Capitulo 6

El ambiente seguía frío. A pesar de que el cielo había dejado de mojar la cuidad, las nubes caprichosas no habían dejado pasar los rayos del sol para secar los charcos de agua que aún perduran en el suelo.

Johnny se encuentra sentado en la parada de bus, a media cuadra del cafetín donde ha quedado con sus amigos. Se pregunta si debería entrar. Algo internamente no quiere saber qué había ocurrido esa noche, esa fuerza lo había hecho sentarse en ese lugar durante cinco minutos pensando, solo contemplando el movimiento de la ciudad: Un hombre de traje compra cigarrillos en la gaceta cerca de la parada del bus, dos chicas de secundaria vestidas con el uniforme del instituto que se desviaron de camino a su casa para pasar un rato, una pareja de enamorados que caminan por la acera del frente, hablan mientras observan a su hijo de unos seis años que corre algunos pasos antes que ellos.

Esta última familia le hace recordar a él de joven, cuando por primera vez fue al bosque con su padre. Johnny corría para todas partes curioseando y cuando estaba demasiado lejos de su progenitor, el hombre gritaba su nombre con voz autoritaria. Todavía cree escuchar la voz de su padre que retumba en su cabeza. En realidad la tenía demasiada fresca debido a la pesadilla de anoche. Era lo que más le preocupaba.

Recordar a su padre era el impulso que hacía falta para tomar una decisión. Y como si un resorte lo lanzara hacia arriba, Johnny se paró de la silla para dirigirse a donde estaban sus amigos.

Johnny se para un instante frente a la puerta del cafetín. Aquel lugar que durante meses visita con sus amigos. Lo habían convertido en el lugar de reunión. El sitio era pequeño pero acogedor, tenía unas pocas mesas y una barra de atención; los grandes ventanales de vidrio permitían ver el interior desde afuera, con una decoración de los años 80 y 90, una buena época.

Se resigna a abrir la puerta. Al entrar, un poco de fisgones lo voltean a mirar. Sus amigos están en la mesa del rincón. Johnny avance hacia ellos, no antes sin hacer una breve parada en la barra.

- ¡Buenas tardes Ana! – le dice Johnny a la chica que atiende la barra.

- ¡Hola Johnny! ¿Qué te ofrezco?

- ¡Un café por favor!, tu sabes cómo me gusta – le extiende un billete.

- Con leche y una cuchara de azúcar – confirma la chica - ya te lo llevo.

 Ese era otra cosa que le gustaba del lugar, se notaba que se preocupaban por conocer los deleites de sus clientes.

El hombre continuo su camino hacia la mesa, antes de llegar, sus amigos se giran para mirarlo, la última en voltear es Mery la cual estaba frente a él de espaldas.

Esa chica de piel canela, ojos color café y de pelo castaño, que con solo su presencia brindaba un ambiente de alegría. Había sido la última en unirse al grupo, tan solo hace un año, pero era la mejor amiga de Johnny. Se habían entendido tan bien que parecían novios, eso decían los demás.

- ¡Hola chicos! – dice Johnny mientras se sienta cara a Mery.

- Pensábamos que ya no venias – reclama Marcos.

- ¡Disculpe! El profesor se ha extendido un poco.

- Seguro era el profe Quiroz – dice Alex.

Johnny afirma con la cabeza.

El joven no quería mirar a los ojos a su amiga Mery, sabía que ella leería su estado de ánimo con tan solo observar su aspecto, aunque intentara de ocultarlo. Pero ya era demasiado tarde cuando Johnny la miro su rostro reflejaba preocupación.

- ¿Cómo has estado? – pregunta Mery mientras extiende su brazo para tomar la mano de Johnny.

- Un poco agotado.

- Si Javier ya nos ha contado lo de tus pesadillas, ¿y crees que sea por lo del Domingo?

- Johnny no recuerda nada de esa noche chicos – interrumpe Javier antes que Johnny conteste.

Todos se miran en un silencio incómodo.

- ¿Qué recuerdas exactamente? – corta el silencio Alex.

- Después de la sexta cerveza – empieza a contar Johnny, mientras Ana le coloca una taza de café frente a él sin estorbar demasiado – me sentí un poco mal, el calor invadió mi cuerpo, así que decidí salir a la piscina a tomar aire, allí me recosté en una de las sillas playeras y cerré los ojos. Creo que me quede dormido, porque luego…- vacila un poco mientras piensa si debe contar lo del sueño. Se retracta – cuando abrí los ojos estaba acostado en el suelo y todos los del club me miraban. Creo que perdí el conocimiento y no recuerdo más nada hasta que desperté en mi apartamento al otro día.

- En realidad no te perdiste de mucho – bromea Javier.

 Pero nadie se rio esta vez.

