debía moverme, así que tomé el pomo de la puerta y entré velozmente a la habitación.
Ahí, pude ver cómo el Rey se estaba sirviendo una copa de vino, su espalda estaba a la vista del Secretario, que a escondidas, sacaba una daga que poco a poco era imbuida por fuego. Me apresuré a tumbar al Secretario al suelo luego de que el Rey bebiera el vino.
— ¿Pero qué?. —Ambos se quedaron sin aire al unísono cuando se percataron de mí.
El Rey dejó caer la copa de su mano para empezar a gritar y señalarme.
— ¡Guardias! ¡Guardias! Arresten a este ..
No obstante, las palabras del Rey no salieron más por su boca. El Secretario me empujó y se levantó con una risa maníaca. Reía y reía como si su plan hubiera funcionado, por otro lado, yo me giré solo para ver la botella de vino, había una sustancia espesa mezclada con el licor.
Me acerqué al Rey y lo tomé de los hombros.
— Tiene que vomitar, acaba de ingerir veneno.
Aun así, mis palabras no parecían llegarle al Rey que seguía tosiendo sangre, incluso la sangre fue salpicada a mi rostro, por lo que yo tuve que cerrar los ojos.
— Es tarde, demasiado tarde. —El Secretario seguía riendo.— No es más que un cobarde. El Gran Reino de Galia necesita un nuevo Rey, uno que no tema usar sus recursos para conquistar otras tierras. Y ese.. seré yo.
El Rey poco a poco fue cayendo al suelo, sus manos aferradas a mis brazos como si quisiera pronunciar sus últimas palabras pero el veneno era más potente de lo que había esperado. Y luego, cayó al suelo, inerte. Luego, observé como el Secretario borraba la sonrisa de su rostro para sentarse en el suelo y comenzó a actuar de manera peculiar.
— No, por favor, no me mates.
— ¿Qué? —Respondí extrañado.
Lo que yo desconocía, era que la escena era vista por los Guardias Reales que habían abierto las puertas de la habitación. Habían sido llamados por el Rey antes de morir y no sólo eso, los gritos fueron tan fuertes que incluso los nobles se asomaban con horror al verme.
Ya entendí.
Estoy en el momento y en el lugar equivocado.
No sería sorpresa que todos me acusaran de asesinar al Rey con la actuación del Secretario a mi lado y su papel de testigo. Supongo que esto tiene que ver con lo que dijo Seraff, acerca de Luminor siendo acusado falsamente de asesinar al Rey y su misión fallida de asesinar a los demonios por ser demasiado bondadoso.
¿Que hiciste, Luminor? ¿Solo lloraste mientras gritabas que no habías sido tu y luego te ejecutaron?.
...
.
Ni siquiera me puedo reír, porque yo también hice lo mismo.
Lo que me quedó claro, es que no puedo evitar los sucesos de este mundo, si Seraff dice que el Rey va a morir, es porque será así. No importa cuanto yo trate de cambiar sus decisiones, es la voluntad de un Dios.
Las personas comenzaron a aglomerarse en la puerta con murmullos de horror y pánico. Luego me percaté que la mujer de hace unas horas aparecía con Emma tomada de la mano. Cuando yo bajé la mirada, no sólo mi rostro estaba manchado de sangre, también mi ropa.
— ¡¿Que están esperando?!, ¡¡Arresten a ese monstruo!!. —El Secretario señaló en mi dirección.
Los Guardias Reales tomaron sus espadas y comenzaron a acercarse pero todos se sorprendieron cuando la mujer extendió su brazo, como una señal para hacer que ellos se detuvieran.
— No, Luminor no fue el asesino de mi padre.
Ella habló en un tono decidido, incluso si había más que pruebas suficientes para condenarme, decidió poner un grano de fe en mí. Emma sólo corrió en mi dirección con una sonrisa y se aferró a mi pierna.
— ¿De qué estas hablando? ¿Qué no ves la sangre en su rostro?. —El Secretario parecía estar molesto, se levantó del suelo para terminar su papel de víctima.
— Sé que fuiste tú. —Respondió Victoria.— Te escuché hablar con una criada acerca de asesinar a mi padre, no servirá de nada discutir conmigo si yo misma busco a la criada, ¿verdad?.
Hubo una tensión palpable en el ambiente. Algunos ya no sabían qué creer, las palabras de una Princesa o de un Secretario. Ante este silencio que daba espacio a la duda, el suelo comenzó a temblar y las personas volvieron a entrar en pánico.
