Esta vez no hubo pesadillas, tampoco hubo recuerdos, mucho menos un espectro en su cuarto, simplemente no había podido dormir. Cada vez que se despertaba pensando que ya era hora de pararse solo había transcurrido veinte minutos. Así se la pasó toda la noche, dando vueltas en la cama, buscando alguna comodidad. Tan pronto se acercaba la hora para sonar el despertador a Johnny ya le fastidiaba la cama, así que se paró más temprano de lo normal para ir a la universidad.
Ahora estaba sentado en medio del salón, con la mente en blanco. Aún faltaban quince minutos para iniciar la clase. Pero agradecía estar en compañía de otras personas. Tal vez la inquietud era por salir de la soledad de su apartamento.
A Javier le sorprendió ver a su amigo tan temprano en la universidad cuando entro al salón. Johnny siempre llega cinco minutos antes o justo a la hora, pero nunca tan temprano.
- ¿Te caíste de la cama? – pregunta Javier dándole un golpecito a Johnny en el hombro para saludarlo.
- ¡Hola Javi! – Johnny acentúa con la cabeza – necesitaba aire fresco y Salí temprano del apartamento. Así que me vine caminando.
- ¿No te basto con la caminata del fin de semana? – y antes de que Johnny preguntara, Javier añadió – Mery me conto que fueron al Mirador.
- Si, es una buena caminata. Aún me duelen las piernas un poco.
- ¿Dónde? ¿Aquí? – dice Javier clavándole un dedo en el muslo derecho de Johnny.
- ¡Ahh! Quieto – Johnny trata de esquivarlo.
Javier comienza a reírse.
- Y cuénteme ¿hablaste con Lesly? – dice Javier sentándose en el puesto de al lado de Johnny.
- Parece que Mery te puso al día con todo.
- No. ¿Por qué? ¿Paso algo? – Javier frunce el entrecejo.
- El fin de semana fui a buscarla a su casa, pero parece que salió de la ciudad el martes y desde entonces no ha vuelto.
- Ósea que los rumores son ciertos.
- ¿A qué te refieres? – Johnny vira hacia su amigo que ha robado toda su atención.
- Ayer estuve en una fiesta y escuche decir que ella convenció a los directivos de la universidad para presentar los últimos exámenes de forma semipresencial – Javier se acerca un poco más a Johnny para evitar que alguien más escuche – al parecer sufre de algún trastorno – se golpea la cabeza con un dedo.
- ¿Cómo así?
- Ella estaba en sesiones con la psicóloga de la universidad – Javier se aleja nuevamente - pero no pude oír más nada.
- ¿y qué es eso de semipresencial?
- Pues recibe clase en su casa por internet y solo viene a la universidad un día para presentar el examen.
«Lesly debe volver a la universidad» le cruza por la mente a Johnny, reflejando su emoción en la cara. Debía aprovechar ese día para hablar con ella.
- ¡Buenos días jóvenes! – dice el profesor García a viva voz mientras entra al salón.
- Parece que no fuiste el único que se cayó de la cama – señala Javier incorporándose bien en el asiento.
Johnny se sonríe.
- Con la clase del viernes ya hemos cubierto todo el contenido de la materia – continua hablando el profesor mientras coloca su maletín sobre el escritorio – hoy solo he venido para que me entreguen sus informes y si tienen alguna duda con un tema de la materia, la podemos aclarar. Pero primero lo primero, así que entreguen sus informes.
Johnny no sabía de qué informe estaba hablando el profesor.
- ¿Cuál informe? – Johnny le pregunta a Javier.
- El que envió el viernes sobre la economía actual del país – dice Javier sacando una carpeta del bolso - ¿no lo hiciste?
Johnny negó con la cabeza. En la última clase él había estado presente solo en cuerpo, ya que su mente estaba ocupada pesando en lo que había pasado en el club.
- ¿me puedes incluir en el tuyo? – le dice a Javier en voz baja.
- Lo siento, pero es individual…
- ¡Javier! ¿Vas a entregar tu informe? – interrumpe el profesor que los estaba mirando desde hace rato.
- Si, ya voy – contesta Javier dirigiéndose hacia el profesor y colocando la carpeta en la montaña de informes que ya reposaban en el escritorio.
