CAPITULO 4
A Maria le sorprendió y abrió grande los ojos. - ¿ No te molesta?. Le pregunto.
- Mejor un Oficial que esos cosecheros que conocía.
- En el campo, donde vivía con la abuela, ahi fue que se salvó de que la lleven ¿Cierto?. Se acordó la tía Maria.
RECUERDO:
Y era que hace tiempo cuando aún era muy Joven Gringa tuvo que ir a vivir con su abuela materna en el campo, porque su madre cayó muy enferma y tuvo que ser internada en un lugar donde aquellos días eran monjas las que cuidaban a los enfermos.
Por eso ella y su hermana fueron dejadas por su padre con la abuela , con la promesa de regresar a buscarlas.
Promesa, que no cumplió, aprovecho irse del país y casarse en el Paraguay con otra mujer. Dejando a sus hijas pequeñas y a su esposa enferma.
La Gringa junto a su abuela aprendío a sembrar, ordeñar, cocinar, tejer y un montón de maneras de curar cualquier dolencia con remedios, naturales. Ella disfrutaba estar con la abuela y aprender todo lo que podía.
Su hermana en cambio no estaba feliz, no se sentía cómoda, por lo que se fue a vivir con su madrina en la ciudad y adquirió un toque mas refinado, estudio y fue concentida de mil maneras.
La Gringa disfrutaba andar a caballo y no tenía problemas en meterse en lo bañados para buscar al ganado que se alejaba demasiado.
Sus abuelos se sentían feliz de tenerla, y cuando llegaba la época de cocechas, la cuidaban más que nunca. Porque venían del Paraguay los hombres que querían ganar unos cuantos pesos y de paso si había una muchacha que le atraiga a uno de ellos, se la llevaba, sin decir nada a sus padres.
Fue así que una ves cuando los cocecheros terminaron de juntar el maíz, para el medio día, su abuela les preparaba de comer y armaban una larga mesa en el patio y ahí les servía torta frita, leche recién ordeñada y tallarines caceros bien picantes, como le gustaba hacer.
La abuela le encargaba a la gringa: -llevale la comida, pero no entables conversación, no le des confianza, , ya sabes cómo son.
- Si abuela. Le respondía en un tono, como diciendo, ya se cuidarme.
Y así sirviéndose el tallarín a cada uno, sin levantar la mirada, hasta que unos ojos azules llamo su atención, pero no dijo nada le sirvió y se alejo.
Esa mirada basto para que aquel muchacho, se animará a seguirla y fue con un vaso en la mano.
La Gringa entro a la cocina, bajo la fuente y al darce vuelta para agarrar la jarra de agua, se topo de frente con él.
- Disculpe señorita mi intromisión, la ví muy ocupada, por lo que vine a buscar un poco de agua. Si no es molestia.
Ese muchacho no sabía de la ley del espacio personal , se le colocaba muy cerca para hablarle.
- Si por supuesto y le sirvió el vaso que llevaba , con agua.
Él no dejaba de mirarla fijamente, lo que le hacía sentir incómoda.
-Disculpe debo seguir atendiendo y él le tapo la salida.
- ¿Qué harás después?.Le pregunto.
- Estoy ocupada y salió de la cocina como bala perdida.
Él la siguio y fue a sentarse bajo la sombra de un Quebracho.
Cuando todos terminaron de comer, se alistaron para continuar con la labor.
Él hombre de mirada penetrante, mojo un pañuelo se lo ato al cuello, acomodo el sombrero sobre su cabeza y fue a seguir con la cocecha, pero tenía una idea fija, convencer a la linda muchacha que lo siguiera.
Al término de la semana cuando todo fue cocechado y acomodado en el galpón grande. Se armaba una fiesta en el patio de la casa de sus abuelos. Los que tenían dotes musicales, tocaban sus instrumentos y corría el vino y el asado a la estáca.
Hasta los vecinos cercanos se unían a la fiesta, ademas de los cosecheros que después de un baño se alistaban con su mejor pilcha y enamoraban a más de una.
Los padres de las muchachas andaban armados, como todo hombre de campo, además tenía un facón, que era un cuchillo puntiagudo corto, que lo llevaban en la cadera dentro de su faja, para cuidar de que no roben a sus hijas.
