Cuando estamos cerca de la comunidad, lo primero de lo que puedo darme cuenta, es que parece que nadie duerme y todos los miembros del lugar están en el patio.
Cuando puedo ver la situación, me sorprende lo que veo. Allí, en medio del patio, unas gruesas columnas de llamas, las que miden como unos dos metros de alto, rodean un grupo de hombres en el centro, mientras que la gente alrededor intenta apagar las llamas de diferentes maneras, ya sea con agua o con tierra, pero sin resultado, casi como si las llamas fueran inmortales y nada pudiera apagarlas nunca o simplemente se quedan mirando la situación.
-Es sorprendente ¿no?- la voz de admiración de Nico me hace reaccionar.
-¿Eso también lo hizo Iván?- pregunto en voz alta.
-¿Quién más?- se jacta Iván, habiendo escuchado -te dije que era alguien genial.
Puedo escuchar la suficiencia en su voz, pero no me molesta, simplemente estoy demasiado sorprendida. Recuerdo entonces, cuando nos encontramos en la cuidad y como los tipos que me intentaron atacar, también fueron prendidos en fuego. Finalmente uno los sucesos y sólo ahora me doy cuenta de que Iván fue el que lo provocó.
Que envidia. A mi también me gustaría tener un poder así. Ese es mi pensamiento, cuando de pronto algo choca con mi cara, no presto atención, hasta que algo choca contra mi cara una segunda vez. Miro hacia el cielo, incrédula.
-Es lluvia- no soy yo la que lo digo, sino que Nico. Pronto está cayendo una suave llovizna, tan inesperada como agradable, después de tanto tiempo de calor y sequía.
Un golpe fuerte me hace mirar hacia abajo y veo que Iván empujó a Roberto y ahora está junto con los otros cuatro golpeados hombres, dentro de las columnas de fuego, las que ni siquiera con la llovizna se ven disminuidas.
-¡Gente, presten atención! No me gusta repetir las cosas y es un fastidio si tengo que hacerlo. Como pueden ver y para aquellos que aún están confundidos, lo aclararé, me estoy tomando el poder y el liderazgo de este lugar por la fuerza. A partir de ahora, seguirán haciendo lo que siempre hacen, pero cualquier decisión importante tendrá que obtener mi aprobación. Si alguien quiere hablar conmigo, primero tiene que decir sus inquietudes a la abuela aquí presente- dice Iván a voz en grito, apuntando hacia mi abuela, quien está inmóvil cerca de nuestra casa, tanto que la había pasado por alto. A ella y a mi madre, quien parece que tendrá algún ataque de nervios en cualquier momento. -Si ella considera que es un asunto importante, me lo hará saber, si no es así, vuelvan por donde vinieron. Y si a alguien no le gusta mi presencia o decisiones, puede tomar sus cosas e irse o morirse, no me importa, pero debo decir que si deciden irse, deben ir preparados para lo que encontrarán ahí fuera. Yo soy un mal menor, comparado con lo que encontrarán, sin embargo, son libres de elegir. ¿Alguna pregunta?
Al principio nadie dice nada, pero de pronto mi hermano pequeño, quien está solo parado cerca de nosotros, de entre todas las personas es el que pregunta.
-¿Qué eres?- pregunta Johan.
-Vaya, pensé que nadie lo preguntaría, pero quizá ya quedó claro para el resto. ¿Qué soy? Soy el maldito dios del fuego y si a alguien no le gusta que esté a cargo, que venga por mí, estoy deseándolo.
Con esa amenaza descarada y con la impresión dejada al declararse un dios del fuego, se da media vuelta y se dirige hacia nuestra casa, desapareciendo las columnas de fuego que iluminaban el lugar en el trayecto, como si se llevara con él toda la luz del mundo.
-Vamos también- dice Nico, llamando a Johan y tomándolo de la mano. Los tres seguimos a Iván, dejando a los cinco, entre ellos a mi padre, allí en el suelo.
Como si me importara alguien que estuvo a punto de asesinar a golpes a su propio hijo.
Iván entra en la casa de la familia y mi abuela y madre lo siguen, todavía conmocionadas al parecer. Nico y Johan son los siguientes. Soy la última en entrar y cierro la puerta a mi espalda, como si sólo nosotros fuéramos miembros de esta familia, como si nadie fuera de nosotros existiera.
-¿Qué tal estuvo mi discurso?- pregunta Iván, apenas entramos. -Genial ¿verdad? Por lo general es mi tío Lucas quien hace discursos y cosas, pero siempre quise intentarlo al menos una vez. En realidad soy un tipo un poco tímido para hablar en público.
Todos lo miramos como si estuviera loco, porque por lo que podemos ver no tiene un una pizca de timidez en su cuerpo.
Alguien que se declara a sí mismo como el dios del fuego... Me pregunto cómo una persona así se fue a cruzar en nuestras vidas.
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Comments
Margarita Acuña Cerda
Jajaja está bien locooo
2025-04-01
1
Patty Molina
que bueno por Iván
2024-06-24
1
indira avila
😒 si tú, muy tímido... 😌🤣🤣🤣🤣
2024-05-24
0