Es increíble como el ojo percibe la tonalidad de los colores dependiendo del estado de ánimo de la persona, eso pensaba Johnny mientras contemplaba aquel cajón de metal de color marrón que simulaba la madera, o eso creía él. En realidad lo veía todo gris. Un gris que combinaba más con las lapidas que contenían los nombres de los muertos, que con el césped artificial que alfombraba las tumbas. Por momentos se anublaba su visión a causa de la humedad de las lágrimas.
A su lado derecho, estaba Mery aferrada a su brazo como si no pudiera mantenerse en pie por su cuenta. Él también se sentía igual pero le costaba admitirlo. Al otro lado, Javier miraba fijamente el ataúd, ocultando sus ojos tras unas gafas de sol a pesar de que el clima estaba opaco. Más allá, Alex por momentos pasaba saliva con dificultad, como si su garganta se hubiera cerrado por completo. Pero todos estaban ahí, dándole la última despedida a su amigo Marcos.
- A sido llamado a la gloria del señor – empezó hablar el sacerdote tratando de consolar a los presentes - nuestro hermano Marcos Cárdenas.
«¿En realidad había sido llamado por Dios? o ¿el encapuchado lo había matado?» Este pensamiento le produjo a Johnny una ira hacia él mismo, desde que se enteró como había muerto su amigo.
A Marcos lo habían hallado tirado boca arriba en la acera del edificio donde vivía, tenía la cabeza rota, rodeada por un charco de su propia sangre. Según lo que dijo la policía, se había caído de la ventana de su apartamento ubicado en el tercer piso de aquel edificio.
A Johnny se le arrugo el corazón de solo recordar que él había vivido la muerte de su amigo esa misma noche. Pero, ¿acaso había sido una premonición? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera huido y se hubiera enfrentado a esa cosa? Ya era demasiado tarde para averiguarlo… ¡Maldición!
- …quien en vida era un buen hijo – continuo diciendo aquel hombre de sotana blanca –, un buen hermano, un buen amigo, un buen estudiante y un buen deportista.
¿Cómo se atreve a hablar como si lo conociera? es como si ya tuviera un formato de discurso, alguien más calificado debería estar ahí al frente. Decía para sus adentros Johnny. En realidad estaba hablando su rabia. Él sabía que nadie se sentía con fuerza para poder asumir ese papel.
Johnny no soportaba los funerales, quería que todo acabara. Si era otra de sus pesadillas necesitaba despertar cuanto antes. Pero aún faltaba lo más doloroso.
Después de acercarse con sus amigos a los padres de Marcos para darles el “sentido pésame”, los cuatro chicos se formaron en una fila de personas que pasaban a mirar a aquel cuerpo sin vida como si fuera una pieza de museo. Delante de Johnny, dos mujeres pasadas de peso, hablaban de la muerte del difunto.
- No se sabe por qué quería salir el chico por la ventana – dice la mujer más gorda, la cual tenía una bufanda alrededor de su cuello para ocultar la papada –. Cuando la policía llego, la puerta de su apartamento estaba abierta.
- Según el vecino del piso de abajo – continuo diciendo la otra mujer de sombrero grande y negro – en la madrugada escucho unos ruidos extraños.
- ¡shhhhh! – lanzo Johnny de repente para callar aquellas dos mujeres. No tanto por respeto al dolor de los familiares, sino para calmar aquellas voces que eran como dedos gigantes que lo señalaban culpable de la muerte de su amigo.
Cuando le tocó el turno a Johnny de pasar a ver a Marcos las piernas no le respondieron. Su amiga que aún se encontraba agarrada a su brazo le dio un leve apretón para que supiera que ella estaba con él. Johnny la agarro más fuerte y se armó de valor para moverse.
Cuando miro a través de aquel cuadro de cristal, ahí estaba su amigo, acostado como si estuviera durmiendo. Estaba más gordo que como lo recordaba, tal vez era por la hinchazón. Su amiga Mery no aguanto la impresión y comenzó a llorar, apoyando su cabeza en el hombro de Johnny.
La mirada del chico bajo hacia el pecho de su amigo, en donde tenía apoyado sus manos sosteniendo un crucifijo. «Estaría más cómodo si lo hubieran vestido con su camisa de su equipo de futbol favorito, en vez de ese traje de saco que no era de su estilo». Pero que más daba, ya nada importaba.
De pronto, el pecho del difunto se inflo ligeramente. Johnny empezó a sentir un frio que recorría su cuerpo. Quizás Mery también lo había sentido porque levanto la cabeza.
- ¿Qué pasa? – pregunto su amiga sin que él la escuchara.
