EBRIEDAD Y LOCURA

...CRISTOPHER:...

No había una forma más interesante para una mujer que alejarse después de un cruce de palabras, había impresionado a la señorita con mi aparición al rescate de las garras de ese buitre y también al alejarme.

Volví a fingir concentrarme en las aburridas conversaciones de unos viejos colegas que me había encontrado de casualidad en aquella celebración, pero lo cierto era que mis ojos giraban con precaución hacia donde permanecía la señorita, parecía incómoda y aburrida, sola de pie en una esquina, sin parar de comer.

Yo había notado su presencia desde que había entrado al salón, todo aquello fue otra irónica casualidad, yo no planeé aquel nuevo encuentro y me pareció una auténtica y grata sorpresa.

Llegó con la cantante del teatro, ambas parecían muy buenas amigas porque estaban demasiados juntas y se reían, hablando con mucha confianza, con esa compañía no me podría acercar, pensé que toda la noche estarían así, pero después se les acercó el buitre y mientras bebía de mi copa a solo unos metros visualice como sus ojos recorrían a la chica de pies a cabeza con deseo, sentí el impulso de ir a tomarlo del cuello, pero no fue necesario, ya que la señorita me sorprendió completamente y alejó al sujeto con palabras que golpearían el ego de cualquier hombre.

Jamás había oído a una mujer hablar así frente a un hombre.

Intenté distraerme con otra cosa y fue cuando me encontré con el grupo de hombres, me relajé un rato hasta que giré mis ojos hacia una esquina y allí estaba la señorita y su mirada se encontró con la mía, el cuerpo se me tensó y me quedé sumergido en esos ojos azules, lo cierto es que estaba muy hermosa con aquel vestido rosa y su cabello suelto, adornado con esa corona de flores artificiales, me perdí en ella.

Quise acercarme, pero unas damas llegaron para unirse al grupo y empezaron a hablarme.

No sabía como sacarme de encima a esas mujeres que competían por mi atención.

Giré de nuevo mis ojos a la esquina.

El sujeto no se rendía y estaba importunando a la señorita, me excusé diciendo que iría a llenar mi copa vacía, me escabullí entre la multitud.

El hombre casi palidece cuando llegué frente a él, una advertencia sutil bastó para que se largara.

Me había alejado, pero no perdí de vista a la señorita, claro, siempre sin que notara que la estaba vigilando.

La señorita fue abordada por más hombres, pero rápidamente se apartaban cuando los alejaba de esa forma grosera.

Parecía sentir un odio justificado hacia los hombres, debía haber una razón y me daba curiosidad.

Esa forma de ser me estaba interesando.

El tiempo pasó y ella seguía en el mismo sitio, su expresión cada vez estaba más exhausta, incluso cayó algunos bostezos.

No era muy sociable.

En cambio yo estaba hablando con muchas damas, algunas casadas que me ofrecían discretamente ser su amante de la noche, pero las rechacé cortésmente.

Algunas veces aceptaba las proposiciones, cuando necesitaba aliviar mis necesidades masculinas, pero en esa ocasión solo tenía un interés, que no era de ese tipo por supuesto.

Era una inmensa y casi salvaje curiosidad hacia la hermana de la Reina Liliam y recordar eso casi me hace pegar un sobresalto.

La seguí vigilando a pesar de eso.

Sy amiga la había abandonado por completo.

Le ofrecían copas con vinos y se negaba, pero después cambió de opinión y empezó a tomar, al principio no me preocupé cuando era solo una, pero después de la tercera ya se estaba viendo el efecto en su rostro.

Estaba sonrojada y su rostro serio se había convertido en todo lo contrario, sonrisas sin sentidos dedicadas a los hombres y mujeres que pasaban cerca, acompañadas de palabras retorcidas.

Se acabó otro vino de un solo trago, después tomó otra y ésta vez me acerqué rápidamente antes de que se la llevara a los labios, se la arrebaté y giró sus ojos brillosos hacia mí.

— Oye... Ese es mi trago — Su lengua se atoró en la última frase, intentó acercarse para tomarlo de mis manos, pero la alcé aprovechando mi altura, estiró sus brazos — No tiene derecho a quitarme mi trago... Está delicioso...

— Es suficiente señorita, no más tragos — Gruñí, me dirigí a la ventana cercana y lo aventé a la calle.

Sentí algo que me empujó por la espalda y me giré.

Ella empezó a empujarme, más sonrojada del enojo.

— ¡Metiche, mal educado, no le enseñaron modales! — Gritó mientras empujaba mi pecho, no logró moverme ni un centímetro, intenté no reírme, pero fallé — ¡Tengo cara de bufón, deje de reírse de mí!

— Será mejor que vuelva a casa — La tomé de las muñecas.

Se zafó bruscamente y tropezó, las personas se apartaron y cayó al suelo.

