Capítulo 14

Narra Lincoln

!Mierda! Una vez más ha tenido que aparecer el enmascarado y llevarse la victoria, estuve a punto de lograrlo, casi lo consigo, pero todo la preparación que tuve, no ha servido de nada. Tenía la victoria asegurada, me había encargado de ello. Le pedí a Charlie que me ayudara para sacarle el mayor provecho a mi coche, el chico es un cerebrito y ha logrado hacer que la chatarra más vieja funcione tan solo con par de arreglos y un software que ha creado para aumentar la potencia.

No sé qué pudo haber salido mal, bueno, sí lo sé, pero me niego a aceptarlo. ¡Juro que la próxima vez ese enmascarado no volverá a ganarme! No se lo pondré tan fácil.

Lo que más estoy odiando de esta noche es el hecho de que Violetta ha presenciado mi discusión con Charlie, eso me irrita, ella me gusta y ha tenido la mala suerte de verme en uno de mis peores momentos. Ahora, lo único que deseo es ir a la fiesta para poder buscarla, hablar con ella, no quiero que tenga un mal concepto de mí. Si quiero conquistarla no puedo permitirlo. 

Miro a Charlie quien termina de recoger sus herramientas sintiéndome arrepentido de su arrebato. 

—Oye hermano—Le llamo cuando está preparado para irse—Lamento lo de hace un rato, estaba muy enojado por lo de la carrera y se me ha ido la olla, de verdad espero que me perdones—Me disculpo porque reconozco que él no tiene la culpa de que yo haya perdido, solo quiso ayudarme porque se lo pedí.

Me acerca un poco más hasta él extendiéndole mi mano en señal de paz.

—Comprendo, lamento que no hayas podido ganar la carrera, sé que significa mucho para ti—Toma mi mano dándole un ligero apretón al cual yo correspondo.

Termina de recoger sus cosas y se marcha, procedo hacer lo mismo dirigiéndome a mi auto para ir a la fiesta.

Estoy deseando poder llegar, quiero pedirle a Violetta que baile conmigo, esa chica me gusta demasiado, desde que la vi aquel día siendo acosada por Flanklin quedé completamente prendado. No dejo de pensar en ella, de seguirla a todas partes como un perro faldero, ella es única. Quiero pedirle que salga conmigo, pero por primera vez tengo miedo de ser rechazado. No me he sentido así por ninguna chica hasta ahora. 

Siempre he sido un chico seguro de mí mismo, soy atractivo para el sexo opuesto, y aún para mi mismo sexo, no quiero sonar prepotente, sin embargo, es algo que no podría negar.

Enterarme que fue ella quién dejó inconsciente a los chicos en el salón de matemáticas, no ha hecho nada más que aumentar mis ganas de hacerla mi novia, porque sí, es eso lo que deseo, hacerla mi novia.

Al llegar a la fiesta parqueo el carro en un espacio libre cerca de la casa donde se está llevando a cabo, camino una corta distancia hasta allí, cuando llego me recibe el fuerte sonido de la música. Algunos de mis amigos me ven llegar y se acercan para decirme cuanto lamentan que no haya podido ganar la carrera, están seguros de que la próxima vez sin duda, voy a lograrlo. 

Espero que así sea, no me gusta estar perdiendo contra alguien al que siquiera puedo verle la cara. Es humillante, no comprendo porque ese maldito corredor persiste en hacerlo con esa máscara puesta.

En una ocasión le exigí a Bill que le pidiera que se la quitará—¿Eso harás que tu ganes la carrera?—Me preguntó, al instante entendí su negativa, y a pesar de que sabía que tenía razón,  mi orgullo herido no me permitió emitir ningún tipo de respuesta.

Bill, es un tipo legal, desde hace dos años se encarga de organizar este tipo de carreras ilegales, carreras que siempre me han dejado un buen monto de dinero en el bolsillo, pero que desde hace seis meses, desde que el enmascarado aparece por allí, solo he obtenido pérdidas. No se puede hacer nada, sólo seguir entrenando y esperar que en algún momento pueda derrotar al corredor enmascarado. Sé que lo lograré.

Decido alejarme de los chicos y empezar a buscar Violetta, no he dejado de mirar por cada rincón desde que he llegado sin lograr dar con ella. ¿Dónde se habrá metido? 

La música sigue sonando y yo sigo buscándola por cada habitación de la casa, sin resultado alguno.

Un poco cansado y de muy mal humor decido caminar rumbo a la pequeña barra que han improvisando en una esquina, mi vista se dirige a una de las puertas laterales que dan hacia el jardín, y mis ojos se encuentran con lo que tanto he estado buscando.

Violetta entra riendo a carcajadas acompañada de Charlie.

Con que el cerebrito realmente ha venido. 

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