...CRISTOPHER:...
Al salir de la posada me adentré en las calles, siguiendo las instrucciones hacia el punto de encuentro, la dirección me llevó al otro lado del pueblo, dónde todo era más sencillo, pero igualmente hermoso, en zigzag recorriendo callejones en vez de las calles principales, llegué rápidamente al lugar de encuentro, en un barrio de clase media.
Lo bueno de las personas de Perfi es que nadie te prestaba atención más de la necesaria, al menos que tus rasgos fuesen diferentes a las características de un nativo de Perfi, como los de la Señorita Clara, esa era otra desventaja que no había tomado en cuenta, pero confiaba en que no afectaría en nada mi misión si se mantenía en la posada.
Anteriormente, había atraído la atención porque estaba con ella, pero ahora que estaba solo volví a ser invisible, al menos que abriera mi boca y mi acento se notara.
Me concentré en llegar al punto del encuentro en un callejón sucio, lleno de ratas y basura, un lugar por el que nadie caminaría.
Me detuve frente a la puerta y toqué solo una vez, siguiendo los pasos.
— ¿Cuál es tu oficio? — Esa era la pregunta clave, retumbó desde el interior de la puerta.
— Ser un afeminado — Gruñí, cuando había leído las instrucciones sabía perfectamente quién había sido el responsable de esa clave burlona, se trataba de uno de mis compañeros, odiaba su falta de seriedad, siempre bromeando con cualquier cosa y esto seguramente lo tenía del otro lado de la puerta conteniendo una carcajada con su mano en la boca.
La puerta se abrió sin hacer el menor ruido y entré rápidamente.
No había demasiado luz en ese cuarto abandonado, no tenía ventanas y olor a humedad casi me hizo estornudar.
La luz leve de una lámpara de aceite me dio una idea de los sujetos reunidos alrededor de la mesa en medio del apestoso cuarto.
— Llegó el hombre que faltaba — Sentí una mano apoyándose en mi hombro, por la voz supe que se trataba de Marlon, aunque él prefería que le llamaran "Águila Roja" un apodo que el mismo eligió para hacerse el interesante, su personalidad arrogante lo hacía insoportable, siempre veía las misiones como competencias y yo era su mayor rival.
— Pensé que no estarías en ésta misión — Dije mientras me alejaba de su toque.
Yo tenía conocimiento de los espías elegidos para la misión, había elegido los tres mejores hombres y debía reconocer que el idiota era muy bueno.
El apodo le quedaba excelente, tenía el cabello rojo y parecía un águila queriendo picotear en todas partes para ir a la delantera.
— ¿Por qué te sorprendes? Siempre estoy en todas las misiones.
— Pero casi nunca aportas nada bueno — Me burlé de él.
Noté que soltaba un gruñido bajo.
No seguí perdiendo el tiempo y me aventé hacia la larga mesa.
Giré mis ojos por los presentes.
Una mirada tensa me hizo notar la presencia de Mina en el otro extremo, saludó con un gesto y se lo devolví.
Al parecer había tomado por voluntad propia unirse a la misión, seguramente Johnson le había ido con el chisme y ella por supuesto quiso tomar parte, siempre quería ser tomada en cuenta.
Su traje de dama contradecía su presencia allí, pero obviamente no podía llamar la atención usando un atuendo masculino como los que solía llevar.
El vestido y el sombrero le daban una atractivo elegante.
Su piel era tan blanca como la mía y su cabello castaño estaba atado a una trenza.
Mi mentira se había materializado y estaba frente a mí.
Al lado por supuesto estaba el lengua larga, creyendo que lo que sucedía entre Mina y yo iba llegar a una relación amorosa, no podía estar más equivocado, pero apostaría mis armas a que esa había sido la razón principal para irle con el chisme a mi compañera.
Johnson sonrió, estaba cubierto por una capucha y comprendía sus razones de seguir manteniendo su rostro oculto, tenía quemaduras a parte de que su piel atraía la atención en Perfi, tenía la piel tan oscura como la noche.
Era muy callado, pero se llevaba muy bien con Mina.
— Señor Cristopher, me alegra que me haya tomado en cuenta para ésta misión — Dijo con su voz suave.
— El Rey Evans ha sido el responsable de elegirlos.
