CONTRATO

Una vez aparcamos el auto, Adeline sonríe tontamente, bajándome a rastras hasta la entrada principal, el guardia de seguridad nos observa con recelo y dirige sus ojos a la lista de pasantes —¿Es una nueva aspirante?

¿Se refiere a mí? Charles niega y responde —Es la prometida de Christopher Reyner.

El hombre abre sus ojos y se comunica con el gerente de relaciones externas —Muy bien, deme su nombre completo señorita, en cuanto se verifique su información podrá seguir.

—Se lo agradezco agente —Indica Adeline entre un guiño, ah quizás la prudencia nunca ha sido su fuerte.

—Una disculpa por hacerla esperar —Responde el hombre permitiendo nuestro acceso al lugar.

Todos subimos hasta ingresar a la planta central de ensayo, pero al momento de dar los primeros pasos detienen a mis compañeros —Es una orden de Christopher.

Carajo… Continúo sola hasta toparme con la sala de ensayo proporcionada para el de forma exclusiva, lo sé gracias a las ocurrencias de Adeline estos días, tocó la puerta y la música mística de su violín desaparece.

—¿Ahora estás siendo respetuosa? —Responde con un tono divertido y algo… amenazante —Pasa…

Giro el pestillo volviendo a ver su alta y estilizada figura guardando el instrumento, evito hacer contacto visual sin la más remota intención de cruzarme su mirada —Hola…

—Jummm —Contesta recostando su cuerpo al sillón y cruzando sus brazos —Estás más incómoda que de costumbre, ¿Te pone nerviosa ser mi prometida?

—¡En lo absoluto! —Replicó inmediatamente lo cual sólo provoca una sonrisa en su rostro ¡Rayos no debí verlo!

—Creo que tus piernas no piensan lo mismo… —Indica risueño —Vamos, mejor siéntate.

—¿A tu lado?

—¿Prefieres encima?

—¡¿Qué?! —Grito dándole la espalda, socavando más risa de su parte ¡Maldición! ¡¿Porqué actuó como una completa tonta?

—Ven, no pretendía incomodarte —Responde palmeando el sillón —Quiero mostrarte el contrato.

—Claro… —Voy a su lado y despliega en la mesa baja el documento, al leerlo lo primero que destaca son las primeras normas; “1. No sostener relaciones románticas o de índole sexual con personas no relacionadas en el presente contrato, 2. Acompañar sin objeción alguna al artista Christopher Reyner en todos los eventos en que requiera su compañía, 3. Ser cordial, simpática y entretenida en las diferentes áreas en que se solicite su presencia, 4. El amor debe ser notable para las personas externas, por lo tanto, se deberá evitar malas actuaciones y poco tacto hacia las partes… 5., 6., 7, 8….”

—¿Conforme? —Pregunta Christopher.

—¡¿Conforme?! —Cuestionó sin verlo dirigiendo mis ojos al contrato para no distraerme —¡¿Malas actuaciones?! ¿Evitar poco tacto?! ¿Y cómo se supone que me de cuanta de estas cosas? ¡No soy actriz para empezar!

—Te puedo enseñar… —Contrapone con tanta ligereza que resultan molestas sus palabras —Porque no diriges tu vista a los numerales 12 y 13 sobre tu salario como prestaciones sociales, de igual forma tendrás una indemnización una vez nos divorciemos.

—Hablando de eso… No has puesto la fecha exacta de la terminación del contrato.

—¿No te lo mencione? —Pregunta para luego pasar a la cuarta página del documento y señalar el numeral 17 —“El acuerdo nupcial se romperá bajo el estricto y explícito consentimiento unilateral del artista Christopher Reyner”

Debe estar bromeando ¿Solo él tiene derecho a decidir en qué momento se acabará? Iba a cerrar furiosa su estúpido contrato hasta que mis ojos recaen en el numeral 12. “Jules Rivers recibirá la suma de Diez Mil Euros Mensuales y una compensación económica de 200.000 Euros una vez sé dé por terminado el presente contrato”

—¡Es demasiado dinero! —Contesté de un salto ¡¿Cuánto entonces podría ganar Christopher como artista musical?! —Yo… No sé si podría aceptarlo.

El ladea su rostro, al igual que sus ojos ostentan determinación absoluta —¿No te advertí que ambos ganaríamos con esto?

—Pero…

El sonríe y se levanta hasta acorralarme en la pared ¡¿Está es su verdadera personalidad?! —Ya que conoces tu trabajo… Más te vale hacerlo bien ¿No crees?

Yo asiento mientras me deslizó como gelatina hacia abajo para moverme a un lado, este hombre es verdaderamente peligroso y apuesto mis conocimientos de espía que está plenamente consciente de lo que tiene, tratando de evitar otra inestabilidad, firmó el documento a la par en qué huyo del lugar.

—¿Jules? —Responde la voz de Christopher a lo lejos… Apuesto que con tanta rapidez no le di tiempo para pensar.

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