No era un simple temblor.
Cuando yo observé el cuerpo del Rey, comenzó a moverse de manera extraña y por un momento, sentí que algo iba a suceder. Así que me incliné para sostener a Emma con un brazo y luego yo di un salto hacia atrás, lo suficiente para alejarme.
Ahí, una enorme criatura emergió del cuerpo del Rey. La criatura era enorme y tenía la apariencia de un cien pies pero con una altura de cuatro metros, era repugnante y repulsiva. Pude escuchar como las personas corrían, incluso algunos Guardias se asustaron por la apariencia del monstruo.
— Pero que es..
Victoria era una de las que se había quedado, e incluso el Secretario, cuyas piernas temblaban tanto que no sabía si huir o desmayarse del miedo.
Y pronto, lo peor sucedió.
La criatura dejó escapar un estruendoso chillido, antes de inclinarse hacia el Secretario y atraparlo en sus enormes colmillos. No se pudo hacer mucho porque lo devoró como a un caramelo. Yo me dirigí a Victoria y le di a Emma en sus brazos.
— Vete de aquí, yo me encargo.
— ¿Qué? ¿Me estas pidiendo que huya?. —Ella parecía estar reacia a irse incluso cuando Emma estaba en sus brazos, como si pudiera encargarse de esto, pero no era así, era uno de los demonios que Seraff mencionó y mi tarea era aniquilarlo.
— Exactamente.
— No puedo, me niego, ¿Tu lo dijiste, no es así? Soy una Princesa aunque yo sea la hija de una concubina, mi deber..
No la dejé que ella terminara de hablar.
Y solo aplaudí con mis manos para que una enorme ráfaga de viento se llevara ambas fuera de la habitación. E incluso así, no pude darme el lujo de distraerme, porque la boca de aquel demonio me hizo saltar hacia atrás otra vez. Tomé una de las espadas del suelo que uno de los Guardias abandonó y yo la imbuí de hielo.
Es momento de probar la práctica con mi maaná.
Me lancé hacia adelante con la espada para cortar al demonio. Admito que no fue sencillo, la capa de su piel era dura, sin mencionar los enormes pelos que servían de protección, así que intenté hacer otro corte en una de sus patas. Las patas caían con facilidad a diferencia de su cuerpo. Una vez que el demonio dejó estallar otro chillido, yo volví al suelo, me preguntaba que sucedería si yo usaba algún hechizo en lugar de liberar mi maaná de manera brusca. Por supuesto que lo iba a intentar y me alegraba haber leído en aquella Biblioteca.
— Que el delirio llegue..
Dejé mis manos sobre la empuñadura de la espada mientras la punta tocaba el suelo. La criatura volvió a chillar cuando un enorme círculo de magia se formó debajo del demonio.
— Y que la naturaleza te devore con sus cadenas. Manifestación.
Luego, enormes cadenas con púas de luz emergieron de la tierra para atar al demonio que se retorcía de dolor. Me concentré lo suficiente para dejar escapar mi maaná como si fuera mi respiración. Agotado, finalmente enterré más la espada al suelo y las cadenas perforaron tanto a la criatura que fue cortada en mil pedazos. La habitación se llenó de una leve llovizna oscura que daba bienvenida a la paz. Caminé con la mano sobre la boca, como si el cuerpo me estuviera diciendo que estaba débil, otra vez. Me incliné lo suficiente para tomar el corazón del Rey y arrancarlo del cuerpo, solo así me percaté que los restos del demonio se disolvieron en el aire.
— Supongo que usé.. más poder del que debía.
Caí al suelo.
Y mi cabeza estaba dando tantas vueltas que simplemente todo se oscureció y yo me quedé inconsciente. O eso creí hasta que abrí los ojos solo para ver el cuerpo de Luminor abajo de mí, me observé a mí mismo solo para descubrir que era un alma como desde el principio.
¿Qué había sucedido?.
Creí que me quedé inconsciente pero mi alma se había ido del cuerpo. Cuando levanté un poco la mirada, observé que no estaba solo. Seraff me observaba con la misma imagen y semejanza de un niño en una posición más alta que yo.
Y por alguna razón, un terrible miedo me invadió.
— Estoy.. muy... molesto.
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Comments
Jenifer 🤓💫
Uy uyy qué buena esta 👏👏👏
2023-10-11
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