— Sabes que somos los mejores — Intervino el responsable de la contraseña, Lander estaba a mi lado, escuálido como siempre, con una vestimenta de letrado y unos lentes redondos.
Su disfraz casi deja mi lado serio.
Pero había otros cuatro hombres allí, desconocidos.
— ¿Quiénes son ustedes? — Pregunté y el más musculoso de los cuatro tomó la palabra.
— Somos hombres de su majestad el Rey Alfonso, tenemos órdenes de formar parte de ésta misión, personalmente yo soy el único que puede aprobar las decisiones que se tomarán — Aventó un pergamino hacia mí, no me gustó la idea, ni la forma en que lo dijo.
Tomé el documento y lo abrí, era un orden firmada y sellada por el Rey Alfonso, noté que debajo estaban las firmas de mis compañero, aceptando los términos.
— Nos obligaron a firmar, si no lo hacíamos nos iban a sacar de la misión — Dijo Mina, dándole una mirada centelleante al hombre fornido armado hasta los dientes.
— Le sugiero que usted también firme, están aquí únicamente para colaborar, pero nosotros seremos quienes llevaremos las riendas de la misión — El hombre me observó con amenaza, con un solo movimiento aventaría una de mis dagas a su ojo, pero decidí permanecer sereno.
Ya tenía suficiente con Marlon para aguantar a cuatro más.
— No puedo fiarme de ustedes sin ver sus identificaciones — Gruñí y todos hurgaron en sus chaquetas, aventaron sus sobres también.
Revisé cada uno, todo estaba en orden y no podía hacer otra cosa que aceptar, nadie a parte de los Reyes de ambos reinos y los espías sabían de ésta misión, no había manera de que personas ajenas a ella se infiltraran.
Firmé el documento a la fuerza y les devolví sus papeles a los nuevos jefes.
— Me está cayendo bien, Señor... — Se quedó callado.
— Cristopher.
Ya había firmado, de todas formas iba saber mi nombre.
— Cristopher, mi nombre es Steven.
Los otros se presentaron, pero no retuve sus nombres cuando observé que había varios retratos de hombres esparcidos en la mesa.
— Supongo que estos son los responsables del atentado al fuerte — Gruñí observando cada rostro.
— Estamos de suerte Señor Cristopher, dos de estos hombres estarán aquí para la siguiente noche — Dijo Steven y fruncí el ceño.
— ¿Cómo saben eso?
— Repartimos estos retratos a todo el ejército y hombres del Rey Alfonso, una paloma mensajera llegó con el mensaje de que estos dos fueron vistos de camino acá, con cálculos exactos estarán aquí en dos días — Apartó dos de los retratos, uno de ellos era calvo, con un cuerpo descomunalmente grande y rostro feroz, el otro tenía los cabellos largos y era delgado con una cicatriz en el ojo.
— Eso no tiene sentido, si querían escapar de las autoridades deberían alejarse lo más posible de la frontera — Cuestine, frotando mi barbilla.
— Ese es el misterio.
— No hay letreros de recompensa por sus capturas, así que tal vez están confiados de que nadie los notará en Neval — Intervino Marlon.
— Eso es lo que nos permitirá capturarlos y llevarlos con el Rey Alfonso — Steven golpeó su puño contra uno de los retratos.
— Sugiero que antes de entregarlos al Rey Alfonso debemos interrogarlos, así conoceremos la posición actual de los demás rufianes — Demandé y Steven frunció el ceño.
— El Rey Alfonso se encargará de hacerlo, es el más calificado...
— Perderíamos mucho tiempo, hay que interrogarlos apenas sean capturados — Insistí y mis compañeros se mostraron en acuerdo.
— Yo soy el que toma las decisiones aquí, no puedo confíar esa tarea a ustedes, no conozco sus métodos y no puedo arriesgarme a que se les pase la mano con los prisioneros — Se cruzó de brazos.
— Si seremos un equipo debemos confíar uno en el otro.
—Sometamos a votación — Sugirió Lander.
— Le aseguro Señor Steven que si estamos aquí es porque somos los mejores — Gruñó Mina.
— Con su presencia eso es cuestionable, una mujer no debería estar metida en esto — Dijo él despectivamente y Mina hizo ademán de lanzarse a atacarlo, pero Johnson la detuvo.
