PARTE III: LA CULPA Capitulo 5

Nueve de la mañana. La luz del día ya inunda el cuarto de Lesly, que se encuentra tumbada boca arriba en su cama. Hace dos horas que ha despertado, pero no ha tenido ni la mínima intención de levantarse. Solo está ahí, inmóvil. Parece un paciente que le van a realizar un examen de tomografía. Mira al techo. Aquella pantalla blanca que le proyecta una misma película y cada vez que termina, esta vuelve a empezar. Imágenes de lo ocurrido en la noche del domingo.

Se timbra al oír dos golpes en la puerta de su habitación, detrás de aquella barrera la voz de su madre pregunta.

-¡Cielo! ¿Estas despierta?

- Si, pasa, la puerta está abierta.

La señora Torres abre la puerta solo hasta la mitad, asomando su cabeza le dice a Lesly:

-El desayuno está listo, ¿comerás con nosotros?

- Bajo en un momento.

Su madre sale de la habitación cerrando tras de ella la puerta nuevamente.

Lesly hace un gran esfuerzo para levantarse. En un instante ya se encuentra sentada en el borde de la cama, buscando sus zapatillas. Todo esto lo hace en un estado automático, ya que su mente está ocupada con pensamientos que perturban su tranquilidad. «¿quién puede culparme de lo ocurrido con Johnny?, además nadie vio nada esa noche» especula mientras se levanta para dirigirse al baño.

No ha pasado mucho tiempo, cuando baja por las escaleras para ir hacia la cocina. Todavía lleva puesta su piyama, solo se ha cepillado los dientes después de ir al baño.

Al entrar al comedor se encuentra con la presencia de su padre, que está sentado en la mesa, y como todas las mañana, está leyendo las noticias en el diario "la Nación", mientras toma una taza de café. La madre está sirviendo el desayuno. La chica se sienta al lado de su padre.

- Se dice buenos días – dice su padre mientras mira a Lesly por encima del periódico.

- Que hay de buenos - contesta Lesly sin ánimos.

- ¡Uy! parece que alguien amaneció de mal humor.

Lesly lo mira con indiferencia.

- Déjala amor, parece que no te acuerdas como te ponías en tu época de estudiante, cuando se acercaba el final del semestre – dice la señora Torres mientras coloca un plato frente a él.

- Si claro- dice el padre – lo que no entiendo aun es porque decidiste cambiar a la modalidad semipresencial. Recuerdo que en esos días lo único que me mantenía cuerdo, era salir y reunirme con mis amigos para distraernos un poco.

- Tu padre tiene razón Lesly, - la madre coloca un plato con pan tostado sobre la mesa mientras se sienta - desde que llegaste de la ciudad te la pasas encerrada en tú cuarto y solo sales para comer. Deberías salir un poco al exterior. ¿Qué te parece si me acompañas al supermercado para hacer las compras?

- Lo siento mamá pero no puedo – contesta Lesly con un tono un poco frio – tengo mucho trabajo por hacer, estaré en mi cuarto todo el día, así que les pido que por favor no me molesten.

La chica se levanta de la mesa repentinamente y toma el plato con su mano derecha, y el vaso con su mano izquierda; luego, sale del comedor.

Mientras sube las escaleras, oye a lo lejos su padre decir: «no me acostumbro a tenerla de nuevo en casa».

Aunque ella quisiera, no podía contarles que su mal genio se trataba de algo que la inquietaba, pero aquello no era precisamente los últimos exámenes del semestre. Aquello se le atribuía más bien a un sentido de culpa por lo que había hecho el domingo pasado.

Lesly entra a la habitación empujando la puerta con su hombro. Cuando se dispone a colocar el plato en la mesa de estudio, se percata de aquel desorden. Aquello parecía el escritorio de un oficinista, lleno de papeles y cuadernos que cubrían la mesa. Coloca el plato en una silla para poder abrir un poco de espacio. Mientras mueve los papeles hacía un lado, golpea un bolso de mano que se encontraba en la orilla de la mesa, provocando que caiga y derrame en el suelo parte de su contenido.

-  ¡Mierda! -  dice Lesly mientras se agacha para recoger todo aquello.

De pronto, su cuerpo entró en pánico. Su rostro parecía que hubiera visto un fantasma. Sus ojos estaba abiertos más de lo normal, mirando fijamente. Aquel era el bolso que llevaba esa noche y el cual no había vuelto a utilizar. Solo lo había abierto una vez más para sacar las pastillas que le permiten dormir de noche. Pero lo que dejo a la chica en estado nervioso, fue aquel objeto que estaba tirado en el piso. Era el colgante de Johnny Márquez.

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Comments

Mildred Álvarez

Mildred Álvarez

Lo sabía ella le quitó el collar a Jhonny, ahora que pasó esa noche?

2024-11-29

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