LOS TRUCOS DEL ESPÍA

...CLARA:...

El pueblo era bastante moderno en comparación a Silon, parecía una pequeña ciudad, la gente también era diferente, se vestían con ropas de tela más gruesa y abrigos de pieles finas, parecían todos unos nobles e incluso eran más reservados al caminar, ninguno mirada, ni daba los buenos días a las demás personas con las que se cruzaban, sus rostros se mantenían serios e indiferente. Las calles estaban casi silenciosas, solo el ruido de pasos, carruajes y caballos.

La mayoría de las personas tenían una piel pálida como la Cristopher, yo parecía bronceada en comparación y sus rasgos eran tan fríos, a excepción de pocos que veía.

Llegamos a un edificio de muchas ventanas en arco y paredes blancas.

Las puertas estaban abiertas así que Cristopher entró como perro por su casa.

Noté que era la posada y muy hermosa por cierto, tenía un amplio vestíbulo con espacios para tomar el té y charlar, de hecho había algunas personas sentadas en los sillones conversando seriamente y eso casi me hace bostezar.

Giré mi vista al frente, había tres pisos y en cada uno conté quince puertas, la posada era grande.

El posadero frente a un mostrador pequeño nos observó con indiferencia.

— Queremos una habitación — Dijo Cristopher sin molestarse en ser educado primero.

— ¿Cuánto tiempo se quedarán? — Preguntó el hombre, también directo al grano.

— Es indefinido, pero descuide, le pagaré dos días por adelantado.

Me di cuenta que tal vez esa era su cultura, ser maleducados y serios, ya comprendía porque Cristopher era así, al parecer su tierra natal estaba lleno de personas sin amabilidad, es que ni siquiera reían al hablar.

El hombre le dijo el precio y él sacó unas extrañas piezas que no había visto antes, no tenían forma de círculo, sino cuadradas y llevaban un escudo en medio en lugar del rostro del rey.

Me sentía como una completa extraña, más bien, era una completa extraña en ese nuevo mundo.

— Firme aquí — El hombre señaló en una libreta, Cristopher tomó la pluma y firmó rápidamente.

El hombre entregó la llave con el número de la habitación y fue cuando me percaté de que solo era una llave.

Cristopher se alejó del mostrador.

Me acerqué indignada.

— Oiga, pida una habitación para mí.

Negó con la cabeza — Usaremos una.

— ¡Yo no pienso dormir con usted! — Gruñí demasiado alto y todas las vistas se giraron hacia ambos.

Cristopher me tomó del brazo y me guió lejos de las miradas.

— ¡Shhh! ¡No haga un escándalo! — Me dió una mirada impaciente.

— ¿Qué pretende? En las posadas anteriores pagó dos habitaciones — Exigí y puso los ojos en blanco.

— Debemos guardar las apariencias, le recuerdo que según los documentos que tenemos en las valijas ambos somos esposos, es lo que debemos aparentar y eso incluye dormir en la misma habitación.

— Pues no me parece, pida una habitación para mí...

— ¿Por qué tiene que darle un mal sentido a todo?

Apreté mi boca, sin saber que responder.

— Tiene que confiar en mí, si se atrevió a seguirme hasta otro reino no debería dudar de mi persona.

— Le recuerdo que me ví obligada a seguirlo por información, además, usted se encargó con de sembrar la desconfianza en mí desde que me escribió la nota — Reclamé con las mejillas ardiendo, me observó el rostro detenidamente.

— No quiere olvidar la nota, tal vez no le desagradó del todo — Su voz seductora me provocó una punzada en mi estómago.

— No se haga el gracioso, no comprendo la necesidad de compartir la misma habitación — Me negaba ha estar en en el mismo espacio con Cristopher.

Había sido una incómoda experiencia estar en ese carruaje con él tan cerca, no me agradaba la sensación que me recorría cuando estuvo sentado junto a mí.

Pensé que compartiendo el carruaje con esas pareja de inmorales no iba sentirme así, pero fue peor.

Su cuerpo estaba tan cerca y eso me inquietaba.

No quería imaginar lo que era dormir juntos.

— No termina de comprender, estoy en zona de misión, usted es una extranjera y las personas ya notaron su presencia, eso es suficiente para llamar la atención — Gruñó, frotándose la sien.

— ¿Qué importa lo que piensen esos amargados?

— Si importa y mucho, a las personas de Perfi no le agradan los extranjeros como usted, incluso a mí me observan con repugnancia por mi acento de Adalania y por estar acompañándola — Señaló discretamente hacia las personas tomando té, estaban murmurando y observando hacia nosotros con despectiva— así que la mejor forma de repeler su atención es que sigamos con nuestras identidades de esposos.