-  Después que te fuiste al área de fiestas –Mery se inclina hacia Johnny apoyándose en la mesa con sus brazos– Carlos le pidió a la chica nueva que te siguiera.

- ¿A Lesly? – pregunta Johnny.

- Si, ellas nos contó: que cuando salió al área de fiestas, tú te estabas sentando en una de las sillas, ella te indico que no podías estar en ese lugar y tú solo la miraste por unos segundos, luego te paraste y caminaste hasta el borde de la piscina, parecía que ibas a vomitar porque te quedaste ahí parado con tus manos apoyado en las rodillas y la cabeza mirando el agua, o algo así.

- No recuerdo nada de eso – Dice Johnny asombrado.

-  Lesly dijo: que tu cuerpo no aguanto el peso y caíste de clavado a la piscina. Ella se llenó de nervios y no sabía qué hacer, así que sin pensarlo mucho se lanzó al agua para sacarte, pero no podía contigo y se empezaron ahogar los dos. Ella como pudo empezó a gritar y pedir ayuda, no sabe cómo, pero alguien del bar la escucho. Todos vimos el alboroto y salimos corriendo. Cuando llegamos a la piscina te estaban sacando del agua. No respirabas, ni reaccionabas. – Los ojos de Mery se colocan llorosos y la voz se le quiebra – pensé que estabas muerto, y por un momento así fue. Pero un chico de la multitud que sabía primeros auxilios empezó a reanimarte con respiración boca a boca, después de unas cuantas repeticiones, botaste una bocarada de agua y comenzaste a toser.

- ¡Lo siento mucho! – Dice Johnny mientras toma una servilleta y le seca las lágrimas a Mery que le recorren por la mejilla - ¿y cómo llegue a mi apartamento?

- Esperamos en el club hasta que recobraras tu color, ya que estabas como un papel de blanco – sigue contando Mery – Carlos se ofreció a llevarte en su carro, así que lo esperamos a que cerrara el lugar. Te llevamos hasta tu apartamento y yo me quede contigo para asegurarme que estuvieras bien. Dormí un poco en tu sofá y luego me levante muy temprano para irme, no antes sin observar que estuvieras tranquilo durmiendo.

-¡Gracias en verdad chicos! – dice Johnny – sé que no fue fácil para ustedes.

- Ni lo menciones – contesta Marcos – pero si nos vuelves a dar un susto de esos, la próxima vez, te dejamos botado.

Todos empiezan a reírse, aunque fue un mal chiste.

- Otra cosa – Johnny levanta su taza de café – ¿alguien tiene de casualidad mi collar?, es que lo perdí también esa noche, y ya fui para el club pero no está allá. 

-Ya que lo mencionas - dice Mery – cuando te sacaron de la piscina no lo tenías.

- ¿Estas segura? – Johnny frunce el entrecejo.

- Sí, como obviar esa cosa tan extravagante – señala Mery, a ella nunca le había gustado el collar de Johnny, le parecía que perteneciera a un brujo.

- ¿Alguno ha visto a Lesly?, tal vez ella sepa algo.

Todos niegan con la cabeza.

- ¡Marcos!, ¿por casualidad le pediste su número celular? – pregunta Johnny mientras se gira hacia él.

- Esa Gallina no tuvo valor – interrumpe Javier.

- ¡tú cállate! – Protesta Marcos – si no fuera por el incidente con Johnny lo hubiera conseguido.

Los dos amigos empiezan una discusión infantil, Johnny y Mery se ríen mientras los miran. De pronto todos se callan cuando Alex habla.

- ¿Y Carlos?

- El martes fui al club para preguntarle y me dijo: que no había visto nada cuando limpio.

- Me refiero a que él debe de tener el número de Lesly, tuvo que pedirle sus datos para contratarla ¿no creen? – señala Alex

- Tienes razón mi amigo – aplaude Johnny

- Por eso eres el erudito del grupo – Javier le alborota el cabello a Alex.

- ¡Déjame!

- Bueno muchachos me tengo que ir – Johnny le da un último sorbo al café – ya mi turno en el club esta por empezar.

- Si obtienes el número de Lesly dáselo a Marcos, ya que el no pudo pedírselo – bromea Javier, y los dos reanudas la discusión anterior.

Johnny se levanta, mientras se sonríe al ver a sus amigos que parecen niños peleando por su turno para jugar «PlayStation».

Cuando Johnny pasa por el lado de Mery, ella lo toma del brazo en la altura de la muñeca, con un pequeño jalón que hace voltear la vista del hombre.

- ¿Seguro que no recuerdas más nada de esa noche? – pregunta Mery mirándolo a los ojos.

- ¡Seguro! – miente Johnny

En realidad si recordaba algo más, pero no estaba seguro si aquello había sido un sueño o era real. Después de lo ocurrido esa noche, no todo era horrible, algo bueno guardaba solo para él.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play