Estábamos llamando más atención de la que estaba acostumbrado.

— Lo siento, se pasó de copas — Dije ante las miradas despectivas de los invitados.

Me agaché y traté de ayudarla.

La levanté pero forcejeaba.

— ¡ Suelteme, no suelteme, no! — Gritó de una forma que me dejó desconcertado, parecía desesperada como si la estuviera torturando, empezó empujarme con más fuerza y me golpeó el rostro, retrocedí.

Fue un buen golpe, por un momento me aturdió.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y se abrazó mientras caía arrodillada — ¡ No, no lo haga, no, por favor, aléjate!

Me quedé impactado.

La gente a nuestro alrededor empezó a observar con más detenimiento, las miradas de prejuicio en mí, como si yo la estuviera lastimando.

Me acerqué de nuevo, con cuidado, se dejó levantar, recogí su bolso, en medio del forcejeo había caído.

¿Por qué estaba tan aterrada?

Estaba temblando y sollozando, con mirada ida.

— Señorita ¿Se encuentra bien? — Pregunté con suavidad y elevó su mirada, pero en ese momento sus ojos se pusieron en blanco y se desplomó, la atrapé en mis brazos.

...****************...

Salí de la celebración con la señorita en brazos, con toda la preocupación olvidé por completo buscar a su amiga para comunicarle sobre el estado de la señorita, pero era mejor no seguir llamando la atención.

Alquilé un carruaje, en el camino siguió inconsciente, acostada en el asiento con su cabeza apoyada en mis muslos.

No comprendía lo que le había sucedido, el alcohol era el responsable, pero eso no era habitual en las personas ebrias, era como si estuviera sintiendo mucho miedo ¿De mí? No, no lo creo, ella no estaba consciente de su alrededor.

Al bajar la llevé en mi espalda para poder abrir la puerta del edificio.

Entré tan silencioso, no quería que el casero me encontrara con mi vecina inconsciente y empezara a hacer preguntas que no eran de su incumbencia.

Afortunadamente no hice nada de ruido, subí las escaleras, sosteniendo a la chica de las piernas, inclinando mi cuerpo hacia adelante para que no se resbalara.

Llegué a la puerta y revisé el bolso de la señorita con mucha prisa.

— ¿Dónde está la llave? — Me impaciente.

— Un verdadero espía... No necesita una llave para abrir la puerta — Balbuceó la chica contra mi oído, su aliento era tan cálido que me hizo cosquillas, la observé de reojo, tenía la cabeza apoyada sobre mi hombro.

Tenía razón, yo no la necesitaba, pero me parecía una falta de respeto abrir aquella puerta como si fuera un ladrón.

Sus ojos apenas estaban abiertos.

— Señorita, me tomaré el atrevimiento de entrar a su casa sin su permiso, es una emergencia — Dije, tratando de explicarle.

Pero sus ojos se cerraron de nuevo.

Por fin conseguí la llave y abrí la puerta.

Entré con cuidado.

Su apartamento estaba oscuro pero con la luz que se filtraba de la ventana visualice muchas hojas esparcidas en una pequeña mesa en medio de los sillones, en la repisa de la pared había muchos libros apilados a la fuerza de una forma desordenada, como si los hubiera obligado a caber, seguramente si tiraba de uno los demás caerían al suelo.

No me sorprendió que le gustara leer, si trabajaba en una librería tenía que gustarle los libros.

Observé la ventana, desde el asunto de las notas su balcón se mantenía cerrado, ya no se tomaba la comodidad de leer allí y sabía que eso era mi culpa, ya no se sentía segura con un extraño observándola mientras imaginaba cosas sucias.

Cosa que yo jamás hice, solamente con sus labios, pero nada más.

Me dí cuenta de que el apartamento era muy parecido al mío.

Caminé hacia la habitación y abrí la puerta.

Dejé a la señorita en la cama después de sentarme en la orilla, la acomodé, colocando su cabeza sobre la almohada y enderezando sus piernas.

Aquel lugar olía dulce, como ella.

Hice ademán de marcharme pero se movió bruscamente, volviendo a la postura de antes.

Volví a acomodar sus piernas, cuando estaba acomodando su cabeza, elevó sus brazos y rodeó mi cuello, haciendo que mi cuerpo cayera sobre el suyo.

Me apretó, traté de zafar del agarre pero soltó un gruñido.

Su cuerpo era suave, como si estuviera sobre un montón del algodón, cálido y el olor dulce era más fuerte.

Inhalé en su cuello.

— No se vaya — Murmuró, me aparté un poco, su rostro quedó frente al mío, tan cerca, sus párpados se movían pesados, luchando para mantenerse abiertos.

— Debe descansar y no es apropiado que yo me quede.

— Por favor.

Observé su boca, pero algo hice que me apartara de golpe, se me endureció.