— ¿Por qué no nos quieren? — Me sentí más indignada.

— Es un tema de raza, no quieren que mezclarse con personas de Adalania, ya no quieren perder más identidad de la que perdieron en la guerra — Murmuró y fruncí el ceño — Descuide, no harán nada contra nosotros, Neval vive del turismo y no les conviene tratarnos mal.

Al parecer Adalania tenía la culpa de que ellos perdieran su cultura.

— Comprendo, guardaré las apariencias.

Sonrió — Me gusta que recuerde nuestro acuerdo y descuide, cuando estemos solos las cosas no fingiremos ser esposos.

Me tomó la mano y me tensé, casi estuve a punto de golpearlo con mi valija, pero recordé que debíamos hacer creer que éramos esposos y dejé que entrelazara su mano con la mía.

Me guió hacia las escaleras, pero mi atención estaba en la sensación de su mano, la frialdad de su piel, la textura de sus cicatrices. Mi corazón latía con fuerza y mi cuerpo se tornó nervioso, la calidez se propagó por mi rostro, pero también por mis muslos como aquella vez que desperté del sueño.

Apreté mis piernas.

Subimos al segundo piso, la habitación número dieciocho.

Cristopher abrió la puerta y me soltó la mano.

Dejó que entrara primero.

La cama eran grande y parecía bastante cómoda, me dió sueño de solo verla.

— Descuide, yo dormiré en el suelo — Dijo Cristopher mientras dejaba la valija sobre una mesa, aparté la vista cuando noté que se había percatado de mi incomodidad.

— Nos turnaremos — Propuse con tono demandante y me observó como si le causara gracia.

— No será necesario, pasaré la mayoría del tiempo ocupado en mi misión.

Dejé la valija junto a la de él.

— ¿Y yo qué haré?

— Se quedará aquí — Me observó como si fuera obvio.

Solté una risa irónica.

— ¿Pretende dejarme encerrada aquí?

— No es conveniente que me acompañe en mi misión, no lo digo solamente yo, mi equipo tampoco permitiría una extraña husmeando en nuestros asuntos privados — Dijo con toda sutileza para que no me lo tomara a mal, pero ya era demasiado tarde.

— Está queriendo decir que yo podría arruinarlo todo.

— No al propósito, pero sí, no está calificada — Se sacó la chaqueta y la aventó sobre uno de los sillones.

Se recogió las mangas, ahí había más cicatrices, recorriendo todo su antebrazo.

— ¿Qué hay de nuestro acuerdo?

— La seguiré ayudando, por ahora póngase cómoda y descanse, yo buscaré comida decente — Avisó y antes de salir de la habitación.

Abrí mi valija para sacar mis materiales de trabajo y los dejé sobre la mesa.

Mi ropa estaba sucia, así que busqué una ropa cómoda para poder dormir.

La habitación tenía su propio baño, una bañera enorme en medio y un retrete.

Llené la bañera, al parecer la posada era bastante lujosa porque el agua salía del grifo y era completamente cristalina, no estaba fría, sino tibia.

Me quedé asombrada por lo avanzado que era, no tenía idea de como es que salía tibia.

También había jabones y escencia en una repisa pegada a la pared.

Tomé el jabón con aroma a pétalos de rosas y coloqué un poco en el agua.

Cerré la puerta con seguro y me despoje de mis ropajes sucios.

Al entrar en contacto con el agua solté un suspiro de alivio, mis huesos y músculos estaban adoloridos por el largo viaje, el agua me hizo sentir mejor, me sumergí completamente y cerré mis ojos.

Salí de la bañera después de unos minutos y me vestí con uno de mis vestidos más sencillos y holgados.

Al salir del baño encontré a Cristopher sentado en uno de los sillones alrededor de una pequeña mesita.

Estaba comiendo de un plato, paró de masticar al observarme, sus ojos recorrieron mi cabello mojado y suelto.

Tragó y mantuvo expresión indiferente.

— Aquí está su plato — Señaló hacia la mesita.

— Éste lugar es bastante sofisticado — Dije mientras me acercaba — No es como las posadas de camino, esas parecen un cochinero en comparación.

Recordaba la cama dura y la comida rancia.

— Necesitaba un lugar apropiado para poder descansar bien y reponer fuerzas — Le dió otra mordida a su muslo de pavo.

Olía delicioso, era pavo asado con ensalada y puré.

— El baño es algo increíble, no tengo idea como sale agua tibia de la llave — Me senté en el sillón frente a él.

— Hay un sótano debajo de la posada donde almacenan el agua en tanques que están conectados a las tuberías y la calientan con un sistema de vapor — Dijo el sabiondo, la verdad es que no comprendí nada.

