Mientras los emperadores estaban ultimando detalles para el compromiso de los príncipes Leonor y Mauricio caminaban por el jardín en completo silencio, luego de su discusión no habían vuelto a hablar y ninguno estaba dispuesto a disculparse por su última discusión. De pronto llegaron hasta el campo de batalla y Leonor se dirigió hacia allí sin importarle que el príncipe la siguiera. Los soldados al verla detuvieron sus prácticas y se inclinaron ante ella para luego continuar con sus ejercicios.
Mauricio miró todo curioso hasta que vio como un hombre se acercaba a ellos y dijo.
– Alteza, buenos días. ¿Ha venido a entrenar?
– Buenos días, Sir Félix, no solo vine a ver las prácticas.
– Es una lástima, creo que dejara a los soldados desilusionados, ellos esperaban poder practicar con usted hoy.
Mauricio miró a Leonor con curiosidad, puesto que aunque ya había visto su lado oscuro, no sabía que tan buena era luchando y cuando había investigado sobre ella le habían dicho que era muy buena. Al ver que se estaba por volver a negar el príncipe dijo.
– ¿Alteza le gustaría un duelo con su futuro esposo?
Todo el campo de batalla miró en dirección al principio y Leonor con una sonrisa en sus labios dijo.
– Lo siento alteza, no quiero ofenderlo, pero yo no peleo para jugar...
– Perfecto entonces, podremos solucionar nuestras diferencias con esta práctica.
Leonor volteó a ver desafiante a Mauricio y dijo.
– Muy bien, esperemos un momento que me cambio, no suelo luchar con estos vestidos.
Mauricio asintió y solo observó como ella marchaba para cambiarse. Luego de cambiarse Leonor regreso al campo de batalla llamando la atención de todo el mundo como siempre, pero para sorpresa de Mauricio puesto que él jamás había visto a una mujer usar pantalones tan ajustados a su cuerpo.
Leonor al ver el rostro de Mauricio dijo.
– ¿Se quedará mirando o quiere empezar ya?
Mauricio se quitó su saco y entregándole sus cosas a sus hombres que lo seguían desde las sombras sonrió y contestó.
– Sí cree que esto será una distracción, se equivoca...
– No sea tan egocéntrica alteza, esta es mi vestimenta de entrenamiento habitual.
Mauricio observó a su alrededor y al ver las miradas de los hombres sobre la chica se puso serio, eso quería decir que todos esos hombres la veían así a menudo y eso era algo que no le había gustado.
Sin pensar en ello ambos caminaron hasta llegar al centro y tomando sus espadas Leonor dijo.
– Reglas básicas de duelo. Tres puntos y ganó.
– Ja, ja, ja, tal vez ellos la dejen ganar, pero como dije en este duelo está en juego mi nombre, no podre dejarla ganar...
Los soldados fruncieron su rostro e iban a contestar, pero Leonor levantó su mano y dijo.
– Iba a tenerte piedad porque tus hombres estaban aquí, pero viendo que no conoces la palabra humildad, no te lo dejaré nada fácil.
Leonor sonrió y Mauricio dijo.
– Muy bien, basta de charlas.
Sin más ambos tomaron posición y Leonor miró a sus hombres para luego decir.
– Sé que su deber es proteger a su princesa, pero esta vez no quiero que nadie interfiera y quien lo haga será castigado.
Todos guardaron silencio, pero todos sabían que aún siendo una orden directa de su princesa nadie la acataría.
Mauricio miró a los soldados que lo acompañaba y dijo.
– Ya escucharon a mi prometida, esto será una pelea de práctica no hay por qué exagerar las cosas...
Antes de que Mauricio pudiera terminar de hablar Leonor se acercó a él ágilmente y golpeó con su codo el lado izquierdo de su cara para luego de ver como el príncipe retrocedía. Al ver el asombro en su rostro sorio y dijo.
– Veo que aún no aprende las reglas básicas de un duelo, jamás dar la espalda a su contrincante.
Mauricio frunció su ceño y limpiando la comisura de su labio sonrió para luego ponerse en posición de pelea.