Johnny estaba conmocionado. Su mirada empezó a subir lentamente hasta la cara de su amigo muerto. Su respiración se aceleró cuando vio los ojos de Marcos abiertos totalmente.
- ¡Ayúdame Johnny! ¡Ayúdame! – gritaba Marcos con aquellos labios pálidos, mientras golpeaba con sus manos el vidrio de la ventanilla.
Johnny sin darse cuenta estaba temblando como si tuviera un ataque de epilepsia.
- ¡Muchachos a Johnny le pasa algo! – les grita Mery a Javier y Alex que estaban esperando su turno para pasar a ver a Marcos.
- ¡Está vivo! – balbucea Johnny con nerviosismo mientras trata de acercarse al ataúd para abrirlo, pero sus amigos lo toman de los brazos.
Mery le toma el rostro entre sus manos y lo obliga a mirarla.
- ¿Qué pasa Johnny? – le pregunta nuevamente.
- ¡Marcos está vivo! – los ojos de Johnny se movían rápidamente.
- No es verdad – dice Mery llorando – fíjate bien Johnny– le gira la cara hacia el muerto.
Cuando Johnny miro el ataúd, su amigo estaba otra vez con los ojos cerrados y las manos en su pecho. Sorpresivamente sintió una debilidad en su cuerpo que si no hubiera sido por sus amigos que lo sostenía todavía, se hubiera desplomado al suelo.
- Chicos, saquémoslo de aquí – dice Javier para evitar a todas las personas que los miraban extrañados.
- ¡Lo siento! – se disculpa Mery con los presentes mientras salen a un lugar más abierto.
Javier y Alex sientan a Johnny en un borde de ladrillo. Este se lleva las manos hacia la cara y empieza a sollozar. Levanta la cara cuando Mery llega con una botella de agua mineral.
- toma agua, eso te ayudara – dice Mery mientras le entrega la botella.
Johnny la recibe y toma dos grandes tragos que le cuesta pasar. Luego mira a sus amigos.
- Creo que es mi culpa chicos – dice en voz baja
- ¿de qué hablas Johnny? – pregunta Mery mientras se agacha frente a él para ponerse más a su nivel.
- Marcos está muerto por mi culpa.
- Todos sabemos que fue un accidente – le espeta Javier.
- Yo vi su muerte – dice Johnny levantando un poco más la voz – mejor dicho yo viví su muerte, el sujeto encapuchado de mis sueños lo mato.
Todos se quedaron callados atónitos.
- Se supone que no debo decir nada – dice Alex de repente – ya saben que mi padre es jefe de la policía, así que tomo el caso y ya están investigando que fue lo que ocurrió. Pero no debemos adelantarnos.
Johnny agacha la cabeza como si supiera que aquello no fuera a servir de nada. Mery le levanta la quijada con sus manos.
- Tranquilo, todo estará bien – le dice.
En ese momento Johnny siente que los están observando y comienza a recorrer el lugar con su vista. Pero todo lo que veía eran figuras de santos y ángeles sobre las tumbas que lo observaban como juzgándolo. De pronto, sus ojos se fijan en un hombre de suéter negro que estaba atrás de un árbol.
- ¿Qué tienes Johnny? – pregunta Mery pensando que le va a dar otro ataque.
- ¡Hey tú! – grita Johnny mientras se levanta rápidamente y se dirige hacia aquella persona.
El sujeto se da media vuelta y comienza a marcharse ocultándose completamente tras del árbol. Johnny se abre a correr, pero cuando llega a donde estaba el hombre no logra ver a nadie. Sus amigos llegan corriendo tras de él.
- ¿Qué sucede Johnny? – dice Javier agitado.
- Es solo que vi…- trata de explicar Johnny, pero tal vez había sido otra alucinación como la que había acabado de sufrir frente al ataúd de Marcos – no es nada. Creí ver a alguien.
- ¿Pero te sientes bien? – pregunta Mery preocupada.
- Sí, es solo el cansancio y todo esto de la muerte de Marcos – evade Johnny – creo que me voy mejor.
- ¿Estás seguro Johnny? – dice Mery – ¿no prefieres que te acompañe?.
- No tranquila, nos vemos luego – se despide Johnny mientras se aleja de sus amigos.
Todo estaba llegando demasiado lejos y mientras salía del cementerio pensaba que debía actuar lo antes posible y lo que fuera que fuera hacer, no podía esperar hasta el fin de semana.
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Updated 25 Episodes
Comments
Mildred Álvarez
mucho misterio,sería Jhonny quién lo mató posesionado por las alucinaciones que sufre.
2024-11-29
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