Encuentro.

Sara sintió como un escalofrío recorría cada parte de su blanca piel, al voltear vio su reflejo, tenía la piel tan pálida como aquel joven y sus ojos antes marrones eran tan rojos como un rubí, sombras espectrales salían del hermoso hombre, mientras su madre soltaba su mano para tomar la suya.

Su madre lucia radiante, sus negros cabellos caían como cascada por su pequeña espalda, sus ojos negros, profundos, lucían expresivos e iluminados cada vez que miraba aquel ser, como si una adolescente enamorada se tratara, lucía un vestido ajustado color escarlata, que dejaba ver lo esbelta de su figura, mientras bailaba alrededor del cómo si estuviera hipnotizada.

De repente el hombre levanto su mano, extendiéndose lentamente hacia Sara, ella, sin saber lo que estaba pasando, comenzó a moverse lentamente con pequeños pasos, en dirección al hombre que la estaba esperando, mientras su madre esbozaba una enorme sonrisa, ella no tenía miedo, se sentía cautivada, por lo misterioso de aquel ser.

Al tocar su mano su pijama se transformó en un hermoso vestido color azul celeste, con destellos traslúcidos y brillo iridiscente, en sus pies descalzos aparecieron unas zapatillas plateadas exactamente a su medida, su cabello castaño cayó hasta su cintura, mientras en su frente había una corona hecha de pequeñas gotas de cristal aqua aura que irradiaba de luz de encantadores y vibrantes colores, Sara abrió sus ojos por la sorpresa, mientras la helada mano de aquel que decía ser su padre la jalaba hacia su pecho dándole un gentil abrazo.

- mi pequeña niña, has crecido tanto - decía mientras besaba su frente.

De repente la alarma comenzó a sonar, haciendo que esta se despertara con sobresalto.

- qué demonios ha sido eso en definitiva debo posponer un poco las novelas de terror, ese sueño fue un poco inquietante - exclamaba Sara mientras buscaba algo en el closet para vestirse.

En ese momento entro su abuela.

- Sara, debo comentarte algo, a partir de hoy ya no estudiarás, puesto que tu abuelo y yo no contamos con el presupuesto para pagar tus tutores privados y no queremos nada del miserable de tu padre - exclamo su abuela con molestia.

- pero abuela, tengo mis constancias y he escuchado que por aquí cercas hay una secundaria en la que puedo terminar mi tercer año, al menos eso, era lo que mama hubiera querido - propuso Sara.

- además, tus tíos me dejan a tus primos pequeños para cuidarlos y pesé que son 2, es para mí complicado cuidarlos, aparte de atender el local de desayunos para los niños de la escuela, por eso a partir de hoy te quedarás para ayudarme - ordeno la abuela.

Sara se quedó en silencio, sin duda se las debía ingeniar para que uno de sus tíos pagara su constancia, he hiciera el trámite para su escuela, puesto que su abuela había dicho que no, eso no la detendría, pues a pesar de ser bonita no quería atenerse a eso para engatusar a un joven rico para que la mantuviera.

En los días siguientes hablo con todos sus tíos, ya que sabía que si estos se lo pedían ella accedería, puesto que sus hijos tenían gran influencia sobre ella.

Para el fin de semana sus tíos hablaron con su abuela y está de mala gana tuvo que aceptar, Sara estaba más que feliz mientras que su abuela se encontraba rabiosa, esta contuvo la compostura hasta que sus hijos se fueron y al quedarse solas le dio tremenda bofetada.

- ¡maldita mocosa, crees que te has salido con la tuya!, sé bien lo que has hecho, a partir del lunes que comienzan tus preciadas clases, deberás levantarte a las 4 de la mañana y barreras el patio dejándolo sin una sola hoja, también barreras las gradas de la escuela y la calle y solo si terminas podrás asistir - exclamo con rabia la vieja.

- si abuela - exclamo Sara.

