PODER DE CONVENCIMIENTO

...CLARA:...

Sabía que esa discusión estaba ganada, mi instinto me lo decía, tarde o temprano el espía cedería y yo debía estar lista. Empaqué algunas de mis prendas esa noche, no planeaba dejar el apartamento vacío, seguiría pagando para que cuando llegara del viaje tendría mi hogar a salvo. Guardé una libreta en blanco para mis anotaciones y un par de libros, no quería llevar mucho peso.

Por primera vez había usado mi belleza para lograr mi propósito, fue muy difícil no morirme de nervios estando tan cerca de ese hombre, flaqueé cuando me respondió igual. Yo no planeaba cruzar mi límite, aquel acercamiento no iba pasar de allí, tenía dignidad y tampoco me hacía mucha gracia que un desconocido me tocara.

Se me revolvió el estómago, pero aparté los malos pensamientos y seguí organizando para mi viaje.

Era una alocada idea, pero me pareció la forma más adecuada para inspirar mi imaginación ¿Qué mejor forma que vivir en carne propia lo que hace un espía? Confiaba en que eso me ayudaría bastante con mi historia y que podría ser un éxito si lograba redactar algo atrayente.

Sentía una emoción por conocer ese reino.

A la manana siguiente me dirigí al palacio para despedirme de mi hermana y mi sobrina, les mecionaría el viaje, pero no los motivos, ni mucho menos mi acompañante.

Llegué al palacio y en seguida los guardias me abrieron las puertas.

Al parecer mi hermana estaba ocupada en una reunión, así que esperé sentada en un sillón de uno de los salones.

— Señorita, hace tiempo que no la veía — Dijo Adelaida después de entrar con una bandeja con tazas de té.

— ¿Cómo está? — Pregunté después de que me tendió una.

— No me quejo... Disfrute de su té.

— Gracias Adelaida.

Se marchó y me quedé sola de nuevo.

— ¡Clara!

Giré mi vista hacia el umbral y me levanté rápidamente después poner mi té en la mesita.

Sandra entró con el pequeño Israel en sus brazos.

— Sandra ¿Cuándo llegaste? — Estaba tan asombrada que me quedé paralizada.

— Hoy, Itans tenía una reunión con el consejo y aproveché para venir a visitarlos — Dijo mientras sonreía, llevaba el cabello recogido y un vestido bastante recatado — Saluda a tu tía — Le pidió al pequeño Israel, pero el chiquillo se cubrió el rostro en el pecho de mamá.

Llevaba una traje color azul.

Era bastante tímido y muy apegado a Sandra, a pesar de que ya sabía caminar prefería estar en los brazos de su madre.

Me acerqué y toqué su cabecita, me gustaba su cabello rojizo con rizos.

Estaba gordito, parecía un pequeño osito.

— Hola mi pequeño sobrino, no temas, no te haré daño — Susurré suavemente, apartó un poco su rostro y sonrió — Eres mi preferido, no le digas eso a Eveli — Bromeé y se rió un poco.

— ¿Cómo vas en tu nueva vida? — Preguntó Sandra después de sentarse y colocar a Israel sobre sus piernas.

— No podría ir mejor, tengo hogar, trabajo y a la editora le ha gustado lo que escribo, estoy muy felíz — Dije con sinceridad.

— Me alegra tanto que estés haciendo lo que te gusta, pero... ¿Y Eidan?

Sabía que preguntaría, no le había comentado nada en la carta.

— Eidan y yo quedamos como lo que siempre hemos sido, amigos, no quiero casarme con él, ni con ningún otro hombre — La observé determinada y se quedó asombrada.

— Comprendo perfectamente, pero tal vez en un futuro sientas el deseo de tener a alguien a tu lado y tener una familia.

— Tal vez, pero ahora estoy concentrada en mí únicamente, tengo sueños y metas, un hombre lo que haría es atrasar lo que quiero y menos un hijo — Bebí un sorbo de mi té, Sandra negó con la cabeza.

— No en todo los casos en así, sabes que yo estoy haciendo lo que me gusta a pesar de tener esposo e hijo.

— Lo sé, tocaste con suerte, tienes un esposo comprensivo que te apoya en todo, pero no todos son así... ¿Qué tal si me toca un controlador que me quiera de sirvienta? Mejor estar sola — Me sentí irritada de imaginar a un hombre queriendo controlar mi vida.

