capitulo 32-33

CAPITULO 32

La fiesta estaba animada, pasaba temas movidos folclóricos para que los presentes bailen y después pasaban a los tranquis para que disfruten de las comidas ofrecidas.

- Esta muy rico todo. Lo expreso con admiración la Gringa.

- Hay no se cómo comes tanto y no se te nota nada. Le dijo Mirna observando como, la Gringa, hiba por el postre después de haber comido dos platos de asado con ensalada.

- No me preocupo si subo de peso...Nunca aumento de peso. por eso puedo comer bien y no me pasa nada.

- Que envidia...Yo solo me aguanto un plato...después ya no.- Bailemos... Gregorio...Dale...vamos. Le habla con entusiasmo Mirna dirigiéndose a él que se terminaba de tomar su tragó.

- Bueno Vamos. Le dice ni bien se incorpora y le extiende la mano.

La Gringa se inclina a Pablo y le susurra "¿donde queda el tocador de damas?"

- Si...Mira... En esa dirección antes que el de hombres.

-Gracias...Ya vengo. Y se dirigió hacía donde le indico...

Mientras Pablo tomaba su tragó se aproximó una de sus conocidas.

- Hola Pablo...Que sorpresa encontrarte.

- Hola...¿Cómo andas?.

- Todo bien...Me case...Y le enseña un anillo...

- Que bueno...Y ¿quién fue el afortunado?...Le pregunto, mientras la mujer se le sentaba en frente.

- Uno de la fuerza... Es aquel de traje blanco que ves en la mesa de los jefes.

Le dice mientras le señala con el dedo.

- Que bueno...Me alegro por ti...

- ¿Y tú?.Le dice en un tono seductor. ¿Aún soltero?

- No ...Ya tengo señora. La respuesta de Pablo le cayó como agua helada.

-Crei que no te gustaba sentar cabeza.

- Eso fue antes...Hasta que conocí a mi señora. Le respondió con seriedad.

La mujer de cabellera larga color negro y piel bronceada, de ojos color miel que cuando miraba parecía que te clavaba puñales. Se incorporó incómoda. Ella a propósito comento su actual situación para que él sepa que no lo esperaba y que su alejamiento no le afecto en lo más mínimo...Ahora aparece diciendo que tiene señora...Y se ve que era serio...¿Pero quien era la que se lo ganó?

- Buenas...Saludo la Gringa al ver la mujer elegante de vestido rojo parada en frente de Pablo.

- Amor...Te presento a Leonor, es la esposa del comisario Franco, uno de los que están en la mesa de los jefes.

- Un gusto...Saludo amable la Gringa colocandose a lado de Pablo que se paró y la tomo del brazo.

- Bailemos..Le susurró a la Gringa y se alejaron de ahí.

Leonor quedó masticando vidrio de la bronca, no se podía negar la belleza de la Gringa y que sobresalía en la multitud. Quedo muda solo pudo asentir con la cabeza. Ella esperaba que Pablo suplicara para que esté con él al enterarse de su unión con Franco.Pero no sucedió así. Al contrario se mostró conforme. No expreso ninguna emoción . Solo halagos de cortesía.

- ¿Tuviste algo con esa mujer? Le pregunto la Gringa, tomándolo por sorpresa.

- ¿Te diste cuenta? ¿Y cómo?. Le pregunto sorprendido.

- Solo lo sé...No te puedo explicar cómo...

- Fue hace mucho...Antes de mi pase a Formosa ... Ella se quería casar y yo no...Por obvias razones.

- Si... Porque ya lo estabas...¿Pero no sé lo dijiste?.

- La verdad...No tenía mucho interes...Y sabía que era uno más de sus conquistas...No era mujer de un solo hombre...Solo buscaba quien le de lo que ella quería.

- No logro entender como hay mujeres así...

- Las hay...Pero tuve la fortuna de conocerte...Y todo en mi camino se aclaró. Le dijo dándome un beso, para dejar de hablar de Leonor. Ya había quedado en el pasado. Ya no era importante para él volver a recordar algo que solo sufrimiento le provocó. Si la Gringa supiera la verdad...Que él se desvivió por brindarle todo, pero era una interesada Leonor, pobre no lo quería, y él jamás revelaba su verdadera posición económica, si alguien llegaba a quererlo sería por lo que es y no por lo que tenía.