- Bueno si tiene alguna pregunta, es momento de que la hagan. - Señala el profesor mientras saca un marcador de su bolso.
Pero como era de esperarse casi nadie había estudiado. Parece que es una regla general de los estudiantes empezar a estudiar a última hora. Solo los más sobresalientes del salón realizaron un par de preguntas. Lo cual Johnny no entendió nada ya que era sobre la última clase. Pero como siempre lo hace, buscaría información por su cuenta.
- Si no tienen más dudas entonces nos vemos en el examen dentro de dos semanas – recalca el profesor mientras toma los informes – estaré en mi oficina en el horario de clase por si tienen alguna duda – empieza a caminar hacia la salida, pero cuando pasa por el lado de Johnny se dirige a él – me puedes esperar cinco minutos aquí, voy a dejar esto en la oficina – levanta un poco la pila de informes – necesito hablar contigo.
- ¡Uuuy! Parece que es serio – dice Javier tras ver al profesor salir por la puerta – no quisiera estar aquí cuando vuelva.
- ¿En verdad me vas a dejar aquí solo?
- Sip – Javier se cuelga el bolso en la espalda – además tengo otro trabajo por imprimir.
- ¡Gracias! – le reprocha Johnny irónicamente mientras lo ve salir del salón.
- cuando quieras amigo – Javier levanta una mano siguiendo la ironía.
Una vez que queda solo en el salón, Johnny cruza sus brazos sobre la mesa y apoya su frente sobre ellos mirando al piso. Se queda pensando «¿qué quera hablar el profesor conmigo?». Da un profundo suspiro y cierra los ojos.
Un sonido extraño lo alerta, y abre los ojos de nuevo. De repente ve como un marcador rojo que rueda por el piso choca con su zapato. Johnny incorpora su cabeza y mira para todos lados, pero estaba solo. En medio de la pizarra acrílica estaba escrito con el mismo color rojo del marcador «YA ERES MIO».
Johnny se tensa un poco.
- Muy graciosos Javier – grita mirando hacia la puerta, pero su voz hace eco en el silencio.
El corazón empieza a acelerarse cuando comienza a ver que las mezas y sillas emprenden a sacudirse como si hubiera un terremoto. De pronto, estallan para todos lados iniciando desde la primera fila y dirigiéndose como una ola hacia Johnny.
El chico no aguanta el pánico y se abre a correr hacia la salida. Pero al salir choca de frente con el profesor que ya venía de regreso.
- ¿Qué pasa Johnny? – el profesor trata de acomodarse un poco mientras recobra la compostura.
- Lo siento profesor… es que… - Johnny mira a dentro del salón, el cual estaba totalmente normal. Las sillas y mesas estaban en su lugar. Incluso la pizarra estaba en blanco – no es nada.
-No parece ser nada – el profesor le hace una seña para que entren al salón – Johnny he notado que desde la semana pasada has estado distraído en mis clases – se dirige a su escritorio para sentarse – además hoy no me entregaste tu informe el cual vale el veinticinco por ciento del examen final. Si fuera cualquier otro estudiante no me preocuparía tanto, pero te conozco de algunos semestres atrás y sé que no eres así. Si tienes algún problema me puedes contar.
- En serio no es nada profesor. Le prometo que estudiare para el examen para recuperar la nota.
- Eso espero Johnny. Mi intención no es perjudicarte, así que te daré hasta mañana para que me entregues el informe – el profesor saca una tarjeta de su bolso y se la entrega a Johnny – sin embargo, si te está pasando algo debes buscar ayuda. La psicóloga de la universidad es muy buena en su trabajo.
- ¡Gracias profesor! – Johnny agita la mano con la que sostenía la tarjeta y frunce los labios – bueno me tengo que ir – dice mientras levanta su bolso.
- Por lo menos piénsatelo – dice el profesor mientras acompaña a Johnny a la salida.
El profesor tenía razón. La situación estaba yendo muy lejos y hablar con un profesional podría ayudar. Johnny era cerrado hasta con su madre y contarle sus problemas a un desconocido no le parecía. Pero esta vez tendría que hacer una excepción. La tarjeta de presentación que le había dado el profesor era de la psicóloga de la universidad. Tal vez la misma que atendía a Lesly.
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Comments
Mildred Álvarez
Es mejor que busque ayuda profesional.
2024-11-29
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