Árboles perfectamente podados al igual que un césped cuidado, rosas rojas a los costados del camino y una fuente en el centro adornada por la estatua de una mujer señalando con delicadeza el cielo, casi como si ubicará una estrella en especial, di unos pasos más y las luces del jardín iluminaron por un tono dorado el camino, curiosa permanecí en la entrada tocando la puerta, ¡Está bien lo admito! Nunca había estado tan llena de nervios, jamás se me pasó por la idea llegar a convivir con un hombre como esposos.
Bastará con empujar para ver su magnífica sala, sus discos y producciones exitosas ¿Por qué no he visto a ningún trabajador?
—¿Pretendes quedarte o sólo vienes como visitante?
¡Christopher! Trago con fuerza y la puerta se abre, ladea su rostro casi consumido por la típica persona llena de preguntas, prefiero terminar esta tensión y decido saludarlo —¿Cómo has estado?
Él sonríe y toma mis maletas —Entra, no pensé que lo asimilaras tan fácil.
ingreso con lentitud —¿Qué dices? ¿No importaba si venía ahora?
—Ven, te mostraré tu habitación —Pronuncia subiendo una preciosa escalera de coral —Espero no incomodarte, pero no cuento con empleados dentro, no soporto la idea de convivir con extraños.
¿A qué se refiere? ¿Qué famoso podría vivir sin empleados a su merced? ¿Es por su condición de hombre lobo? Maldito… —Te incomodan los extraños, sin embargo, me dejarás vivir contigo?
El frena y tropiezo con su espalda, al darse cuenta voltea y baja su cabeza —Tú… No eres una extraña.
—Ja, no me digas que te encargas del mantenimiento y cuidado tu sólo —Replicó burlona viendo la mansión.
El se acerca aún más —¿Hay algo de malo en eso?
—Supongo que no… —Sus ojos, un azul metálico recae a los míos calculadamente, espera una reacción —¡Es increíble que mantengas todo tan limpio y perfecto! A eso me refería por supuesto…
—Jummm Si tú lo dices… —Repone y su sonrisa vuelve mientras se aleja hasta una puerta cercana —Tu habitación.
Pasaron los días y con ellos dos semanas, al parecer yo no le atraía en lo mas mínimo, esto me dio tranquilidad al principio, pero después de la primera semana se volvió frustrante, su rutina era clara y yo no estaba en ella, trate de persuadirlo con comida, preguntas u actuaciones torpes pero la mayoría de las veces cerraba su habitación y desaparecía, incluso había perdido mi empeño por descubrirlo, las víctimas seguían apareciendo y con los mismos patrones, ¡Debo hacer algo! ¡Tengo que acercarme aún más!
Enciendo la tele subiendo el sonido al máximo, una canción de su concierto pasado retumbaba las paredes.
Y tuve suerte, abre su puerta a la par en qué bailo escandalosamente por la sala, estiro mis brazos y tiro almohadas por doquier, río como si no hubiera un final mientras lo observo de reojo furioso bajando las escaleras.
—¡¿Qué te pasa?! —Reprocha con su cabello alborotado, apagando la música —¿Por qué haces tanto alboroto tan tarde?
—Deja de ser aguafiestas, antes me llamabas muy tarde...
El lleva las manos a su nuca —¿Extrañas mis llamadas?
—¿Y si digo que si ? —¡¿Qué me pasa?! ¡Por qué dije que si!
Sin titubear se acerca hasta a mí, yo retrocedo pero termino cayendo al sofá, su cuerpo recae al mío con total seguridad, no entiendo ¿Esto realmente está pasando? Sus ojos se fijan en mi cuerpo, su mandíbula se tensa, para luego sonreír con total naturalidad ¡Psicópata!
—Aléjate ¿Perdiste la cabeza?
—Mi Jules... ¿No deseabas un matrimonio sin amor?
Bajo la vista, no puedo verlo mucho tiempo, es... muy atractivo ¿Cómo no caer en esto?
—¿Ves Jules? —Menciona con un tono bajo, similar a un suspiro —Tienes tanto miedo... ¿Cómo podría hablarte cuando tienes tanto afán por alejarme?
