¡Siéntate por favor John! – le suplico su madre.
Johnny estaba bloqueado. Aturdido. Oía la voz de su madre a lo lejos a pesar de estar frente a él. Su cerebro no lograba comprender lo que le decía.
- ¿Quieres decir que papá se suicidó? – logro articular alzando la nota que tenía en su mano.
- Ya te lo explico, pero siéntate por favor – su madre lo tomo de las manos y lo dirigió hacia un sofá amplio, como si fuera un ciego, en donde se sentaron los dos.
- ya estamos aquí. ¿Me quieres explicar?
La señora Marquez tomo aire más de lo normal, antes de empezar a hablar. De alguna forma sentía que se quitaría un peso de encima.
- ¿Recuerdas el accidente que tuviste con tu padre en el Malibu? – Johnny asintió con la cabeza – tu padre decía que no había sido un accidente.
- ¿Qué quieres decir?
- Él aseguraba que alguien les quería hacer daño. Él pudo notar, antes del choque, que el hombre frente al volante sabía lo que estaba haciendo.
- ¿Pero…- quiso preguntar Johnny, pero ella no había terminado de hablar.
- Déjame terminar – le pidió su madre -. Antes de que tu padre perdiera el conocimiento, pudo ver que el hombre se acercó al carro, antes de huir, para asegurarse que estuvieran vivos.
- Pero no tiene sentido. Si nos quería hacer daño ¿Por qué quería que viviéramos?
- Eso mismo me pregunte yo.
¿Y no pusieron una denuncia o algo?
- La prioridad era que estuvieran bien ustedes, así que no lo hicimos en el momento. Además, no sabíamos nada de la otra persona. Solo que era un joven de pelo castaño, o eso fue lo que pudo recordar tu padre.
- ¿Pero eso no explica por qué papá se suicidó? – Johnny se preguntaba que más le había ocultado su madre.
- Después que regresaron a la casa, tu padre casi no dormía. Decía que tenía pesadillas. Sentía que algo quería hacernos daño. Que lo quería poseer – la voz de su madre fue cambiando. Se escuchaba más débil -. Pero no le creí. Pensé que era producto del accidente… - no aguanto más y rompió a llorar, ocultando sus lágrimas con las manos.
Johnny trataba de comprender todo. Ha decir verdad ya no le era difícil, porque estaba sufriendo algo similar. Pero no le quiso decir nada a su madre por ahora. Sabía que recordar no era fácil para ella. Solo la abrazo para tranquilizarla. Luego de unos segundos, ella continúo:
- El día de la muerte de tu padre, cuando nos encontraste discutiendo en la cocina. Tu padre decía: que tenía que alejarse de nosotros. Que no quería hacernos daño. Yo por su puesto estaba en desacuerdo. Quería decirle que encontraríamos una solución, pero llegaste del colegio y no hablamos más.
- ¿Por qué no me lo dijiste entonces?
- Estabas muy pequeño y no te quería preocupar – su madre se limpió las lágrimas que corrían por su cara -. Cuando se hizo tarde y tu padre no volvía, me preocupe. Pero, me preocupe aún más, cuando encontré esta nota sobre la cama de nuestro cuarto – tomo el papel que Johnny sostenía aun en la mano -. Al parecer tu padre tenía todo planeado. Pero pienso que era mejor que se hubiera ido y no que se hubiera suicidado.
- ¿Y crees que lo de las pesadillas era real? – pregunto el joven por curiosidad. Quería saber que tanto más sabia su madre.
- Al principio no. Pero, después de la muerte de tu padre, a los pocos días, tú empezaste a despertar de noche, gritando y llorando. Tenías también pesadillas.
- ¿Por qué casi no recuerdo eso?
-Te lleve de nuevo al hospital. Después de varios estudios, los doctores no encontraron nada extraño. No sabía qué hacer. Así que recurrí a métodos menos científicos – dijo la señora Marquez agachando la mirada -. Sé que no crees en esas cosas, pero…
- No tienes de que avergonzarte mamá, sé que lo hiciste por mi bien. – le tomo una de sus manos y ella levanto de nuevo la vista. Después de lo que le estaba pasando, Johnny ya no sabía en qué creer.
- Una amiga me recomendó una gitana que se hacía llamar Madam somnius. Era terapista de sueños o algo así. Ella bloqueo parte de tus recuerdos y te dio ese collar…- su madre se calló de repente al ver el cuello de Johnny desnudo. Abrió los ojos asustada - ¿Dónde está tu atrapasueños? – pregunto nerviosa.
- Lo perdí hace unos días, pero no pasa nada - trato de calmarla Johnny al ver el comportamiento de su madre.
- Han vuelto las pesadillas ¿verdad? ¿Por eso estas aquí?
Johnny no supo que responder y de nuevo el silencio hablo por él.
Su madre se levantó de repente de un brinco y se dirigió hacia un gavetero, donde empezó a abrir una por una las gavetas. «¿Dónde está? ¿Dónde está?» repetía entre susurros, mientras buscaba desesperada entre papeles y cuadernos.
-¿Qué haces mamá? – pregunto Johnny mientras se paraba a su lado.
- Debemos ir a donde la gitana. Ella sabrá que hacer – las manos le temblaban mientras escavaba como si quisiera abrir un hueco entre los papeles –. Sé que deje su dirección por aquí.
- ¡Cálmate mamá¡ - Johnny la tomo de las manos y las puso a su alrededor mientras la abrazaba con fuerza – tranquila, ya no soy un niño, yo me se cuidar solo.
La señora Marquez no aguanto más y estallo en lágrimas.
- ¡Prométame que estarás bien Jhon! ¡Prométamelo! – dijo entre sollozos.
En su interior Johnny no sabía si podía cumplir esa promesa. Pero debido al estado de su mamá, solo pudo decir:
- Te lo prometo.
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Mildred Álvarez
lo sabía ese collar es su contra Pero la estúpida de Leslie se lo quitó y lo boto'ese collar es su salvación.Seguramente el viejo dejó hijos regados antes del matrimonio y no los quiso reconocer y por eso le echaron esa maldición.
2024-11-29
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