SELECCIÓN VIP

—¿No crees que tendrían otra selección VIP en su menú?

Despoja una sonrisa fría, sus ojos no sueltan el contorno de mi cuello, apenas puedo comparar su comportamiento al de un animal hambriento, mantiene una elegancia selvática casi perturbadora, trago mi copa con dificultad —¿Otra selección?

Ladea su rostro en cuanto sus manos sostienen los cubiertos con ternera —Hay tantos sabores… Sería injusto juzgar anticipadamente un paladar, además… Las opciones son infinitas mi Jules.

—¿Estás insinuando que no todo se trata de lobos y terneras?

Él sonríe desviando su vista finalmente de mi cuello —Tal vez si, tal vez no…

—Das respuestas muy vagas ¿Te sientes incómodo acaso?

—¿Incómodo yo? —Pronuncia con incertidumbre y diversión ante mis claros desbalances por su voz —¿Dónde estuviste todo este tiempo?

Alzó mis cejas asustadas, provocando en Christopher una enorme carcajada —¡¿Por qué te burlas?! ¿Nunca has tenido miedo?

—Jamás —Reitera recostando su cabeza sobre la mano derecha —En cuanto a ti…

—¡¿Qué insinúas?! Yo nunca he tenido miedo de ti.

—¿Ah no? —Se levanta y camina hasta mi asiento con su aura cazadora resaltando sus hombros anchos y una mandíbula fuerte —Hay algo que nunca te conté, es como un encanto.

—¿Un encanto…?

El asiente y de nuevo una punzada eléctrica salta en mi pecho —Tengo un efecto sobre las personas, podrás tener el miedo recorriendo hasta la punta de tus pies y aún así quererme lo más cerca de ti —Nerviosa bajo la mirada corroborando cada palabra de voz que se envuelve roncamente sobre mis hombros —Y lo peor de aquel efecto… Es tratar de diferenciar los sentimientos de la razón, así que Jules, ¿Cuál carta escogerás?

—Vamos no me hagas reír… –Resoplo tratando de evitar cualquier impulso nervioso por delatarme —Solo te genera diversión los sentimientos míos, te satisface la idea de imaginarme como una de tus fans ¿Acaso soy tu sueño frustrado de superestrella inalcanzable?

—No me digas —Contesta soltando una risa similar a un rugido entre dientes —¿Siempre has sido así de divertida?

El me ofrece su mano para levantarme del asiento, un presentimiento de angustia me carcome pero quizás esta sea mi última oportunidad para empezar a conocer quien es realmente, acepto su gesto al mismo tiempo en que mis ojos analizan una astuta y altanera mirada recorriendo sus iris —Si te resultó tan divertida, podrías utilizarme como acompañante.

Christopher levanta una de sus cejas —¿Qué tipo de acompañante? ¿No me digas que resulte ser tan estimulante?

—¡Oye pervertido no es ese tipo de compañía! —Reniego agitado mis brazos negativamente.

—Entonces no me interesa… —Responde soltando mi mano despectivamente.

—Bufón!

—Cara de niña, mente de ancianita —Replica mofándose.

Al parecer ese comentario basta para perseguirlo por la casa con la escoba sin éxito —¡Ven bobo! Repítelo en mi cara.

—¿De qué serviría? —Exclama saltando entre risas las escaleras —No te quitará lo ancianita ni con un recordatorio en tu teléfono todos los días.

—¡Idiota! —A punto de atraparlo en las cerdas de la suciedad, Christopher voltea esquivando mi movimiento, se abalanza sobre mí como un animal salvaje tirando su presa al pastizal, caigo aturdida sobre la alfombra de su habitación, sus ojos están con una chispa distintiva, siento su respiración fuerte.

Confundida decido no moverme, siento que si hago cualquier cosa en este instante recibiré sumisión de mi parte, escucho un gruñido suave muy dentro de su voz —Suéltame… —Pronuncio con voz temblorosa.

Sin pestañear sus manos toman mis muñecas y su nariz baja hasta mi pecho que al igual que mi cuello sienten su olfato bajo el aroma de mi piel, es placentero componer su gesto, aunque no es justo para mi corazón observar cada parte de mi cuerpo tan indefensa cuando sus toques están presentes.

—Será conveniente que permanezcas en casa mañana —Musita roncamente manteniendo su nariz en mi cuello —No estaré y podrás dejar tu agobio por 24 horas…

—Nunca te has ido… ¿Por qué mañana será diferente? —Cuestiono como un suplica entre líneas cuando su peso Interpone mi escape.

—Porque no sabría comportarme.

¿El no sabría comportarse? Es demasiado extraño… Mañana será luna llena, además sus sentidos están en alerta, seguramente estoy exagerando, no puede ser real, me niego a creer que un chico como tú es una repugnante bestia asesina —¿Es por el trabajo?

Christopher suspira y levanta su cabeza molesto por no seguir en mi cuello —Ve a dormir.

Sin otro comentario me levanta al mismo tiempo en que empuja mi espalda con delicadeza hasta la salida, su gesto era amable pero también como si apenas pudiera tolerarme. Lo sé por el modo en que cierra con rapidez su puerta.

Me despido y vuelvo a mi habitación, después de unas horas en vela cambiando mi postura de dormir consigo conciliar el sueño.

—BIP BIP BIP —Retumba el estridente sonido de mi teléfono —¡¿Quién es?!

