Capítulo 20
Los días pasaron cálidos y soleados, como suelen ser aquí en esta pequeña ciudad. A la siesta, tomó la costumbre de llover y después salía el sol nuevamente. A la noche, refrescaba y durante el día se mantenía cálido. La Gringa realizaba sus diligencias y a la siesta iba a lo de su tía a esperar la llamada que nunca llegó.
- Hija... No te podemos ver así... Tan triste... Ven con nosotros a Buenos Aires... Sé mi compañía mientras tu tío realiza sus trámites... - le sugirió su tía, que la veía muy triste.
- Está bien tía... Te acompaño...
- Bueno... Vamos a tu casa así les hablo a tus padres que vendrás con nosotros.
Se encaminaron a la casa de la Gringa. Al llegar, ella se fue a buscar a su padre y lo encontró armando su cigarro.
- Hola hija... ¿Gustas un chocolate? - le dijo, enseñándole el cigarro. La Gringa, con una sonrisa, negó con la cabeza.
- Ven, los tíos te quieren hablar - dijo la Gringa.
Don González se incorporó de su pequeño taburete en el que estaba sentado, se sacudió su pantalón y la siguió.
- Buenas... ¿De qué me quieren hablar? - les preguntó ni bien los vio don González.
- Cuñado... ¿Cómo estás? - lo saludó la tía con un beso. En eso venía doña Pocha, que había ido a encerrar a las gallinas en el corral para que descansen.
- Buenas... ¿Qué andan haciendo? - les preguntó.
- Ya que están aquí, les venía a decir que la Gringa me va a acompañar a Buenos Aires unos días. Debemos hacer unos trámites y mientras mi esposo cumple con sus diligencias, ella me va a acompañar, así no estoy tan sola... Será unos días... Hasta que finalicemos los trámites.
- Muy bien... Por lo que escuché... Solo nos informas de lo que harán... - dijo doña Pocha, un poco resentida. Su hermana parecía más la madre que ella misma...
- No te pongas así Pochita... Más que nada es para alejarla un poco y que se distraiga... Desde que no sabe nada de Pablo, anda muy triste.
- En eso te doy la razón... Pero se ve que no está bien su madre... De lo contrario, no se explica que no se sepa nada...
"Ya lo sabremos... No hay que sacar conclusiones apresuradas", agregó el señor González.
Mientras ellos hablaban, la Gringa preparó su bolso para el viaje y una vez listo, se despidió de sus padres con un beso y un abrazo. Fue a la casa de sus tíos a dormir. A la mañana temprano viajaría con ellos a Buenos Aires.
A la mañana temprano desayunaron y emprendieron el viaje a Buenos Aires. Para la Gringa fue un vuelo tranquilo, le pareció que no duró mucho, leyó una revista que tenía su tía, escribió en su diario y no pudo evitar dedicarle unas palabras en relación a Pablo:
"En tus ojos me perdí, me enamoré sin pensar de tu forma de ser tan amable, simpática y cortés. Me enredé en tus redes de pasión, me dejé seducir por tu forma de ser. No sé si te volveré a ver. Solo tengo el bello recuerdo de los momentos compartidos... Hasta ahora sueño con tus besos, caricias y dulces palabras que me decías una y otra vez... 'Yo te amo'... Palabras que solo a vos escuché pronunciar. Solo tú supiste tratarme con tanta ternura y me aceptaste tal cual soy... Anhelo el día en reencontrarme contigo amor".
Concluyó en esa frase y cerró su diario mirando a lo lejos, solo anhelando tenerlo con ella nuevamente.
Llegaron a su destino, tomaron un taxi que los llevó al hotel en el que se hospedarían. Al ingresar en la habitación acomodaron sus cosas y salieron a ver dónde tenían que realizar el trámite.
"Ustedes den una vuelta mientras averiguo sobre esto", le decía su tío a su esposa.
"Está bien cariño. Vamos a ir a ver las tiendas y después nos encontramos en el restaurante de costumbre para almorzar", le dijo su tía al esposo.
"Quedamos así. Diviértanse", les dijo su tío. Vieron cómo se alejaba y dieron media vuelta caminando en dirección a las tiendas de regalos.
"Este juego de porcelana le va a gustar a mamá y esta pipa a papá", expresó la Gringa con entusiasmo al ver en una vidriera lo que exponían para la venta.
"Bien... Entremos y de paso vemos unas cosas para nosotras y para tu tío", le contestó su tía.
Se habían llenado de bolsas de regalo, pero seguían recorriendo. En un momento, pararon y comieron un helado. Cerca del mediodía, se dirigieron al restaurante al que la tía acostumbraba ir con su tío las veces que venían a Buenos Aires.
"Acompáñenme", les dijo el mozo que las atendió, les mostró la mesa como para cuatro personas y les entregó el menú para que eligieran lo que iban a comer. En ese interino, mientras se decidían qué pedir, llegó su tío.
"Hola, ¿ya ordenaron?", les consultó.
"No... aún no... No nos decidimos", le respondió su esposa, que miraba la carta.
"Permítanme", le dijo el tío, agarrando la carta para ver. "Esto está bueno: bife con ensalada o puré de papa".
"Me gusta", dijo la Gringa. "Con ensalada".
"Para mí, con puré", dijo la tía.
"Lo mismo para mí", dijo el tío. "Y para tomar, gaseosa, y de postre, crema de nata con caramelo".
"Buenísimo", expresó la Gringa.
"Tenía que venir para comer, o sino se morían de hambre... Jajaja", expresó el tío.