Me levanté alterado.

La señorita giró su cuerpo, dándome la espalda.

No podía quedarme, no es que no tuviera control, no se trataba de eso, sino que cuando despertara haría demasiadas preguntas y se alteraría.

Esperaría por si tenía otra crisis y me marcharía cuando estuviera seguro de que estaba dormida.

Me senté en suelo, apoyé mi espalda de la pared y mantuve la mirada al frente, en la señorita sobre la cama.

...CLARA:...

Me sentía como sumergida en el agua, mi cuerpo parecía pesado y mi cabeza quería explotar.

Abrí mis ojos como platos después de salir del agua profunda, encontrándome en mi habitación.

Ya era de día, todo estaba claro.

¿Cómo fué que llegué allí? ¿Y la celebración? ¿ Y Naya? ¿Qué había pasado? No recordaba nada, bueno, solo una parte, que estaba aburrida y sola.

También recordaba al espía, el estaba allí, pero no sabía si era realidad o un sueño, todo era confuso.

Solté un siseo, me dolía la cabeza cuando intenté levantarme.

Sentía un sabor agrio en mi boca ¿Bebí? pero, si yo no toqué ninguna copa, un recuerdo de mi tomando una copa de una bandeja me dijo lo contrario.

Estaba tan aburrida que bebí, pero solo fue una copa ¿O no? No recordaba nada después de eso.

Me quedé un rato quieta, me sentía un poco mareada y luego me senté sobre la cama.

Tal vez me embriague y Naya me trajo.

¡Qué desastre! No quería imaginarme como me veía ebria, me dió vergüenza.

Cerré mis ojos y suspiré, pero algo que observé por el rabillo del ojo me hizo abrir los ojos de nuevo, giré mi cabeza hacia la pared.

Me froté los ojos, creyendo que estaba alucinando.

El espía estaba en el suelo, dormido con la espalda y la cabeza apoyada de la pared.

El pánico me invadió.

Solté un grito de espanto que lo hizo sobresaltar.

— ¿Señorita?

Giré mi cabeza hacia la mesita de noche, no había más que un vaso vacío de vidrio, la lámpara y un libro.

Ni modo.

Tomé el libro y se lo aventé con fuerza, pegó un salto, se levantó con rostro de espanto.

Volví a gritar.

— ¿Qué le sucede? — Gritó, tomé el vaso y lo aventé también, se apartó rápidamente, el se estrelló contra el espejo, rompiéndose, observó los trozos en el suelo — ¡Se ha vuelto loca, calma!

— ¡Largo, maldito abusivo, largo de aquí! — Grité y se quedó helado.

Me mostró sus palma.

—¡ Espere, no es lo que piensa, simplemente la dejé sobre la cama, estaba inconsciente! — Intentó explicar, pero yo estaba muy alterada, respiré con fuerza y me di cuenta de que llevaba las zapatillas puesta, tomé una y se la aventé, se apartó de nuevo.

— ¿Qué rayos hace un mi habitación? — Gruñí, dió un paso hacia mí y lo amenacé con mi otra zapatilla — ¡No se acerque o le voy a clavar esto en el ojo!

— Tranquila, todo esto tiene una explicación — Dijo con mirada suplicante.

— ¡ No mienta, no hay una explicación que lo deje como un buen hombre ! — Grité, levantándome y elevando mi zapatilla.

— Si la hay, solo debe calmarse y escuchar — Movió sus manos, tratando de apaciguar.

Me quedé respirando rápidamente ¿Cómo supo ese hombre mi dirección? Yo no podría haberle dicho.

— ¡Usted ha estado siguiéndome! ¿Cómo es que sabe dónde vivo? — Exigí y negó con la cabeza.

— Yo no la estoy siguiendo, todo esto ha sido una mera casualidad.

Resoplé — ¡ Ay por favor, conozco su oficio, usted me ha estado persiguiendo y más vale que deje de hacerlo, manténgase alejado de mí o seré capaz de matarlo. No me importa si el Rey Evans se lo ordenó o si lo hace porque es un enfermo, pero desaparezca!

Se quedó un momento callado y luego suspiró.

— Le juro que no tengo mala intención, yo solo la traje porque se embriagó, la salvé, pudo haberle pasado algo en ese estado, cualquier hombre se fuera aprovechado de usted, pero como puede notar yo dormí en el suelo — Señaló la pared, aún así no bajé mi zapatilla — Además, ambos estamos vestidos y si le hubiese hecho daño usted lo sentiría. Lo único que siente es los efectos de la resaca ¿No es así?

Me quedé quieta, él me observó firmemente, tenía razón.

— Pero eso no quiere decir que no me puede hacer daño ahora — Dije, observando con desconfianza y se frotó el cuello.

— No le haré daño, se lo prometo.

