-¿Hay alguna mejor opción? Puedo convencer a esa abuela de que cambie de tipo.
-Aquí no, no hay buenas opciones, todos son unos malditos enfermos- esta vez la rabia se destila en su voz. -Si mi hermana debe tener un hijo, no quiero que ninguna de esas personas sea el padre.
-¿Y qué harás entonces?- pregunto, curioso.
-No lo sé. Ellos están siempre vigilando y nadie puede dejar este lugar sin permiso…
¿Siempre vigilando? ¿A eso llama vigilancia? Si hasta Mara salió a escondidas y sin problemas.
-Quizá no tengas opción, el mundo fuera de este lugar no es amable tampoco, puede que sea peor- le advierto.
-¿Peor que aquí? No estoy seguro, al menos allí fuera son desconocidos los que te atacan, aquí es nuestra propia familia la que está involucrada en los crímenes.
-¿Crímenes? Pensé que sólo era intimidación ¿o te refieres a eso?- pregunto.
-No, no a eso. Me gustaría mostrarte algo, pero con gente vigilando, no puedo hacerlo- dice él, mirando disimuladamente alrededor.
-Yo puedo arreglar eso- digo, luego prendo fuego un poco lejos de nosotros. Sin embargo, lo mantengo controlado, de modo que en lugar de incendiar el lugar, cree una gran cortina de humo -Sólo tienes que esperar un poco.
El hermano de Mara me mira curioso, pero espera en silencio. No demora demasiado tiempo en que alguien comience a gritar "Fuego", ante esa palabra rápidamente nuestros vigías corren hacia allí y Nico intenta hacerlo también, pero lo detengo.
-Muéstrame ahora- le pido.
-Pero hay fuego, si se extiende quemará todo aquí- explica, queriendo correr.
-No lo hará, muéstrame- le pido.
Él duda un momento, pero se da vuelta y levanta su ropa, mostrándome su espalda. Entiendo de inmediato lo que intenta mostrarme.
-Está bien, puedes cubrirte- le digo. Él lo hace y se da la vuelta, todavía mirando hacia el fuego. -Ya lo apagaron. Ahora hermano, dime quién mierda te hizo eso.
He torturado a varias personas, como para reconocer que esas cicatrices en su espalda son obra de golpes, provocados probablemente con algún tipo de látigo o varilla. Lo peor de todo es que esas cicatrices cubren toda su espalda y se pierden en el borde de su pantalón.
Él se sienta y le aviso que nuestros vigilantes ya volvieron. Eso fue rápido.
-¿Quién lo hizo? Fue mi padre- dice con los dientes apretados. -Él y algunos otros tipos de aquí. Hombres adultos todos. Ese es mi castigo por tratar de escapar de este lugar.
Lo miro sin entender, por lo que vi, Mara pudo salir y entrar sin problemas.
-Tú puedes salir, pero tienes que procurar que no te atrapen o se den cuenta de que no estás. La primera vez que salí lejos, era para explorar y porque quería estar solo. Las siguientes veces, lo hice porque me sentí libre la primera vez. En uno de esos viajes, conocí a una chica en un parque y empezamos a hablar, pronto cada vez que me escapaba de aquí era para verla y finalmente nos hicimos novios. Tomó unos meses, pero decidimos que lo mejor era que yo escapara de este lugar. Ella me ayudaría a empezar de nuevo, lejos de aquí…
Su voz se quiebra y espero hasta que pueda seguir.
-Esperaba poder salir e irme lejos y luego, cuando pudiera, llevarme a mis hermanos. Pero alguien ya se había dado cuenta de mis salidas, no importó que las mantuviera espaciadas en el tiempo o que lo hiciera lo más sigilosamente posible. Me reportaron con la matriarca y ella designó a mi padre para el castigo. Ellos hicieron mierda mi cuerpo a golpes y no pude moverme por un tiempo. Mara se encargó de ayudarme, pero no pude avisar a mi novia. Mi hermana intentó encontrarla, pero sin conocerla, le era difícil. Cuando pude escaparme de nuevo e ir hacia donde ella vivía, me enteré que estaba desaparecida. Ella desapareció el mismo día en que me atraparon y golpearon.
-¿La mataron?- pregunto, suponiendo.
-Eso es lo que creo que hicieron. He intentado encontrar alguna prueba, pero simplemente desapareció en la nada. Ha pasado un poco más de un año desde ese momento y nadie dice nada, es más, si intento sacar el tema, mi padre amenaza con lastimar a mis hermanos.
-¿Qué mierda con esta gente? Es peor de lo que pensé- murmuro.
-Y eso no es todo. Mientras investigaba información sobre lo que le pasó con mi novia, me empecé a dar cuenta de que varias personas aquí desaparecieron de pronto. Dijeron que se fueron a algún internado a estudiar o obtuvieron un trabajo bien remunerado, pero lo extraño es que nunca ninguno volvió o llamó. Simplemente se esfumaron. Llegué a la conclusión de que lograron escapar de manera exitosa o los mataron también. Ahora, aunque sé que debería intentar nuevamente dejar este lugar, tengo miedo de lo que puedan hacer si lo descubren.
-Vaya mierda. Sabes, tomé mi decisión sobre lo que dije antes, ¿Eso de ser merecedor de tenerme de aliado? Estás de suerte hermano, decidí ayudarte.
-¿Me ayudarás? ¿Puedes ser el padre del hijo de Mara?- pregunta, con cara de querer morirse por preguntar tal cosa.
Yo no iría tan lejos.
-No puedo tener hijos por ahora, así como ustedes tienen varias reglas que seguir, yo también las tengo.
No puedo tener hijos, mientras sea un centinela y eso será así hasta que Marie se transforme, por fin en una Dragón adulta.
-¿Entonces?
-Entonces te ayudaré en todo lo demás- abro mis manos, como si pudiera cambiar todo su mundo. -¿Quieres saber qué hicieron con tu novia? ¿Quieres dejar este lugar junto a tus hermanos? ¿Quieres deshacerte de tu padre y de los desgraciados que te golpearon? Simplemente dilo.
-¿Puedes? ¿En serio puedes hacer todo ello?- pregunta con un deseo ardiente, casi palpable, de que diga que sí.
-Puedo- declaro.
Quizá sí debería declararme como un dios.
-Entonces, por favor, ayuda a mi hermana ahora mismo- pide.
-¿Qué sucede con Mara?
-Ella será castigada esta noche por haberte dicho algo de la puerta- admite.
Mierda, que ni se les ocurra. La necesito si quiero abrir la puerta y entrar al infierno.
-Llévame allí- le pido, listo para poner un poco de orden en este lugar.
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