Gringa estaba alegre charlando con su amiga Euge, y en eso se le acercaron dos hombres.
- ¿Bailan? Le preguntaron y ellas aceptaron, compartiendo una sonrisa cómplice.
Él Damo de la Gringa resultó ser ese hombre de grandes ojos azules, casi no lo reconoce. Estaba bien vestido y peinado, era atractivo, con unos ricos rubios y esa piel tostada por los rayos del sol hacian sobresaltar sus ojos azules.
Bailaron esa música alegre y vivas que deleitaban los músicos.
Entablaron conversación y se llevaron bien. En un momento él le insinúa que lo acompañe, pero gringa se niega, acordándose de lo que su abuela le había aconsejado.
- Solo un paseo a caballo, está muy linda la noche estrellada con esa luna radiante le susurro al oido. Te prometo que no te voy hacer nada. Solo es un paseo para charlar , acá hay mucho ruido.
Su galantería logro convencerla, él la tomo de la mano, miro de reojo que nadie esté atentos a ellos y le sonrió amablemente poniéndole un abrigo sobre los hombros y caminaron un poco hacia donde estaba más despejado para mirar el cielo.
- Ves, acá estamos más tranquilos le dijo colocándose muy cerca de ella.
Gringa podía sentir su aliento a vino y lo aparto empujándolo con las manos.
-¡ Haz dicho charlar!
- Si cierto, pero tú belleza me hacen olvidar lo que digo.
- Ya te dije que NO. Volvio a apartarlo de forma enérgica.
- Vamos e visto como me miras, se lo que quieres.
En eso sus abuelos se habían percatado de que Gringa no estaba, no se la veía por ningún lado, y salieron a buscarla. Al igual que su amiga habían desaparecido.
Su abuelo con escopeta en mano logro divisar a la pareja y les gritó.
- ALEJA TUS SUCIAS MANOS DE MI HIJA, mientras lo apuntaba con el rifle.
CAPITULO 5
Él levantó las manos y le dijo : - NO PASA NADA.
Gringa corrio hacia su abuelo y se le coloco atrás.
- TOMA TUS COSAS Y VETE. NO TIENES NADA QUE HACER AQUI. Le gritó embravecido. El muchacho viéndose en desventaja se fue.
- LA EUGE NO APARECE. Grita desesperada la madre de su amiga.
- Todos los hombres se dispusieron a caballo para buscarla. La luna brillante ayudaba la visión.
Él Damo de Euge, le había invitado un vaso de vino dónde le había colocado algo para dormirla. Ella envelezada por aquel hombre galante se olvidó de los consejos de sus padres y se desvanecio. Así la subió a su caballo tapándola con un poncho, pasando desapercibido. En la conmoción que se armó se mesclo con la multitud y escapó.
La buscaron sin encontrar rastro alguno. Sus padres estaban destrozados por el dolor de perder a su niña.
-Solo tenía 14 años, decía la madre entre lágrimas.
- ¡Mald1t@s! cosecheros, dijo el padre abrazando a su esposa. Realizaron la denuncia, pero como le habían dicho, si pasa a otro país, no podemos hacer nada más.
Por ese hecho tan triste y desgarrador la abuela tomo la desicion de que ya era hora de que la Gringa viva con su madrina en la ciudad, hasta que su madre se les una.
Y así fue como llego a vivir con su madrina. Un tiempo después suadre mejoro, conoció a un buen hombre con el que se casó y se mudaron a la ciudad hacer su hogar.
El señor González era retirado del ejército paraguayo, había luchado en la guerra del Chaco y Paraguay y por sus heridas de batalla se retiró, se dedicó a la ganadería y disfruto una vida tranquila, por cosas del destino conoció a la madre de Gringa, ella le confesó que tenía dos hijas y él le acepto igual, a causa de las inundaciones debió vender su ganado e ir a vivir a la ciudad.
Era muy amable y resultó un muy buen padre con la Gringa, la cuidaba como si fuera propia.
Un tiempo después se enteró de que Euge, se había casado, con aquel hombre que la llevo. Y se mudo a la ciudad donde tenía su propia casa, no muy lejos de ahí, y estaban muy bien.