— Si en eso tienes razón y te apoyo en tu decisión — Dijo ella, tocando mi hombro.

— Gracias Sandra, tengo unas hermanas que me entienden perfectamente... Me iré de viaje un tiempo.

Alzó sus cejas — ¿Por qué? ¿A dónde? ¿Con quién?

— Iré a Perfi, la editora me a invitado, habrá un evento y me quiere presentar a muchos escritores exitosos — Inventé rápidamente, ojalá fuera eso.

— Guao, eso es emocionante ¿Cuándo te irás?

— Tal vez mañana, aún no me ha confirmado.

— No me queda de otra que desearte suerte — Sonrió y me reí emocionada, era muy buena para mentir.

— Quiero jugar — Murmuró Israel.

— Te llevaré con Eveli cuando su abuela termine de bañarla y podrás jugar — Dijo Sandra mientras lo sentaba en medio de las dos.

El buen niño no protestó y se quedó tranquilo, con sus manos entrelazadas en su regazo, en silencio, todo lo contrario a mi caprichosa y traviesa sobrina. Lamentablemente había sacado la personalidad de su padre, pero Israel parecía ser tan bien portado como Itans y tan calmado como Sandra.

El tiempo pasó, escuché pasos afuera y ambas observamos al umbral.

— El Rey Evans está en una reunión, por favor espere aquí.

— De acuerdo, pero avíseme apenas este desocupado e informe de mi llegada — El espía apareció en el umbral, exigiendo al guardia con rostro severo, el guardia se marchó después de asentir con la cabeza.

El Señor Cristopher entró al salón y al verme se detuvo en seco, me tensé, mi cuerpo empezó a temblar levemente, sin que lo pudiera evitar. Sus ojos se clavaron en mí, con sorpresa y un poco de molestia, como si no le gustara encontrarme en el salón.

En seguida volvió a su postura neutral cuando Sandra observó con desconcierto entre ambos.

Se acercó un poco e hizo una reverencia, sosteniendo su sombrero para que no se resbalara.

— Buenos días señoritas — Dijo sin expresión.

No respondí, lo observé despectivamente.

— Buenos días — Mi hermana Inclinó su cabeza también.

El espía caminó hacia la ventana más cercana y se quedó allí apostado, observando hacia afuera e ignorando nuestra presencia.

Aquel lugar se había convertido en una sala de espera.

Israel a balancear sus piernas.

Habían un frasco con galletas que Adelaida dejó sobre la mesita y le ofrecí una al pequeño.

— Gracias tía — Dijo tan bajo que apenas lo oí.

— Eso es por tu buen comportamiento — Le dí un pequeño abrazo.

— Tu eres muy buena — Murmuró él mientras le daba un mordisco a la galleta.

Noté el peso de una mirada y observé hacia el espía, en seguida apartó su mirada de mí.

Se había cruzado de brazos.

Le dí una buena mirada, aquel hombre era demasiado atractivo y varonil, el traje le quedaba perfectamente, aquella capa hacía que sus hombros se vieran más anchos y que su altura resaltara, por si fuera poco, la camisa de abajo daba una impresión de los músculos de sus brazos y el pecho también se le marcaba.

Los pantalones y las botas trenzadas mostraban sus esbeltas y gruesas piernas.

La capa ocultaba su parte trasera, pero no me hacía falta verla para saber que tenía un abundante trasero.

Sentí mi piel ardiendo así que dejé de observar.

Noté la mirada de Sandra y disimulé.

Adelaida volvió.

— La princesa ya está lista... Está esperando en su habitación.

— Vamos — Dijo Sandra, tomando de la mano al pequeño Israel, quién caminó con ella, mi hermana notó que yo no me moví — ¿No vas a venir?

— Ahora, necesito buscar unos libros en la biblioteca — Dije y asintió con la cabeza.

— De acuerdo, pero no demores.

Se marcharon y esperé un momento para levantarme, me acerqué al espía.

— ¿Qué quiere? — Gruñó sin observarme, manteniendo su mirada en la ventana.

— ¿Ya pensó en mi propuesta? — Me detuvo a un metro de distancia.

