capítulo 14

El capítulo donde pierde su virginidad Velkan está en la otra, pregúnten cómo se llama.

Despertaron al día siguiente y eso porque tocaron a la puerta y gritaron que ya estaba el desayuno.

— No hemos quedado dormidos —dijo Kan después de bostezar—. Dormiste mucho, siempre eres el primero en estar abajo.

— Bueno, nunca me había sentido tan agotado. Nuevamente, gracias por hacerme vivir esta experiencia.

— Y a mí por permitirme ser la elegida. Ahora hay que levantarnos, no querrás que entren como la vez pasada.

— Jajaja, cierto, eso no me gustaría. Mm… ¿quieres bañarte conmigo?

— Será un placer.

Se levantaron y se miraron desnudos. Ella se acercó a él y le dio un beso, y con su dedo índice lo guió hacia el baño. Ya estando allí, se ayudaron a bañar mutuamente. Él sentía algo diferente en su interior, se dijo que parecía niño, con una felicidad infinita al recibir ese regalo anhelado y no quería perderlo. Le dio besos en el rostro de Erea, la brazo y se quedaron así por un rato bajo el agua. Una vez que salieron, se vistieron y bajaron agarrados de la mano. Él la veía a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja, le venía diciendo que con lo que ella se pusiera se veía hermosa, pues por primera vez llevaba puesto un vestido amarillo del color que tanto le gustaba, y su cabello suelto con un tono en sus ojos amarillo y sus labios con un toque de brillo. Ella se sentía extraña, pero sabía que ella era así, que no tenía que aparentar nada con él. Una vez que llegaron a la mesa, todos los esperaban impacientes para ver el nuevo rostro de su hijo y hermano.

— Buenas tardes —dijo Emiliano en tono burlón—. Lo siento, bueno me… nos quedamos dormidos.

— Mía mor, no te preocupes —dijo Esme—. Siéntense los dos y cuéntame, Erea, ¿te gustó la sorpresa de Velkan?

— Me encantó, jamás, de verdad jamás, alguien había hecho algo tan lindo por mí. Gracias a las dos —dijo mirando a Esme y Elda.

— De nada, luna —dijo Elda feliz.

- ¿Luna?

- Sí, lo digo por tu cabello. Además, por fin serás mi cuñada - comentó nuevamente Elda con un bocado en la boca.

- Pues sí, seremos cuñadas el tiempo que tenga que durar.

- ¡Qué emoción! Por fin tendré una hermana. Oye, por cierto, Luna, te ves hermosa con ese vestido.

- Gracias, Elda.

Tanto Dragos como Emiliano miraron a Velkan y los dos notaron que estaba diferente. Esmeralda le tomó la mano debajo de la mesa, pues conocía bien a su hijo y sabía que le daba vergüenza levantar la vista y verlos a todos. Él volteó a verla y ella movió su boca para decir "TE AMO". Velkan no tenía la confianza como con su padre para hablar de muchos temas, pero sabía que su madre siempre le diría palabras que lo hicieran sentir seguro. Así que levantó la vista y vio a todos en la mesa que reían y platicaban unos con otros. Miró a su madre nuevamente y le dio un beso en la frente para también decirle "TE AMO, MADRE".

Después de desayunar en familia por primera vez entre semana, se retiraron a trabajar. Velkan manejaba mientras Erea venía de copiloto. Estaban a unos 5 minutos de llegar a las oficinas cuando llegaron al estacionamiento. Antes de bajar, Erea bajó el asiento del conductor y en un movimiento se subió arriba de él a horcajadas. Le sacó rápidamente su virilidad para montarlo. Desde que venían en el auto, ella ya se había imaginado aquella escena, por lo que ya estaba más que preparada, y comenzó ese vaivén. Inmediatamente, su virilidad se levantó al contacto de su femineidad, así que los dos disfrutaron. Para enseñarle a no venirse tan rápido, ella dejó de moverse y le dijo: "Respira y trata de aguantar como si cuando no quieres que se te salga la pis". Él así lo hizo, duró un poco más que el día anterior, pero le faltaba más. Y ella, para poder llegar a su clímax y hacerlo los dos, le pidió que le tocara en círculos aquel botón. Así, entre movimientos y toqueteos, los dos llegaron al clímax esperado.

