Pasó la tormenta y bajó el nivel de agua, quedando solo el barro. Ellyan quedó sepultado en el barro cuando fue arrastrado por el aumento del nivel del agua debido a la lluvia torrencial, pero su pie quedó atrapado entre unas piedras.
El ratón, tras ver el engaño y secuestro de Belinda, saltó la barrera para buscar a Ellyan. Llegó a la zona de barro y vio cómo sobresalía una mano del barro. Se subió a la mano para seguir el camino de su brazo y llegar al oído de Ellyan. Se metió dentro del barro para localizar la oreja.
Ellyan escuchó atentamente lo que el ratón le dijo. Se volteó con gran dificultad y lentamente se fue incorporando. El ratón, acomodado en su hombro izquierdo, esperó a que se levantara.
- Todo está ocurriendo como tú lo predijiste, llévame donde secuestraron a Belinda.- le replicó el ratón mirando el oído de Ellyan. - No tienes que recordármelo, no dejaré que Belinda esté en manos del señor de la Oscuridad mucho tiempo.
Ambos iniciaron el camino. El ratón lo guiaba, aunque con su tercer ojo, donde se concentraba su gran intuición, le bastaba. Traspasaron la barrera, llegando a un lugar que bien podría ser el interior de un volcán en erupción, ya que hacía mucho calor provocado por las llamas que formaban parte de la decoración.
- Sí, ojos verdes, estamos en el mismo infierno - le contestó mientras andaba despacio.
El camino se estrechaba dibujando una línea en diagonal, a cada lado había un vacío sin final, oculto entre las llamas. El ratón observaba el inquietante lugar acomodado en el hombro.
- Ojos verdes, no sé si voy a poder aguantar más, necesito decirle la verdad a Belinda - se plantó el ratón y le arañaba mostrando su enfado a Ellyan.
- Sí, ya sé que todavía es pronto, pero me da miedo que se entere por boca de alguien y no la vuelva a ver - recibió una réplica de nuevo. - No vuelvas a decir eso, voy a rescatarla aunque sea lo último que haga.
Llegaron al final del camino estrecho para dar paso a un pasadizo. El calor seguía predominando en el ambiente.
La oscura habitación estaba silenciosa. Belinda estaba asustada, pero lejos de llorar, quiso mantenerse fuerte. Sabía que en cualquier momento aparecería el Orco del Bosque. Se sentó abrazándose a sus piernas y recordando lo extraña que se había sentido con Thomas. Cuando él lo había sido todo para ella: su liberación, apoyo moral y confidente. La temperatura empezaba a descender, ella temblaba. Sentía que los dedos de las manos se estaban congelando. De vez en cuando soplaba su aliento en forma de vaho.
-¿Ojos verdes, estás ahí? -no recibió voz ni vio a su amigo el ratón. -Espero estés bien y ojalá te encuentres con Ellyan.
El pasadizo conectaba a una cavidad que tenía tres puertas. El ratón quedó mirando detenidamente las tres puertas, las cuales eran muy diferentes entre sí.
- Las tres son correctas según lo que busquemos -dedujo Ellyan. Entonces, el ratón le preguntó- Buena pregunta, Ojos verdes. ¿Qué buscamos en realidad? Está claro que a Belinda, pero también la llave nudo de brujas, la llave de las almas sagradas Alfamega y, ¿por qué no?, enfrentarnos con el señor de la oscuridad para sellarlo.
Mientras hablaba en voz alta al ratón, por detrás se le acercó un enorme ogro, de piel verdosa y ropaje apestoso. Llevaba un bastón con una bola de hierro con pinchos. Ellyan, al escuchar pasos, se dio la vuelta, sacó la espada y se puso en guardia.
- ¿A dónde piensas que vas a ir? -tronó con un vozarrón.
- Son varias las cosas que me han traído aquí, pero tú no estás en mi lista -respondió Ellyan. El Gigante le atacó primero, pero con gran habilidad, Ellyan supo esquivar los golpes. Cuando le correspondía a él atacar, el ratón le contaba que también el ogro le esquivaba los golpes.
La lucha estaba muy igualada cuando el ratón se lanzó a la cara del ogro, que palideció y se asustó tanto que dejó de prestar atención a Ellyan. Él le asestó un golpe que partió al ogro en dos.
- Gracias, Ojos verdes -se volvieron hacia las puertas. Ojos verdes le comunicó a Ellyan que la puerta del medio se había iluminado y abierto.
- Esa debe ser la puerta que lleva a Belinda.
El ratón volvió a subir por las piernas hasta el hombro de Ellyan. Una vez acomodados, iniciaron el camino hacia la puerta que se fue abriendo destellando una luz dorada. Cruzaron la puerta y se adentraron en un bosque esquelético, cuyos árboles sin hojas tenían las ramas como brazos amenazantes, y en sus troncos se podía percibir la cara endiablada. El bosque estaba silencioso. Las pisadas de Ellyan se escuchaban al pisotear hojas en el suelo. Ojos verdes le recomendó que fuera con cuidado, dándole golpecitos con su pata en el hombro.
-¿Se ve el cielo? -le preguntó Ellyan. El ratón le contestó y su respuesta entristeció a Ellyan: - No hay estrellas ni luna. Tampoco está a mi lado Belinda- El paisaje parecía estático, por mucho que andaban siempre veían los mismos árboles.
- ¿Ellyan? -se escuchó una voz dulce femenina. El ratón y Ellyan se volvieron.
- No puede ser, es una trampa -pensó en voz alta Ellyan. Pero el ratón veía algo en esa persona femenina que le hizo dar saltos en el hombro para que fuera con ella.
Se acercó a ella, que le tomó la mano y lo condujo por otro camino. Ellyan se sentía inquieto, pero Ojos verdes se acomodó en el hombro tranquilamente, sabía que era Belinda. Su aroma, su ropa, el color de sus ojos inigualables.
- Soy yo, Belinda. No temas, te voy a guiar por el camino correcto.
- Belinda, ¿cómo es que estás aquí? Ojos verdes me dijo que te engañó para secuestrarte el señor de la Oscuridad.
- Así es, pero me encerró en esta habitación oscura.
Ellyan se detuvo, tiró de su mano para abrazarla, ella lo abrazó con dulzura. Una sombra apareció detrás de ambos que alertó a Ojos verdes, y se puso a dar saltos.
Fin del capítulo 18.
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