Para tranquilidad de sus padres, le había escrito una carta comunicándome que estaba bien. Y solo cuando cumplió la mayoría de edad habían vuelto al país.
FIN DEL RECUERDO.
- Dime mi hija, le dijo él padre mirándola con esos ojos marrones llenos de sabiduría y vivencias ¿Cómo te fue? ¿Te divertiste?
- Si padre. Estubo muy lindo. Los primos tocan muy bien.
- ¿ Qué tipo de música? Le entró curiosidad, esperando oír que era algún tipo nuevo de música moderna.
- Chamamé, tocan.
- A menos mal. Así que pueden deleitar a mis oídos con unos temas. Y sonrió.- Y conociste a alguien o seguirás soltera.
Se sonrió gringa - Si conocí a alguien. Te lo presentaré el sábado. Y no podia ocultar la mirada alegre y entusiasmada.
- Es lo que corresponde, ante todo dijo él padre, dando un largo suspiro al soltar la azada.
- ¿Qué plantas? Le pregunto la gringa.
- MANDIOCA, nunca es suficiente, siempre planta lo que te de comer, sabelo, sabelo.
- Si padre. Le responde prendiendose de su brazo y dándole un beso en la mejilla.
- Bueno, vamos a ver qué prepararon y de paso me fumo una pipa.
Al llegar a la casa la mesa ya estaba lista, había empanadas de carne y charque, sopa paraguaya, pollo al horno y de postre crema con caramelo.

- Que manjar, exclamó Gonzáles. Cómo siempre me sorprendes Pochita.
Cómo mujer de campo siempre cocinaba un montón, por si llega alguien, hay que tener para invitar decía.
- A dar las gracias y a comer. Ordeno González sentándose en la cabecera como jefe de familia.
Los tíos se pasaron hablando del candidato de la Gringa, contando sus anécdotas que le había comentado. Riendo a carcajadas. Al ver a su sobrina colorada de lo apenada que se sentía por las insinuaciones que le hacían.
- Espero conocerlo, dijo Pocha en un momento. Se escucha que es muy bueno. Pero eso lo diré cuando lo conosca. Yo sé ver en las personas si son sinceras o no.
(...)
Pablo se alistó muy temprano ese Lunes, no podía dejar de pensar en Gringa. Así que se puso el uniforme y para las 6.30 de la mañana fue a la casa de ella.Mientras manejaba, pensaba, si ella aún duerme, sus padres estarán despiertos, son gente de campo y les gusta madrugar...Me presentaré...Es lo que corresponde. Llegó estacionó el vehículo, dudo un rato en bajar, al no ver a nadie a la vista. En eso salía González, con un mate en la mano, había escuchado el vehículo y salió a ver quién era.
Así que Pablo suspiro profundo, se acomodo el saco y bajo.
- Muy buenos días, saludo cordialmente. Pablo Fernández a su servicio y le extendió la mano.
- Muy buenos días. Respondió González. ¿A qué se debe su visita, Oficial? ¿Algún problema?.
- De ninguna manera, considere que sería correcto que me presentara ante usted.
- Pase. Y le abrió el porton. Vamos adentro, le invito unos mates y me cuenta de que se trata.
Fueron hasta el fondo e ingresaron a la cocina, dónde estaba un bracero encendido con una pava encima.
-Tome asiento, le indico una silla cerca del fogón, acá va estar más calentito, hace frío temprano.
- Gracias muy amable. Le respondió, fregandoce las manos algo nervioso.
González que ya tenía una idea de la presencia del joven, sonrió por dentro, al notar su inquietud. - Pues dígame ¿A qué vino?.
- Usted vera señor. Conocí a su hija ,la Gringa, una muchacha muy educada por cierto. Y como quiero cortejarla, me pareció correcto que me presenté y sepa que no tengo malas intenciones.
- Muy bien, es muy considerado de su parte. Pero ¿Hablo con ella? ¿ Ella está interesada?. Porque de lo contrario no sirve de nada su presencia aquí.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 38 Episodes
Comments
Maria Teresa Espino
me gusta l novela
2023-07-08
1