—Hola—Saluda Charlie de vuelta, para variar, tartamudeando. Sonrío porque su nerviosismo resulta adorable.
—¿Quién eres y quién te dio permiso para sentarte con nosotros? — Giro en dirección a la voz porque quiero creer que escuché mal ¡Pero cuánta antipatía en una sola voz!
Me encuentro con una pelirroja que lleva lentes al igual que Charlie observando con cara de pocos amigos.
—No seas fastidiosa Melissa—La regaña el primer chico que habló.
—No sabía que tenía que ir a la dirección por un permiso para sentarme a almorzar en el comedor —Respondo de manera sarcástica y agradeciendo internamente la intervención del chico.
Busco a Charlie con la mirada esperando que este diga algo, sin embargo, solo se limita a mirar su plato de comida ignorándome por completo. Sé que no somos los mejores amigos, ni somos siquiera amigos, pero imaginé que después de haber salvado su trasero hoy lo mínimo que podría hacer es dejarme tener un lugar tranquilo para almorzar ¿No?
—No es necesario, pero aquí cada grupo tiene su lugar y a la nuestra nadie te ha invitado—Determina, su voz es tan irritante que me produce jaqueca.
—Vale, vale, entiendo. No estoy para estos dramas de preescolar.
—¿Qué dijiste?—Pregunta con irritación, sin embargo, la ignoro por completo.
—Gracias Nerd bonito—Agradezco al chico que me defendió.
—Soy Max—Sonríe—Lamento esto—Señala a la que creo es su amiga con la cabeza.
—Violetta, un placer. No te preocupes por eso, nos vemos por ahí—Me despido.
—Eres una envidiosa—Escucho un susurro a mis espaldas—¿Y tú por qué no dijiste nada?—La voz de Charlie llega hasta mí como un quejido.
Camino por el pasillo de la cafetería ignorando las miradas y los cuchicheos a mí alrededor. Voy tan distraída que tropiezo con alguien provocando que su bandeja con el almuerzo salga volando por los aires yendo a parar a la espalda de alguien más.
Intento disculparme, pero cuando gira me doy cuenta de que se trata de unos de los chicos a los que dejé inconsciente en la mañana.
—¡Mierda!—Exclamo, se supone que no debo meterme en líos, miro hacia arriba con la esperanza de que algún ser celestial me ayude, una cosa era dejarlo inconsciente con el Nerd como testigo y otra muy diferente es hacerlo en una cafetería llena de estudiantes.
—¡Tú!—Un rugido casi animal sale de su boca, si otra fuera la situación y no pudiera defenderme estaría buscando la salida más cercana para escapar. Agiliza sus pasos hasta quedar frente a mí, las aletas de su nariz se abren y cierran con violencia, sus puños apretados, la cara roja como tomate da a entender que esta vez no lo dejará pasar.
—¿Lo siento?—Eso suena a pregunta más que afirmación, no puedo hacer más. Su mano atrapa mi brazo con fuerza logrando lastimarme, pero sin llegar a intimidarme. —Oye, yo que tú no haría eso—Le advierto.
Bufa e intenta hacerme caminar a la fuerza, cuando voy a hacer algo para librarme de él, una voz gruesa me interrumpe.
—Vamos, Franklin, hazle caso a la chica, suéltala—La firmeza de su voz me impresiona.
—No te metas en esto Lincoln, no es asunto tuyo—Se gira hacía el chico que acaba de llegar señalándole con el índice.
—En eso te equivocas amigo, desde que decidiste poner tus sucias manos en una chica tan linda como esta, pasó a ser asunto mío—Ruedo los ojos ante el descarado coqueteo. Adelanta sus pasos hasta quedar en la misma posición que el mastodonte que aún sujeta mi brazo. —Además ¿No quieres que te expulsen otra vez, verdad? Tu papi no podrá salvarte de nuevo, igual tampoco creo que le agrade la idea de que su hijo fuera expulsado por golpear a una chica ¿Dónde quedará su carrera política después de eso?—Le pregunta.
El mastodonte fija su vista en mí y después en él simultáneamente, al final contra su voluntad me libera, agradezco la intervención porque si papá se entera que estuve envuelta en una pelea creo que ni Dios con toda su intersección divina me salvaría del regaño, considerando que eso sea lo único que haga.
—¿Estás bien?—Pregunta el tal Lincoln observando mi brazo que comienza a ponerse rojo—Será mejor ir a la enfermería para que te pongan algo ahí—Señala el lugar donde fui sujeta
—¡Gracias!—expreso con sinceridad.
—No hay porque, cualquiera en mi lugar haría lo mismo.—Se encoge de hombros—Vamos—señala la salida de la cafetería, dirijo mi mirada hacia allí y luego al lugar donde fueron mis dulces, me enojo al verlo todos pisoteados.
—Podemos pedir algo para llegar—Pido, me dedica una sonrisa y justo en ese momento me fijo en lo hermoso que es, sin poder evitarlo me quedo como boba mirando su rostro.
—Pero deja de mirarme así, me siento acosado—El tono divertido de su voz no pasa desapercibido para mi.
—Creído—Expreso con el mismo humor girándome para ir a pedir de nuevo mis dulces, al hacerlo puedo darme cuenta como la cafetería por completo tiene sus ojos puestos en nosotros, le resto importancia y sigo caminando con mi defensor pisándole los talones.—Por cierto, me llaman Violetta.—Me presento.
—Abraham, Abraham Lincoln—Dice y me detengo abruptamente para observarle.
—¿Es una broma?
—Me temo que mis padres son muy patriotas—Se carcajea contagiándome en el acto.
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Comments
Blanca Montero Angulo
jajajajaja jajajajaja
2024-03-11
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