Pues sabía que debía ser paciente, solo serían tres años, ya que anteriormente su abuelo le habría dicho que solo podría quedarse en su casa hasta su primavera número 18, a partir de ahí debería buscar otro lugar para vivir.

En esos tres años debería prepararse formidablemente y sacar buenas notas, si bien el primer round lo había ganado ella, puesto que asistiría a la escuela para terminar sus estudios y eso le serviría a su futuro, mientras que la bofetada dolería solo un momento y lo peor que podía pasar era dejar un morete que en pocos días desaparecería.

El día esperado había llegado, se levantó sigilosamente como un gato, eran las cuatro de la mañana tal y como había indicado su abuela, el cielo estaba despejado con cientos de estrellas, la luna estaba llena, invadía cada rincón con su preciosa luz plateada.

En el centro del patio de la abuela había un hermoso jazmín, lleno de fragantes flores rosas, la vista era preciosa, Sara busco la escoba quien se asomaba de tras de una esquina a un lado de los gallos, y comenzó a barrer, empezó con el patio, siguió con las gradas y termino con la calle.

Para cuando termino ya eran las seis de la mañana, el cielo cambio un poco, pues se coloreaba de tonos naranjas y rojizos anunciando la llegada del sol, rápido se metió a tomar un baño, pues entraba a la 7 y debía darse prisa si no quería llegar tarde su primer día, se vistió con el uniforme, que era un suéter color vino, blusa blanca y falda gris, en silencio agradeció a su prima que le había pasado su uniforme puesto se abría graduado el año pasado.

Era la primera vez que usaba algo usado, puesto que su madre siempre le compraba las mejores prendas, pero bueno, era mejor que nada.

Ya solo le faltaba peinarse y en eso sí que se esmeraría, puesto que le encantaba atar sus cabellos de manera hermosa, con trenzas elaboradas, en eso, noto que el espejo estaba cubierto con una manta, cosa que le sorprendió, quien en su sano juicio compra un espejo tan grande para luego cubrirlo - pensó.

En eso entro su abuela, quien al ver su espejo descubierto se llenó de ira.

- que haces, la manta nunca se debe retirar -refuto la abuela.

- no lo sabía, es solo que lo necesitaba para arreglarme el cabello - respondió Sara.

-¿y para qué?, si de igual forma eres horrible, solo te estoy haciendo un favor, quítate esas trenzas, son repulsivas - decía mientras se las desbarataba a tirones.

En eso algo extraño sucedió, sus ojos marrones se volvieron tan rojos como un rubí, y en eso una visión vino a su mente, se trataba de su abuela, siendo una joven, era la menor de 7 hermanas, su madre, mi bisabuela era una mujer blanca, alta, rubia, de inigualable belleza, pero extremadamente pobre por lo que sus padres la obligaron a casarse con mi bisabuelo, cosa que lleno a mi bisabuela de rabia, puesto que ya amaba a alguien, de sus 7 hijas las 6 mayores se parecían a ella, y mi abuela se parecía a su padre, cosa que hizo que mi bisabuela la menospreciara, pues veía en ella el rostro del hombre que evito que su gran amor se realizara.

Repitiendo cada día lo horrible que era, aunque era mentira, pues mi abuela era realmente bella.

Sara se quedó sorprendida, aunque al ver la hora sintió que la sangre se le bajó a los pies, pues faltaban 10 minutos para entrar a la escuela, y se hacían 20 de camino, así que se zafo de su abuela como pudo y se escapó corriendo mientras se hacía una simple coleta.

- ¿para qué vas si no llegaras a tiempo?- grito su abuela aún molesta mientras le arrojaba la escoba entre los pies.

Pero no importaba, si corría lo suficientemente rápido llegaría a tiempo, y solo tendría que salir más temprano al día siguiente para peinarse antes de entrar a clase y deshacerse las trenzas a la salida, para que así su abuela no la descubriera.

Más populares

Comments

Blanca Montero Angulo

Blanca Montero Angulo

pobresita, vieja maldita 😡 😒 😑 🙄

2023-06-11

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play