Giró sus ojos hacia mí.

— Si claro — Noté la ironía en su tono — ¡Mi respuesta por supuesto es no!

— Le sugiero que se lo piense con más detenimiento — Asumí una postura llena de reto.

— ¿Por qué habría de hacerlo? — Se encogió de hombros.

— Cuando salgan los reyes de la reunión, les contaré todo los abusos que he recibido de su parte — Lo amenacé y me observó enojado.

— ¿De qué abusos me habla?

— De su nota atrevida y su acoso constante.

Soltó un siseo — Lo de la nota fue un malentendido y lo otro ni siquiera es verdad, yo no la he acosado.

— No todos nuestros encuentros han sido mera casualidad, su segunda aparición en la librería no lo fue — Gruñí, apretando mis puños — Aproveche ésta visita para conseguir los documentos que necesito para viajar o sino, le diré a todos que usted tiene malas intenciones conmigo.

— Haga lo que quiera, al fin y al cabo son puras mentiras — Se alejó enojado y salió del salón.

Su capa volando detrás de él.

Lo seguí por el pasillo.

— ¡Me creerán a mí, lo gritaré de inmediato para que todos escuchen y quedará como un abusivo!

Estaba yendo muy lejos, pero no iba aceptar un no por respuesta.

Se giró y se acercó de nuevo.

Me sostuvo del brazo y me acercó a él, enmudecí cuando me observó a los ojos, su expresión de enojo había cambiado por una llena de intensidad, una que no podía descifrar.

Mi corazón volvió a tomar ese ritmo descontrolado.

— ¿Cómo se atreve a amenazarme? ¿Por qué se empeña en hostigar? — Preguntó en voz baja, sin soltarme, ni apartarse de mí.

— Cuando se trata de mis sueños, no me rindo fácilmente, necesito cumplirlos o no me perdonaré el haber fracasado — Sostuve su mirada, su expresión cambió — ¿A caso usted no ha soñado con lograr algo, no se ha sentido mal por no alcanzarlo, por culpa obstáculos que se empeñan en interponerse?

Me soltó y se quedó pensativo.

— De acuerdo, vendrá conmigo, pero si llega a pasarle algo la responsabilidad recae sobre usted misma — Aceptó y sonreí abiertamente, aplaudí emocionada.

— No se preocupe, no haré nada estúpido, gracias por aceptar.

— Pero con una condición, si las cosas se vuelven demasiado peligrosas usted volverá — Me ordenó, asentí con la cabeza, volviendo a mi postura seria — Debe obedecer a todo lo que ordene si quiere salir ilesa ¿Trato hecho? — Extendió su mano hacia mí, la observé y luego la tomé.

No me agradaba eso de obedecer, pero él estaba a cargo de la misión y yo era una inexperta.

— Trato hecho — Le dí un apretón firme, sus manos frías y rasposas por las cicatrices que la recorrían me llenaron de curiosidad.

Las cicatrices eran cortas, pero sus marcas eran profundas en toda su mano, desde sus dedos y sus palmas.

Ninguno soltó el agarre del otro, nos quedamos así por mucho tiempo y luego nos soltamos.

Tomó su sombrero y me lo colocó, me quedé quieta y lo observé asombrada, me sonrojé ante su sonrisa galante.

— Bienvenida a la misión, Señorita Clara.

Lo sostuve con ambas manos.

— Gracias por la oportunidad.

— Debo estar loco — Dijo para si mismo.

— No es el único Señor Cristopher.

Hizo un gesto de desacuerdo.

— No me llame señor, seremos compañeros de viaje, llámeme Cristopher.

— Cristopher — Dije, me gustó como se sintió en mis labios.

Le brillaron los ojos.

— ¿Qué sucede aquí? — Preguntó Eidan detrás de mí.

El espía se tornó más pálido de lo que era y asumió una postura erguida.

Me giré lentamente.

Eidan frunció el ceño, al verme con el sombrero del espía sobre mi cabeza, me lo quité de inmediato y acomodé los mechones rebeldes que se salieron de mi trenza.

— Buenos días, majestad — Cristopher se Inclinó en una reverencia.

— ¿Qué hace aquí con la Señorita Clara? — Preguntó Eidan de una forma que no me agradó.

