Cuando Johnny llego a su apartamento, aun sentía como si tuviera un cuchillo clavado en el estómago. Sensación que nació desde que salió del consultorio de la psicóloga, y que había sentido una vez que hizo trampa en un examen al cual no había tenido tiempo de estudiar. Pero lo que había hecho ahora presentaba una mayor gravedad. Si lo llegaban a descubrir, le abrirían un proceso universitario e incluso lo podían expulsar si quisieran. Pero Lesly no estaba en el pueblo y eso (en estos momentos) era un punto a su favor, ya que la doctora Susana no echaría de menos su expediente.
Johnny no podía desaprovechar la oportunidad que le había dado el profesor García para entregar el informe de economía. Pero una vez que se sentó en el comedor y abrió el bolso, lo primero que saco fue aquella carpeta amarilla etiquetada por fuera con el nombre de Torres Lesly.
Adentro, no habían más de cuatros hojas. En la primera hoja se encontró con un formulario igual al que él había llenado en el consultorio de la psicóloga. Pero al echar un vistazo en sus datos personales (Nombre, número de teléfono, lugar de residencia) no encontró más información de la que ya sabía hasta ahora. Johnny lanza un suspiro largo, un poco por calmar la sensación de su estómago y otro poco por decepción. Tenía la esperanza que encontraría algún dato que le permitiera seguir buscando a Lesly.
Las siguientes tres hojas presentaban un resumen de las sesiones que Lesly había tenido con la doctora. La última había sido hace más de un mes y medio. Johnny comienza a leer. El cuchillo de su estómago cambió por una mano empuñada que se apretaba cada vez más a medida que avanzaba en la lectura. En una ocasión ha regresado a la primera hoja para asesorarse de que aquel no era su propio expediente.
La descripción que brindaba la doctora era igual a los problemas que estaba padeciendo Johnny: despertar a deshora, pesadillas constantes, agotamiento durante el día y quedarse dormido en lugares inapropiados (lo que la doctora definió como «narcolepsia»). La única diferencia a su situación, es que el acosador de los sueños de Lesly era un duende, en vez de un sujeto encapuchado. El resto era lo mismo, inclusive le habían recetado las mismas pastillas para dormir que a él.
Cuando Johnny termina de leer, cierra la carpeta y la coloca sobre la mesa de madera que adorna el centro del comedor. Ahora estaba seguro que sus pesadillas tenían que ver con Lesly. Mientras saca el frasco de pastillas del bolso se pregunta si le ayudaran a dormir. Pero aun no podía comprobarlo ya que tenía que hacer el informe de economía.
Prendió el ordenador portátil, y mientras iniciaba sesión se dirigió a la nevera para servirse un vaso de agua. Antes de empezar hacer el informe necesitaba digerir todo aquello. Aquel líquido cristalino estaba tan frio, que Johnny sintió como pasaba por su garganta y se acumulaba en su estómago congelando todo a su paso. De alguna forma lleno aquel espacio que ocupaba la mano empuñada.
Cuando se sintió más tranquilo, empezó a buscar información en páginas confiables de internet sobre la economía actual del país. Algo en lo que era estricto el profesor García era en que la información de los trabajos tenía que ser real y verificable. Eso lo había aprendido Johnny después de haber pasado dos semestres con él.
Hacer el informe no le tomaría más de un par de horas a Johnny, era un trabajo que le gustaba hacer y se le facilitaba mucho. Pero después de un momento de estar tecleando, empezó a ver borroso, como una cámara tratando de enfocar. En repetidas veces escribía palabras incoherentes en el computador.
- Me estoy quedando dormido – dice mientras corrige la última palabra que escribió mal.
Le faltaba un poco menos de la mitad, pero no podía quedar mal con el profesor. Así que se levantó al baño para lavarse la cara y espantarse el sueño. Dejó que dos manotadas de agua le humedecieran el rostro. Y después de secarse con una toalla blanca que sintió como una caricia, salió para culminar con el trabajo. Pero aquel ya no era su apartamento, ahora estaba en otro lugar.
La respiración de Johnny se empieza a acelerar. De pronto, se encontraba en medio de una sale de un apartamento más pequeño que el de él. Solo rellenaba aquel espacio un par de muebles pequeños, una mesita con una lámpara que iluminaba el lugar débilmente y un televisor encendido que trasmitía un partido de futbol.
PUM PUM PUM.
