Amelia.

Al llegar la noche, Sara se tumbó en la cama muerta de cansancio, se desvistió lentamente para ponerse su ropa de cama para después meterse en sus suaves y cómodas sabanas, cerró los ojos, y fue entonces cuando lo escucho, comenzó con un leve susurro casi imperceptible, ayúdalo, decía el susurro, ayúdalo, decía llorando, ayúdalo, gritaba desesperada, Sara cerro sus ojos, no pensaba prestarle atención, si la ignoraba lo suficiente el ente se iría, pero había algo muy peculiar, por lo regular los espectros que escuchaba, eran los que estaban cercas y los podía ver, en este caso, el llamado se sentía distante, como quien habla al viento con esperanza de que alguien le pudiese escuchar, las horas pasaron y el llanto no ceso, Sara al borde de la desesperación se paró bruscamente con un fuerte dolor de cabeza y una sensación arenosa en los ojos, miro el reloj, eran las 3 de la madrugada.

--¡ya fue suficiente!, por favor, te lo pido, necesito dormir, estoy muy cansada, ya no quiero oírte más, ¿puedes por esta noche guardar silencio?- suplico, no estoy interesada en los asuntos que conciernen a las almas, además, como podría ayudarte yo, si ni siquiera puedo ayudarme a mí misma, deberías buscar alguien más, alguien con más poder, no a una pobre y adolorida niña de secundaria.

-- yo sé quien eres, la sangre que corre por tus venas no se puede negar, solo las deidades o seres de linaje de sangre reales me pueden escuchar, puesto que ya no me encuentro en el mundo terrenal, así que dime hija de la muerte, si lo puedes ayudar- dijo la voz del espectro.

-- no me interesa la sangre en mis venas, pues aún no reconozco al que dice ser mi padre, además si no estás en la tierra no puedo ayudarte, así que déjame dormir - refuto Sara irritada.

Por un momento, la voz ceso, Sara suspiro y se sumió en su cama, pero después un grito desgarrador se escuchó, Sara tomo su almohada y se cubrió los oídos, el grito aumento, fue cada vez más fuerte, Sara bajo de su cama, cayendo de rodillas para luego caer desmayada ...

--¿cómo te llamas?- pregunto Sara mientras veía que su alma dejaba su cuerpo y tomaba una pequeña y delgada mano que salía de las sombras.

-- Amelia.

-- Amelia, ¿a dónde vamos?.

-- al infierno...

Sara abrió los ojos por la sorpresa, el cielo lloraba sangre, y había enormes matorrales, tan grandes como un gigante, en sus ramas había almas, totalmente atrapadas, sujetas con cadenas negras, los seres eran atravesados por enormes espinas, mientras sus cuerpos se veían expuestos totalmente desnudos, del cielo bajaban aves envueltas en fuego, que se posaban en ellos mientras se alimentaban de su carne y sangre, mutilaban sus partes y arrancaban sus ojos, mientras en sus cuerpos aparecían llagas a causa del calor de sus llamas, las almas gritaban en agonía, pues era un tormento sin fin, ya que estos estaban condenados, no podían morir, solo regenerarse para volver ser devorados, no había duda, se encontraba en el infierno.

Sara se escabullo silenciosamente, pues cuando volteo, amelia ya no estaba y entre los llantos escucho su voz, se encontraba muy herida, su corazón había sido arrancado, de sus labios corría sangre, mientras sus ojos dejaban caer grandes y amargas lágrimas, sus labios estaban totalmente secos, agrietados a falta de agua, Sara no pudo evitar sentir compasión, pues solo se trataba de una jovencita que a lo mucho tenía 20 años de edad, Sara se acercó lentamente y comenzó a trepar por la enorme planta, escalando las espinas, evitando a aquellos que en su pesar buscaban atraparla.

-- Amelia responde, porque me has traído aquí - exclamo Sara cuando la tenía enfrente.

-- por qué necesito tu ayuda, porque fuiste la única que respondió a mi llamado, mi hermanito se encuentra en peligro y muy pronto morirá, si su alma se extingue de este mundo ya no podrá regresar, él es inocente, todo ha sido culpa mía.