En cambio la Gringa era una mujer segura de si misma, no necesitaba de un hombre para que la sostuviera, y lo eligió a él por lo que es como persona, sin saber su posición. Y jamás le pregunto sobre cómo ganaba el dinero, porque tenía un nivel de vida mejor que su sueldo le permitía, al contrario le hablo para poder ella trabajar y él le dijo que no era necesario que con lo que él ganaba estaba bien. Pero el no sabía que la Gringa suponía que como hacía muchas guardias, recibía dinero extra por ello, y como lo quería tener más en la casa se ofrecía trabajar así el no hacía tantas guardias y podía compartir más tiempo juntos. Cada uno sumergidos en sus pensamientos bailaban al ritmo de la música y en la de tango el le guiaba a la Gringa que era muy buena alumna aprendía rápido.

- Sabes bailar muchos temas. Le dice la Gringa al notar con que agilidad se movía Pablo y la guiaba con verdadera elegancia.

- Aprendí...Era necesario...En la fuerza nos instruyen para que sepamos comportarnos en fiestas de etiqueta...Como usar los cubiertos correctamente...Como comer sin atragantarse...Bailar...Vestirse... Que no debemos eructar, no lanzar gases en presencia de damas...

- En serio.... Jajaja...Es muy considerado...Le dijo al escuchar lo último.

En eso se le arrimo si jefe...Y le dijo.

- Fernández...Nos presentaría su bella dama...Esta siendo descortés al no presentarnos.

- Señor...Ella es mi señora...Gringa. Le respondió, sorprendido porque se le acercó su jefe.

- Un gusto Gringa. La saludo dándole un beso en la mano. ¿Me permite la siguiente pieza?. Le pregunto y ella se puso palida, lo miro a Pablo con un gesto que no quería. Pero el hombre era insistente. - Solo un baile...La verdad estube toda la noche sentado...Y se que a Pablo no le molestará...

- Señor...Disculpe...Pero mi señora no se siente bien...Con su permiso...Le dijo Pablo tomando del brazo a la Gringa y la llevo a la mesa. Sabía que le daría una represalia por qué le nego, pero esta vez la Gringa era su señora, no una conquista más que no le importaba con quién bailaba y conocía a su jefe, lo que siempre buscaba en las jovencitas.

CAPÍTULO 33

- Será mejor regresar a casa...Ya empezarán a ponerse muy cargosos todos ...Con las copas de más. Le sugirió Pablo a la Gringa. Y de paso dejaba en claro que como ella no se sentía bien se retiraban de la fiesta.

- Muy bien amor...Vamos. Le respondió la Gringa.

Llegaron a su hogar y la Gringa dando un suspiro se quitó los zapatos que la estaban matando, ya no los aguantaba más. Se sentó en el sofá de la sala recostada hacia atrás. Pablo la observo y recordó su promesa por lo que se le sentó a lado susurrándole en el oído.

- Vamos a la habitación...Así continuo con lo que quedó pendiente. La Gringa se giró y lo miro levantando una ceja, noto su mirada pícara por lo que asintió, tomo sus zapatos en la mano y caminaron escaleras arriba. Al llegar a su habitación ella corrió a cambiarse detrás de su pequeño biombo. Al salir Pablo quedó maravillado por su belleza.

Tenia puesto una camisola transparente en color blanco con pimpollos de rosas dibujados en el escote. No traía nada debajo, pudo ver su figura única y exquisita. Ella tenía las manos delante de su intimidad como tapándola y en su mejilla se notaba lo sonrojada que estaba. Se paró tratando de aparentar seductora y en su rostro se notaba la intriga si a él le gustaba o no lo que ella le enseñaba.

- Deja de tentarme así y ven aquí. Le señalo Pablo a su lado en la cama. La Gringa con un color rosado en las mejillas se acostó a su lado recostandose sobre su pecho. Pablo acaricio su espalda y la beso en la frente.- Sabes ...Contigo así...Me siento muy bien...Me quitas el cansancio de todo el día ...No quisiera que nunca acabe...