—¡Jules sal de la cama ahora! —Ordena Adeline abruptamente —Christopher está dentro del auto ¡Se marchará antes!

Cuelgo inmediatamente mientras mis pies descalzos bajan a la primera planta, el enorme reloj recubierto en oro de la sala principal marcaba las 4:30 am ¡Oh no! Ese es el motor encendido de su Maserati, salgo con tanta prisa que el jardín solo se observa tras de mi como un cumulo de colores esparcidos —¡No Christopher!

Bajo mis brazos hasta mis rodillas con el aire afuera y el único registro de las marcas en las llantas sobre la negruzca carretera, sujeto mi teléfono llamando a Adeline —Maldición se ha ido.

—¿No es demasiado extraño? —Cuestiona mi amiga al otro lado de la línea —No está en su horario matutino tal comportamiento, es muy sospechoso Jules… Además, su conversación anoche.

Suspiro agitada —¿Nos viste?

—¿Cómo no verlos? —Reniega Charles —Creí que no te gustaba…

—¡No me gusta! —Grito frustrada de haber perdido el rastro de Christopher en un segundo —¿Existe alguna forma de rastrear la ubicación del auto?

—Es imposible —Indica Adeline —El único Maserati de este año en exposición de Roma fue obsequiado a Christopher, ese fastidioso auto cuenta con una señal que desvía las interferencias eléctricas, ocasionando que ninguna tecnología irrumpa sobre el mismo, en otro sentido… Es invisible a los hackers.

—Nos vemos en la agencia —Contesto irritada —No pienso perder el rastro de Christopher esta luna llena.

Después de tomar una ducha rápida y dejando mi cabello suelto, escojo unos vaqueros y una blusa en tonos negros, algo indispuesta enfrento al espejo con la esperanza de cubrir el cansancio de mi rostro —¡¿Qué?! Mis ojos ¡Mis ojos! —Asustada limpié el espejo pero el terror aumentaba al presenciar un iris púrpura en el color de mis ojos —Esto no puede estar pasando.

Me acuesto en el suelo conociendo de ante mano mi futuro oscuro, las lágrimas me invadieron en cuanto el último tono púrpura cubrió el café preferido de mi vida, el café que asemejaba a la apariencia de mi padre, golpeó el suelo contemplando la opción de quitarme las cuencas oculares con los dedos —¿Por qué…?

Papá lo dijo una vez… La muerte de quien era mi madre fueron sus círculos púrpuras, su codiciosa condición la arrastro a la muerte en medio de la fama, el síndrome de Alejandría… El detestable síntoma que otorga belleza, feminidad y gusto en quienes lo aprecian… Maldita sea creí que después de tantos años yo era normal, no necesito tal síntoma si su precio es el costo de la vida misma, un abismo de locura recae de tal tono, solo que los poetas les gusta ver lo bello y los médicos excusas de un color pintoresco.

—BIP BIP BIP…

¡No justo ahora no! Mis compañeros deben estar en la agencia de Christopher, no tengo suficiente tiempo para lamentarme, aunque detesto la sola idea de salir con estos ojos, sujeto unos lentes oscuros dirigiéndome a mi auto, no bastaba solo con el cabello de esa mujer ¡Sus ojos también! Debo calmarme… Yo no seré nunca como ella, jamás me permitiré olvidar, papá… Perdóname, juro que vengaré tu muerte, encontraré a ese repulsivo hombre lobo y yo misma lo mataré.

Mis uñas se hunden sobre el volante observando las puertas del enorme edificio, al igual que mis mejillas están empapadas, ni siquiera el aire de la ventana ha calmado mi miseria, no quiero ser un monstruo ¡No quiero ser como ella! Debo encontrar una solución de este síndrome ¡Moriría antes de cometer tal dolor! ¡Bruja traicionera! Maldigo el día en que mi padre te amo.

—¡Jules! —Exclama Charles abriendo la puerta del conductor, preocupado saca mis piernas y guarda las llaves de mi vehículo —Mírame, ¿Qué tienes?

—Me siento demasiado débil para salir… —Susurro entre dientes desconociendo el nerviosismo de mi amigo, abro los ojos rendida —Charles ¡No quiero ser ella!

—Jules… —Sentí su tono asustado y quebradizo al verme —Tú…

—Descuida puedes renunciar… —Presentí demasiado temprano cuando sus brazos me acunaron en ayuda —Es mejor retirarte.

—Basta Jules —Contesta cegado, apretando mi espalda con fuerza en el intermedio de su abrazo —¿Ya olvidaste que soy el mejor químico de Estados Unidos? Puedo asegurarte que sanarás, ¡No descansaré hasta verte recuperada!

Completamente sensible acompaño su abrazo con llanto, quién mejor para entender mi dolor que el alusivo principiante de papá —Gracias Charles.

El sonríe y señala los lentes apenado —Sin embargo, es mejor que te los pongas por el momento… Este síndrome puede ser muy atractivo en los ojos equivocados y… Bueno una agencia de ídolos no es el mejor escenario para mostrarlos.

—Dime algo Charles ¿Realmente existe la posibilidad de que haya convivido con un hombre lobo estos últimos días? —Me detengo sintiendo náuseas por imaginarlo —Y realmente crees… ¿Qué lo dejaría con vida sólo por el tribunal de un país?

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Comments

Jazmín villarraga

Jazmín villarraga

Ahhhhhhh Omg!

2023-03-13

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