El licántropo se abalanzó sobre Belinda, pero en el último instante el griffo saltó interponiéndose y recibiendo así una mordedura mortal en su cuello.
Ambos se fueron al suelo. El licántropo se incorporó y, al soltarse del cuello del griffo, sintió que una afilada espada le cortaba la cabeza y fue rodando por el suelo. Belinda corrió hasta el griffo, que la miraba con lágrimas en sus ojos. Sabía que la herida era mortal. Belinda lo abrazó con cuidado y rompió a llorar, no quería dejarlo morir. A su lado se arrodilló Ellyan, le puso sus manos en sus hombros para que dejase al moribundo griffo morir. Ella no podía soltarlo, era incapaz de dejarlo allí morir.
- Tenemos que irnos, aquí no estamos seguros.
- No puedo abandonarlo - sollozaba acariciándole con ternura la cabeza - me ha salvado, protegido de una muerte segura en dos ocasiones.
El polluelo griffo levantó la cara y hizo un pequeño sonido como despedida y cerró los ojos dejando caer su cabeza contra el suelo como si fuera una piedra. Ellyan cogió a Belinda y se levantaron. Ella se refugió en sus brazos, quería ser consolada por él. Muy tierno la abrazó. Paulatinamente, se fue calmando, hasta recobrar la serenidad.
- Disculpa que me fuera de la cueva.
-Ahora no es momento de disculparse, aquí el peligro nos acecha - mirando a su alrededor oculto por la niebla.
Una figura oscura apareció frente a ellos con sonrisa maliciosa, llevaba en su mano un poderoso bastón con púas de acero. Las llamas del fuego, conforme se acercaba, le iluminaban su imponente cuerpo de minotauro. Su risa cada vez sonaba más fuerte. El miedo recorrió en forma de escalofrío a Belinda, que se acercó al cuerpo de Ellyan rodeándole con sus brazos.
Veo que has escapado del inframundo, Ellyan. Me alegro, me vendrás bien para encontrar la llave sello nudo de brujasque tu madre escondió.
No seré yo quien te ayude en ese fin - le respondió Ellyan seguro de sí mismo. El minotauro hizo un chasquido con los dedos de su mano izquierda. Tras la niebla aparecieron algunos ojos rojos que, al acercarse a la luz de la lumbre, salieron seis bestias: 2 cíclopes, 2 licántropos y 2 mantícoras.
- Piénsalo bien, si hago otro chasquido, os aniquilarán con facilidad.
Los dos cíclopes se acercaron, uno le quitó la espada a Ellyan para luego atarle las manos con la cuerda que él mismo tiraba para arrastrarlo. El otro ató a Belinda y la arrastró tirando con fuerza.
El sexteto comandado por el minotauro se adentró por la niebla espesa, hasta que se encontraron en una vieja y derruida catedral, de la cual salían de su interior destellos de llamas con un fondo rojo.
Se adentraron, el calor era asfixiante. Todo estaba en llamas, solo el pasillo central que llevaba al altar estaba libre del fuego. Se acercaron al altar, allí el minotauro colocó su mano junto a un cáliz. El altar se abrió como una puerta corrediza, bajaron por los escalones que se perdían en la oscuridad.
Anduvieron por pasadizos con gárgolas con rostro demoníaco. A pesar de que iban a un paso firme, Belinda temblaba y sufría las alucinaciones de que las gárgolas cobraban vida y la devoraban. Llegaron a un cruce y los licántropos se quedaron vigilando por orden del minotauro, que les hizo la seña. El resto continuó por la izquierda.
El camino se estrechaba por momentos, la humedad olía a putrefacción. La respiración de Belinda era dificultosa y con constantes náuseas. Sentía que se iba a desmayar. Ese tramo quedó atrás para satisfacción de Belinda, pero llegaron a una puerta enorme a su derecha, el cíclope que la llevaba junto con una mantícora fueron ordenados a meterse allí con Belinda, que al verlo reaccionó forcejeando y negando con gritos entrar.
-No, Ellyan, ayúdame... - se volvió a él; pero Ellyan, muy a su pesar, no pudo más que forcejear para ir a su encuentro hasta que el cíclope que lo custodiaba se le acercó, le inmovilizó enrollando parte de la cuerda y amenazando con asfixiarle allí mismo - "¡Ellyan, Ellyan, ELLYAN!"
-¡Belinda, tranquila, te rescataré, confía en mí, Belindaaa!"
El cíclope se acercó a ella para cargarla en su hombro; aun así, seguía dando patadas y puñetazos a la espalda del cíclope, con sus manos unidas en puño, atadas a la cuerda.
Se desvaneció la voz de Belinda, Ellyan estaba conteniendo la rabia con la respiración fuerte. El minotauro se le acercó. Le cogió del cabello y tiró fuerte hacia abajo.
- Nada malo le va a pasar si colaboras.
Siguieron el camino hasta llegar a unas escaleras que llegaban a la sala de tortura. Una vez dentro de la sala de tortura, lo colocaron colgado de un péndulo, le arrancaron la camiseta dejando el torso al aire.
El cíclope le dio cinco latigazos, por orden del minotauro. El cuerpo de Ellyan se tensaba con cada latigazo, sus puños se cerraban mientras él se tragaba un grito de dolor puro.
- ¿Por qué te haces el duro, sabemos bien que eso duele?
- No te voy a dar la satisfacción de verme sufrir, primo.
-Veo que me has reconocido.
- Una vez me mataste cobardemente y a traición, sacando un puñal, cuando estaban vencidos. Cuídate las espaldas porque esta vez no seré tan piadoso.
-Eres un soñador Ellyan - sin mucha brusquedad le empujó hacia atrás, donde había una enorme tabla de pinchos de acero esperando incrustarse en el cuerpo de la víctima.
Cuando Ellyan notó los pinchos, dio un grito de dolor y sorpresa. Quedó clavado por las puntas y fue el propio minotauro quien lo fue a sacarlo de allí.
-¿Dónde guardó la bruja de tu madre la llave sello nudo de brujas? - le preguntó malicioso el minotauro.
- No sé de qué me hablas, solo conozco la llave de almas sagradas Alfamega que con solo colocarla en el lugar que me indicó. Tu y tu padre os iréis a los infiernos más oscuros de la oscuridad.- la cara del minotauro quedó desencajada por momentos.
-¿Entonces esa llave también existe?, no es solo una la que tiene el poder de sellar o de abrir El Portal Infinito de los mundos de luz y oscuridad.
- De nada te va a servir poseer las llaves si no sabes dónde se encuentra el Portal Infinito de los mundos de luz y oscuridad. Mi padre jamás le permitirá al tuyo que logre conocer su ubicación.
- No hace falta, me lo dirás tú. Te recuerdo que en mi poder está esa chica. Y tú estás aquí para protegerla como años atrás ocurrió con tu padre al proteger a tu madre, pero de poco le sirvió porque mi padre la mató.
-Te equivocas, lo que mató a mi madre fue el potentísimo hechizo que hizo para mantener por años a tu padre encerrado en la celda de las catacumbas.
-Fue una suerte que tu madre me dejara en tus manos porque te maté con facilidad y pude con ello dominar parte de esta isla para atrapar humanos y con ello que mi padre recuperara su forma.
- Fuiste y serás siempre un vil cobarde. Te iba a perdonar la vida porque te vencí limpiamente, y a traición me clavaste un puñal.
- Esta vez no seré tan considerado - alzó su bastón con pinchos de acero.
El grito de Ellyan retumbó por toda la cavidad y pasadizos, llegando a todos los rincones del inframundo.
Fin del capítulo 12.
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