Violín

Al volver nuevamente con el detective, Lucas, impaciente, ya la estaba esperando, aunque se veía un poco triste, debido a que al verla llegar se sobresaltó tanto, que no se percató que venía acompañada. Sara no pudo evitar sonreír, pues era la primera vez que veía al hermoso pelinegro celoso.

-No te preocupes, sé que, Adriel puede llegar a ser encantador, pero te aseguro que, con la personalidad que tiene, no lograra acaparar la atención de las chicas - exclamo Sara con una sonrisa- pues no era un secreto que el joven de ojos color miel, tenía fama de ser todo un casanova.

Al escucharla Adriel no pudo evitar reír un poco, parece que es tonta, pensó, aún no se ha dado cuenta de que el joven que tiene ante ella, está rendido a sus pies.

-Lo siento, me has tomado desprevenido, no esperaba verte aquí. Y ¿qué relación tienen ustedes?, ya que no es la primera vez que los veo juntos, aunque de alguna forma me parecen familiares- exclamaba Lucas mientras miraba cuidadosamente al joven albino.

-Soy quien cuida de ella - comento Adriel despreocupadamente.

Lucas sintió una opresión en su pecho, son amantes, pensó. En ese momento Sara tomo su mano, y se lo llevo al la mesa de postres.

-No le tomes importancia, si cuida de mí, pero es como un hermano mayor, ahora bien, comamos, pues pronto empezara la competición.

Lucas la contemplaba asombrado, pues se movía como una muñeca, su etiqueta era perfecta y sus modales pulidos. Le resultaba un poco extraña su forma de comportarse, puesto que, comúnmente, la veía actuar de forma despreocupada.

Después de comer, fueron llamados a una sala más pequeña, con hermosas butacas rojas y un escenario de madera. Al entrar vio al detective con la cara verde a causa de la preocupación, puesto que, al joven que había reclutado para el concurso, le surgió un improvisto y no podría asistir al evento. Sara se acercó con calma -yo participare- exclamo - sé que dudan un poco, ya que nunca me han oído tocar, pero si me dan esta oportunidad, les prometo, ¡no los defraudaré! El detective dio un suspiro para después desearle buena suerte, mientras la veían adentrarse a los pequeños vestidores tras el telón.

En este evento, había 15 participantes, a los cuales se les sorteaba las piezas musicales para después presentar la pieza en el evento, probando así, su capacidad para tocar bajo presión. También les colocaban una serie de instrumentos de los cuales debían escoger el que mejor fuera con su personalidad, gusto y agrado. Puesto que, en anteriores competiciones, al llevar los concursantes sus instrumentos, se descubrió a algunos con modificaciones no permitidas.

Al llegar Sara observó cuidadosamente las piezas ante ella, la mayoría se iba por instrumentos hermosos, de alta gama y diseñadores de renombre.

Justo cuando había escogido el instrumento que tocaría, vio un hermoso violín a lo lejos, aislado, -Puedes tocarlo por favor - exclamaba un ente suplicante. Se trataba de una mujer joven, como de unos 30 años de edad, con ojos castaños y cabello caoba, de complexión delgada. La bella joven, de ojos de color rubí, se acercó lentamente al empolvado violín, le soplo un poco, para sacudirlo, mientras miraba cómo los ojos del ente se iluminaban por la emoción.

-¡Muchas gracias!, ¿Puedes verme, no es así?, sabes, el violín, es de mi esposo. Hace mucho que dejo de tocar, ¿lo puedes ver?, es el hombre de hasta el fondo, el que está en silla de ruedas. Cada año viene aquí, le encanta este tipo de eventos, así como lo ves, fue un hombre realmente apuesto cuando era joven. Muy pronto morirá, está enfermo. Posiblemente, este sea su último año, es por eso que quiero que escuche por última vez el sonido de su violín.

- Ya veo, si es solo eso, es un deseo que te puedo conceder - exclamo en calma Sara.

Uno de los concursantes se acercó de manera prepotente y burlona. Se trataba de su primo, Pablo, un niño de cabellos de oro y ojos grises. El candidato al que patrocinaba su padrastro. Pues le parecía poca cosa, el instrumento viejo y empolvado que había escogido la bella castaña. Sara al ver sus intenciones paso de largo, ignorándolo por completo, cosa que lo hizo rabiar. Pablo se dio la vuelta, mientras estiraba su mano con intenciones de jalarla, pero antes de que pudiera siquiera tocarla, Adriel había aparecido retirando su mano con un golpe.

-¡Aleja tus sucias manos de ella!, ¡un ser tan despreciable no es digno de tocarla!- exclamo el joven albino con mirada feroz.

El joven con cabellos de oro sintió, como la sangre se le bajaba a los pies, mientras los miraba alejarse. Lucas, quien estaba cercas, logro verlo todo, apretaba los puños, pues se sentía impotente, pues sentía que el joven de ojos ceniza poco a poco lo dejaba atrás - soy quien cuido de ella, las palabras de Adriel resonaban en su cabeza.

Momentos después los concursantes fueron llamados al escenario, para escoger la melodía que tocarían, al abrir el pequeño papelito en sus manos, Sara se sintió perdida, pues la melodía que le había tocado, no la conocía.

-Valla, parece que tienes problemas, como fuiste gentil conmigo, te ayudaré, solo espera a que llegue el momento - exclamaba el fantasma para luego desaparecer.

-No me fio de ella, ¿estás segura de querer avanzar? - exclamó Adriel entre las sombras.

-Sí, ya estamos aquí, sería un desperdicio echarse para atrás.

El tiempo corrió con pies ligeros y los concursantes poco a poco iban debutando. En ese momento Pablo estaba en el escenario, majestuoso, imponente, desafiando las leyes de la música con tan perfecta actuación, de repente, al terminar, todos se levantaron aplaudiendo. El siguiente participante sintió temor, y quien no, dudando de sus capacidades y abrumado por tan impactante presentación, sintió como se le doblaban las piernas, su estómago se revolvió a causa de los nervios, para después salir corriendo en dirección al baño.

Al salir pablo la miro, como quien ve a un insecto. Sara clavó su mirada, sin bajar la cabeza- ¡observa de cercas!, con mi violín viejo y el corazón en la mano, ¡te aré morder el polvo!- exclamo Sara desafiante.

Ya en el escenario, Sara tomo su violín. Con la mirada expectante del anciano de la fila de atrás. Sus manos temblaban. Pero era su momento, ¡el miedo no la detendría!.

Mientras delante de ella aparecía el fantasma de Ofelia- prometí que te ayudaría, ¿no es así?- decía, mientras las partituras de la pieza, aparecían delante de ella.

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Comments

Sonya

Sonya

muchísimas gracias 😊😊😊

2023-06-14

0

Blanca Montero Angulo

Blanca Montero Angulo

me gusta mucho, gracias escritora bendiciones 😘 🙏

2023-06-14

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