— ¿Por qué en Adalania no hay ese sistema? Siempre hay que calentar el agua al fuego.

— Aquí son necesarias para el otoño e invierno, hace mucho más frío que en Adalania — Siguió comiendo.

Mi estómago gruñó así que me concentré únicamente en comer.

Él terminó y se levantó, empezó a rebuscar en su valija.

Buscó una ropa más oscura y entró al baño.

Salió vestido con una chaqueta gruesa que de corte hasta los muslos, color negra, con pantalones de cuero y botas trenzadas.

Siguió revisando en su valija y sacó un cinturón, al principio creí que era un cinturón común y corriente, pero al verlo detalladamente me percaté de que tenía muchas divisiones, tiras y espacios como para guardias cosas.

Ajustó el cinturón a su cintura y también rebuscó en un saco de cuero que estaba en el fondo de la valija.

— ¿Qué es eso? — Pregunté cuando tomó un extraño utensilio.

— Es mi espada.

Su expresión era presumida, como si quisiera sorprenderme, me estaba tomando el pelo.

— Jamás había visto una espada tan pequeña, eso es una daga — Gruñí y sonrió con suficiencia.

— Es especial para misiones, a simple vista parece una daga, pero al hacer esto — Movió su mano bruscamente y la hoja se extendió, se convirtió en una espada.

Me sobresalté del asombro.

— ¿Cómo funciona?

— Eso es un secreto — Volvió a mover la empuñadura y se recogió con un sonido filoso.

Necesitaba anotar eso en mi libreta.

Colocó el arma mágica en uno de los espacios de su cinturón, después fue por dagas sencillas y también las colocó en su cinturón.

Me aventó un recipiente y lo tomé.

— Es pimienta para emergencia, es bueno que lo tenga en sus manos para aplicarle en los ojos al enemigo y también esto — Me tendió una daga, la tomé sin dudar, era preciosa, su empuñadura era negra con una serpiente dibujada en ella, elevé mi mirada hacia él — Luego le enseñaré como usarla.

— Siempre he querido aprender a defenderme, aunque no se si logre aprender — Confesé mientras observaba la daga, tenerla en mis manos me dió escalofríos.

Recordé al soldado degollado.

— Mis técnicas son sencillas pero efectivas y silenciosas, estoy seguro de que aprenderá rápido — Siguió colocando armas en su cinturón.

Ajustó la chaqueta y a simple vista no parecía llevar nada de bajo, me percaté de que era la idea, sus armas eran pequeñas, pero discretas.

También colocó dagas en el interior de sus botas, me recordó a Liliam cuando salía llevarlas en casa.

— ¿Usted fuma? — Me desconcerté cuando tomó un tabaco que también estaba guardado en el saco, lo encendió con un fósforo.

Se rió — No, lo hago para camuflajear mi verdadero olor, funciona para confundir al enemigo.

Lo sacudió a su alrededor, el olor casi me hace estornudar.

— Pareciera como si se estuviera preparando para una batalla — Dije, conteniendo la risa que me provocaba verlo sacudir el tabaco cerca de su cabeza y su pecho.

— Son precauciones que debo tomar, ni siquiera mis compañeros deben notar mi cercanía — Aventó el tabaco al suelo y lo apagó con sus pisadas — Ya debo marcharme, descanse Señorita Clara.

— Espero que tenga éxito — Deseé sinceramente.

Asintió con la cabeza y observó mi pecho, se tensó, pero rápidamente giró su cuerpo y salió de la habitación.

Bajé mi mirada y me sonrojé.

Se me notaban los senos por encima de la tela, estaba haciendo frío y se habían erizado.

Me abracé tan avergonzada, pero ya era demasiado tarde.

Decidí dormir un poco, caminé hacia la cama, me envolví en las mantas y cerré mis ojos.

No tardé en dormirme.

Al despertar me encontré sola en una habitación desconocida, tardé un momento en recordar que no estaba en mi apartamento.

Cristopher aún no había vuelto y me levanté para escribir sobre los nuevos secretos que me había develado, no alcancé a escribir mucho cuando noté que me quedaba poca tinta.

Necesitaba más.

Me vestí para salir de la habitación, tomé unas piezas prestadas de la valija de Cristopher y me dispuse a buscar algún lugar donde vendieran tinta.

Salí al vestido, ya no estaban las personas charlando, todo estaba solitario y me acerqué al posadero.

— Disculpe ¿Sabe de algún lugar dónde vendan tinta? — Pregunté y me observó como si le hubiese hablado en otro idioma.

— En la calle hay muchas tiendas — Cortó y observé que tenía dos frascos de tinta.

— ¿Me podría dar uno de esos? No conozco el pueblo y si salgo me voy a extraviar — Pedí amablemente.

