El Castillo de Asgard.
Un enorme Castillo en todo el centro de Asgard y donde habitan todos los elfos del continente. Su raza es conocida por la inteligencia, la mayoría de hechizos descubiertos y que fueron escritos en libros, mostrados y prácticados, fueron distribuidos por ellos mediante comerciantes ilegales. La persona que lidera el clan es Madam Helda, una elfa de alto rango que descansa en el corazón del Castillo. Se dice que pocos tienen el honor de conocerla y los que lo han hecho, solo han mostrado ignorancia ante sus conocimientos. Sin embargo, bajo un ojo público ante las demás razas, dentro de las paredes de ese lugar, se esconde lo más horrorosos secretos nunca antes visto.
Descubrí que no todos en el continente quieren mi cabeza, de hecho, muchos seres faericos están arraigados al Dios Seraff, por lo que verme es como ver a un ser divino al que le deben respeto, solo aquellos en contra de las creencias de un Dios es que siguen buscando una razón para aniquilarme como aquel Minotauro. Es por eso que no todos buscan mi muerte, al contrario, prefieren estar alejados de cualquier tema que tenga que ver con los elfos.
— Somos una cura..
— ¿Cura?. —Victoria y yo preguntamos al unísono.
Sandy asintió con la cabeza.
— Madam Helda es una elfa cruel, escuché que ella tuvo una enfermedad pero que se recuperó. Nadie sabía como y luego lo supe, cuando me atraparon junto a mis hermanas.
La pequeña hada parecía estar de mal en peor, tener que recordar todo lo que había sucedido no debió ser nada fácil, así que con un dedo de mi mano, acaricié su pequeña cabeza y luego, ella continuó.
— La enfermedad de la Madam hacía que su piel se convirtiera en escamas, así que, al ver que nadie podía encontrar una cura, ella decidió encontrarla por sí misma, así sea que tenga un mes de duración. La cura.. son siete cabezas de hadas y sus alas pero no los cuerpos.
Yo fruncí el ceño.
Es decir, atraparon a Sandy y a sus hermanas para arrancarles la cabeza junto a sus alas, ¿Siquiera eso es permitido aquí?.
No, de hecho no hay comunicación entre clanes, solo para determinar hasta donde es su territorio, no tienen un sistema de leyes para castigar a otros. Además, las hadas son de razas pequeñas, por supuesto que no tendrán ventaja con elfos cuya inteligencia supera con creces.
Victoria colocó las manos sobre su boca, impactada.
— ¿Están atrapando siete hadas a la semana para la cura de esa Madam?.
Esta vez, Sandy solo hizo una mueca pero respondió a Victoria.
— Cada semana. Esos elfos, trituraron las cabezas de mis hermanas. —La pequeña tomó un respiro, como si hubiera sido testigo de sus muertes.— Pero el efecto de esa cura solo dura una semana, así que seguirá buscando al resto de mis hermanas.
— Eso es horrible..
Victoria parecía estar afligida por la noticia. Luego explicó que para los demás, los elfos solo eran considerados faericos de enorme inteligencia, más nunca se ha hablado abiertamente de sus experimentos dentro del Castillo y las otras razas temen hablar del tema entre ellos. Viven bajo el miedo de que sean silenciados, no había manera de que los elfos no lo supieran, no con su inteligencia.
Sandy volvió a descansar contra mi mejilla.
— Señor, por favor, lleveme a casa.
Sandy parecía estar débil, no solo físicamente, sino mental. Debió haber pasado por mucho desde que escapó, sin alas. Luego, ella señaló hacia el Norte y yo comencé a caminar junto a Victoria. De cualquier manera, ya tendría tiempo de dirigirme al Castillo.
En el camino, Victoria colocó el dedo sobre sus labios para indicarme que Sandy se había dormido sobre mi hombro. Prefería que descansara, de cualquiera manera solo teníamos que dirigirnos al Norte.
No sé cuanto tiempo pasó pero caminamos por varios paisajes que eran realmente increíbles. No sabía que había árboles cuyas hojas eran de oro puro, tampoco que había flores con pétalos de lava, pensaba que todo esto estaría en algún tipo de juego cliché de fantasía pero vivirlo por mí mismo era fascinante. Los árboles eran tan inmensos y tan antiguos que parecían contar la historia misma de este lugar.
Crack
Huh..
¿Por qué siento que estoy cayendo?
— ¡Luminor!
No espera, ¡Estoy cayendo!
Tomé a Sandy de mi hombro para ocultarla en mis manos mientras mi cuerpo se deslizaba por el suelo tierroso, la caída habrá tardado aproximadamente unos 30 segundos, por lo que había algunos metros de profundidad. Finalmente cuando llegué al suelo, dejé caer la cabeza hacia atrás del fuerte golpe en mi espalda.