-- lo siento mucho, pero me temo que no puedo interferir, mi poder no es tan grande y tampoco tu situación me es conveniente, ya tengo suficientes problemas como mortal y no quiero involucrarme, así que si me pudieras decir cómo salir de aquí te lo agradecería mucho.

-- valla que tajante, como puedes ser tan cruel.

-- nunca dije que fuera buena, es más, si esta fuera una historia, seguramente sería la villana, discúlpame, pero debo regresar.

Antes de irse Sara corto su mano con una espina y dejo caer sangre en los labios marchitos de amelia, si bien no podía ayudarla, al menos calmaría su sed, rasgo su pequeña blusa para hacer tiras de tela para vendar sus heridas, Amelia sonrió dulcemente, si bien la pequeña ante sus ojos decía ser una villana, era aunque lo negara de corazón amable.

Amelia tocó suavemente la mano de Sara y en un parpadeo ella se encontraba de vuelta en su habitación, pero a partir de ahí ya no pudo conciliar el sueño, pues cada vez que cerraba sus ojos extrañas visiones invadían su mente, eran visiones de fuego, donde una pequeña choza de madera era quemada por un hombre embustero, mientras un niño era calcinado en su cama por el calor de las llamas, Sara podía sentir el calor de las flamas, el olor a la carne quemada, el dolor de la piel enrojecida, mientras el niño clamaba por ayuda, mientras un violín lloraba a manos de una niña albina, con ojos del color del cielo, mientras cantaba una canción triste con su suave y melodiosa voz, capaz de enternecer al más obscuro de los corazones, sin imaginar que mientras trabajaba como interprete en aquel burdel, su pequeño hermano era asesinado por un ser sumamente cruel.

Porque!, porque Amelia!, porque me muestras esto ami, yo que no tengo la fuerza, yo que no puedo salvarte, yo que soy una simple mortal, si fuera por mí, rompería tus cadenas, liberaría tu alma, para que así pudieras descansar en paz, pero solo soy de carne y hueso, no hay nada que yo pueda hacer, decía Sara con los ojos cubiertos de lágrimas.

Esa mañana cuando estaba en la escuela tenia muchos sueño, sentía sus ojos tan pesados que tenía que clavar sus uñas en su pierna para evitar quedarse dormida, Lucas la miraba preocupado, después de salir al descanso Sara sin desayunar se fue directo a la biblioteca se escondió entre los estantes y cerró sus ojos, Lucas la siguió en silencio, y al encontrarla vio que su rostro estaba con más rubor de lo inusual, al tocar su frente la encontró caliente, Sara tenía temperatura por exceso de trabajo, ya que todas los días se levantaba a las 4 de la mañana para barrer según lo indicado la abuela, y al llegar de la escuela, trabajaba en el campo con su abuelo, llegaba por la noche para aser tarea y justo cuando planeaba dormir era atormentada por Amelia.

Lucas la cargo en sus brazos para luego llevarla a enfermería dónde la acostó en la pequeña cama de mantas blancas para luego ser atendida.

Lucas se sentó a su lado, no comprendía cómo siendo tan pequeña tenía tantas responsabilidades, después de tres horas Sara despertó un poco más repuesta, y Lucas le compro un delicioso almuerzo el cual comió apresuradamente puesto que no había desayunado.

- aún no termino de entender por qué has venido a la escuela si te sentías tan mal - exclamó Lucas confundido.

- si me hubiera quedado en casa igual no hubiera podido descansar, aquí al menos puedo estar sentada - exclamó Sara.

- que aras hoy.

- supongo que ayudarle al abuelo más tarde, lo bueno esque mi abuelos saldrán unos días lo que me permitirá descansar un poco más, así podré reponerme.

- cuánto tiempo saldrán.

- una semana, se irán de visita con mi bisabuelo que se encuentra grave de salud.

- quieres que te lleve a tu casa.

- no muchas gracias, nos vemos luego, a y Lucas gracias por todo - exclamó Sara un poco ruborizada.

