Cuando volvemos, esa abuela está esperando por nosotros, junto a un hombre mayor y otro más joven.
-Parece que esperan por nosotros, ¿quiénes son los otros dos tipos?- pregunto a Mara.
-El más joven es mi padre y el mayor es uno de los jefes de familia- responde ella.
Bien, así que esa abuela buscó refuerzos.
-Por cierto, la matriarca odia que la llamen abuela. Ni siquiera nos deja hacerlo a nosotros que somos sus verdaderos nietos- advierte Mara.
-Ya veo… ¡Hey abuela! ¡Esa puerta es ciertamente otra cosa!- grito para fastidiarla y por como arruga su expresión, es justo lo que hago.
-Te dije eso para que no la molestes más, no para que lo hagas a propósito- Mara me aclara. Miro abajo, hacia ella, ya que es un poco más pequeña que yo y le doy una sonrisa ganadora.
-No te preocupes, sólo estoy probando sus límites un poco. Además, ni loco llamaré a alguien matriarca. Ni siquiera a mi tío Lucas le llamaría patriarca y él es un gran líder.
-Como quieras, yo ya te advertí- susurra Mara, porque ya estamos cerca del trío que espera por nosotros.
-Espero que el ver la puerta haya saciado tu curiosidad- dice la abuela entonces.
-Bueno, es una cosa impresionante, eso no puedes negarlo- digo en respuesta.
-Espero que hayas comprendido también que abrirla es imposible- insiste ella.
-Sí, bueno… No estoy tan seguro todavía. Entrar al infierno para poder salvar el planeta es algo importante, como te puedes dar cuenta. Así que no me daré por vencido tan fácilmente- digo despreocupadamente.
Puedo ver como visiblemente se ponen incómodos ante lo que implican mis palabras y eso es que no me iré de aquí, al menos por ahora.
-No tenemos comida suficiente en este lugar para nadie más- dice el anciano, tratando de dejar en claro que no soy bienvenido.
Como si no me hubiera dado cuenta ya.
-Eso no es un problema, puedo conseguir mi propia comida- respondo.
-No nos sentimos cómodos dando alojamiento en nuestra casa a alguien desconocido, sobre todo por nuestras jóvenes- dice entonces el papá de Mara.
-Ok, dejemos las cosas en claro. No he pedido que me den alojamiento. Dormiré y comeré por mi cuenta, pero no me iré de aquí, no hasta que me aburra de tratar de abrir esa puerta y decida que estoy perdiendo mi tiempo. Y no les recomiendo que intenten sacarme de este lugar a la fuerza, porque saldrán perdiendo- advierto.
Por unos momentos nadie dice nada y el ambiente es extremadamente tenso, mientras nos miramos entre nosotros.
-Si quieres perder tu tiempo, en lugar de pasarlo con tus seres queridos, allá tú, pero no importa lo que hagas, esa puerta no se abrirá y harías bien en pensar en otra cosa para salvar el planeta- dice la abuela, luego antes de que pueda decir algo, se da media vuelta y se va. Los hombres también la siguen y cuando han dado unos pasos, el papá de Mara grita su nombre, llamándola, casi como un pensamiento tardío.
-Te veré en cuanto pueda- dice ella, antes de seguir al resto.
-Bueno, eso no fue divertido- murmuro para mí mismo.
Luego de eso, me muevo y voy a buscar mis cosas, las que tengo a una cierta distancia de aquí. Los dos tipos que nos siguieron a la puerta del infierno, intentan continuar con su labor de vigilantes, pero rápidamente los pierdo.
Desde que supe que en este lugar estaba posiblemente la puerta, trasladé mi campamento y estuve espiando un poco. No tardé mucho en darme cuenta de la dinámica de esas personas.
Es algún sistema de jerarquía donde los adultos mandan y los más jóvenes cumplen órdenes. No es algo raro en realidad si llaman a la abuela matriarca, pero también pude darme cuenta, de que los trabajos más pesados eran generalmente dejados a Mara, en lugar de a los jóvenes fuertes del lugar.
Lo más inquietante de todo, fue ver que la persona que asigna los trabajos, era en realidad quien ahora sé es el padre de Mara.
Me tuve que contener muchas veces de ir a detenerla, cuando estaba transportando balde tras balde de agua o cortando leña, mientras que otros limpiaban por un rato y luego se dedicaban a descansar.
Cuando vi que esas pequeñas arpías empapaban a Mara, decidí que ya había visto suficiente. Sin embargo, enterarme de que era su propio padre quien mandaba a Mara a hacer los peores trabajos y actuar frente a él como si nada, requirió de un autocontrol que en realidad no es mi fuerte. En mi defensa, la mayoría del tiempo ocupo todo mi autocontrol en dominar mi fuego y no en mis emociones.
No puedo creer que su padre la esté intimidando ¿Es algún tipo de dinámica familiar?
Si su padre lo hace, no me extraña que el resto se sienta con la libertad de molestarla y hacerle daño también. Lo que no entiendo es ¿Por qué lo hacen? La próxima vez que la vea, pienso preguntarle.
Traslado mi campamento hasta estar a unos pocos metros del resto de las casas, bajo un gran sauce. Sólo en el caso de que llueva…
Aunque eso es poco probable, ya que en esta parte del mundo, no llueve desde mucho antes de que anunciaran que el mundo se acabaría.
Quizá sería mejor trasladarse donde hayan inundaciones… Al menos no se les acabará el agua.
De todos modos, no demoro mucho en armar mi campamento, ya que sólo consiste en un saco de dormir, el que ocupo como colchón y una pequeña cantidad de utensilios para poder cocinar mi comida.
-Oye tú, si estás buscando pelea, es mejor que te largues, porque no es una buena idea- digo a la persona que me está espiando desde detrás de un árbol. La persona no responde, pero después de un momento sale de su escondite.
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Comments
indira avila
🤣🤣🤣 hacerle esa advertencia a Iván es como darle pirotécnicos a niños traviesos 🤭🤭🤭🤭
2024-05-20
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