- ¿Porque va a acabar?...Recien iniciamos. Le dijo mirándolo de frente y dándole un beso en los labios.

Pablo al sentir su beso tibio sobre sus labios le correspondió con pasión abrazándola y profundizando sus besos. Sus manos recorrían sobre la tela fina de su camisola que era transparente dejando a la vista su figura escultural. Ella deslizó sus manos bajo su camisilla de algodón acariciando su pecho y él se enderezó para quitársela, para sentirla piel a piel. Al mismo tiempo que le desprendía de su cuerpo, la Gringa su prenda, él la despojaba de su camisón. Quedaron sus cuerpos a la vista, ella ya no sentía pena que la vea con la luz encendida, al contrario le gustaba ver cómo él la miraba, con esos ojos llenos de deseo. La recorrió con sus manos de arriba hacia abajo acomodándola sobre él, ella no dejaba de besar sus labios y recorrer el borde de su boca con su lengua, tentando a qué la bese más, sus manos se posaron en sus caderas apretandolas con ansias, sintiendo la suavidad de su piel en sus palmas, se deslizó a acaricias sus lomas que chocaban contra su pecho y los pe*ones los sentía firmes. La recostó colocandose sobre ella para recorrerla con besos y dedicarle su tiempo a besar la suavidad de su piel tibia. Ella aferrada a la sábana la apretaba y se mordía los labios al sentir como la recorría con sus besos húmedos y tibios . En un momento se sorprendió, algo nuevo estaba haciendo y dobló sus rodillas para dale acceso, eso que le hacía sentir le provocaba un cosquilleo único. Pablo con delicadeza recorrió con su lengua y la beso en su intimidad y al sentir que ella lo acepto se hundió más aferrandola contra su boca y devorandola como tanto lo había soñado. No lo hizo desde un principio porque cada vez que estaba con ella él sabía que para la Gringa era nuevo, cada experiencia y quería que lo disfruté. Pero hoy no pudo aguantar y quiso besarla ahí, al principio lento y suave, pero después de comprobar que lo disfrutaba, lo hizo con más impetu y los gemidos que brotaban de la boca de ella , era una clara señal que iba por buen camino. Cuando sintió que la tenía en el punto que quería se deslizó sobre ella entrando por completo con movimiento enérgicos la hacía gemir de placer. La atrajo hacia él enderezandola, atajando su espalda, devorando su boca con loco deseo. Recorrio su cuello con besos mientras ella movía sus caderas guiadas por él. La volvió a recostar girandola boca abajo, se sumergió nuevamente en ella elevando sus caderas y con su mano derecha acariciaba su cl*t*ri*, y con la izquierda masajeaba sus lomas. Ella estaba viviendo una oleada de sensaciones de placer que le invadían todo el cuerpo, un cosquilleo sentía en su estómago y no quería que pare, le gustaba lo que le hacía sentir.

- Pablo...Me enloqueses...No pares...Entre jadeos le decía.

- Solo tu...Probocas esto...Le decía Pablo saliendo y entrando de ella con la firmeza de su masculinidad que la tenía bien dura y gruesa...Ella gemía cada ves con más energía...Lo sentía completo...

Por su parte Pablo gozaba como nunca, solo ella tenía el poder de excitarlo tanto, de que dure tanto, solo ella consiguió que su masculinidad esté tan crecido en su límite.Estaban hechos el uno para el otro, había encontrado su otra mitad, antes se le quejaban por su tamaño, debía limitarse y se sentía frustrado, teniendo que terminar atendiendose él solo, al no haber mujer que aguante todo su paquete. Pero con la Gringa era diferente, él la moldeo a su medida y disfrutaban juntos, gozaban de cada momento compartido. Se brindaron mutuo cariño hasta que la luz del día los sorprendió, pero para ellos eso no fue inconveniente, se siguieron explorando, mutuamente. Hasta que abrazados sin separarse ni un milímetro se durmieron uno sobre el otro con sus piernas entrelazadas.

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Comments

mariposa 🦋

mariposa 🦋

xq de seguro está ya 🤰🍼 xq todavía no leo que se este cuidando y parecen conejos en la intimidad!!!! 😉🥰

2023-11-02

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