Lucas sonrió dulcemente, al verla poner tal expresión, se veía tan peligrosamente linda, tanto que corría el riesgo de caer perdidamente a sus pies, luego tomo su mochila mientras esperaba a su padre en la entrada a la escuela.

Al llegar sus abuelos ya habían terminado de empacar y cerrar todo, solo habían dejado abierto el ático, que era ahora la habitación de Sara y la cosina, todo lo demás estaba bajo llave.

Esto era perfecto así podria viajar al mundo espiritual con su cuerpo físico y nadie podria percatarse de su ausencia

Sara se acostó en silencio, esperando el llamado de Amelia, pero ella hizo silencio, así que cerró sus ojos para ver así la continuidad de aquella trágica historia.

A la mañana siguiente cuando Amelia volvió a su casa se encontró con la desagradable sorpresa de que su casa había sido quemada y que su hermano que estaba discapacitado no habría podido escapar, había muerto calcinado al calor de las llamas, Amelia se desplomó al ver tal escena mientras su corazón poco a poco se llenaba de rabia contra aquel que había cometido tal atrocidad.

Amelia cegada por la venganza ya sin nada que perder se cargó una cuchilla y se fue a trabajar, esperando desesperadamente a aquel furtivo asesino, este llegó imponente, se trataba del hijo del alcalde, un joven realmente apuesto de cabello rojo y ojos castaños, un joven que al calor de las copas habría mancillado el cuerpo pulcro de Amelia, quien a pesar de trabajar en un burdel solo trabajaba como intérprete en ese lugar, ella al ser mancillada reporto el crimen a alas autoridades, pero al ser hijo de alguien tan importante, se vio obligada a retirar los cargos para que así este pudiera salir en libertad, pero este, al ser desafiado por una niña, sintió furia y una obscura noche cegado por la locura habría matado a su hermano, riendo burlonamente, pues quién podría detenerlo, nadie lo había visto, los testigos negarían la atrocidad por miedo, ese era el destino de los oprimidos, pero esto había llegado a su fin, Amelia se encargaria de borrar de este mundo a este ser tan despreciable, para que así ninguna otra niña fuera tocada, para que, ningún otro niño fuera asesinado, Amelia al verlo llegar, lo recibió con una cálida sonrisa, pues aquel hombre desconocía que ella sabía la verdad, le puso veneno en la copa de vino, y antes de que hiciera efecto lo seducio para llevarlo a una de las habitaciones del recinto, el joven extasiado siguió a Amelia saboreandose los labios, viendo las hermosas curvas de la joven, cuando de repente el veneno comenzó a hacer efecto, sintió un dolor insoportable en todo su cuerpo, Amelia lo ato a la cama, bajo sus pantalones dejando ver su miembro al descubierto para luego cortarlo sin ninguna piedad.

- esto es por cada niña que violaste, que ahora podrá vivir en paz, y por las que aún no has tocado que podrán ser salvadas, que, te duele?, esto no es nada comparado al tormento que sufrió mi hermanito - así que sufre cobarde! decía Amelia con rabia y lágrimas en los ojos.

El joven poco a poco moría desangrado, quería gritar pero su boca había sido cubierta con un trozo de manta, luego Amelia tomo la cuchilla, cuchilla que este le había mandado como amenaza para que no hablara, y con la misma le atravesó el corazón.

Después, tomo una soga lo suficientemente gruesa para soportar su peso la envolvió en su cuello, pues sabía que de todas formas sería asesinada, además ya no le quedaba nada, su hermano había muerto, no tenía padres, ni lugar donde vivir, solo tenía esto la elección de como morir, a si que sin ningún remordimiento se arrojo del edificio callendo estrepitosamente con una lluvia de cristales, a causa de la ventana rota que habría sufrido el impacto, rompiéndose el cuello, dejando de ver una escena realmente espeluznante.

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Comments

Sonya

Sonya

Hola, cómo están?, actualmente no he subido capitulos a esta novela, debido a que, me encuentro editando los últimos detalles de la novela de: La Princesa y el domador de dragónes, a partir de 3 semanas a un mes boy a comenzar a escribir la continuidad de esta historia.

2023-04-18

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