Mientras me quejaba en silencio, Sandy probablemente escuchó todo, así que se asomó entre mis dedos.
— Oh.. ¡Llegamos!
¿Es enserio?
Me tomó algunos segundos abrir los ojos para levantar la cabeza, era como una cueva pero enorme, tanto que incluso había árboles donde colgaban pequeñas casas entre lianas. Había luces que flotaban de un lado a otro y tanta vegetación que este lugar no se veía como una cueva en sí. Cuando me había recuperado del dolor, me dispuse a ponerme de pie, por desgracia, Victoria también tuvo la idea de seguirme porque volví a caer al suelo cuando Victoria cayó sobre mí.
— ¡Ay! ..
Victoria gritó cuando cayó encima de mí pero tan pronto se percató, se levantó y extendió su mano.
— Lo lamento, ¿Estás bien?.
— Si.. —Respondí.
Y me volví a levantar.
Tanto Victoria como yo estábamos sorprendidos por el panorama frente a nosotros y no avanzamos hasta que Sandy giró la cabeza hacia nosotros para indicarnos que podíamos caminar sin problema. Con ella en mi mano, avanzamos por el césped bajo nuestros pies pero no fue hasta que estábamos cerca de las pequeñas casas que observamos cómo las luces que flotaban se escondieron.
Nos pareció un poco extraño pero seguimos avanzando.
— ¡No teman! ¡Soy yo, hermanas!
Sandy gritó desde mi mano, era como si las hadas se escondieran de nosotros, quizá deban pensar que somos humanos o elfos que quieran herirlas. Aun así, Sandy entendió esto porque nos guió por otro camino más adelante, donde había una pequeña laguna de agua.
Ahí, había una mujer..
No, un hada, pero un hada del tamaño de un humano promedio, no era pequeña como Sandy y sus alas se veían aun más impresionantes, como si el polvo dorado estuviera fluyendo ahí de forma transparente. Ella estaba observando fijamente la laguna y luego se volteó hacia nosotros cuando escuchó a Sandy.
— ¡Madre!
Supuse en ese momento que quizá estábamos frente a alguien que lidera el clan de las hadas.
Yo me acerqué a ella y le extendí mi mano donde estaba Sandy. La pequeña hada avanzó por la mano de su madre y subió hasta su brazo para finalmente abrazarla a la altura de su cuello. Como una niña que se hubiera perdido, Sandy no tardó en llorar junto a su madre.
Luego de un silencio, escuché su voz.
— Le agradezco por traer a mi hija de regreso, señor Luminor.
Yo incliné la cabeza.
— ¿Sabe mi nombre?. —Pregunté.
— La raza de las hadas ha servido al Dios Seraff desde el inicio de la historia, podemos saber que usted es la Lágrima de Dios con solo olerlo.
¿Por mi aroma?
— Sin embargo. —Ella continuó.— Nuestro respeto hacia usted no se extiende a los humanos.
En ese momento, me percaté que las pequeñas hadas seguían ocultas a nuestro alrededor. De hecho, solo estaban asustadas de ver a Victoria por ser humana. Aun así, yo suspiré.
— Ella no las va a lastimar, tienen mi palabra.
— Hmm...
Parecía un poco desconfiada, no la puedo culpar.
— Si ella se atreve a herir a alguna de ustedes, yo me encargaré personalmente de ella. —Repetí.
— Oye..
Victoria era muy buena para quejarse pero por el tiempo que la llevaba conociendo, no sería capaz de herir a algún inocente como yo. Así que solo le sonreí y ella evitó mi mirada en silencio.
— De acuerdo. —Dijo que aquella hada.
Y con un leve movimiento de sus dedos, le dio a entender a las demás pequeñas hadas que todo estaría bien. Esto hizo que algunas volaran hacia Sandy para abrazarla con preocupación. Era una escena emotiva donde alguien finalmente regresaba a casa.
— Escuché por Sandy que las hadas sirven a Seraff pero por todos los horrores que he cometido, pensé que estarían odiándome, como la gente del Santuario Sagrado. —Cuando hablé, aquella hada seguía observándome.
Tenía una mirada profunda, sentí que incluso estaba observando mi alma.
— El Dios Seraff fue quien nos otorgó nuestras alas.
Aquella hada se volteó para dirigir su mirada nuevamente a la laguna y en ese momento me di cuenta de que en el centro, había una estatua. La estatua reflejaba la imagen de un hombre que era rodeado de varias hadas y en la parte inferior, estaba escrito un mensaje.
"En agradecimiento al Dios que nos dió la oportunidad de vivir otra vez, Seraff"
Así que las hadas también veneran a Seraff.
— Dime..
¿?
El hada volvió a girarse hacia nosotros.
— Todas las atrocidades que has cometido, ¿Fueron órdenes de Dios?.
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