— Lo siento, majestad... La señorita y yo solo estábamos conversando — Cristopher mantuvo la cabeza inclinada hacia abajo.

— Sabe perfectamente que tiene prohibido acercarse a los miembros de la familia real, al menos que sea un asunto de urgencia — Gruñó Eidan, era la primera vez que lo veía asumir un comportamiento tan severo y controlador.

— Entiendo, disculpe, no volverá a suceder — El espía siguió disculpándose.

Observé a Eidan enojada.

— Su comportamiento hacia Lady Clara es impropio ¿Cómo se atreve a tener tanta confianza con ella? La reunión ya ha acabado, vuelva a sus asuntos — Ordenó Eidan, tan despectivo.

— Con su permiso, disculpe por todo.

— Espere, olvida su sombrero — Dije y se lo tendí, lo tomó sin observarme y se marchó.

Dirigí mis ojos llenos de furia hacia Eidan.

— ¿Qué se supone que fue eso? No tienes ningún derecho a portarte así — Gruñí, me observó igual de enojado.

— ¿Desde cuándo eres amiga del espía? — Exigió y resoplé.

— Solo estaba platicando con él, soy libre de hablar con quién se me pegue la gana — Gruñí y soltó un siseo.

— Ese hombre es peligroso, tiene tantos enemigos debido a su trabajo, por eso se le prohíbe relacionarse personalmente con la familia real, para proteger la seguridad.

— Eso es una estupidez, Evans habla siempre con él.

— Mi hermano es el único que puede hacerlo, no te acerques a ese hombre — Me ordenó y negué con la cabeza.

— Tu no eres mi dueño.

— Ese hombre siempre está siendo perseguido y buscado por enemigos de él y de mi hermano, nunca puede permanecer demasiado en un solo sitio, siempre tiene que cambiar de identidad y ubicación, si alguno de esos enemigos llegan a verte con él, creerán que tienes una relación y te pueden raptar, asesinar para poder llegar al espía, es por eso que nadie debe acercarse a él — Explicó alterado.

— Estás exagerando, aquí en el palacio nadie me verá hablando con él.

— Dime la verdad ¿Haz hablado con el espía antes? — Me tomó del brazo — ¿En algún otro sitio a parte de éste?

Me quedé un momento en silencio, si le decía la verdad capaz y me encerraba en el palacio.

— No, es la primera vez — Mentí y soltó un suspiro de alivio.

— No vuelvas a hablar con él, lo digo por tu bien, está entrenado para soportar tortura sin soltar una sola palabra, tu no — Se calmó, pero lo que dijo me hizo recordar las cicatrices en las manos de Cristopher.

¿Ya fue torturado antes?

Pensar en eso me hizo sentir náuseas.

— Descuida no volverá a ocurrir, acompáñame a la habitación de Eveli, quiero ir a verla — Propuse y asintió con la cabeza.

Mi interés curioso hacia el espía había empezado a aumentar con las advertencias de Eidan, que fuera peligroso no me aterraba si no que me atraía más.

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Comments

Yuliana Martínez

Yuliana Martínez

Clara no es para nada caprichosa no entiendo por qué le siguen diciendo así... cuando era adolescente osea una niña sí pero ahora no ella misma lo dijo que siente vergüenza de lo rebelde que era... ella casi fue violada y quedó traumada solo las personas que han pasado x eso saben que se siente 🥺 yo pasé por eso y fue horrible

2025-03-04

0

Yuliana Martínez

Yuliana Martínez

Además lean bien en la descripción narra que Clara se verá envuelta en un mundo de espías osea obvio ella tiene que chantajear al espía para que la lleve a la misión para así darle comienzo a la historia que se centra en el mundo 🌎 del espionaje y su amor ❤️🥰

2025-03-04

0

Yuliana Martínez

Yuliana Martínez

No entiendo porque no le gustan el personaje de Clara estoy leyendo y lo que he leído es que ella es muy determinada y firme cuando quiere algo ...lucha por sus sueños está decidida a vencer su miedo lo único que le falta es que se de una oportunidad al amor ❤️