Mientras esperaban la comida, le entregaron lo que le compraron para él: una camisa y corbata.
"Gracias por acordarse de mí, creí que solo para ustedes comprarían", agradeció su tío.
"Sí, a la Gringa le compré un vestido para que estrene en la fiesta a la que fuimos invitados el segundo fin de semana de agosto", dijo su esposa.
"Cierto, la fiesta de la familia Acosta. Se le casa el hijo mayor", recordó el tío.
"Y también un par de zapatos", agregó su esposa.
"Para mí, unos pendientes para hacer juego con el vestido que voy a estrenar ese día", le contó la tía a su esposo.
"Por cierto, debemos ir a una fiesta. Se recibió de oficial el hijo de mi amigo del registro. Es esta noche. Debemos buscar la ropa adecuada e ir al salón de belleza", se apresuró la tía con la ansiedad que esa noticia le provocaba.
"Tranquila, me dio la dirección donde podemos alquilar la ropa y del salón de belleza más próximo", la tranquilizó su marido, pasándole el papel con los datos que le mencionó.
CAPÍTULO 21
Al terminar su almuerzo, fueron al hotel a refrescarse y a descansar por dos horas, y así poder hacer lo que necesitaban un poco más relajadas. Al despertar, se alistaron y fueron directo a la tienda que alquilaba los trajes de etiqueta y los vestidos para esa noche de gala. Estuvieron casi una hora probándose vestidos, hasta que por fin eligieron lo que les gustó cómo les quedaba. Su tío, en cambio, no tuvo inconveniente en elegir su traje en azul marino con una corbata haciendo juego y zapatos de charol. Cuando vio a su esposa y a su sobrina, quedó encandilado con tanta belleza. De ahí, se dirigieron al salón de belleza donde las maquillaron y peinaron de acuerdo al vestido que llevaban.
(...)
Llegaron a la fiesta y ya el baile habia iniciado. Y ni bien se sentaron en la mesa del amigo del tio, el joven que estaba con ellos al ver a la Gringa no dudo en invitarla a bailar, su belleza lo dejo encandilado.
¿Quieres bailar conmigo?
La Gringa aceptó con una sonrisa y se levantó de la mesa para bailar con él. La música era animada y la pareja se movía al ritmo de la canción. Después de un rato, el hijo de Giménez le preguntó a la Gringa si quería tomar un poco de aire fresco afuera. Ella aceptó y salieron al jardín del lugar donde continuaron conversando y riendo. La noche estaba fresca y la luna llena iluminaba el cielo. La Gringa se sentía feliz y agradecida por la invitación a la fiesta y por haber conocido a gente tan amable.
Señorita, ¿me permite este baile? Extendiendo la mano en su dirección, a la Gringa le encantaba bailar, por lo que aceptó y bailaron un tema movido. La Gringa lo bailaba muy bien, haciendo palpitar a más de un corazón masculino por la belleza que radiaba en sus movimientos. Cuando tocó un tema más tranquilo, el nuevo oficial, que se veía muy guapo en su uniforme nuevo y lustroso, aprovechó para aproximarse a la Gringa y la miró a los ojos, notando ese color particular que no podía descifrar, qué color era, su piel tersa y suave al tacto, sus curvas bien repartidas y ese vestido que la favorecía totalmente.
En eso, sintió una mano en su hombro, se giró y vio a un hombre elegante de traje azul oscuro.
- ¿Me permite bailar con mi novia? - le dijo con una voz profunda, lo que lo dejó pálido y la soltó como si la quemara. La Gringa, al verlo, se sorprendió. En todos los lugares en que podría encontrarlo, ese era el menos probable. Él la tomó de la mano y, con la otra, la rodeó de la cintura, arrimando su cuerpo al de él. Ella sentía que su corazón se le salía del pecho e inhaló la colonia que llevaba impreso en su cuello, haciéndola volar en una nube, sintiéndose liviana, más que una pluma entre sus brazos. Ese hombre tenía ese poder sobre ella, por más que se sentía ofendida por no saber nada de él esos días.
Bailaron al compás de la música, que era como un vals delicado y melodioso.
- Pablo... ¿Cómo llegaste aquí? - por fin pudo hablar. Él sonrió y la miró a los ojos.
- Es una fiesta de oficiales, me trajeron y grande fue mi sorpresa el verte aquí... Fue lo más alegre y bello que me pasó... La verdad estaba por irme... Cuando te vi bailar con ese... - y se atajó antes de hacer un comentario indevido.
- ¿Y a tu madre qué le pasó? - le preguntó la Gringa. Él suspiró, disfrutando tenerla entre sus brazos, y respondió:
- Se había caído cuando subía las escaleras, por suerte fue desde el tercer escalón... Pero cayó mal y se rompió el brazo izquierdo... La acompañé todo este tiempo... Ahora están mis hermanas con ella... Me trajeron para Buenos Aires... Como debo presentarme el lunes y de paso me invitaron a la fiesta... Mi amigo me insistió, por recibir a un hermano suyo.
"¿De Gutiérrez?" le preguntó la Gringa.
"Sí, así es", le respondió él. Al terminar la música, le ofreció su brazo para llevarla a la mesa donde estaban los tíos de la Gringa. Ellos se sorprendieron al ver a la Gringa con quien iba del brazo, los saludó cortésmente y lo invitaron a sentarse para que les contara lo que había ocurrido en ese tiempo.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 38 Episodes
Comments
Griss Romero
Me encanta esta historia, diferente y muy interesante 🌹🌺🌹
2023-07-20
0
Edid Solarte
la cortan mucho
2023-06-02
1