— Aún no me explica cómo llegó hasta mi apartamento, yo jamás le diría donde vivo — Lo apunté con la zapatilla.

— No no lo hizo — Tensó sus hombros, como si estuviera tomando valor para soltar lo siguiente — Llevo dos años viviendo en éste edificio.

Me quedé confundida.

— ¿Qué? — Jadeé.

— Como lo oyó, todo esto también es una sorpresa para mí, la casualidad es muy grande, pero es eso — Me observó, sus ojos parecían sinceros, pero yo no terminaba de fiarme.

— Pero eso no quita que me estuvo vigilando sin que yo lo supiera.

— Tiene razón, pero no lo hice con intensión, en una oportunidad la observé entrar acá y el casero me dijo que usted vivía aquí.

Metiche casero.

— ¿En qué piso vive? — Pregunté y hizo un gesto irónico, avergonzado por la respuesta.

— Yo vivo al frente — Señaló hacia atrás con el pulgar y fruncí el ceño.

— ¿Dónde al frente?

— Soy el vecino de las notas — Lo dijo en voz baja, pero lo escuché y abrí mis ojos como platos.

Le terminé aventando la zapatilla que me quedaba.

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Comments

indira avila

indira avila

🤕🤣🤣🤣🤣🤣

2024-10-31

2

Nancy Edith Garcia Zapata

Nancy Edith Garcia Zapata

Jajajajaja

2024-08-15

0

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Estos dos se unirán 💖

2024-06-23

1

Total
Capítulos
1 MI ILUSIÓN
2 DECIDIDA POR UN SUEÑO
3 DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4 MI NUEVA VIDA
5 UNA VEZ MÁS.
6 EL MISTERIOSO ESPÍA
7 JUEGO DE NOTAS
8 REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
9 EBRIEDAD Y LOCURA
10 DESASTROSA IMPRESIÓN
11 ORGULLO
12 IDEA NEFASTA
13 PODER DE CONVENCIMIENTO
14 CONDENADO
15 VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16 NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
17 LOS TRUCOS DEL ESPÍA
18 ENCUENTRO
19 SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
20 TENTACIÓN PROHIBIDA
21 PREGUNTAS Y RESPUESTAS
22 PERSECUCIÓN
23 DECISIÓN IRREVERSIBLE
24 LECCIONES DE BESOS
25 SIN DESPEDIDA
26 SOSPECHA SITUACIÓN
27 CAMINOS SEPARADOS
28 AHOGADO EN EL DOLOR
29 PREOCUPACIÓN
30 DÍAS LARGOS
31 ATAQUE O SEÑUELO
32 MISIÓN CONCLUIDA
33 A MILÉSIMAS DE ENCONTRARSE
34 ENCUENTRO ANHELADO
35 DETRÁS DEL ARBUSTO
36 A ESCONDIDAS
37 VISITA EN LA LIBRERÍA
38 DESCUBIERTOS
39 DAR Y RECIBIR
40 SORPRESAS DE LA VIDA
41 NO QUIERO ALEJARME
42 CONFESIONES QUE SANAN
43 SOLO TU COMPAÑÍA
44 REGRESO A MI ANTIGUA VIDA
45 LA ÚLTIMA GOTA
46 ALMA ABIERTA
47 ESPERANZA
48 REVELACIÓN
49 INSEGURIDADES
50 LA FAMILIA CRECE
51 UNA NOCHE ESPECIAL
52 GIROS DEL DESTINO
53 LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS
54 VENGANZA SIN SENTIDO
55 CONSPIRACIÓN
56 ESCAPATORIA
57 DESGRACIADAS TRAMPAS
58 JUEGO SUCIO
59 PLAN EN MARCHA
60 CONTRAATACAR
61 BATALLA A MUERTE
62 NO ES TIEMPO PARA PARTIR
63 DESPERTAR
64 CAMBIAR DE VIDA
65 AYUDANDO A RECUPERAR
66 DIGNO DE SU AMOR
67 REMEMORANDO
68 HOGAR DULCE HOGAR
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Updated 68 Episodes

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MI ILUSIÓN
2
DECIDIDA POR UN SUEÑO
3
DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4
MI NUEVA VIDA
5
UNA VEZ MÁS.
6
EL MISTERIOSO ESPÍA
7
JUEGO DE NOTAS
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REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
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EBRIEDAD Y LOCURA
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DESASTROSA IMPRESIÓN
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ORGULLO
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IDEA NEFASTA
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PODER DE CONVENCIMIENTO
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CONDENADO
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VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16
NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
17
LOS TRUCOS DEL ESPÍA
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ENCUENTRO
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SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
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PERSECUCIÓN
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SIN DESPEDIDA
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SOSPECHA SITUACIÓN
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PREOCUPACIÓN
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DÍAS LARGOS
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33
A MILÉSIMAS DE ENCONTRARSE
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LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS
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