2025-03-04

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Capítulos
1 MI ILUSIÓN
2 DECIDIDA POR UN SUEÑO
3 DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4 MI NUEVA VIDA
5 UNA VEZ MÁS.
6 EL MISTERIOSO ESPÍA
7 JUEGO DE NOTAS
8 REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
9 EBRIEDAD Y LOCURA
10 DESASTROSA IMPRESIÓN
11 ORGULLO
12 IDEA NEFASTA
13 PODER DE CONVENCIMIENTO
14 CONDENADO
15 VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16 NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
17 LOS TRUCOS DEL ESPÍA
18 ENCUENTRO
19 SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
20 TENTACIÓN PROHIBIDA
21 PREGUNTAS Y RESPUESTAS
22 PERSECUCIÓN
23 DECISIÓN IRREVERSIBLE
24 LECCIONES DE BESOS
25 SIN DESPEDIDA
26 SOSPECHA SITUACIÓN
27 CAMINOS SEPARADOS
28 AHOGADO EN EL DOLOR
29 PREOCUPACIÓN
30 DÍAS LARGOS
31 ATAQUE O SEÑUELO
32 MISIÓN CONCLUIDA
33 A MILÉSIMAS DE ENCONTRARSE
34 ENCUENTRO ANHELADO
35 DETRÁS DEL ARBUSTO
36 A ESCONDIDAS
37 VISITA EN LA LIBRERÍA
38 DESCUBIERTOS
39 DAR Y RECIBIR
40 SORPRESAS DE LA VIDA
41 NO QUIERO ALEJARME
42 CONFESIONES QUE SANAN
43 SOLO TU COMPAÑÍA
44 REGRESO A MI ANTIGUA VIDA
45 LA ÚLTIMA GOTA
46 ALMA ABIERTA
47 ESPERANZA
48 REVELACIÓN
49 INSEGURIDADES
50 LA FAMILIA CRECE
51 UNA NOCHE ESPECIAL
52 GIROS DEL DESTINO
53 LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS
54 VENGANZA SIN SENTIDO
55 CONSPIRACIÓN
56 ESCAPATORIA
57 DESGRACIADAS TRAMPAS
58 JUEGO SUCIO
59 PLAN EN MARCHA
60 CONTRAATACAR
61 BATALLA A MUERTE
62 NO ES TIEMPO PARA PARTIR
63 DESPERTAR
64 CAMBIAR DE VIDA
65 AYUDANDO A RECUPERAR
66 DIGNO DE SU AMOR
67 REMEMORANDO
68 HOGAR DULCE HOGAR
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MI ILUSIÓN
2
DECIDIDA POR UN SUEÑO
3
DESASTROSA VISITA AL TEATRO
4
MI NUEVA VIDA
5
UNA VEZ MÁS.
6
EL MISTERIOSO ESPÍA
7
JUEGO DE NOTAS
8
REENCUENTRO EN LA CELEBRACIÓN
9
EBRIEDAD Y LOCURA
10
DESASTROSA IMPRESIÓN
11
ORGULLO
12
IDEA NEFASTA
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PODER DE CONVENCIMIENTO
14
CONDENADO
15
VIAJE A UN MUNDO NUEVO
16
NEVAL, PUEBLO RECIÉN NACIDO
17
LOS TRUCOS DEL ESPÍA
18
ENCUENTRO
19
SENSACIONES INDESCRIPTIBLES
20
TENTACIÓN PROHIBIDA
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PREGUNTAS Y RESPUESTAS
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PERSECUCIÓN
23
DECISIÓN IRREVERSIBLE
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LECCIONES DE BESOS
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SIN DESPEDIDA
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SOSPECHA SITUACIÓN
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PREOCUPACIÓN
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DÍAS LARGOS
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ATAQUE O SEÑUELO
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MISIÓN CONCLUIDA
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A MILÉSIMAS DE ENCONTRARSE
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ENCUENTRO ANHELADO
35
DETRÁS DEL ARBUSTO
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A ESCONDIDAS
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38
DESCUBIERTOS
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DAR Y RECIBIR
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SORPRESAS DE LA VIDA
41
NO QUIERO ALEJARME
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CONFESIONES QUE SANAN
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SOLO TU COMPAÑÍA
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REGRESO A MI ANTIGUA VIDA
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LA ÚLTIMA GOTA
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LA FAMILIA CRECE
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LA VIDA NO ES UN CUENTO DE HADAS
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