— Señorita, yo no suelo regalar mi material de trabajo a gente de su calaña — Gruñó y me tensé.

— ¿Gente de mi calaña? — Me sentí indignada, quería aventarle sus frascos de tinta al rostro — Tengo piezas para pagarle su miserable tinta.

— Estoy ocupado, no moleste — Movió su mano despectivamente, como si yo fuese un animal hambriento.

Al parecer no le importó tratar mal a un turista.

Quise insultar al infeliz, pero me alejé y salí de la posada.

Observé las tiendas de la calle, leyendo los letreros, pero la mayoría estaban escritos con letras que no comprendía, tal vez pertenecían al idioma antiguo que usó Cristopher.

Me acerqué a cada una de ellas, preguntando, recibía negaciones o algunos hablaban ese idioma. Al final de la tarde obtuve lo que quería en una papelería de la esquina.

Aproveché para comprar otra libreta y un libro para entretenerme leyendo.

Afortunadamente las piezas habían sido suficientes.

Me sentía aún más expuesta en la calle, las personas me observaban como un bicho raro, era demasiado incómodo.

Me dirigí a la posada.

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Comments

Mel G.

Mel G.

Mija no te mordiste la lengua jajaja ay Clara me caes muy bien

2024-12-28

0

indira avila

indira avila

solita seguiste por caprichosa, ahora apechugue 😒

2024-11-02

1

indira avila

indira avila

ser maleducados era parte de su cultura 🤔🤔🤔🙄🙄 suena raro 🤔🤭

2024-11-02

1

Total
Capítulos
1 MI ILUSIÓN
2 DECIDIDA POR UN SUEÑO
3 DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4 MI NUEVA VIDA
5 UNA VEZ MÁS.
6 EL MISTERIOSO ESPÍA
7 JUEGO DE NOTAS
8 REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
9 EBRIEDAD Y LOCURA
10 DESASTROSA IMPRESIÓN
11 ORGULLO
12 IDEA NEFASTA
13 PODER DE CONVENCIMIENTO
14 CONDENADO
15 VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16 NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
17 LOS TRUCOS DEL ESPÍA
18 ENCUENTRO
19 SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
20 TENTACIÓN PROHIBIDA
21 PREGUNTAS Y RESPUESTAS
22 PERSECUCIÓN
23 DECISIÓN IRREVERSIBLE
24 LECCIONES DE BESOS
25 SIN DESPEDIDA
26 SOSPECHA SITUACIÓN
27 CAMINOS SEPARADOS
28 AHOGADO EN EL DOLOR
29 PREOCUPACIÓN
30 DÍAS LARGOS
31 ATAQUE O SEÑUELO
32 MISIÓN CONCLUIDA
33 A MILÉSIMAS DE ENCONTRARSE
34 ENCUENTRO ANHELADO
35 DETRÁS DEL ARBUSTO
36 A ESCONDIDAS
37 VISITA EN LA LIBRERÍA
38 DESCUBIERTOS
39 DAR Y RECIBIR
40 SORPRESAS DE LA VIDA
41 NO QUIERO ALEJARME
42 CONFESIONES QUE SANAN
43 SOLO TU COMPAÑÍA
44 REGRESO A MI ANTIGUA VIDA
45 LA ÚLTIMA GOTA
46 ALMA ABIERTA
47 ESPERANZA
48 REVELACIÓN
49 INSEGURIDADES
50 LA FAMILIA CRECE
51 UNA NOCHE ESPECIAL
52 GIROS DEL DESTINO
53 LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS
54 VENGANZA SIN SENTIDO
55 CONSPIRACIÓN
56 ESCAPATORIA
57 DESGRACIADAS TRAMPAS
58 JUEGO SUCIO
59 PLAN EN MARCHA
60 CONTRAATACAR
61 BATALLA A MUERTE
62 NO ES TIEMPO PARA PARTIR
63 DESPERTAR
64 CAMBIAR DE VIDA
65 AYUDANDO A RECUPERAR
66 DIGNO DE SU AMOR
67 REMEMORANDO
68 HOGAR DULCE HOGAR
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Updated 68 Episodes

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MI ILUSIÓN
2
DECIDIDA POR UN SUEÑO
3
DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4
MI NUEVA VIDA
5
UNA VEZ MÁS.
6
EL MISTERIOSO ESPÍA
7
JUEGO DE NOTAS
8
REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
9
EBRIEDAD Y LOCURA
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DESASTROSA IMPRESIÓN
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ORGULLO
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IDEA NEFASTA
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CONDENADO
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VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16
NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
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LOS TRUCOS DEL ESPÍA
18
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SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
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