– Tiene razón, jamás tengo que subestimar a mi enemigo.
Ambos comenzaron a luchar y nadie se perdía detalle del gran duelo. En el palacio pronto se les avisó a los emperadores y la emperatriz y la reina de lo sucedido y los cuatro fueron a ver que sucedía.
Cuándo llegaron ninguno daba crédito de lo que veía, Mauricio y Leonor luchaban ágilmente pero ambos se encontraban heridos aun así no permitían que se metieran a separarlos. En un ágil movimiento Mauricio logró desarmar a Leonor y la chica sonrió para luego levantar sus puños. Mauricio al ver que ella no planeaba rendirse soltó su espada y se puso en guardia. Los soldados de ambos bandos lanzaban porras hasta que vieron a los emperadores mirarlos mal.
La reina al ver el estado de su hija dijo.
– Maximus, ¿qué esperas para detener esto? Mira como está la niña...
– Pues yo la veo mejor que el príncipe...
– Mi hijo está siendo un caballero...
De pronto vieron como Leonor levantó a Mauricio por los aires y lanzarlo al suelo como si fuera un saco de papas. Todos abrieron asombrados sus ojos, pero antes de que Leonor cantara victoria, Mauricio enredó sus piernas con las de ella haciéndola caer. Leonor volteó a verlo mal y este le regalo una sonrisa algo sangrienta, puesto que debido a los golpes que había recibido de la chica tenía sus encías sangrando.
– Es suficiente... – Dijo Silvia acercándose a su hijo – ¿Cómo se te ocurre pelear de esta manera con tu prometida?
— Lo siento Emperatriz, a veces olvido que críe a un príncipe – Maribel ayudo a su hija levantarse y dijo– Sí después de esto no sale corriendo es un milagro...
– Ya madre solo estábamos teniendo una práctica tranquila.
–Práctica tranquila Leonor, casi acabas con el muchacho. Lo siento alteza mi hija es algo tosca. Vamos, tienes que cambiarte antes de la cena.
– Tú también deberías hacerlo, apestas a sudor y haré que un médico te revise.
Ambos príncipes fueron severamente castigados por sus madres mientras que se dirigían nuevamente al palacio. Por otro lado,mientras todo esto ocurría, los emperadores estaban hablando con sus hombres de la batalla.
– ¿Cómo que no saben quién ganó?
– No majestad, la pelea estuvo muy reñida...
– Lógico mi hijo le dio ventaja.
Uno de los soldados de Mauricio quien escuchaba atentamente la conversación dijo.
– De hecho, el príncipe no se estaba conteniendo, además la princesa no le dio tiempo a ser un caballero... Es la primera vez que pelea de verdad en años...
El emperador de Zenda miró mal al soldado y Maximus sonrió orgulloso para luego decir.
– Era obvio y que de gracias que fue una pelea amistosa, por que si mi hija hubiera peleado de verdad el príncipe hubiera salido mucho más herido. No es nada fácil ganarle a una descendiente de Atenea misma...
Tanto Maribel como Silvia al ver que sus esposos no las seguían voltearon a verlos y ambas dijeron.
– <<¿Qué hacen ahí?>>
Maximus – Nada cariño, solo hablábamos.
Ariel – Del clima.
Silvia– Ariel si no vienes ahora mismo el cielo se tornará muy oscuro para ti.
Maximus quiso sonreír pero al ver el rostro fruncido de Maribel dijo.
– Ya estamos yendo. Camina o esté par de fieras nos mataran.
– La tuya será una fiera, la mía es el mismo demonio si se lo propone.
Ambos dejaron de susurrar al ver el rostro fruncido de sus esposas y con una sonrisa algo torcida las siguieron nuevamente hasta el palacio...
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Comments
Keity
Una mujer siempre debe saber del pronóstico del clima 🤣🤣
2024-10-11
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Izza Miguel
jajajaja serán muy emperadores pero las mujeres mandan jajaja
2024-06-13
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Izza Miguel
jajajajaja primero quien ganó, después la salud de los príncipes jajajaja
2024-06-13
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