¡Ay no! ¿Acaso piensa que me desagrada? A punto de marcharse sujeto su pie cayendo al suelo —¡No quiero que te alejes!
El frena, no puedo soportarlo, si llegara a verlo me vendría en llanto, cierro con más fuerza mis ojos sosteniendo una vergüenza de mentira—¡Me gustas!
Unos segundos después escucho su risa habitual —Mentirosa.
¡No estoy mintiendo! —Grito exasperada viéndolo a su rostro, sus mejillas estaban rojas y mi respuesta le provoco aún más risa –¡Deja de burlarte! ¿No me tomas enserió?
—¿Eso quieres? —Réplica algo decidido para mi gusto, levanta mi cuerpo entre sus brazos y me empiezo a asustar cuando pasa de largo mi habitación.
—Bájame Christopher!
El mantiene silencio hasta llegar a la puerta de su propia habitación —Era una broma ¡Solo bromeaba! —Grito espantada.
Sin embargo, no me suelta, llevándome hasta su cama, retira su blusa descubriendo su musculatura pálida, nerviosa llevo mis manos a los ojos cuando siento mi vista demasiado encima de su cuerpo —¡Perdóname por favor! ¡Soy una estúpida!
Una carcajada se suelta sobre su rostro y enciende las luces de un aplauso —Ve a descansar...
Yo le doy una venia teatral —¡Gracias por perdonar a esta humilde ciudadana alteza!
—Jules... No lo tomes a la ligera, la próxima vez no saldrás de esta habitación indemne.
Corro enseguida saliendo al pasillo principal de la casa, no sirvo ni para actuar, tampoco se acercarme a él ¡Para el colmo siempre tengo mi rostro ardiendo! Si hubiera sido una fan… ¿Habría sido más difícil?
Al día siguiente como es de costumbre no se encuentra en casa, tomo las llaves del auto hasta llegar al hotel, tanto Adeline como Charles conocen mis movimientos, es mucho decir… Pero en toda la enorme mansión se encuentran numerosas cámaras grabando todas nuestras acciones, todas y cada una de ellas sin una prueba definitoria sobre la naturaleza de Christopher.
—Mañana será luna llena —Reprocha Adeline con cierto aire de frustración en sus palabras mientras me observa —Ocurren en Roma más asesinatos en esta faceta de la luna, es tu tarea estar con el todo el tiempo mañana… Quizás no volvamos a tener otra oportunidad.
Charles tira con rabia el periódico sobre la mesa —¡Es demasiado peligroso! Los Lycanes son muy rápidos, no tendríamos tiempo suficiente.
—¡¿Acaso tienes otra idea?! —Contesta Adeline derramando su café extremadamente caliente en sus dedos, aunque no suelta una sola expresión de dolor —No sabes lo que cuesta amar alguien que jamás voltearía a verte, alguien inalcanzable… ¡Debo sacarme esta espada del corazón! Si Christopher es un hombre lobo… Yo… Me rompería en dos.
—Adeline… —Susurro, acercando una servilleta por el borde de su piel quemada.
La tristeza en sus ojos no permite que me acerque —Ya sé que es ridículo… ¿Cómo puedo amar alguien con quien nunca compartí un hola y una respuesta de su parte? Pero se ha vuelto parte de mí, si no hubiera sido por ti Jules... Ni siquiera habríamos hablado.
Me enternezco de sus honestas palabras y sujeto decididamente sus manos para limpiarlas —No es ridículo, es hermoso ser digno de ese amor, el tiene mucha suerte por tener a una chica tan linda e inteligente que lo ame sin conocerlo en persona, eso no tiene valor Adeline.
Las lágrimas caen por las mejillas de mi amiga como un florero roto, yo la abrazo suponiendo que la calmaría un poco —Por supuesto que mañana me quedaré hasta el último segundo del día con él y si no es un horrible hombre lobo que termina con mi vida ja… Te aseguro que lo conocerás.
—Jules, esta puede ser tu última… —Indica Charles preocupado.
—Lo sé… Pero se nos agotan las opciones para confrontar a este artista.
Sea de cualquier manera, mañana conoceré su secreto.
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