Después de perseguir a Lincoln por toda la universidad en busca de respuesta, he conseguido la dirección del lugar donde se llevará a cabo la carrera. Con eso en mente al llegar a casa voy directo a mi habitación, necesito tomar una siesta para poder estar descansada antes de asistir a la carrera.
Un par de horas después con los ánimos renovados tomo una ducha para luego vestirme. Una vez lista cojo las llaves de mi auto, un poco de efectivo y mi pistola eléctrica —Nunca se sabe con qué te loco vas a encontrarte en el camino, y aunque sé defenderme muy bien, nunca está de más un poco de ayuda extra. — Introduzco todo en mi cartera y bajo a la cocina por un sándwich antes de marcharme.
—¿Hacia dónde vas?—Pregunta mi padre entrando a la cocina cuando me dispongo a salir por la puerta trasera.
—Yo...—Intento buscar una excusa razonable mientras muerdo mi labio inferior. --Iré con...
—No me mientas Violetta—Me interrumpe.
Mi cara se arruga por el disgusto.
—Los chicos de la universidad han montado una fiesta para darle la bienvenida a los de nuevo ingreso—Digo, aunque no todo es verdad, tampoco es mentira.
—No llegues tarde—Se limita a decir, toma un vaso de agua del refrigerador para volver a subir a su habitación.
Un suspiro pesado sale de mi boca y una sonrisa traviesa se forma en mis labios.
Llego a casa de Rebeca en menos de media hora, quedé de pasar por ella para irnos juntas. Por suerte el tránsito de esta noche no resulta pesado.
Tomo el teléfono y marco su número, contesta al segundo timbrazo, su respuesta es breve y solo me dispongo a esperarla con paciencia. La veo salir vistiendo de una manera muy sensual, me sorprende verla en ese estado porque no parece ser de ese tipo de chicas, ella siempre es muy reservada y anda sonrojándose por todo. Al llegar al auto abre la puerta del copiloto y se sienta con una enorme sonrisa en su rostro.
—¡Nos vamos de fiesta, perras!—grita dejándome aturdida por un momento. La miro con horror a lo que ella se limita a sonreír de manera escandalosa—No me mires así—Dice—Estoy emocionada, creo que es la primera vez que salgo de fiesta con una amiga. Vamos a divertirnos ¿Verdad?—Pregunta y no puedo evitar sentir empatía por ella.
—Lo haremos—Enciendo el auto haciendo rugir el motor poniéndolo en marcha.
—¡Sí! —Levanta las manos dándole énfasis a su exclamación.—Por cierto, ¿Dónde conseguiste este auto? —Cuestiona una vez su emoción se ha aplacado.
—Tengo amigos muy influyente, uno de ellos me lo presto—contesto esperando que se conforme con la respuesta
Una hora más tarde me encuentro estacionando en medio de una carretera desconocida para mí, pero que gracias al GPS logré llegar al lugar que Lincoln me indicó.
Al bajar coloco el seguro a la puerta, una vez fuera del auto observo todo a mí alrededor. La música electrónica sale por los altavoces conectado al maletero de varios autos. Chicas semi desnudas, y una cantidad de autos de última tecnología nos rodea.
¡Creo que he muerto he ido al cielo! Pienso para mí. Me siento Toretto en Rapido y furioso
—Vamos—Dice Rebeca tomando mi mano arrastrándome entre la multitud—Buscaremos un buen sitio para ver la carrera.
Me dejo guiar por ella hasta detenernos al lado de los autos que están en fila para dar inicio a la carrera.
Comienzo a observar cada coche y la emoción se filtra en cada parte de mi cuerpo, hasta que lo veo, un auto que me resulta muy familiar, tal vez porque fue mi padre quien realizó el diseño y porque solo existen cinco de ese mismo en el mundo, y solo uno en el país.
—Oh, no lo puedo creer—Exclama Rebeca captando toda mi atención—El enmascarado está aquí.—Dice y la sonrisa en su rostro se ensancha—Él es tan sexy—Suspira.
—¿De quién hablas?—Inquiero con curiosidad.
—Ese chico que está allí—Señala hacia donde hay un tipo con una máscara cubriendo su rostro—Nadie sabe quién es, ni de dónde es, solo que de vez en cuando se deja aparecer por las carrera y siempre gana. Lo más emocionante es que es el único corredor que le da el privilegio a ciertas chicas de acompañarlo como su copiloto mientras corre...
—¿Eso no es peligroso?—La interrumpo.
—Tal vez, pero con él no hay ninguna chica que no se sienta segura. ¡Oh Dios mío! Viene hacia aquí—La veo pasar sus manos por el pelo y peinarlo con sus dedos. ¡Qué manía!
Llevo mi vista al frente y efectivamente el enmascarado se dirige hacia nosotras. Cuando llega extiende su mano hacia mí con la palma arriba en una especie de invitación. Mi ceño se frunce al no entender qué es lo que quiere.
—Quiere que seas su acompañante en la carrera—Me susurra Rebeca al odio—¡Eres tan afortunada! Mi vista se dirige al chico encontrándome con sus ojos concentrado en mí. Unos ojos de un azul intenso me observan, ojos que desde dieciséis años me han acompañado a todos lados.
Tomo su mano y dejó que me guíe hasta su coche. Una vez dentro me dispongo a gritarle todo cuánto deseo.
—¡Te has vuelto loco!—Grito, pero él coloca una mano sobre mi boca silenciado mi queja.
—Déjame ganar la carrera y luego te explicaré todo—Dice alejando su mano de mi boca.
—Está bien, pero tendrás muchas cosas que explicar. -- Me cruzo de brazos a esperar que esto termine.
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