— Interrogar a esos rufianes es la mejor opción y créame somos muy buenos para sacar información — No cedí y me evaluó con desconfianza.
— De acuerdo, pero yo estaré presente, primero tienen que atraparlos y eso no es un hecho todavía — Gruñó al fin y la acalorada reunión se enfrió por un instante.
...****************...
La reunión se extendió al atardecer, tuvimos que morder nuestras lenguas en muchas ocasiones, el sujeto era bastante pesado y sus compañeros no hablaron en ningún momento, estaban como escoltas observando.
Después de eso nos dieron instrucciones claras de lo que haríamos.
Johnson estaría en los tejados junto a Lander, vigilando las entradas de pueblo con sus larga vistas, si detectaban a los rufianes darían la señal a Marlon con el reflejo de un espejo, él estaría en la ventana de uno de los edificios en la calle principal del pueblo y si los rufianes se dirigían hacia nuestra posición él debía sacudir su chaqueta afuera de la ventana.
En la calle estaría Mina, vigilando sentada a las afueras de una cafetería que justamente quedaba frente a la posada donde yo estaba alojado y cuando ella recibiera la señal de Marlon estaría alerta.
Mina aventaría una piedra a mi ventana si los hombres pasaban por la calle.
En ese momento yo tendría que salir y empezaríamos a casarlos.
Pero si tomaban otra ruta alterna Steven y su grupo se encargarían de seguirlos para capturarlo, lo cuál era más probable, ya que si los rufianes no querían ser visto tomarían las rutas alternas y eso nos dejaba excluidos de la misión, lo que justamente estaba tratando de hacer Steven.
Pero secretamente teníamos un plan, Johnson se encargaría de atraerlos hacia nosotros después de divisarlos.
Salimos de la reunión y cada uno se encargó de tomar su camino, aunque Mina y yo caminamos juntos porque nuestras posiciones serían las más cercanas.
— Me alojé en la misma posada que tú — Dijo y me tensé, no me convenía que se mantuviera allí, podría darse cuenta de la presencia de la Señorita Clara — Estoy instalada en el primer piso, en la habitación número siete.
Sabía las razones por las que me había dado todos esos datos.
Seguí caminando en silencio.
— Es mejor mantenerse concentrado en la misión — Dije y asintió con la cabeza.
— No te preocupes estaré concentrada en eso, pero lo que no voy a perdonarte es que no me hayas tomado en cuenta para formar parte de esto — Me reclamó.
— Lo siento mucho, pensé que no querrías — Dije mientras cruzaba la calle hacia la posada, ya estaba anocheciendo, nos detuvimos afuera.
Mina se posicionó frente a mí.
— ¿Por qué no? — Preguntó demasiado cerca.
— Por lo que sucedió la vez pasada — Dije y se rió despreocupada.
— Lo único que recuerdo es que me hiciste el amor en plena vigilancia, detrás de un árbol — Jadeó y me tomó de la chaqueta.
— Como olvidar eso — Dije seductoramente.
— Aunque lo arruinaste al final — Gruñó y me sentí avergonzado — Pero descuida, no tengo rencor... Cuando lo desees podemos hacerlo de nuevo — Propuso mientras se mordía los labios.
— Lo tomaré en cuenta — Sonreí galante y se acercó más.
Me besó en los labios, hace meses atrás hubiera recibido su iniciativa de forma salvaje, como todo buen amante que era, pero mi cuerpo no se calentó como antes y lo único que apareció en mi mente fue la Señorita Clara con su cabello mojado, sus senos redondos y firmes tensos bajo la tela.
Mi miembro se tensó y pude corresponder al beso de Mina, la rodeé en mis brazos y la apreté contra mi cuerpo.
Rompió el beso y la realidad volvió.
— ¿Estás seguro qué no deseas adelantar ese encuentro ahora? Podemos ir a tu habitación — Propuso y negué en seguida, frunció el ceño — ¿La mía entonces?
— Mina, no podemos bajar la guardia.
Sonrió de forma juguetona.
— Siempre te tomas tu trabajo seriamente, me gusta, pero después de la misión podríamos — Acarició mi pecho.
Sentí una mirada cerca de la entrada y observé por encima del hombro.
Clara estaba allí y sentí como un sudor frío que recorría mi espalda.
¿Qué hacía afuera de la posada?
