Capitulo 4

Johnny llega corriendo a la parada. Se junta a una concentración de gente que estaba bajo techo. Unos esperaban el transporte, otros solo escampaban de la lluvia que estaba cayendo sobre la ciudad.

No pasa mucho tiempo, cuando en la esquina se aproxima el bus que lo llevara a la universidad. El y otra persona sacan la mano empuñada solo con un dedo abierto. Como si señalaran hacia la carretera. Gesto que avisa al conductor que hay personas esperándolo.  Sube al bus que se detiene frente a él, le paga al conductor y se sienta al lado de un señor que le sede el asiento de la ventana.

Solo han recorrido tres cuadradas. Johnny se siente cansado. Los parpados le pesan como si en sus pestañas colgaran dos piedras. Pero está luchando para no quedarse dormido. Recuerda una vez que llego tarde a clase, porque se pasó de la parada de la universidad, luego le toco regresarse cuatro cuadras caminando. Este recuerdo le dibuja una sonrisa en la cara.

Incorpora la cabeza, la cual tenía apoyada en el vidrio de la ventana. El ambiente huele a humedad. Se lleva las manos hacia la cara y se estruja los ojos para espantarse el sueño. De pronto, el celular suena. El tono anuncia una llamada. Saca el teléfono del bolsillo. En la pantalla resalta el nombre de Mery. Johnny contesta.

- ¡Hola Mery!

-¡Hola Johnny! – Responde con esa alegría que la caracteriza - ¿hoy vas a ir a la universidad?

- Sí, ya voy en camino, ¿Por qué la pregunta?

- Estoy cuadrando con los muchachos para vernos después de clases, ya me confirmaron Marcos y Javier, faltan tú y Alex, ¿Qué dices?

- Creo que sí puedo, pero no me quedare mucho, recuerda que hoy trabajo en el club y mi jefe no me dará libre dos dias seguidos

- Si claro, está bien, si no… ¿podemos continuarla en el club? - dice Mery en tono de broma

- No me arriesgare que me boten del trabajo – responde Johnny con una risa.

- Dale, quedamos así entonces. ¡Chao!

Johnny cuelga el teléfono. Ya está por llegar a la universidad. Lo sabe por el inmenso letrero que dice: «Universidad Nacional Abierta de San Felix (UNASF)» en su entrada. Pide la parada y se baja del bus. La poca afluencia de estudiantes anuncia que ya es viernes.

Llega al salón cuando faltaban cinco minutos para las siete. La puerta ya estaba abierta. Al entrar observa que el profesor no ha llegado aún. Solo se encuentran algunos estudiantes que lo voltearon a ver en ese momento, como si hubiera entrado un extraño. Desde la fiesta siente que todos lo observan como si supieran algo que él no sabe. Se queda parado hasta que ve a su amigo Javier sentado en la tercera fila. Lo reconoce fácilmente por la gorra azul de la “Nike” que siempre lleva puesta. Y como si supiera que él le aparta un puesto se acerca para sentarse a su lado.

- ¡Hola Javier! – le dice Johnny dándole la mano con gento de saludo.

- Johnny, ¿no me digas que ya empezaste a estudiar para los exámenes? – se asombra por su aspecto.

- ¿Por qué lo dices?

- Es que tienes una cara como si te hubieran rescatado de una isla desierta, después de haber pasado largo tiempo en ese lugar.

- No he podido dormir, he tenido pesadillas y me he sentido raro desde el domingo pasado.

- ¿Crees que sea por lo que sucedió en el club?

- ¿A qué te refieres? – le pregunta Johnny, no se había atrevido a saber nada de esa noche, sentía que tal vez había hecho el ridículo. Además, nadie le había tocado el tema.

- Lo de la piscina - contesta Javier como si fuera algo obvio - ¿no me digas que no lo recuerdas?

- Siendo sincero recuerdo muy poco de esa noche, pero… ¿Qué fue lo que paso…

En eso entra al salón el profesor García interrumpiendo todas las conversaciones. Solo su presencia intimida. Es un señor próximo a los cincuenta años, que siempre viste con camisas mangas larga y un chaleco de lino. Llevaba el maletín en su mano derecha y caminaba como si hubiera llegado demasiado tarde. Apenas se calma el bullicio de los estudiantes, el profesor empieza a hablar con esa voz burlona.

- ¡Buenos días jóvenes!, espero estén preparados para estas semanas que nos esperan, como ya saben se nos acercan los últimos exámenes y muchos no van muy bien que digamos, tienen que esforzase si no me veré obligado a reprobarlos – dice con esa cara de malicia.

La voz del profesor se apaga en los oídos de Johnny, pareciera que le bajaran el volumen a una radio. En su cabeza solo hay espacio para un pensamiento «¿qué sucedió el día del reencuentro universitario?», se preguntaba una y otra vez. Trataba de recordarlo. Así estuvo las dos horas de clase, sin prestar atención a lo que decía el profesor.

Cuando termino la clase, Johnny se voltea hacia Javier con intenciones de continuar la conversación que tenían antes de entrar el profesor, pero su amigo ya se estaba colgando el bolso en la espalda para salir a su próxima clase.

- ¿No me vas a decir que sucedió el domingo? – pregunta Johnny mientras guarda sus cosas en el bolso.

- No tengo tiempo ahora, tengo clases de estadística – dice Javier – pero… ¿nos vemos con los muchachos más tarde?

- Si claro la reunión de Mery.

- Entonces nos vemos allá – dice Javier saliendo del salón.

Johnny sé queda con esa duda nuevamente. Y como si fuera un acto reflejo que realiza siempre cuando algo le preocupa. Se lleva las manos hacia su camisa para sentir el colgante de su collar que siempre lleva por dentro de la ropa, pero solo encuentra su pecho. Se le ha extraviado. Eso es otro misterio sin resolver del día del reencuentro. De inmediato, como si ante sus ojos encendieran un letrero de neón, en su mente se alumbra el nombre de una persona. Lesly Torres.

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Comments

Mildred Álvarez

Mildred Álvarez

La chica le quitó el collar, seguro este es una contra,para alejar las pesadillas y las cosas malas.

2024-11-29

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