Capítulo 20

Narra Violetta

Charlie sale azotando la puerta y no me molesto en seguirlo, esta vez papá ha sobrepasado el límite, quisiera poder gritarle todo lo que estoy sintiendo en este momento, pero no quiero discutir, no quiero ver a mi familia, no quiero nada. Lo único que deseo es que Charlie esté aquí diciéndome que comprende la situación, porque le mentí, sin embargo, eso no sucederá.

Pude verlo en sus ojos, está decepcionado, se siente traicionado, es algo que no puedo cambiar. En su lugar me sentiría igual, es que aún no puedo creer todo lo que hizo papá, justamente él, quién es todo centrado y suele pensar las cosas con frialdad antes de tomar cualquier decisión. 

Obligo a mi cuerpo a moverse del lugar donde se ha quedado anclado, camino hasta la puerta y la cierra con seguro, no quiero ver a nadie, no quiero ver a mi familia. ¿Por qué no pudieron esperar a que yo le cuente todo a Charlie? Fue lo único que pedí. Por un momento creí que podría relacionarme con normalidad con otros jóvenes sin que estos vean el signo de peso al verme. Deseaba que Charlie fuera uno de esos jóvenes, ahora no creo que sea posible. 

Me lanzo en la cama y paso una de mis manos por la cara sintiéndola húmeda, lágrimas silenciosas corren por mis mejillas, quizás estoy siendo dramática, pero por primera vez creí poder tener un verdadero amigo, que me quiera a mí y no a la influencia de mi apellido, Santi no cuenta, él siempre ha está ahí, es doloroso mirar alrededor y saberte sin amigos. Charlie me agrada, ahora dudo que quiera alguna vez volver a verme.

—Violetta—Escucho la voz de mi padre tocando la puerta—Cariño, por favor ábreme, necesitamos hablar—Le ignoro. Él es el principal culpable de que Charlie me está odiando en este momento. 

Sus golpes se hacen cada vez más insistentes, mi molestia aumenta por lo que decido levantarme y abrir la puerta. 

—¿Qué quieres?—Hago notar mi enojo. 

—Yo...

—¡Tú, nada!—Exclamo interrumpiendo su diálogo—no quiero verte, déjame sola. Lo único que les pedí es que me permitieran hablar con él antes que ustedes, pero como siempre el gran Edward Samz tenía que hacer todo a su manera, sin pensar en mí y en lo que yo quería—Mi voz suena ronca por el llanto contenido—Vete de aquí, por favor, déjame sola—intenta tocar mi mejilla, pero me aparto dejándolo con las manos extendidas y cerrando la puerta en su cara.

Me desplomo en la cama, y esta vez dejo que mis lágrimas salgan sin molestarme en detenerlas.

Narra Edward...

Es la primera vez que Violetta alza la voz contra mi, no me ha permitido tocarla, mi hija no quiso que la toque, es aquí cuando me pregunto ¿Por qué me dejé convencer de Richard para jugarle esa broma al chico? Él pensó que sería divertido, yo también lo creí, pero al ver a mi niña con sus ojos brillantes por las lágrimas retenida y mirándome como si me odiara, comprendo que no ha sido una buena idea. 

Bajo las escaleras hasta llegar hasta dónde se encuentran todos, cuando Tereza me ve, se levanta del sofá y camina hasta llegar a mí.

—¿Qué te dijo?—Pregunta.

—Nada, mi hija me está odiando en este momento—Expreso la angustia que estoy sintiendo carcomiendo mi mente.

—No digas eso cariño, solo está enojada—acaricia mi cara.

—Nunca la había visto así, estaba muy arterada, no dejó ni que la tocara. Estoy muy preocupado por su reacción, nunca la había visto así y,  me preocupa aún más que todo esto sea por un chico que apenas conoce. 

—Ya se le pasará, es normal que se molestara, en su lugar mi reacción sería la misma o peor. No quiero decírtelo, pero te lo advertí —Deposita un beso en mis labios.

—Estaré en el estudio, necesito hablar con Carlos—Necesito averiguar quién es ese chico y cómo fue capaz de crear aquel software. Solo Carlos puede ayudarme a descubrirlo.

Me despido de mi familia para encerrarme en el estudio. Cinco minutos después aparece Carlos.

—¿Me mandó a llamar señor?

—Necesito que investigue todo lo relacionado con este chico—Le paso mi celular dónde tengo una foto suya.—Quiero saber hasta de qué color es su ropa interior—informo.

—En una hora le tengo la información, señor.

—Tienes media hora—No replica, solo asiente para luego salir de la oficina.

Enciendo el computador intentando distraerme un poco, no obstante, mi mente no deja de procesar toda la discusión con Violetta, el tiempo pasa volando y cuando menos lo espero Carlos vuelve a ingresar en mi oficina.

—Señor, he enviado toda la información a su correo—Dice nada más entrar—Estoy seguro que le gustará lo que descubrí—Sonríe y procede a retirarse sin esperar ningún tipo de respuesta de mi parte.

Entro a mi correo y abro el mensaje que me ha enviado. Cuando termino de leerlo sonrío satisfecho al descubrir lo pequeño que resulta el mundo.

Tomo mi teléfono y llamo a Richard.

—¿Conoces a Mauricio Almonte?—Pregunto nada más descolgar el teléfono.

—Creo que tenemos un Almonte en la plantilla de empleados —Puedo imaginarmelo con el ceño fruncido.—¿Qué sucede?

—Al parecer tenemos al padre de ese chico trabajando para nosotros y no teníamos idea.

—Edward, te conozco ¿En qué estás pensando?

—Necesito que estés a primera hora mañana en la oficina y lo cites en la sala de juntas.

—Esto será divertido—Es lo último que le escucho decir antes de colgar.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play