— Me tomaste desprevenido —dijo Kan con la respiración agitada— para comenzar a darle besos en el rostro a ella.

— Ni sabes las ganas que tenía de hacértelo así, ¿te gustó?

— ¿Me lo preguntas en serio? Me encantó. Ahora, dura más. Gracias. Quiere decir que tengo que aguantar así siempre.

— Sí, además, ayuda mucho que cambiemos de posición, que dejes de moverte o pasemos a los arrumacos y después sigas. Eso te ayudará bastante.

— Entiendo, eso haré.

Los dos bajaron del auto y ella se acomodaba el vestido mientras él se acomodaba el pantalón y su saco. Lo que no esperaba Erea era el cambio automático de Velkan para con ella una vez que entraron por aquella puerta.

— Pida por favor, señorita Erea, que preparen el comedor y pidan pizzas para comer todos.

Erea, sorprendida por las palabras que salieron de la boca de Kan, solo contestó: —Enseguida, señor.

Erea no se explicaba cómo había sido el cambio tan rápido. Es como si le pusieran el mismo disco de hace días. "¿Qué estaré haciendo mal?", pensó ella. Así siguieron trabajando hasta la hora de la comida, que ella mandó a llamar a todos. Velkan sabía que una cosa era el trabajo y otra la relación que acababa de comenzar con Erea. Él no pasó por alto la actitud de Erea con él y recordó que no habían hablado sobre ese tema. "Ella tiene que separar una relación laboral de la relación de pareja", se dijo para sí mismo.

— Ya en el comedor, Velkan tomó la palabra: —Buenas tardes a todos. Espero les gusten las pizzas, pues no sé el gusto de cada uno de ustedes. A partir de hoy, los días lunes, esté yo o no, el comedor será para que todos coman y convivan por cuenta de la empresa, y así nos podamos conocer un poco más, empleador y empleados. Y quiero que le den las gracias a mi novia Erea. Creo que merece un aplauso, ¿no creen?

Todos comenzaron a aplaudir, y Velkan se acercó caminando a ella para darle un beso en la boca, cosa que nunca se imaginó hacer frente a muchas personas.

— ¿Quieres una rebanada de pizza? —le pregunto amorosamente, mirándola a los ojos.

— No tengo hambre, gracias —contesta Erea indiferente.

— Bien, pensé que me presentarías a tus amigos.

— En serio, estás así como si nada. Ahora, si me hablas bien...

— No sé qué quieres, Erea. Esto lo hice por ti, no para que me ayudes. Lo haré por mí mismo. Cuando tengas ganas, hablaremos.

Y Velkan la dejó ahí sola, mientras vencía su miedo y hablaba con sus trabajadores. Ellos jamás se imaginaron que ese jefe tan serio e indiferente los estaba haciendo sentir agradables y en confianza. Por primera vez, Velkan se sintió aceptado y reía como lo hacía solo con su familia. Estaba muy contento. Después de comer, todos se despidieron y siguieron cada uno en sus trabajos correspondientes. Pero cuando él entró a su oficina, vio a una Erea vestida nuevamente de negro y no le dirigió la palabra más que para trabajo, hasta que llegó la hora de irse.

¿Qué pasará con estos dos? ¿Él habrá hecho mal en comportarse así con ella? ¿Ella exagera al grado de hacer un berrinche y ser como antes? Me encantaría saber sus opiniones. No se les olvide votar para subir más seguido capítulos.

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Comments

Sil Misaky Ibarra

Sil Misaky Ibarra

Hola quisiera leer el cap ese alguien me manda porfis

2024-05-18

0

MARYORI SEGOVIA

MARYORI SEGOVIA

también quiero el capitulo autora por favor

2024-01-22

0

Victoria Castro

Victoria Castro

en cuál aplicación puedo leer el capítulo donde se entrega a Erea?

2024-01-01

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