capítulo 11

Otro día más y para Velkan fue como si nada hubiera pasado. Se encontraban ya trabajando en la oficina cuando Velkan la llamó.

— Erea, necesito los documentos del mes de marzo y abril del año pasado. Algo no cuadra aquí y el contador necesita las facturas de esos periodos —dijo con una mano tocando sus sienes.

— Claro, ¿algo más que necesites?

— Eso es todo… bueno, en realidad, ¿comerás con los trabajadores?

— Ya sabe, señor, que siempre como con ellos —con voz indiferente y apagada preguntó— ¿Por qué? ¿Necesitaba algo en especial?

— Quiero saber si quieres comer conmigo.

— Con su semblante cambiado y una voz más alegre contestó— Me encantaría. Tendré que cancelar con mis amigos.

— Está bien, te espero en el auto a las 2.

Después de que salió Erea de la oficina, le comentó a sus amigos de la obra que no podría comer ahora con ellos, ya que el jefe la llevaría a comer. Aunque todos le hicieron burla, le dijeron que la extrañarían.

— Adiós, chicos.

— ¿Dónde aprendiste el español?

— Bueno, soy una chica muy inteligente y déjame decirte que Alberto, un trabajador que está en esta empresa desde que Dragos la formó, es muy bueno enseñando.

— Pues lo estás haciendo bien, te felicito.

— Gracias, amor.

— ¿Por qué me dices amor?

— ¿Te molesta?

— No, pero es raro.

— ¿Raro por qué?

— Porque no somos pareja para que me llames así.

— ¿Quieres que seamos pareja?

— Bueno, yo no dije eso.

— No directamente, amor. Por mí no hay problema de ser tu novia. El problema era tu guapo.

— ¿Quieres pedir o te ayudo?

— Ayúdame, por favor.

— Te recomiendo que pruebes los chiles en nogada, son muy ricos, o el mole poblano.

— Mmmm, lo que tú pidas, comeré yo.

— No te gusta el restaurante.

— Es muy bonito, pero no es mi estilo, ¿entiendes?

— Lo siento.

— No te disculpes, amor. ¿Qué te parece si compramos unas pizzas y nos regresamos a la empresa y comemos?

— ¿De verdad?

— Eso me gustaría más.

— Excelente, me agrada mucho tu propuesta.

Los dos salieron de ese restaurante para comprar las pizzas, pero lo que no se imaginaba Velkan era adónde lo quería llevar a comer las pizzas.

— ¿A dónde vas, amor?

— ¿Vamos a la oficina, no?

— No, mi amor. - Lo tomó de la mano mientras con la otra llevaba las cajas de pizzas y ella en otra el refresco - No digas nada y actúa normal. Sí, me extrañaron muchachos.

— Regresaste, linda... - dijeron todos y a la vez se callaron.

— Bueno, quiten esas caras. Ya conocen al jefe.

— Buenas tardes, señor Kovacs.

— Buenas tardes, señores.

— Trajimos pizzas para comer que trajeron ustedes.

— Bueno, trajeron mole, calabazas poblanas, papas con longaniza y huevos duros - dijo Alberto.

— Qué rico. ¿Quiere algo en especial, señor Kovacs?

— Bueno, no sé. Podemos hablar un momento, señorita Erea.

— Claro, esperen muchachos.

— ¿Puedo saber por qué me trajiste aquí?

— ¿Te molesta comer con ellos?

— Sí, se supone que no nos mezclamos con los trabajadores.

— Todo lo lindo que vi en ti lo acabas de tirar a la basura, y me decepciona, señor Kovacs. Es como todos los demás. Disculpe que lo haya mezclado con los trabajadores, ya que yo también soy una trabajadora más. No volverá a suceder, y de verdad lamento mucho que no coma por mi culpa. No lo molestaré más. Buenas tardes.

Eres regresó con los trabajadores, pero ya no sonreía como antes. Está triste y enojada. Velkan había demostrado que era como todos los hombres de dinero que conocía. Por otro lado, Velkan estaba igual. Necesitaba estar cerca de esa mujer porque se sentía incompleto. Ya no lo podía ocultar más. La amaba. Ya tenía ahí tres meses y había platicado con ella de varias cosas, claro no todo, pero sentía que los dos tenían confianza. Tenía que arreglar ese malentendido con ella y tenía una vaga idea de qué hacer, pero necesitaba la ayuda de una mujer.

Había llegado la hora de terminar la jornada laboral. Erea salió rápidamente de la oficina y ya estaba afuera hablando con sus amigos del trabajo. Lo raro es que ella creía que Kan seguía en la oficina, pero él ya había salido desde hace tres horas y nunca le dijo nada. Se acercó Alberto.

— El señor Kovacs me dijo que te llevará a casa, linda.

— ¿Cómo? Él ya se fue, ¿a qué hora?

— Cuando te mandó por los planos a la otra plataforma, él se fue y me pidió que te llevara.

— No lo puedo creer, se deshizo de mí.

— Siempre he pensado que involucrarse con el jefe no trae nada bueno.

— Sí, creo entender por qué. Entonces llévame, solo porque todavía me da miedo la ciudad.

— Ja, ja, ja, sí, y eso que aquí es una zona muy segura y limpia.

Después de una hora en llegar a la casa Kovacs, la dejó en la puerta, se despidió de ella y se llevó el auto. Erea estaba molesta y decepcionada a la vez, pero lo que no se esperaba es lo que Velkan le tenía preparado.

POR OTRO LADO,

— ¿Estás en casa, hijo? ¿Pasó algo? -preguntó Esme preocupada-.

— Sí, madre. Tengo escasamente 3 horas para declararme y pedirle a Erea que sea mi novia.

— Oh, mi vida, por fin ya lo aceptaste.

— Mamá, ya lo sabías.

— Mi vida, te parí, así que te conozco y sé que eres un cabezota. Dime, ¿qué quieres hacer?

— Quiero algo con globos, negros y blancos. Sabes, se enojó conmigo y necesito que se ponga contenta conmigo y no tengo idea de cómo hacerlo. ¡Me ayudas!

— Sabes que siempre te ayudaré. Dime, ¿qué fue lo que pasó?

Velkan le contó todo lo que pasó y no supo cómo reaccionar, así que su madre solo lo abrazó para decirle al final que tenía que ser sincero con Erea, pues una buena relación se basa en la honestidad y la confianza, y que es mejor aclarar las cosas desde el inicio. Después de esa charla, se pusieron a arreglar el cuarto de Velkan. Se unió Elda y terminaron en menos de tres horas. Esmeralda les ordenó a todos dejarlos solos para que su hijo se sintiera libre de poder hacer lo que fuera hacer.

Más populares

Comments

Ana Maria Marin Alvarado

Ana Maria Marin Alvarado

me gusta la novela pero ya pon al Protagonista más relajado 😉

2023-07-06

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play