Johnny voltea a ver una puerta pequeña marrón de donde se produjo esos tres golpes y que al parecer era la entrada al lugar. Aquel ruido le hizo acelerar su respiración aún más, como si fuera posible. Se acercó lentamente a la puerta tratando de hacer el menor ruido. Por alguna razón no quería que lo que estuviera al otro lado de aquella barrera, supiera que él se estaba moviendo.
Antes de abrir la puerta, el chico decide ver primero por la mirilla. En el pequeño círculo logro divisar un angosto y largo pasillo de paredes blancas, y alumbrado por una bombilla que parpadeaba a su placer. Pero no había rastro de haber alguien.
De repente, un pitido que provenía de uno de los espacios del apartamento hizo sobresaltar a Johnny. Se dirige rápidamente a lo que parecía ser la cocina y cuando entra, una tetera que estaba sobre la hornilla, expedía vapor. El chico apaga la cocina y retira la tetera a un lado tomándolo con un trapo que estaba sobre un mesón.
Al regresar a la sala, se encuentra con que la puerta que habían golpeado anteriormente estaba totalmente abierta. Detrás de aquella madera se podía distinguir una sombra negra. Johnny no termina de decidir si salir corriendo, cuando la puerta empieza a cerrarse lentamente con un sonido rechinante que se sincroniza con un escalofrió que le sube por la nuca. Luego, se termina de cerrar de golpe con un sonido seco dejando a la vista aquel encapuchado del manto negro.
Esta vez Johnny no tenía a donde ir. Y es cuando perciben en el suelo un destello de claridad que proviene de una ventana de vidrio. Sin pensarlo mucho esta vez, se dirige de prisa para salir por ella. Abre la ventana hacia arriba. Al sacar el primer pie se percata de que está a unos tres pisos de altura. A un lado, hay una escalera de emergencia que lo invita a bajar. Johnny sale por completo apoyándose en un borde que solo le permite colocar los dedos de sus pies.
Cuando hecha un último vistazo al apartamento la cosa de los ojos amarillos estaba frente a él. De la impresión, el chico pierde el equilibrio, haciéndolo caer hacia el vacío. Pero antes de impactar con el suelo, un choque eléctrico le estremece todo el cuerpo haciéndolo despertar.
De nuevo estaba en su apartamento. Pero lo más extraño, es que estaba acostado en su cama completamente arropado. Johnny no recordaba nada después de haber ido al baño a lavarse la cara. Mucho menos de haberse acostado. Afuera ya está empezando a aclarar el día.
- ¿Qué hora es? – se pregunta, mientras busca su celular sin ningún resultado.
Se levanta de la cama y se dirige al comedor. La mesa estaba desordenada, tal cual la había dejado cuando se levantó al baño. Toma el celular que estaba al lado de su bolso y mira la hora. Ya eran las cinco y cuarenta. Prende rápidamente el ordenador preocupado por el informe que estaba haciendo. Al menos había guardado el avance, pero aún no estaba culminado. Se sienta para terminarlo.
Cuando escribe la última palabra, tenía el tiempo justo para ducharse y vestirse. Algo que hace en tiempo record. «Imprimiré el informe en la universidad» piensa a medida que guarda las cosas en su bolso y sale rápidamente a tomar el bus.
Por lo menos ya la suerte jugaba a su favor y cuando llego a la universidad faltaban siete minutos para la primera clase. Pero lo que sorprendió a Johnny fue ver a sus amigos reunidos en la entrada del instituto.
Javier estaba abrazando a Mery la cual tenía su cara oculta en el pecho de él como si la estuviera consolando. A un lado estaba Alex que también tenía una mano en la espalda de Mery mientras la movía en pequeños círculos. Este último fue el primero en voltear hacia el bus. Johnny lee en sus labios cuando dice:
- Muchachos, llego.
En ese momento Mery se separa de Javier y corre Hacia Johnny abrazándolo fuertemente. Él siente como se humedece su camisa con las lágrimas de ella.
- ¿Qué sucede Mery? – pregunta Johnny. Pero los sollozos no le permiten responder.
Johnny levanta la mirada hacia sus otros dos amigos que también tenían una mirada llena de lágrimas.
- ¿Qué pasa chicos? – les pregunta nuevamente.
- Es Marcos – dice al fin Javier con voz quebrada – Marcos está muerto.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 25 Episodes
Comments
Mildred Álvarez
waooooo y porqué la muerte se llevó a Marcos? espero que en ese lapso de tiempo que él se perdió en el sueño no haya sido que él sonámbulo haya salido a matarlo obligado por él encapuchado.
2024-11-29
0