Su rostro era de auténtico enojo.
No comprendí porque le molestó tanto verme con Mina.
Entró a la posada, al menos había decidido no acercarse, no sabría que mentira inventar si mis compañeros descubrieran que había traído conmigo a una señorita ajena a la misión.
— Te estás volviendo aún más serio — Dijo ella mientras seguía pegada a mi pecho — Me alegra ver a mi compañero después de tanto tiempo.
— Debemos descansar, nos veremos mañana — Me aparté de ella, el dolor de rechazo brilló en sus ojos, pero aceptó y caminamos juntos hacia la posada, por suerte la señorita no estaba en el vestíbulo y me despedí de Mina.
Me dirigí a mi habitación después de que ella entrara en la suya, por fortuna no le había revelado el número de mi puerta.
Entré, encontré a la Señorita Clara sentada en uno de los sillones, escribiendo en su libreta, su mano estaba tensa y escribía con rapidez.
— ¿Qué hacía en la calle? — Pregunté, deteniéndome al lado del sillón.
— Ese no es su asunto.
— Usted no puede...
Cerró la libreta con agresividad.
— Parece olvidar que no somos esposos de verdad, no tiene derecho a prohibirme salir, una cosa que definitivamente no haré es quedarme aquí — Gruñó, levantándose y observándome con furia en sus ojos.
— Mientras yo este afuera cumpliendo con mi misión usted debe permanecer aquí — Dije, sosteniendo su mirada.
Soltó un resoplido — No me había comentado que su misión consistía en meter su lengua en la boca de esa desconocida.
No esperaba que me reclamara algo así, estaba celosa, eso era seguro, todo en ella lo cantaba, su cuerpo, sus mejillas rojas, su tono de voz y su forma de respirar.
Eso me hizo sentir extrañamente excitado, tuve que contenerme de empujarla contra mi pecho y robarle un beso.
— Ese no es asunto suyo Señorita Clara, quedamos en que nuestras vidas personales no eran problema del otro — Le devolví la estocada, sus fosas nasales se abrieron.
— Me importa un comino con quién se acueste, lo que me molesta es que pretenda que me quede aquí encerrada, mientras usted supuestamente anda en sus asuntos de espías — Hizo comillas con sus dedos en la última frase.
— Me dió su palabra y debe cumplirla, sino puede con eso la acompañaré a la frontera — Gruñí y me dirigí al baño, estaba demasiado agotado para soportar una discusión con la Señorita Clara.
— ¡Usted también debe cumplir con su parte! — Dijo detrás de mí —¡ Pensé que era más serio cuando se trataba de su trabajo y con su palabra!
Me giré rápidamente y retrocedió ante mi mirada severa.
— No he faltado a mi palabra.
Apretó su boca en una línea, seguía furiosa, si supiera que ese beso fue arranque de mi imaginación, imaginación que estaba plagada de imágenes y pensamientos de ella, pero era mejor que pensara la peor de mí, así se mantendría alejada.
— Espero que siga cumpliendo — Murmuró, enterrando sus dedos en su falda.
— Y yo espero que siga actuando discretamente.
— Descuide, pero si necesito salir lo haré, se supone que si soy una turista no debo quedarme aquí, no sabe como odio eso — Dijo, observándome detenidamente.
¿Por qué lo odiaba? ¿Sufría de alguna fobia? Pero comprendía perfectamente, a mí tampoco me agradaba quedarme en un solo sitio.
Yo también tenía mis propias fobias.
— De acuerdo, puede salir, pero no de noche y cuando yo le diga que es peligroso usted debe quedarse — Le ordené y asintió con la cabeza.
— De acuerdo, obedeceré sus instrucciones — Estaba más tranquila, pero su mirada estaba llena de recelo.
— Señorita Clara...
Elevó sus ojos, pero guardé silencio, no tenía porque darle explicaciones sobre Mina y el beso.
— ¿Qué?
— Nada.
Me dirigí al baño, sintiendo su mirada hasta que cerré la puerta.
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Updated 68 Episodes
Comments
Liss Caro
clara actúa muy impulsiva ,es poco responsable sobre la situación en que se encuentra
2025-02-23
0
Yeli Martinez
un chistesito
2025-03-14
0
Yeli Martinez
yo también me 🤣🤣🤣🤣
2025-03-14
0